viernes, 9 de abril de 2010

EL CARRU D´ESQUIRPIA














¡Ay, carru d´esquirpia que baxu del horru,
escuendes les penes de vete tan vieyu;
y, bruxu y medranu, abaxes el morru
furtiando la Guaxa que va de corteyu!
¿Fuxeron po´l mieu les xixes aquelles,
que veute tan triste, co´l güeyu tan gachu?
O ¿ye que camientes que vales p´astielles
y temes te fiendan co´l filu del hachu?
¡Son tantes les veces qu´a coru cantamus
que, vete ya mudu, me pon afetau!
¡Y tantus los añus qu´al par la gozamus,
que xiblo de mieu al vete tan dau!
¿Recuerdes miós vaques, la Pinta y Careta,
que´m tantes xornades llevaste xuncides?
¡Oyir la tu voz, tan dulce y tan neta,
y taben al puntu les dos encoyides!.
Añoru les tardes que taben tranquiles,
y dibes caleya p´alantre cantandu,
el par de mayuelus, pendientes d´esquiles,
faciente coru, atinguilixandu.
Callaba la Xente, de gozu plasmiada,
dexando paraus preseus de llabranza...
que valga dos cuartus, en so comparanza
Reinaba´l silenciu per toda l´aldea;
ni´l ruidu más sele en ella sonaba.
El páxaru vecin nos daba la idea
de tar escuchandu, pos siempre callaba.
¡Que lexus los tiempus de cuandu cantabes
lo mesmo qu´un mozu sin plizca de xuiciu!.
¿Recuerdes les altes endeches qu´echabes
baxando po´l monte, cargau de vericiu?
¡Ay, tiempus pasaus que, dandu trancades
fendíes caleyes, con rixu de bracu!
Agora , ¡probín!, tos ruedes ferrades,
desfáiles la comia, buracu a buracu.
Y otres tamién, qu´al par que corcobus
filabes endeches con rixus xabatus;
con elles, tornabes de lexus los llobus;
si hoy les echares, non tornes, nin gatus.
¡Ya venu la mala! Tas llen de mazquetes,
y fáltante ya los cuatru estadoñus;
por todus los llaos ensiñes resquetes,
y casquen los fierrus picaus de ferroños.
¡Qué penes me dan tu pértiga rota
y el secu rodeznu que tantu cantara,
u queda sin voz, pa siempre, la nota
que´l puxu postreru, ya llista dexara!
(Eloy F. Caravera)
Avilés 1.887

jueves, 8 de abril de 2010

MANZANA Y SIDRA

El asturiano sabía, y sabe, que la sidra necesita oreo, aireación, antes de ser consumida y que el vertido desde lo alto era ya una necesidad imperiosa. Otra cosa es que el antiguo escanciado fuese menos espectacular que el actual, reduciéndose la altura del vertido a causa del menor tamaño de los vasos.
Según la técnica de Marino Busto la describe en estos términos:
"Se toma el vaso con la mano izquierda, apoyando el "culo" del mismo en la palma; el brazo extendido hacia abajo y hacia adelante. La botella se coge con la otra mano por el cuerpo de la misma y se levanta el brazo lo más posible por encima de la cabeza, dejando caer, con arte y pericia, el chorro de líquido firme y recto sobre el vaso, cuidando de que caiga precisamente en el borde o corte, no sobre el líquido que haya en el fondo, para que al chocar contra la arista del vidrio, la sidra rompa y se expanda formando en el fondo una estrella burbujeante".











El siglo XVIII marca pauta en la extensión de las pomaradas debido principalmente a la demanda de sidra. Francisco de Paula Caveda consigna que "en los siglos XVI y XVII había ya en Villaviciosa plantíos de manzana y aún se cogía cosecha bastante para los consumidores; pero a principios y aún a mediados del siglo XVIII se fue aumentando poco a poco el cultivo y creciendo las cosechas".
Es la época en que, según advierte Jovellanos en su (Informe sobre el establecimiento de la Ley Agraria), "las huertas de naranja de Asturias y aún muchos prados y heredades se convirtieron en pomaradas por el aumento del consumo y precios de la sidra".
En la segunda mitad del siglo XVIII, se introducen cambios en los cultivos, se mejoran los métodos de producción y se extienden las plantaciones de manzanos por todos los rincones del Principado.
Las Ordenanzas Generales del Principado de Asturias de 1.781, en el título XII, regulan "el plantío de árboles". Según el artículo primero, "en cada parroquia ha de haber, además del Bibero Real, otro común a los vecinos de robles, alcornoques, hayas,encinas, castaños, manzanos, nogales, perales, cerezos, pinos, abellanales y demás frutales proporcionados al terreno".Al frente de estos viveros estaba la Junta Parroquial de Agricultura que, entre otros cometidos, tenía el de vigilar "que se haga la siembra, cultivo y trasplantes con dirección metódica".
De la labor de los particulares, merece encomio la llevada a cabo por don José Antonio Caunedo Cuenllas, natural de San Esteban de las Morteras, en Somiedo, y cura párroco de Amandi, Villaviciosa, desde 1.769 a 1.802. Con los medios a su alcance, observó i estudió el cultivo de la manzana y los métodos de la elaboración de la sidra, en lo que instruyó a sus feligreses. Por el año 1.779 redactó una Memoria sobre el manzano y la fabricación de la sidra, cuyo paradero se desconoce. Mejor suerte corrió una carta suya de 27 de enero de 1.785, dirigida al cura de Turienzo de los Caballeros, en León, con muy curiosas instrucciones sobre la elaboración de la sidra y que se publicó en el "Semanario de Agricultura y Artes".
(La Nueva España)

martes, 6 de abril de 2010

EL HÓRREO ASTURIANO

Nadie duda , que el hórreo en cuanto a su conformación y enraizamiento en la esencia del paisaje asturiano, porque si el hórreo es la despensa a la que se recurre en innumerables ocasiones durante el transcurso de las cuatro estaciones del año, donde se curan y conservan los productos cárnicos y lácteos, se guardan los frutos secos, las manzanas, las patatas, las legumbres, el grano, etc, cuando alguno de estos productos requiere un proceso de secado previo, éste se realiza en el exterior, bien en "riestras" o haces colgados de "gabitos" en sus paredes o utilizando el suelo y el antepecho del corredor o la "talamera". El espacio interno del edificio suele presentar el orden o la compostura que convenga al usuario y que en la mayoría de los casos sólo consiste en un desorden organizado donde se mezclan el trigo y la cebada, el maíz desgranado y listo para llevar al molino y las mazorcas desechadas a la hora del "enriestrado" que se apartan y se convertirán en la ración del cerdo o de la vaca; las judías, las castañas "mayuques", las patatas y otros frutos, todo ello adecuadamente conservado y resguardado de la humedad; incluso aperos y herramientas: gabias, maniegas, macones, paxos...
Pero insistamos en que es sobre todo una figura integradora de la totalidad perfecta e incuestionable de "la quintana".

EL HÓRREO








arquitectónicamente el hórreo es una construcción de madera apoyada en cuatro pilares de piedra o madera (PEGOLLOS), colocados en los ángulos sobre otras tantas bases de cantería

(PILPAYOS) y coronados por cuadradas "pegolleras o muelas" del mismo material que impedirán el acceso de roedores u otras alimañas. Sobre dichas "pegolleras" posan las cuatro vigas o "trabes" ensambladas a media madera que componen y ajustan el piso de la cámara. Las tablas de castaño o roble de los frentes se llaman "colondras"y, unidas entre sí, forman las cuatro caras (COLONDRAMES) o paredes del hórreo. La cubrición del edificio es de teja árabe, y el acceso a su interior se realiza sirviéndose de una tosca escalera de piedra (SUBIDORIA) que, para incrementar la finalidad defensiva ante la incursión de posibles animales dañinos que hemos aludido anteriormente, no alcanza el cuerpo del edificio, y se hace preciso que la persona que suba se vea obligada a dar un paso en el aire desde el último peldaño de la escalera hasta la "tenobia" (también tenobiera) o tabla horizontal de entrada. Como se ha dicho, el tipo de madera empleado en la construcción del hórreo es el de castaño y a veces de roble. Uno de los métodos más populares en su fabricación consiste en transportar los materiales en bruto al lugar en que se ha de instalar el edificio, y allí se va componiendo su estructura a medida que las diferentes partes van siendo elaboradas. Cuando todas las piezas han sido rematadas y acopladas en su sitio, se procede a la colocación de los "pegollos" encima de unas piedras
(PILPAYOS) previa y cuidadosamente encuadradas, que han de servir de cimentación y base y evitarán el pudrimiento de los "pegoyos" si éstos son de madera.
En la construcción del hórreo no se han empleado tradicionalmente más clavos que los pertenecientes a su cerradura; las múltiples piezas de madera de que consta la construcción van ensambladas unas en otras. La dimensión habitual del edificio es de cinco a seis metros en cuadro.
Habitualmente, el interior del hórreo no se halla compartimentado, como en el caso de las paneras, de planta rectangular y que se introducen en Asturias a principios del siglo XVII, al imponerse el cultivo del maíz. Entonces era necesario contar con más espacio para el secado del grano.
(La voz de Asturias)
L´horriu
Y´un caxón de castañu sofitau
sobre cuatro pegollos´nos pilpayos,
aguilones, cabríos y pingayos,
qu´aguanten pe les ripies y el teyau.
Facen pe les xuntures ensamblau
los colondres, embelgos y los gayos,
co los traves que paecen espantayos,
puestu´na basamenta y afianzau.
La subidoria ta con escalones
desapará por mor de los ratones
pos va la talandoria p´hacia fuera;
s´abre la puerte sin delgún engorriu
pa´l que quiera subir y entrar al horriu;
mas, si tien seis pegollos, ye panera.
(Francisco González Prieto.)

lunes, 5 de abril de 2010

LA GUAXA O CARPIA




Aparece citada por primera vez por Rogelio Jove y Bravo
"mitos y supersticiones de Asturias" (1.897) como una mujer muy delgada, enjuta y fea que entra por la cerradura de las puertas para desangrar a los niños o a las mujeres jóvenes que duermen valiéndose de su único y afilado diente. Cuando alguien desaparece o se consume lentamente se decía "Paez que lu tragó la Guaxa" o
"Violu la Guaxa".
Aurelio de Llano anotaba en "El libro de Caravia" (1.919) que se trataba de una lechuza o al cárabo que en determinadas partes se llamaba así y que servía de coco infantil. Ramón Baragaño en "Mitología y brujería en Asturias" se suma a la tesis de Aurelio de Llano, identificando a la Guaxa con un ave nocturna.
Cuando se pregunta a los pueblos del centro de Asturias (Gijón, Siero, Villaviciosa...)por la Guaxa la respuesta no es unánime,
es como un ave nocturna, una especie de coco o una bruja (les Melendreres, San Andrés de Los Tacones - Gijón, por ejemplo). Sucede algo similar al preguntar por La Carpia en (Ponga)es identificada con una lechuza o con una bruja. Y es que "Bruxes y Curuxes" siempre estuvieron asociadas en la imaginación popular europea.
En la vecina Cantabria, Manuel Llano incluye como mito a la Guajona, una vieja seca y arrugada con un solo diente afilado que comparte con la Guaxa y la Xuxona gallega su misma afición por la sangre de personas jóvenes.
(Alberto Alvarez Peña.)

LAS BRUJAS ASTURIANAS


De las brujas se referían prodigios. En el sentir de la mayoría, habían hecho pacto con el diablo, que las visitaba por las noches, pues algún vecino aseguraba que, al pasar a las doce a la vera de sus casas, había visto cómo por las rendijas de las ventanas y de las puertas salía una luz siniestra, como si por dentro un poderoso incendio devorara aquella habitación. Decían otros que las habían visto volar por y sobre los tejados en forma de mujeres, despidiendo por sus ojos miradas satánicas.

eran pobres. Nada podían aceptar como pago de sus servicios, ya que supondría la pérdida de la virtud que decían poseer; jamás aceptaban carne de cerdo ni pan, por la sencilla razón de que ambos alimentos tenían sal.

Vivían en parajes aislados, en chozas infectas y lóbregas, desesperadamente solas y criaban animales, casi siempre negros, el criar animales como mascotas domésticas no fue costumbre en la Edad Media. En Europa, los gatos no llegaron a domesticarse de manera generalizada hasta bien entrado el siglo XVII. Cualquier mujer que tuviera un gato o un cuervo domesticado, era mirada por sus vecinos con tal extrañeza que sólo esto podía ya suscitar la sospecha de que fuera bruja.

Un caso que recoge Cabal: "Y éste era un aldeano que oía que su vaca berreaba con demasiada inquietud. Fue a la corte y no halló a nadie. Pero junto a la vaca vio un "zapico"; lo cogió, lo tiró, salio otra vez... a la mañana siguiente, la vecina de al lado, que era bruja, amaneció sin narices. Esta bruja era el "zapico", y es que en Asturias también la bruja se transforma en lo que le da la gana".

También fue creencia común la transformación en lechuza, como le aseguraba un interlocutor a Roso de Luna por tierras pravianas: "Vienen en forma de lechuzas a beberse el aceite de las lamparas de los altares, no tanto para alimentarse con el aceite, cuanto por dejar la iglesia a oscuras y poder robar así a mansalva las Hostias Consagradas que luego emplean en sus misas negras".

No parece que exista un ungüento tipo. Se supone que el más antiguo preparado se elaboraba

"según una fórmula salvaje heredada de las (lamias, strygas y empusas de Tesalia, que costaba siempre la vida a un niño, con cuya grasa, beleño, belladona y jugo de adormidera confeccionaban una especie de afrodisíaco".

También se dice que el tal ungüento se componía de mezclas narcotizantes de mandrágora, ruda, amapola, hierba-mora, cicuta y beleño. Otras recetas incluyen acónito, y nuez o aceite de nuez.

En Asturias abundaba el aceite de nuez, que al decir del P. Carballo "para los candiles y lámparas es maravilloso".

Esta pomada mágica, en ocasiones era fabricada por las brujas y, en ocasiones, como refiere

Cabal basado en informes inquisitoriales, les era facilitado en un conventículo. A ellas correspondía la custodia; por lo general lo ocultaban entre las losas del lar o en algún escondrijo del fogón.

viernes, 2 de abril de 2010

LA MONARQUIA ASTURIANA



Covadonga adquiere su dimensión real, en tanto en cuanto opera para la posteridad, merced a las Crónicas, como punto de arranque y legitimación de la monarquia asturiana, cuyo primer rey se identifica así como Pelayo.
Dicen las Crónicas que reinó 19 años en Cangas de Onís y que a su muerte le sucedió Favila
(737-739), su hijo, que construyó la capilla de la Santa Cruz sobre un dolmen en Cangas y fue muerto por un oso en el segundo año de su reinado.
La temprana muerte del hijo de Pelayo favoreció la ascensión al trono de su cuñado, el cántabro Alfonso, casado con su hermana Ermesinda.
La Crónica Alfonsina presenta a Alfonso I (739-757) como un monarca infatigable que al mando de sus ejércitos tomó muchas ciudades con sus castillos,villas y aldeas, matando a los árabes y trayendo a los cristianos que vivían en ellas a Asturias.
La política expansionista de Alfonso I supuso el inicio de una corriente migratoria foramontana
cuya tradición hispanista y visigoda se superpondría rápidamente al cantonalismo estrictamente local de los astures transmontanos y de los cántabros. Fueron estos refugiados quienes trajeron consigo a Asturias la concepción de monarquía al estilo visigodo.
A Alfonso I le sucedió en el trono su hijo Fruela (757-768) de quien dicen las Crónicas, entre otras cosas, que fue hombre de ásperas costumbres y que derroto a los gallegos y vascones rebeldes. En el interior Fruela intenta poner freno a los desórdenes morales de la Iglesia prohibiendo el matrimonio a los sacerdotes, costumbre parece ser bastante extendida en los últimos tiempos visigodos. No tenemos noticias de ninguna reacción contra el monarca por esta medida, aunque no parece descabellado suponer el apoyo de la jerarquía eclesiástica a una fracción de la nobleza contra la autoridad real, dada la afinidad y comunión entre ambas altas instancias.
Probablemente en esta rebelión participara el hermano de Fruela I, Vimarano, al que el rey mata "con su propia mano" y cuyo fraticidio es vengado por los nobles con el asesinato del propio rey.
Durante el reinado de Aurelio (768-774) quien parece que traslada la corte a San Martín, en el valle de Langreo, se produjo una rebelión de siervos, cuyo verdadero alcance y contenido nos es difícil precisar.
La inestabilidad se refleja en el nuevo traslado de la corte, esta vez a Pravia, por el monarca Silo (774- 783), a quien sucede Alfonso, el hijo que Fruela tuvo con una cautiva vasca de nombre Munia.
En el 783 se produce una nueva rebelión de siervos, cuya cabeza asume pronto Mauregato, que desplaza a Alfonso del poder y ocupa el trono hasta el año 788 en que es elegido para reinar Bermudo, quien tres años más tarde, en el 791, abdica en favor de su sobrino Alfonso, el futuro Alfonso II, al que Mauregato expulsará del reino.
Este período que transcurre desde el 768 al 791 es para las Crónicas un período de paz exterior y de profundos ajustes internos.
Alfonso II y el definitivo asentamiento de la Monarquía.
Hacia el año 790 concluye la reorganización interna de la zona musulmana. En Al-Andalus,
gobierna Hisan I, quien retomando el concepto de Guerra Santa, decide lanzar una fuerte ofensiva sobre el vecino reino astur. Quizá fuera ésta una de las causas de la abdicación de Bermudo I.
AlfonsoII (791-842) puede considerarse como el verdadero fundador del reino astur que durante este período empieza a presentar las características propias de un estado, tanto en su forma política como en su coherencia territorial y superestructura ideológica.
El monarca traslada la capital del reino a Oviedo, núcleo creado en la época de Fruela de carácter agrícola. La ciudad será dotada de palacio, basílicas y murallas, multiplicándose su población tanto dentro como fuera de las mismas.
A Alfonso II el Casto le sucede Ramiro I (824-850) cuyo reinado viene marcado por las ya habituales sublevaciones nobiliarias y por las incursiones normandas.
En el 844 los piratas nórdicos desembarcan en Gijón para luego dirigirse, tras bordear las costas gallegas, al cabo de Finisterre de donde son expulsados por el ejército asturiano al mando del monarca.
El reinado de Ordoño I (850-866) no fue tan productivo artísticamente, quizá la acuciante necesidad que el monarca tuvo de resolver viejos problemas nuevamente resurgidos. Fueron
éstos los alzamientos de galaicos y vascones, las ofensivas musulmanas contra la frontera sur del reino y las nuevas incursiones normandas.
Ordoño I será el que inicie lo que más tarde dio en llamarse reconquista y repoblación de la franja sur de la Cordillera Cantábrica. Se conquistan definitivamente a los musulmanes y se pueblan con gentes venidas del Norte, que no eran sino descendientes de los antiguos moradores de estas mismas tierras, León, Astorga y la zona de Bardulia, que no tarda en empezar a llamarse Castilla.
Alfonso III cenit y final del reino asturiano.
Alfonso III (866-910). Fue también el Rey Magno un hábil diplomático. Estableció estrechas
relaciones con el reino de Navarra ( el propio Alfonso III casó con la princesa navarra Jimena).
La arquitectura de este período es otro claro reflejo del momento histórico que atraviesa el reino astur. De su reinado nos quedan las iglesias de Santo Adriano de Tuñón, San Salvador de
Valdediós, San Andres de Bedriñana, Santiago de Goviendes y San Salvador de Priesca. En orfebrería destaca la Cruz de la Victoria, labrada en el taller real de Alfonso III en el año 910, su hijo García, que se había enfrentado abiertamente a su padre unos años antes, abandona Oviedo y establece la capital del reino en León, titulándose ya los sucesores del Rey Magno reyes leoneses.
(Pilar Sanchez Vicente.)