jueves, 12 de enero de 2012

LA FIESTA LOS NABOS-MORCÍN-


En el concejo, hablar de fiestas es hablar de gastronomía. Los eventos festivos guardan siempre un lugar de honor para los productos emblemáticos de Morcín, capitaneados por el queso Afuega’l Pitu y los nabos.

En enero, San Antón, nabos y queso-
El año morciniego comienza con las Fiestas de San Antón, que tienen lugar cada 17 de enero. Unidas a esta emblemática celebración, nacieron otras posteriormente que inician el calendario con buen pie. Desde tiempo ancestral, por San Antón se comía el pote de nabos y había un gran baile, pero como cada vez se perdía más la tradición, un grupo de amigos decidió en 1981 crear un complemento a esta fiesta. Así nació el Certamen del Queso Afuega’l Pitu. “Posteriormente, tras conseguir el Premio Pueblo Ejemplar de Asturias para La Foz de Morcín, se decidió reforzar este mes con otro acto, así que se formó la Cofradía de los Amigos de los Nabos y empezamos a hacer los Capítulos el sábado anterior al 17 de enero o el mismo 17 si recaía en sábado”. Así lo explica Pepe Sariego, miembro de la Cofradía, y gran impulsor de estos eventos; de modo que este mes en Morcín se celebra la Fiesta de los Nabos el día 14, las Fiestas de San Antón el 17 y el Certamen del Queso Afuega’l Pitu el 22.
La Fiesta de los Nabos tiene este año su punto fuerte en el VIII Gran Capítulo y la confraternización con la Cofradía de Nabos e Companhia, cofradía portuguesa hermanada con la de La Foz de Morcín. Con ellos se visitará el local social, se degustarán productos agroalimentarios de la zona y por último habrá un almuerzo en el edificio de Servicios Múltiples municipal de La Foz, con animada sobremesa. El precio del menú son 45 € y tras unos completos y variados aperitivos incluye pote de nabos de San Antón con compango, y lomos de merluza del pinchu en salsa verde con langostinos y patatas panadera. De postre, casadielles caseres, quesos de Afuega´l Pitu y cazoletinas de arroz con leche al caramelo; café e infusiones, vinos y licores Monasterio de Corias.

El siguiente día grande está dedicado al patrón y comienza a las diez de la mañana con pasacalles; toma el relevo a las doce la procesión de San Antón y la Misa Solemne, tras cuya finalización tiene lugar la puya del ramu y la ofrenda de productos del campo. A la una y media se entrega el premio del III Concurso de Casadielles y hay degustación popular del pote de nabos a cargo de la Cofradía. A las seis de la tarde llega la animación con la “Toná po los chigres”, donde dos o tres cantantes asturianos van de chigre en chigre entonando canciones populares.
El mes se cierra con el Certamen del Queso Afuega’l Pitu, que congrega a todos aquellos que desean comprar quesos de la mejor calidad de esta variedad. El día anterior tienen lugar “Los bailes de Afuega’l Pitu. El domingo da comienzo el Certamen con un completo programa, y el reconocimiento a los queseros de la zona.

Escrito por Fusión Asturias
Fuente visitada.
fusionasturias.com

miércoles, 11 de enero de 2012

WAMBA LA CAMPANA MAS ANTIGUA


campana "Wamba" de la Catedral de Oviedo, fundida en el año 1219, es señalada por los expertos como la más antigua datada y en uso de todas las inventariadas en templos de España
Cada hora suenan en Oviedo, sin que nadie se dé cuenta, ecos del siglo XIII en una percusión metálica. Wamba , una de las siete campanas del conjunto de la catedral ovetense ha sido declarada como la más antigua en uso de todo el país. Al menos, hasta que se cierre de manera definitiva le inventario encargado por el Ministerio de Cultura a los expertos encabezados por Francesc Llop, antropólogo y restaurador de campanas, además de presidente de la Asociación de Campaners de la Catedral de Valencia que ya ha inventariado los instrumentos de templos en Aragón, Navarra, País Vasco, Asturias, Cantabria, Cataluña, Castilla y León, Galicia, además de la misma Valencia. Los resultados de esta investigación pueden consultarse en la página web www.campaners.com .
Allí puede conocerse todo detalle acerca de Wamba , salvo el por qué de ese nombre (que antes fue de rey godo). Así, se indica que la campana fue fundida 1219, por orden de un tal Pedro Pelayo Cabeza, canónigo, en honor del Santísimo Salvador; o que su peso ronda los 833 kilos.
La campana catedralicia más antigua de España conserva los agarres medievales que, según los expertos, conservan íntegra la instalación original. "El conjunto de yugos y de herrajes es, en casi todos los casos, anterior a las campanas y denota una manera medieval, y por tanto muy antigua, de tocarlas", indica la web respecto las campanas de Oviedo.

Wamba , cuyas asas tienen forma de "cabezas monstruosas" tiene en su parte superior una inscripción característica de la época que reza en latín: "De manera piadosa y voluntariamente, sueno en honor de Dios y para liberar mi patria". Además tiene otras invocaciones --en griego y en latín-- que los expertos traducen por "Cristo truena, Cristo suena, Cristo reina, Cristo impera". Imprecaciones que los mismos expertos asocian tanto al "Dios vencedor" cristiano como a "Júpiter Tonante, que en su aparición se rodea de truenos y sonidos potentes".

Los expertos alaban en su estudio la forma en la fue mecanizado el conjunto de campanas de Oviedo en 1970, aunque advierte de que pasado el tiempo necesitan renovarse.

ORDÓÑEZ, Luis.
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La Wamba suena desde el siglo XIII en Oviedo. Es la campana más antigua de España en uso.
Su tañido se oye en Oviedo desde antes de que la Catedral gótica estuviese en pie.
Fundida en 1219, la Wamba pesa 833 kilogramos y comparte la sala de campanas de la torre de la Catedral con la Santa Cruz (fundida en 1539 y la de mayores dimensiones, 1.384 kilos), la Santa Bárbara (1818 y 116 kilos) y el Esquilón (1678 y 481 kilos de peso).
Es historia de la ciudad y única; por eso el experto del Ministerio de Cultura, Francisco Llop, propone declararla monumento.
Considera necesario también retirar los mazos eléctricos que impiden el vuelo de la campana y sustituir el badajo, por demasiado corto.
En el cuerpo de la Wamba se lee «XPS SONAT» (en latín, «Cristo suena») y «HONOREM SALVATORIS» («En honor del Salvador»).
Las inscripciones que mandó el canónigo Pedro Peláez Cabeza, quien la encargó hace casi 800 años.
R.A.

Fuente visitada.
campaners.com

martes, 10 de enero de 2012

POR EL PUERTO DE PAJARES


En su caminar hacia el "dulce retiro" de Gijón, bajo la sombra de un camuflado destierro, Jovellanos se acerca a la montaña leonesa: Villamanín, Busdongo, Arbás, estamos a 5 de septiembre de 1.790:

("Salimos de Villamaín; vega agradable a la izquierda; en ella el lugar de Ruidiezmo, cabeza de concejo de La Tercia, realengo, patria de los Freyres Rodríguez de Robles. Más cerca Ventosilla, también a la izquierda del camino, y luego en él Villanueva, anejo de Ventosilla. Tierra firme y llana,a orilla del río de Busdongo; montañas de tierra y peña a la derecha. Algo retirado Camplongo, lugar ruín y humilde; a las dos leguas, Busdongo, menos malo, pero mucho. Empieza la subida a Pajares, que ni es agria ni larga; tiene sus rellanos; media legua a la Perruca; poco antes Arbás, a dos tiros de fusil, compuesto todo este camino por los canónigos (de la Colegiata de Arbás). Empieza la bajada, reparada desde el 82, pero sin más utilidad que estar algo más franca. No estan tomadas las aguas en cantarillas; por esto y por no estar corriente la limahoya de las laderas, se vienen sobre el camino, le roban, y saliendo por él, le destruyen. Es preciso franquearla hasta 40 pies, coronarla de petriles, tirarla más suavemente, multiplicar las cantarillas, hacer algunos paredones, buenas limahoyas, árboles fuera de ella, escarpes, zanjas, recodos, piso igual y firme.

De Villamanín a Busdongo, dos leguas; a la Perruca, media; a Pajares (el pueblo), media, llegamos a dormir: buena mañana, tarde clara y algo fría hasta Arbás; niebla fría hasta cerca de Pajares. Posada del Gallo, mala casa, buena gente; cuarto alto con tres camas, poco aseado. Hecho el camino, se podría sustentar una buena posada. ¡Que delicioso país al continuar la bajada que sigue hasta Campomanes!")

DEL AYER AL HOY-
Por los altos de Pajares, entre Asturias y León, hay sierras o puertos de pastoreo de gran belleza paisajista, entre ellos destacan los de Arbás y Busdongo, por donde había antaño (antes de Jovellanos y después) rutas de peregrinos y arrieros. Desde luego era una verdadera aventura ir por ellos.
Por las cercanías de Pajares discurrió una novedosa actividad del programa Naturaleza y Cultura, el domingo 14 de agosto de 2.005, en recuerdo de Jovellanos. La misma cruzó por donde se cree iba antaño la Ruta de La Plata, tras relegarse a segundo plano el trazado original de esa vía histórica (el Camín Real de La Mesa). Esa famosa calzada, como ocurre ahora con las carreteras, autopistas y vías férreas, cambió su trazado varias veces con el paso de los siglos.
En Pajares había una renombrada calzada romana (La Carisa) y un ramal por el valle y bosque de Valgrande, después fue Camino de Santiago y ahora es la carretera N-630.
Pero también había un ramal más alto, aunque más bajo que el de La Carisa, que iba por la zona cumbreña de los montes payariegos, o de Torones, o de Ranéu, o de Arbás, o de Busdongo. Esas sierras o puertos de pastoreo no son muy frecuentados actualmente.
Suponemos que pocas personas escucharon (y por supuesto desconocen) los nombres de montes como El Cellón (o Ceyón), La Pájara (o Páxara), Cueto Polledín (Cuetu Poyedín), Puertos de Ranedo (Ranéu), Torones, Mazariezas, Cellanca, Rasón (o Ronsón), Cerro de La Cierva, Solsierras,Muriosa, La Muela, Folléo,(Foyeu)o Collado de Capozos y Puerto de Busdongo. Estos montes están entre los pueblos de Pajares, Arbás del Puerto y Busdongo de Arbás, por la zona occidental; y de Camplongo, Tonín y Pendilla de Arbás, por la parte Oriental. Cerca de ellos se encuentra, por ejemplo, el Brañacaballo o el Tres Concejos, así como la collada o alto de Propinde, por donde va la Vía Carisa, o calzada de La Carisa.

En esta amplia zona hay restos de antiguos caminos históricos, viejas explotaciones mineras, también hay muchas pistas forestales, así como verdes prados, profundas gargantas, esbeltos picos, típicas majadas de pastoreo o centenarios bosques de especies autóctonas, donde aún sobreviven animales silvestres como el urogallo, oso, lobo, rebeco, corzo, ciervo, jabalí, nutria o ardilla, ademas de aves rapaces.

Fuente visitada.
Jovellanos y la Naturaleza. José Miguel Caso González. Bernardo Canga Meana. Carmen Piñán.

domingo, 8 de enero de 2012

JOSÉ GONZÁLEZ “EL PRESI”


Nació en Gijón el 9 de diciembre de 1908, pero puede decirse que llevaba raza urbana asturiana por parte de madre y de padre: su padre, de la calle del Rosal de Oviedo, y su madre, del barrio de Cimadevilla de Gijón. Y Asturias está presente, de manera constante, en las canciones. Cantó mucho, muchísimo, no sólo asturianada: y en buen número de sus canciones nombra a la tierra natal o a algunos de sus lugares más representativos: «Cuando yo salí de Asturias», «Dos cosas hay en Asturias», «Si vuelves de Asturias» (con letra de Alfonso Camín), «Soy de Gijón», «Soy de Lastres», «Recuerdos de Oviedo», «Subo La Espina cantando», «Desde Laviana la Oscura», «Sidrina la de Contrueces», «A Xuaco el de Sama», «Las cuatro Polas», «Soy de Pravia», «Puente de Ribadesella», «Villaviciosa no es villa», «De Covadonga», «El chorar de una canguesa», «La payariega», «Allande»... Casi un tratado de geografía sentimental y un recorrido lírico por la región.
El Presi, que era todo un caballero impecable, siempre con su buen traje, su camisa blanca, su corbata bien colocada, no necesitaba hacer desplantes ni demagogias cuando se dirigía a su público, y eso que se trataba de un público eminentemente popular, a diferencia de los políticos socialistas, que cuando van a un mitin parece que van de campo, o de los del PP, que se quitan la corbata para guardarla en el bolsillo de la americana, de manera que, acostumbrados a andar de corbata, siempre producen la impresión de estar disfrazados. El Presi, como era un señor, respetaba a su público, vistiendo como habitualmente lo hacía: como Frank Sinatra, que también salía al escenario vestido de calle y con pulcritud.

Su apodo de «el Presi», por el que era conocido en los cinco continentes en los que alienta el espíritu de Asturias, pudiera interpretarse como una señal de respeto, como el reconocimiento de alguien a quien se situaba un punto por encima de los grandes intérpretes de la tonada. Si Juanín de Mieres era «el Almirante», el Presi era el Presidente, de la misma manera que en el Hollywood dorado, cuando verdaderamente era fábrica de sueños, Clark Gable era «el Rey», John Wayne «el Duque» y los Barrymore, la «Familia Real».

El apodo no obedecía a esta razón, un tanto rebuscada, sino a que había sido presidente de un club de fútbol juvenil, del que el presidente era tan joven o más que los propios futbolistas, ya que a los quince años el Presi se retiró del fútbol para dedicarse a la canción. Mas le quedó el apodo para siempre.

En la biografía del Presi abundan las casualidades y los detalles que luego se convierten en definitivos. En cierta ocasión emprendió una gira por América que esperaba fuera breve, y se quedó allá catorce años, cantando principalmente en México y La Habana. Durante muchos años fue el intérprete de la asturianada más internacional: más incluso que el Gaiterio de Libardón, de quien se cuenta que, habiéndose perdido en cierta ocasión en Nueva York, se puso a tocar la gaita esperando que acudiera en su auxilio algún asturiano que pasara por allí y aparecieron escoceses que no pudieron entenderse con él, porque ni el de Libardón (que no era de Libardón, sino de Arroes) sabía inglés, ni los compatriotas de sir Walter Scott español. Pero de alguna ayuda le servirían, porque lo cierto es que el famoso gaitero regresó a su tierra. Después de esta larga estancia triunfal en las Américas españolas, el Presi hizo fructíferas giras por la Europa de la emigración: Bruselas, Lieja, Alemania y Suiza. Tanto fue su éxito americano y «europeo», que a lo largo de su carrera llegó a grabar trescientos discos, buena parte de ellos para la casa Columbia, contando con un disco de oro. Sin embargo, y a pesar de este éxito internacional, nunca fue del todo valorado en Asturias, donde los puristas le reprochaban sus innovaciones e incluso que cantara con acompañamiento de guitarra. ¡Qué dirían aquellos puristas hoy de la gaita de Hevia, que suena como si fuera una armónica! Pero ahora lo que domina el cotarro es una cosa rara que llaman «marketing», que no tiene absolutamente nada que ver con el arte musical ni de ningún tipo, sino con la sección de ventas, mientras que en los tiempos del Presi, para ser un buen cantante había que subir al escenario y cantar.

Siendo el cantante de asturianada más internacional, el Presi nunca tuvo en Asturias el reconocimiento merecido, de lo que ya hace muchos años se quejaba su representante artístico, Belarmino Prada, que le confió a Oscar Luis Tuñón y Ángel Martínez Suárez: «Asturias y Gijón han sido los lugares donde más ha costado que cantase José», a lo que añaden los autores de «Recuerdos de la canción
asturiana»: «Quizá porque nadie es profeta en su tierra, la voz y la figura del Presi han tenido durante años más resonancia en el extranjero que en su patria chica».

Fuente visitada. lne.es

viernes, 6 de enero de 2012

LOS PRIMEROS FAROS ASTURIANOS








Al desarrollarse la vida marítima en el Cantábrico durante la Monarquía asturiana, se inició la instalación de faros, aunque sólo deberían lucir ocasionalmente. Esto se explica porque los cristianos procuraban navegar siempre de día, los riesgos de la oscuridad a dar con los faros segura orientación a los feroces piratas, primero nórdicos y luego moros. Cuando en el siglo XII se descartaron tales riesgos, el servicio de faros debió intensificarse como todo lo relacionado con la navegación.

Los primeros faros asturianos fueron simples hogueras que se encendían en algunas colinas bien visibles desde la mar. Otras veces consistían en altos postes, en cuyo extremo se colocaba un fueguino, donde se hacía la luz nocturna y la "fumada" diurna. Desde un principio, fueron los gremios de pescadores los que se hicieron cargo del servicio de los faros de sus puertos, que de día se utilizaban para llamar a los agremiados cuando se presentaban ballenas, utilizando la columna de humo,"fumada", de la hoguera. para su sostenimiento solía destinarse una parte del producto de la pesca. Según las Ordenanzas de 1.468 de la Cofradía de Luarca, se equiparaba esta obligación a las de beneficencia y socorros mutuos: ("et para facer las fumadas et luces de la atalaya..."). En los puertos de gran tráfico, los cabildos municipales contribiían a veces a estos gastos.

También se utilizaban las "fumadas" diurnas y las "fogueras" nocturnas para avisar la presencia de naves enemigas o sospechosas o comunicarse importantes noticias de interés público. Para ello había siempre leña preparada en las atalayas, seca para la foguera y verde para la fumada, y un centinela o vigía que según las Ordenanzas gremiales luarquesas, debería ser un "mozo de longa vista".
Con este telégrafo se ponía rápidamente en alarma toda la costa, del Eo al Deva. La presencia de cetáceos o de enemigos encendía los fuegos; inmediatamente las campanas de todos los templos y capillas y los cuernos sonoros avisaban a los vecindarios, y enseguida las tripulaciones balleneras o las milicias concejiles, ocupaban los puestos previamente señalados.
Así todo el litoral asturiano, esperanzado o temeroso, vivía pendiente de la mar, esta organización medieval subsistió con leves modificaciones hasta la creación del Ministerio de Marina en el siglo XVIII, el cual fomentó la construcción de algunas torres con apoyo de los "Consulados" de comerciantes en puertos o lugares de importancia para la gran navegación. Pero la inmensa mayoría siguieron subsistiendo con los modestos medios gremiales y locales. A lo más, se sustituyeron las "fogueras" y fuenguinos con modestos reverberos de aceite. En el siglo XIX se alzó un clamor entre la gente de mar pidiendo mejoras en esto.

El faro gremial de Luarca dejó de lucir cuando la Desamortización traspasó a los ricos capitalistas los bienes de la Cofradía. Y así, desde 1.837 hasta 1.859, se contaron allí veintidos años de auténtico "obscurantismo" que dio lugar a varios naufragios con las consiguientes víctimas humanas.

Fuente visitada.
Asturias y la Mar.-Jesus Evaristo Casariego.

miércoles, 4 de enero de 2012

AÑOS DE HAMBRUNA PARA OVIEDO


Aparte de la orden de leva del 23 de octubre de 1520 por la que Asturias hubo de aportar 2.000 hombres, principalmente ballesteros, a la lucha contra los comuneros, lo más destacado de la Historia moderna de la ciudad fue el incendio que sufrió en 1521 y que destruyó gran parte de Oviedo.

En la Nochebuena 1521 se produjo un gran incendio en la ciudad, al parecer por culpa de un brasero utilizado en una casa. Del desastre apenas se salvó el Palacio de la Rúa. También seísmos y desbordamientos de ríos fueron protagonistas en los años sucesivos. Para intentar paliar las consecuencias de estos desastres Carlos I concede a Oviedo, en 1525, un mercado de los jueves libre de todo impuesto. La ciudad es reconstruida, remodelándose y aprovechándose la circunstancia para acometer una serie de obras no relacionadas con la catástrofe como la construcción del Acueducto de los Pilares, la conclusión de la torre de la Catedral y la construcción del monasterio de los dominicos, fuera de la muralla, y el de los jesuitas, fundado ya en la segunda mitad del siglo, muy próximo a la muralla, en la zona del Fontán. La segunda mitad de siglo traerá hambrunas y pérdida de cosechas.

En 1598 tiene lugar un episodio de peste, como había sucedido ya en el siglo XIV.
Administrativamente, el siglo XVI supuso la formación de una circunscripción homogénea, eliminando cotos señoriales pertenecientes a la Mitra, Bendones, Cerdeño y Paderni, al Cabildo, Cagigal y Naranco. Felipe II ordena la desamortización de todas la jurisdicciones eclesiásticas emplazadas en el concejo, con la autorización de una bula papal, que son compradas por la corporación municipal entre abril y junio de 1581. También adquiere la corporación el concejo de Llanera. Otro dato a destacar de la historia de Oviedo durante este periodo es la apertura de la primera imprenta hacia el año 1556.


Fuente visitada.
el.tesorodeoviedo.es

martes, 3 de enero de 2012

LOS DÓLMENES DEL MONTE AREO









En julio de 1.792 Jovellanos realiza un viaje de Gijón a Belmonte de Miranda pasando por Avilés, Pravia, Cornellana, Cudillero y Candás.La salida la hace por el Oeste de Gijón, cuya descripción tiene lugar el 14 de julio de 1.792.
Salimos de Gijón a las cuatro dadas de la tarde, sol fuerte, templado por el nordeste; camino nuevo para mí por Jove a Puago, y su puente sobre el río que va a Aboño; vega harto ancha, que puede ser el "Estuarium Mágnun" de Pomponio Mela, porque por una garganta comunica con el estero de Aboño, y antes que éste se llenase de arena y la vega de tierra derribada de las alturas, pudo ser todo un grande estero. las peñas de las altas laderas acaso comfirman esta conjetura. El río divide los concejos de Gijón y de Carreño. Súbese el monte de San Pablo, y corriendo por él se baja al valle de Carreño, atravesando el camino por la parroquia de Güimarán. Terreno hermoso, fértil, bien cuidado y plantado.")

DEL AYER AL HOY
El desaparecido escritor Marino Busto, cronista oficial de Carreño durante cuatro lustros y colaborador en muchos periódicos y revistas, no desmayó hasta encontrar los misterios que ocultaba el Monte Areo (de 264 metros de cota y límite de Gijón y Carreño). La necrópolis tumular más importante de Asturias, con 30 dólmenes. Además del campo de dólmenes (a medio descubrir), el monte Areo siempre fue afamado, pues por su ladera cruzaba una calzada romana y un ramal del Camino de Santiago 8por la campa de San Pablo, citada por Jovellanos, y donde había una famosa capilla). Sus mejores accesos son por Güimarán, el Valle y Ambás, en el municipio de Carreño; y Serín, Montiana o Poago, en tierras del concejo gijonés. Se puede recorrer el monte por varias pistas o caminos que lo surcan en todas las direcciones.
Parece ser quepor el monte Areo iba un ramal de la famosa calzada romana o Camín Real de la Mesa, que unía tierras leonesas con la costa asturiana, concretamente Astorga con las Aras Sextianas de la Campa Torres, pasando por Lucus Asturun (Llanera). En una zona del Monte Areo, conocida por Peña l´Carru, aún queda algo de esa calzada, pero la reciente concentración parcelaria y las numerosas pistas que por allí hay ahora, hicieron desaparecer muchos vestigios del pasado. Entre otros destrozos se construyó un antiestético mirador sobre esa famosa peña que hizo desaparecer los restos de la posible vía romana.
Marino Busto se encargó de divulgar la existencia de estos restos, para este gran estudioso el nombre de Monte Areo podría corresponder al de "Iroba", que según una antigua leyenda querría decir "tierra rica y gente boba"en referencia a ciertos tesoros supuestamente all,i escondidos, o monte "de las Aras". Lo cierto que es que siempre fue un lugar mágico o sagrado, tanto por los sepulcros prehistóricos (dólmenes), como por su calzada romana, o su posterior Camino de Santiago, o sus ermitas del Viso, Los Remedios, San Pedro y San Pablo, protegidas por una fortaleza del siglo X.
El Monte Areo es tan plano (una zona se conoce por La Llana)que se barajó la posibilidad de instalar allí el primer aeropuerto de Asturias, pues además se trata del lugar en el que no suele haber nieblas. Gillermo Schulz, autor del mapa de Asturias en 1.868, decía de esa montaña que algunos espacios pudieran haber sido nivelados artificialmente por la mano del hombre. Hay quien opina, como Julio Somoza en 1.908, que las nivelaciones que dominan a gijón estarían destinadas a los campamentos de maniobras de los soldados romanos de IV Legión Macedónica, de guarnición en esta villa y pudo haber población romana.

El historiador candasín González de Posada, en su libro manuscrito de 1.792, ya citaba unos "tumbos" o "mamulas" en medio de las llanuras de esta montaña, junto a varias lagunas. Decía que esas elevaciones del terreno eran sepulcros antiquísimos. Y, en lo cierto estaba, pues en el año 1.989, siguiendo esas noticias y recorriendo el Monte Areo se dio con ellos y Marino Busto lo hizo público en la prensa gijonesa. Descubrió los túmulos de un auténtico campo de sepulcros prehistóricos. Dólmenes que resultaron ser de hace 5.000 años según los expertos.



Fuente visitada. "Jovellanos y la naturaleza".
José Miguel Caso González
Bernardo Canga Meana
Carmen Piñán.