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martes, 20 de septiembre de 2016

ÚLTIMA ROMERÍA DEL VERANO


El Santuario de Nuestra Señora de los Remedios de Guimarán es uno de los santuarios más centrados geográficamente en Asturias ya que está en el pueblo de Guimarán, concejo de Carreño a muy poca distancia de Oviedo, Gijón y Avilés. Está en la falda del Monte Areo, también conocido como «Monte de San Pablo» ya que existía una capilla dedicada a él y de la que queda ningún resto. Pertenece eclesiásticamente a la parroquia de San Esteban de Guimarán.


El día de la fiesta de la Virgen acuden personas no solo de Guimarán, Carreño o Candás sino que también llegan desde Avilés, Gijón y muchos lugares más. Según el que fue cronista oficial de CarreñoMarino Busto fueron las sandineras candasinas las que extendieron la devoción a la Virgen de los Remedios de tal forma que el día de la fiesta se cerraban las casas y establecimientos para acudir a la ermita.


Como la ermita es de pequeñas dimensiones, la Misa se celebra al aire libre es tradicional que sea cantada por la «Coral Aires de Candás».



Por Patrona de Carreño
campesina y marinera,
sednos ante Dios, Señora
la más alta Medianera.
Salve, Estrella de los mares
refugio de pescadores
apártales, Virgen pura,
de tormentas y dolores 













Fuente. es.wikipedia

martes, 14 de mayo de 2013

MASCARADAS DE INVIERNO - LOS GIRRIOS O SIDROS


Los “Guirrios”o “sidros”, según J. Menéndez Pidal, cubrían su cuerpo con pieles y llevaban sobre sus cabezas cornamentas de carnero y de vaca, mientras que hacían pender de su cuerpo toda suerte de cencerros. Algunos etnógrafos que observaron las mascaradas con posterioridad – en los años veinte – describen a los Guirrios vestidos de manera diferente, aunque dejan entrever, aunque dejen entrever sus viejos rasgos. Según A. de llano y D. González-Nuevo Zarracina, visten de blanco, con polainas negras, una faja de color cruzando diagonalmente su pecho y sujeta con ancho cinturón de cuero del que penden campanillas, un pañuelo al cuello y una toca puntiaguda sobre la cabeza, ornada con cintas y rematada por un rabo de raposa.



Parece ser que, a veces, dejaban caer sobre la toca dos largas pieles de oveja que descendían hasta la altura de la cintura, dejando tan sólo una pequeña abertura al nivel de los ojos. Llevaban, además, en todos los casos, un largo palo de avellano, generalmente, y próximo a los tres metros de longitud, que utilizándolo a modo de pértiga les permitía realizar espaciados saltos. El ruido de los cencerros provocado por el más simple movimiento, se convertía en estruendo al compás de saltos.


En su cordial relación con los vecinos de su parroquia se sabe que los sidros ceremonialmente hacían algunas inclinaciones, y cuando la receptora del saludo era alguna joven, graciosamente se rendían ante la misma acariciándola con el suave rabo de reposa que culminaba su toca, y también le daban a oler el oloroso pomo que, conteniendo hierbas aromáticas, colgaba de su cintura y que recibía el nombre de “Garapiña”. Sin embargo, en estas mascaradas navideñas se producían también conatos de luchas de resultas del encuentro de bandos o “moxigangas” pertenecientes a parroquias diferentes, en medio del ronco y estrepitoso ruido de los cencerros.


Fuente.
Las Mascaradas de Invierno en Asturias. 
Eloy Gomez Pellon

viernes, 5 de abril de 2013

LOS HUEVOS PINTOS DE POLA DE SIERO


 COMO PINTAR GÜEVOS-
 La técnica en la pintura ejecutada sobre los huevos de “aves de corral”, consiste en resumidas y sencillas fases de trabajo. Entre el huevo de gallina y “coria” (oca), es preferible este último por su finura marmórea y su blancura un tanto azulada, y desprovisto por completo de la granulación del que esta cubierto el de gallina.


La primera condición indispensable para dicho fin, es que el huevo a pintar, esté bien cocido y caliente, ya que merced al calor absorbe con rapidez las tintas, dando brevedad a la ejecución (aparte de la habilidad del dibujante. Se comienza a dibujar el motivo decorativo con lápiz corriente semi-duro (no sin antes quitarle la pequeña capa grasienta con un trapito empapado en lejía), condición precisa para la buena adherencia de la tinta china y el color, bien anilinas o acuarelas. Si no ha de colorarse, basta solo pasar el dibujo con una buena tinta china, haciendo con esta los contrastes de luz y sombra mediante una plumilla especial para el dibujo (muy fina). Acto seguido se le inscribe la dedicatoria y la fecha, pasando por último, una capa de buen “barniz cristal” por toda la figura, ya que a la vez que la protege, le da brillo y mayor realce.


Cuando se empleen anilinas corrientes o lápices de colores, es conveniente aplicar estos antes y luego contornear el motivo decorativo con la tinta china. Una modalidad artística de estas es la cisografia, pero resulta muy difícil su ejecución sobre la superficie ovoide, ya que corrientemente, hay que adoptar una postura incómoda para concentrar la vista y el pulso sobre tan pequeña superficie. El procedimiento ideal y de más fina estética, es empleando la pintura de acuarela, ejecutada con finos pinceles (de pelo de marta o tejón). Las anilinas son empleadas con simples palillos muy finos.


Una vez dibujada sobre el huevo la figura o el paisaje, con el lápiz, se comienza por colorear estas, con los tonos más claros. Seguidamente se aplican las tintas más intensas al tiempo que se retocan sombreando y moldeando el motivo, haciendo las mezclas con suma rapidez sobre la caliente superficie ovoide, ya que se cortan las pinceladas por la pronta absorción del calor. Una vez ultimado el colorido, se aplica sobre el mismo una delgada capa de barniz cristal, con otro pincel fino y corriente.


Si no se les barniza, es indudable que tienen un aspecto mate, más bello, por la naturalidad que así presenta el trabajo, pero se deterioran pronto con la humedad y el movimiento. Cuando se emplee óleo, se procede igualmente que con la acuarela, pero debe estar el huevo completamente frío, pues por el contrario, se escurrirá el aceite, siendo materialmente imposible dominar el color y conseguir un trabajo satisfactorio.


 Fuente visitada. festejospolasiero.es

sábado, 16 de marzo de 2013

ERMITA DE LA VIRGEN DE MIRAVALLES (SOTO DE ALLER)


En el campo de Miravalles, a un kilómetro del pueblo de Soto, existe una ermita barroca del siglo XVIII diseñada por Francisco de la Riba. Fue construida con el dinero que aportó la Cofradía de Ánimas de Nuestra Señora de Miravalles, en 1728 se empezaron los trámites y entre 1740 y 1745 se edificó. Se construyó sobre otra ya existente de la que aprovecharon ciertos elementos como las bóvedas, que son del siglo XV. Una prueba de su previa existencia son dos documentos de 1665 y 1677 encabezados por la frase: "Delante de la ermita de Nuestra Señora de Miravalles...". Además en el Archivo Histórico Diocesano de Oviedo se conserva un libro de fábrica de la ermita de Nuestra Señora de Miravalles de 1722 . La última restauración data de 1881.


LEYENDAS-
El porqué de una iglesia en este lugar viene explicado con una leyenda. Hay varias versiones pero suelen tener como origen una fuente vecina que está entre un avellano y unos salgueros venerada desde los tiempos precristianos. Se decía que el agua era milagrosa para resolver problemas de la vista y actualmente se sigue manteniendo que el agua es bendita. Es allí donde, según unos, apareció una imagen en piedra de la Virgen que los vecinos llevaron a la iglesia parroquial, pero la escultura volvió al lugar de origen, esto se repitió varias veces hasta que decidieron hacer un templo allí cerca. La Virgen no volvió a irse, pero dejó un recuerdo del lugar de la aparición que es un avellano y dos salgueros que crecen una y otra vez, entre las piedras del campanario a pesar de que se corten.


Otra versión habla de una aparición de la propia Virgen en la misma fuente, pedía una ermita precisamente allí, pero al ser un lugar difícilmente edificable optaron por construirla donde está actualmente. Al no hacerla donde ella pedía dejó el avellano y los salgueros en el campanario. Una tercera versión un poco diferente sería la que dice que donde hoy está la iglesia había un avellano sobre el que se apareció la Virgen lo cortaron para hacer la ermita pero siguió creciendo en el campanario a pesar de que la iglesia fue destruida por un incendio. Lo que haya de real o de leyenda no lo sabemos pero aún hoy podemos ver las ramas en el campanario.

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La romería de Miravalles se celebra el 8 de septiembre, es precedida por una novena que tiene lugar en la misma ermita.
Tradicionalmente la imagen original de la Virgen, vestida con sus mejores galas, sale en procesión desde la cripta de Soto, donde está todo el año, hasta el santuario de Miravalles a eso de las 11 de la mañana. Se celebra una misa cantada a mediodía y otra rezada hacia la una, una y media, siendo la primera la más concurrida que además suele incluir una pequeña procesión por los alrededores de la iglesia.

Una vez finalizado el servicio religioso se procede a hacer la puya del ramu o puya'l ramu. El ramu (armazón de madera adormado con lazos de colores) con sus panes de escanda colgados parte de Soto en la misma procesión que lleva a la Virgen hasta Miravalles y a ella es ofrecido. Después de la misa, cuando ya ha recibido la bendición, se subasta entre los presentes. Si el tiempo acompaña se come en el prado y de postre no faltan el panchón y les casadielles. Hacia las 6 otra procesión lleva a la Virgen de nuevo a Soto amenizada con música.


Hasta no hace mucho "les fiestes" duraban 3, 4 o incluso 5 días (como en 1977), existía una Comisión de Festejos que recaudaba fondos todo el año con espiches en la Casona, rifas, donaciones, postulación el día de Miravalles y lo que se les ocurriera. Había un día de juegos infantiles, con carrera de sacos, de aros, de bicis, de burros, cucaña, canción infantil, tiro de cuerda, incluso concurso de feos, también había partido de fútbol de solteros contra casados o de Soto contra Cabañaquinta o Soto contra Santana, cada noche tocaba una orquesta, venía el "tiro" para los mayores y el tren de la bruja para los pequeños, los socios tenían su bollu preñau y su botellina de vino... Y no faltaban los voladores, la reina de las fiestas ni la gran chocolatada del último día.

Fuente visitada.
perso.wanadoo.es/sotodealler

martes, 21 de febrero de 2012

DEPORTES AUTOCTONOS


Asturias es una de las comunidades que mejor ha sabido conservar las tradiciones rurales y por ello el denominado “deporte autóctono” es una práctica habitual. Para toda aquella gente que abomina del pádel, golf y demás especialidades foráneas, ésta es una alternativa autóctona, barata, natural y saludable, que permite quemar calorías de una manera funcional y productiva.

En Asturias se otorga la categoría de deporte a aquellos trabajos cotidianos del mundo rural que han sido reorientados bajo una buena dosis de rivalidad y competitividad. Para salir victorioso no basta con dominar la técnica, se precisa fuerza bruta y mucha resistencia física. Pruebas sólo al alcance de hombres forzudos, curtidos en las labores más duras del campo y de los bosques.
A lo largo de toda la geografía asturiana no es difícil presenciar alguna de estas exhibiciones en las que se miden distintos equipos que representan a sus municipios o localidades. De esta forma, además de alentar la piquilla, el deporte autóctono crea conciencia de comunidad entre parroquias. Durante la jornada de juegos reina el espíritu olímpico, prima la alegría del esfuerzo y el valor educativo del buen ejemplo. Las pruebas son rápidas y hay que estar muy concentrado y ser muy preciso. Como en el corte con hacha o con tronzón; esté último consiste en hacer astillas con ocho troncos, partiéndolos en cuatro partes cada uno y apilando después cada pieza en un castillete en el menor tiempo posible. También existe la modalidad espectacular de Corta en altura, se sube por un tronco vertical, para lo cual se van haciendo pequeños cortes donde se colocan unas cuñas de madera sobre las que se coloca el leñador, hasta llegar arriba, a unos cuatro o cinco metros, donde se realiza el corte en un sorprendente ejercicio que mezcla fuerza y equilibrio.
La carrera de lecheres es otra prueba que no suele faltar. En ella se imita la resistencia de los ganaderos que antiguamente cargaban con las lecheras de 35 litros. Hoy en día, en las competiciones, las lecheras se han sustituido por unos cilindros de hierro macizo con asas de aproximadamente ese peso. La prueba consiste en recorrer con ellas la mayor distancia posible en un tiempo determinado sin apoyarlas en el suelo. En ocasiones es mayor el peso de las lecheras que el de los participantes: una prueba extremadamente dura.

Tiru de cuerda:
Dos equipos de entre 6 y 8 jugadores cada uno se sujetan con fuerza a una cuerda. En ella se han colocado tres cintas. La del medio indica la mitad de la cuerda, y al empezar tiene que coincidir con una marca en el suelo. El equipo ganador será el que haga pasar la cinta más cercana al otro equipo por la marca del suelo.
Tiru al palu, consiste en tirar de un palo situándose los dos contrincantes sentados en el suelo uno frente al otro y con las plantas de los pies apoyadas en una tabla. Gana el tirador que logra poner en pie al contrario.

Levantamiento yunque:
Consistente en levantar un yunque de 18 kilogramos de peso, golpeando abajo en una plataforma colocada a 20 centímetros del suelo y arriba en una chapa colocada a 30 centímetros por encima de la cabeza. Se puede realizar un número determinado de alzadas en el menor tiempo posible o en un tiempo determinado el mayor número de alzadas.

Carrera madreñes:
Deporte rural que consiste en completar un recorrido hasta alcanzar la meta corriendo; con la particularidad del calzado que emplea el deportista: madreñes, icono de la ruralidad asturiana.

Cucaña:
Un juego de locomoción en el que se prueba la destreza en la trepa. El juego consiste en trepar por el tronco hasta la cúpula del mismo, que se adorna con motivos festivos entre los que cuelgan los premios. Estos galardones varían según la costumbre local. Botellas de licor, jamones, chorizos o dinero en metálico. La trepa del deportista se ve dificultada debido a las sustancias deslizantes que, en la mayoría de los casos, se aplican a la superficie del tronco, como jabón o sebo.
En estas muestras de deporte no suele faltar tampoco una de las actividades agrícolas por excelencia en Asturias, al menos la más importante del verano en cuanto a intensidad y número de participantes: la recogida de la hierba. Un laborioso trabajo que incluye la técnica del afilado de la guadaña, la propia siega y la manipulación de los pesados fardos.

No faltan modalidades en las que los animales tienen un papel fundamental. Los caballos, por ejemplo, son los protagonistas de pruebas como las carreras de cintas, el arrastre de peso y la doma en el caso de los asturcones. Los gües (bueyes) también son protagonistas de las pruebas de arrastre de peso.
Entre este repaso de las especialidades deportivas más autóctonas, no pueden faltar los bolos, en sus diferentes modalidades: cuatreada, batiente, palma (o birle), celta (o de Tineo), etc.

Información de interés de Deporte rural asturiano:
En 1991 se fundó el equipo de deporte rural "Seis Conceyos" con el objeto de recuperar una serie de disciplinas que estaban a punto de extinguirse. Esta fecha marca el inicio del deporte rural como competición en plazas de pueblos, villas y ciudades de toda Asturias. Una popularidad que se refrenda en el año 2000, cuando se funda la Federación de Deportes Tradicionales de Asturias.

Actualmente esta institución salvaguarda la esencia del deporte astur organizando certámenes, registrando a los deportistas federados y promoviendo las virtudes de este deporte entre los más pequeños. También se encarga de marcar y perfilar las reglas de juego y las especialidades propiamente asturianas. El Principado presume de salvaguardar una modalidad de deporte que en España encabezan los vascos y en el mundo los neozelandeses.

Fuente visitada.
desdeasturias.com

viernes, 17 de febrero de 2012

POLA DE SIERO Y "LES COMADRES"


El desarrollo de las comunicaciones y su ubicación en pleno centro de Asturias hace que este concejo de 209,32 km2 sea el asentamiento elegido por empresarios emprendedores. La ganadería y la agricultura han ido cediendo espacios hasta quedar reducidas a los núcleos rurales, a la par que el sector servicios ha ido aumentando. Pero Siero no es sólo un buen lugar para trabajar, también lo es para divertirse y pasar los ratos de ocio. El carácter acogedor y alegre de sus gentes se pone en evidencia en cada celebración. Las fiestas típicas que tienen lugar en este municipio son conocidas más allá de las fronteras asturianas. Tan sólo hay que nombrar los Huevos Pintos, de Interés Turístico Nacional, para saber de qué estamos hablando. O El Carmín que en pleno mes de julio concentra a miles de asturianos.
Existe también otro Siero, más desconocido, oculto tras el interés industrial y económico, e incluso tras el festivo y gastronómico. Es el Siero sereno, de llano relieve, que invita a caminar por entre sus piedras y a conocer sus caminos. El que descubre joyas del románico, como la Iglesia de Aramil, molinos, palacios o castros que dan pistas para imaginar un rico legado histórico.
Y acompañando al caminante, al usuario y al vecino, se encuentra la herencia gastronómica, que todos resaltan por sus embutidos, la calidad de sus carnes y productos de la tierra, como las fabes de Argüelles. Todos ellos acompañados de la reina de la asturianía, la sidra, que se consigue en los numerosos lagares del concejo.

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“LES COMADRES" EN POLA DE SIERO-
En Pola de Siero se celebra la fiesta del Jueves de "Les Comadres" por amor a la tradición. En tiempos remotos la celebración estaba mucho más generalizada en toda la provincia pero podemos decir que hoy, es exclusiva esta fiesta de Pola de Siero.

El patrón originario es como sigue: se concentraban, en este caso en la Pola, sólo las mujeres el Jueves de Comadres, jueves antes de Cuaresma; y de ellas sólo las Comadres, sin permitir que se les acercase ningún hombre ya que los hombres organizaban su fiesta (Fiestona), la de Compadres, el domingo Gordo.

Estas eran unas fiestas de meriendas y tanto las mujeres como los hombres llevaban a sus ahijados. Según nos dice Constantino Cabal, en tiempos se celebraban, tanto la fiesta de Comadres, como la de Compadres; en campo libre, como una especie de romería. Esta merienda-romería, se celebraba en el Prau Picón o en el Prau Malato a las afueras de la villa polesa, muy cerca de donde actualmente está enclavado el depósito de suministro de aguas.

Con motivo de esta merienda nace la tradición del BOLLU PREÑAU, que no es más que un simple bollo hecho con masa de harina y que en su interior lleva chorizo. También puede ser de hojaldre. La invención y el arte culinario le añade miles de cosas y le hace miles de formas. En las primeras celebraciones de esta fiesta no sólo era típico el bollo, sino que también la tortilla de sardines salones y no es mucho imaginar que se añadiesen otros ingredientes, como la típica tortilla española, sin faltar en el postre la naranja. Todo ello se regaba con la bebida típica de la región, la sidra. Después de estar la barriga llena, como dice el refrán "de la panza sale la danza", todos se sentían con ganas de fiesta y allí mismo organizaban sus corros de baile bajando después, con el mismo humor y ya caida la tarde, hacia la villa polesa.

La tradición de estas fiestas aún se conserva en Pola pero ha variado mucho. La gente menuda, los niños, aún conservan esta tradición de ir a comadrar en pandillas a las afueras de la villa: el depósito del agua, sitio que mayor atractivo ejerce quizás por la fuerza de la tradición; la Peña Careses, El Romanón, la Peñuca,... Los mayores celebran esta fiesta de muy diversas maneras, desde la merienda típica celebrada en sus casa con los familiares y amigos que acuden ese día, hasta la celebración en locales de sociedades y organizaciones culturales y deportivas, sin olvidar las tertulias de los bares y cafeterías.

Fuentes visitadas.
revistafusion.com
festejospolasiero.es

jueves, 12 de enero de 2012

LA FIESTA LOS NABOS-MORCÍN-


En el concejo, hablar de fiestas es hablar de gastronomía. Los eventos festivos guardan siempre un lugar de honor para los productos emblemáticos de Morcín, capitaneados por el queso Afuega’l Pitu y los nabos.

En enero, San Antón, nabos y queso-
El año morciniego comienza con las Fiestas de San Antón, que tienen lugar cada 17 de enero. Unidas a esta emblemática celebración, nacieron otras posteriormente que inician el calendario con buen pie. Desde tiempo ancestral, por San Antón se comía el pote de nabos y había un gran baile, pero como cada vez se perdía más la tradición, un grupo de amigos decidió en 1981 crear un complemento a esta fiesta. Así nació el Certamen del Queso Afuega’l Pitu. “Posteriormente, tras conseguir el Premio Pueblo Ejemplar de Asturias para La Foz de Morcín, se decidió reforzar este mes con otro acto, así que se formó la Cofradía de los Amigos de los Nabos y empezamos a hacer los Capítulos el sábado anterior al 17 de enero o el mismo 17 si recaía en sábado”. Así lo explica Pepe Sariego, miembro de la Cofradía, y gran impulsor de estos eventos; de modo que este mes en Morcín se celebra la Fiesta de los Nabos el día 14, las Fiestas de San Antón el 17 y el Certamen del Queso Afuega’l Pitu el 22.
La Fiesta de los Nabos tiene este año su punto fuerte en el VIII Gran Capítulo y la confraternización con la Cofradía de Nabos e Companhia, cofradía portuguesa hermanada con la de La Foz de Morcín. Con ellos se visitará el local social, se degustarán productos agroalimentarios de la zona y por último habrá un almuerzo en el edificio de Servicios Múltiples municipal de La Foz, con animada sobremesa. El precio del menú son 45 € y tras unos completos y variados aperitivos incluye pote de nabos de San Antón con compango, y lomos de merluza del pinchu en salsa verde con langostinos y patatas panadera. De postre, casadielles caseres, quesos de Afuega´l Pitu y cazoletinas de arroz con leche al caramelo; café e infusiones, vinos y licores Monasterio de Corias.

El siguiente día grande está dedicado al patrón y comienza a las diez de la mañana con pasacalles; toma el relevo a las doce la procesión de San Antón y la Misa Solemne, tras cuya finalización tiene lugar la puya del ramu y la ofrenda de productos del campo. A la una y media se entrega el premio del III Concurso de Casadielles y hay degustación popular del pote de nabos a cargo de la Cofradía. A las seis de la tarde llega la animación con la “Toná po los chigres”, donde dos o tres cantantes asturianos van de chigre en chigre entonando canciones populares.
El mes se cierra con el Certamen del Queso Afuega’l Pitu, que congrega a todos aquellos que desean comprar quesos de la mejor calidad de esta variedad. El día anterior tienen lugar “Los bailes de Afuega’l Pitu. El domingo da comienzo el Certamen con un completo programa, y el reconocimiento a los queseros de la zona.

Escrito por Fusión Asturias
Fuente visitada.
fusionasturias.com

viernes, 14 de octubre de 2011

LAS ROMERÍAS ASTURIANAS


En el texto de F. de Paula Mellado se recogen todas las características definitorias de esta fiesta tradicional:(hacia 1.848)

("Los mercados y romerías, que son muy frecuentes en Asturias, presentan un tipo particular y el más variado y pintoresco cuadro. Celébranse generalmente en derredor de una iglesia bizantina o de un palacio señorial que suele contener sepulcro o algún otro recuerdo de nuestros pasados héroes. Allí en un frondoso bosque o risueña pradera comienza la función desde la víspera con la gran foguera, compuesta de haces de árgoma, ramas de pino etc., fuegos artificiales, cantos, bailes, gaita y tamboril. La iglesia está por lo general iluminada con faroles de colores, y al mismo tiempo brillan multitud de luces en las tiendas de bebidas, comestibles, frutas y dulces, y en las tabernas portátiles de vino y sidra consistentes en una gran pipa o tonel sobre un carro de bueyes. El estampido de los escopetazos y cohetes se mezcla con el rústico sonido de la gaita y el monótono y antiquísimo canto de los romances con que se acompañan divididos en dos coros, los que toman parte en la danza prima. A la lanza que llevaban los asturos han sustituido los asturianos un palo largo, arma temible en sus robustas manos, y para que la semejanza sea completa con la danza primitiva, suele terminarse con una refriega a veces reñida que empieza por los vítores que cada bando contendiente da a su respectivo concejo, así se oye en medio de la pelea: ¡Viva Carreño! ¡Viva Gozón!")

Todo el ceremonial y la sociabilidad festiva que se desarrolla con ocasión de la romería queda magníficamente sintetizado en este episodio de Camín:

("Terminada la procesión, ya Santa Ana quieta en su altar, llegaba el espectáculo de los gigantones, que luego no vi en otras romerías. Eran unos muñecos cabezones, del tamaño de una persona, con los vientres y los carrillos llenos de pólvora. Les prendían fuego en una mecha, lanzándolos al aire desde una especie de tribuna.

En esta y otras romerías, pues casi todas son iguales, con mayor o menor gentío, redoblaba el tambor, sonaba la gaita de airosos flecos, bailaban los mozos y las mozas, imcluso las parejas de alguna edad, ya con hijos o nietos, recordando sus mocedades, y se bebía la sidra al pie de la pipa o del tonel enramado. Cantaban mozos y viejos al son de la gaita:

¡Arrimadito a la pipa
y arrimadito al tonel,
a mí no me rinde el sueño
viendo la sidra caer!

Aún no primaban las xarrés con los barriles de cerveza, que vinieron más tarde a explotar los negociantes y señoritos de la villa. En algunas romerías había más de cuarenta carros de bueyes, enramados con el tonel o la pipa de sidra, el carro quieto, espitando la sidra por la parte trasera. Y se tendían en el viento muchas barracas de lonas blancas, en las que se despachaban, casi siempre por mujeres frescas, alegronas, rollizas y arremangadas de brazos, gaseosas, refrescos y esponjados.
La principal atención de los muchachos eran las vendedoras de dulces, de nueces y avellanas. Apenas nos daban los parientes o invitados a la fiesta unas "perronas", corriamos adonde estaba la avellanera, la vendedora de rosquillas...

A la romería de Roces acudía mucha gente de la villa, invitada a comer por parientes y amigos. Ese día la tarde olía toda la quintana a "fabada" y a arroz con leche. Comenzaba el baile con la atardecida y era cuando empezaban los palos entre los mozos
y la intervención de la Guardia Civil")

Fuente visitada.LAS REPRESENTACIONES DE LA SIDRA- El contexto social de la sidra a través de la literatura y la pintura asturianas (1.850.1.939) Luis Benito García Álvarez.

martes, 13 de septiembre de 2011

ALGUNAS VÍRGENES ASTURIANAS


La Virgen del Carmen, es una de las más representativas, no solamente en Asturias, sino en toda España. La virgen del Carmen se festeja en Cangas de Narcea, con procesión desde la capilla de Ambas Aguas, hasta la colegiata de Santa María Magdalena, consumiendo una gran traca de cohetes, tras realizar una misa solemne; por la tarde, se procedía con el recorrido a la inversa, atravesando la cabalgata, el puente romano que cuando se encuentra en su centro, comienza la descarga, denominada así la manifestación organizada con potentes voladores y bombas detonantes.

En la villa gijonesa, en 1.605, se construyó una capilla, en la esquina del Carmen, con Álvarez Garaya, transferidos la talla de la Virgen del Carmen, a la próxima iglesia de San José, cien metros hacia el oeste. Fue edificada por canteros montañeses, de la escuela del arquitecto Herrera, que trabajaban en la ciudad, en un terreno atestado de prados y árboles frutales (la totalidad de la acera de Álvarez Garaya era una finca dedicada al cultivo de “figos”) y que posteriormente en torno a la ermita dedicada a la Virgen del Carmen, se edificó un popular barrio, que ostentó el nombre del Carmen, meollo del casco urbano.

En el concejo de Piloña, en la población de Ques, a la salida de Infiesto, en dirección a Campo de Caso, existía una capilla desde 1.534, ubicada en el interior de una gruta, dedicada a la Virgen de la Cueva, con una talla policromada, del siglo XVII, de 45cm. De altura, con corona de plata; en el año 1.706, se rehace la ermita, evocando a la Virgen del Carmen, decayendo el auge del sagrado lugar y en el siglo XIX, se permuta con la exaltación de San José, conteniendo las imágenes de Santa Lucía y Santa Apolonia, adjuntando un hospitalillo adosado con cuatro habitaciones. En 1.923, se realizan nuevas obras, pero durante la guerra civil, se instala en la oquedad una fábrica de pólvora, siendo la festividad el ocho de septiembre, precedida de una novena; el domingo anterior al 15 de octubre – Festival de la avellana – en el tiempo de Santa Teresa, se realiza un ofrecimiento de las primicias del fruto del avellano, con gran raigambre en la región.

La villa gijonesa, plaza fuerte, populosa, protegida, fuera del alcance de los bandidos y asaltantes, población ubicada en la ruta costera del camino a Santiago, poseía una malatería (Ruedes), un hospital (Cimadevilla) y un largo número de capillas dedicadas a la Virgen. Emplazada sobre un campamento romano en La Venta de Veranes, parroquia de Cenero, donde se ubicaba la considerada primera basílica de Asturias, datando del siglo VII, anterior a la invasión de los árabes.
En Cimadevilla (Gijón), situada ante la casa natal del insigne Jovellanos, a la que pertenece y un restaurante donde se emplazaba el hospital de “Los Corraxos” – así denominados los peregrinos que transitaban por la villa – existe una pequeña capilla, dedicada, como en Carreño, Teverga, Piloña, Nava y tantas otras poblaciones, a la Virgen de los Remedios, derruida en 1.598, reedificada unos años después por el ayuntamiento, restaurada en dos ocasiones más y actualmente en muy buenas condiciones. Su festividad, se conmemora en septiembre, lo mismo que la muy cercana de la Soledad, sede del gremio de mareantes, duplicado español de la Dolorosa, devoción predilecta de la gente marinera del Barrio Alto, edificada en el siglo XVIII, accesibles ambas a los fieles, durante muy pocos días al año.

En el concejo de Carreño, está la parroquia de San Esteban de Guimarán, en la falda del monte Areo, se santifica a la patrona de Carreño. A seis km. De Candás.

En el concejo de Valdés, se consideran dos Vírgenes, la Virgen de la Riégala, patrona del concejo, santa protectora de Cadavedo, más conocida con el nombre de la Regalina. En el santuario donde está emplazada, se denomina la Garita, la fiesta, el último domingo de agosto, con ofrendas de flores y carros del país engalanados. En San Martín de Luiña (Cudillero) y en la localidad de Lamuño, se encuentra la Virgen de la China, tallada en marfil, de 34 cm. De altura, con rasgos orientales. Según la epopeya, fue encontrada junto con un Cristo, también de marfil, flotando dentro de un arcón cercano a la Concha de Artedo.

La festividad mayor del concejo de Pola de Laviana, se celebra el 15 de agosto, en honor de la Virgen del Otero, patrona de la parroquia de Santa María de Laviana. La historia nos ha testado el pleito sustentado entre los vecinos pudientes y los modestos para la edificación de una iglesia, en el centro de la villa o en un cerro que dominaba la población, denominado Otero. Construida en 1.680, fue templo parroquial hasta principios del siglo XX; la talla de la misma fecha está vestida al estilo asturiano, el día anterior a la solemnidad, se organiza una procesión al oscurecer desde la capilla hasta la iglesia titular donde permanece hasta el domingo siguiente cuando retorna al santuario.

Fuente visitada.
Mitología, Medicina y Devoción popular Asturiana. (Toño)

martes, 28 de junio de 2011

UN AÑO EN NUESTRA GASTRONOMÍA


Tras los primeros meses del año, intensos los rigores invernales, en los que impera el pote de nabos, el pote “d'antroxu” (con mucho cerdo), caza, embutidos y los “frixuelos”, comienza la época de las delicias que ofrece el mar.
Con los carnavales, a finales de febrero y primera quincena de marzo, llega la época de los festivales de la angula, de los “oricios” (erizos de mar) y de las ostras. Sigue la de “pixin” y la semana que Ribadesella dedica al mar o, mejor dicho, a la mar, como se dice por tierras asturianas.

Con abril finalizan los meses en cuyo nombre hay una erre y que son -dicen- los buenos para el marisco. Si hacemos dubitativa la frase es porque los entusiastas de moluscos y crustáceos comestibles los consumen sin reticencias el año entero.
También sin reticencia, sino más bien con fervor, los fieles del salmón acuden a la localidad de Pravia, donde se celebra la fiesta de esos pescados teleósteos fisóstomos que llevan tal nombre. Pero no todo es pescado en la cocina asturiana; en Grado exaltan el 2 de abril el jamón y los productos de la huerta y en la localidad de Noreña, el día 25 de ese mes celebran y consumen un preparado tan típico como el que lleva el nombre de “picadillo”.

Con excepción del festival de la “llámpara” que se celebra en Quintueles (“llámpara” es el nombre asturiano de lapa) el mes de mayo parece reservado a exaltar la gastronomía de tierra adentro. El arroz con leche de la localidad de Cabranes; el embutido de Grado, los quesos y vinos, así como también la faba de Luanco. Homenaje, éste, más que merecido, porque única, propia e irrepetible, la faba es la legumbre por antonomasia, leguminosa tan escasa como exquisita. De precio que algunos consideran elevado aunque no lo sea (su relación con la calidad lo justifica), delicada en su conservación y difícil de encontrar, su excepcional calidad -repetimos-la convierte en un auténtico lujo culinario, con el que se elabora el plato símbolo de Asturias: la fabada.
El Principado posee con su faba un auténtico tesoro gastronómico. Nadie pone en duda la alta calidad de las fabes asturianas, pero la cruda realidad, contradice muchas veces esa afirmación. Y tan alabada materia parece remitirse a un tiempo pretérito, en el que las cosas eran puntualmente como debían de ser. Y, sin embargo la faba existe. Es difícil de encontrar, pero existe. Por eso hay que buscarla donde está, y en Luanco, en el mes de mayo, se encuentra cada año.

Se encuentra principalmente en la fabada, ese lecho de legumbres en el que descansa el reposo del cerdo y cuya maestría radica en la sabia composición de los elementos que la componen: las fabes de granja; el tocino entrevenado, de la papada, blanquísimo, opaco y blando; la morcilla, lo contrario: negrísima, arrugada, hecha con sangre, cebolla, sal y grasa de cerdo, creada y ahumada con virutas de “carbayu” que es como se llama al roble, el chorizo, de lomo de cerdo, sin mezcla e igualmente ahumado y con un punto de pimentón picante; el lacón, prieto y jugoso; el jamón magro, de la mejor calidad y también el agua adecuada: ni demasiado dura ni muy blanda.

Junio es un mes en el que se afianza el buen tiempo, aunque persistan algunos días de lluvia. Comienza así la época de la caldereta, uno de los platos asturianos más sabrosos y saludables. Este plato, muy diferente a las llamadas zarzuelas en otras latitudes, era corriente entre los marineros de la costa gijonesa. En él, los pescados de roca y los mariscos carnosos se unen para componer una de las delicias del mar Cantábrico.
En el mismo junio se celebra también, en su primer o segundo domingo, el festival de la fresa en Grullos (Candamo), el de la trucha y el vino en Cangas de Narcea; el de la huerta; el de los “arbeyos” (guisantes) en Belmonte de Miranda y el de la empanada, en la Felguera (fiesta de San Pedro).

Julio es el mes de los festivales del bonito (Candás y Luanco), del cordero en los montes de Quirós (del cordero a la estaca, para ser más concretos), exactamente en el alto de la Cobertoria; así como el del arroz con leche de Miranda (Avilés).
Las celebraciones gastronómicas típicas de agosto comienzan con sardinas el día de San Felix, se recrean a mediados de mes con mariscos y postres del país en Navia y finalizan con el festival del queso de Cabrales en las estribaciones de los Picos de Europa.
Septiembre está pespunteado de fiestas, como las de la nueva huerta en Pravia y el valle del Nalón; el festival de la manzana (fuente de la apreciada sidrina) en Villaviciosa, y por San Miguel, la feria de la huerta, en Gijón. También destacan las ferias del monte y de la mar, en Colunga.

En octubre, tras la fiesta de la avellana en Infiesto (dias 1) llegan los callos con bacalao y las espinacas en el caserío del Desarme (Oviedo, el día 19) y “las fabes con gochu” en Mieres. En octubre, también se celebran los certámenes de los más famosos quesos de esta región. Entre los quesos asturianos (el Principado es quizás una de las regiones europeas con mayor variedad quesera) destaca el “gamoneo” (el más escaso y fino), el “afuega'l pitu” y, sobre todo, el Cabrales, cuya “pestífera fragancia” elogiara don Benito Pérez Galdós.

Noviembre y diciembre son meses de platos fuertes: fiesta de las castañas en Aces y Barro; la fabada y el panchón en Moreda, los nabos en Sotrondio y “les cebolles rellenes” en El Entrego. El 2 de diciembre se exalta anualmente la fabada de La Felguera, los pimientos rellenos en Blimea, el día 7 y el 8 (festival de la Inmaculada) las jornadas de caza mayor que se celebran en Tineo permiten degustar un excelente filete de rebeco con mermelada hecha a partir de las azuladas gálbulas del enebro.
No podríamos terminar una reseña-recorrido por la Asturias gastronómica sin dejar de mencionar su célebre sidra. Obtenida a partir del mosto prensado de la manzana, sometido posteriormente a fermentación, es una bebida con una baja graduación alcohólica, que alcanza entre cuatro y seis grados. Las manzanas con que se elabora la sidra son específicas, muy distintas a las de mesa, con un grado de acidez y una intensidad de sabor mucho más mayores. Hoy en día, los manzanos que producen este fruto especial crecen en las comarcas de Gijón, Villaviciosa, Oviedo, Nava, pero también en los valles de las cuencas mineras de los ríos Caudal y Nalón.

elembarcadero.es

martes, 12 de abril de 2011

LOS MÁRTIRES DE VALDECUNA


El Santuario de los Mártires de Valdecuna, también llamado de los mártires Cosme y Damián, ubicado en la parroquia de Valdecuna, concejo de Mieres (Asturias, España) fue construido en el siglo XVIII. A la original planta de cruz latina, se le añadió en el siglo XIX el pórtico que rodea la iglesia en tres de sus fachadas y la torre campanario.

Esta última, de sección cuadrada, está dividida en tres plantas, la inferior abierta, y recubierta por un paramento de piedra; las otras dos, están separadas por una línea de impostas. Al templo se accede, bajo la torre, por una puerta con orejas barrocas.

Los materiales utilizados en la fábrica son mampostería para muros, madera para el pórtico y sillería para esquinas, vanos, etc. La cubierta es a dos aguas en nave y cuatro en la torre.
En el interior, la nave se cubre con bóveda de cañón, con lunetos y de crucería la parte de la cabecera. Toda la bóveda está decorada con pinturas.

Frente al Santuario, existe, aún la llamada Casa de la Novena, en cuyo interior se conserva un limosnero popular del siglo XVIII. Eedificada en el siglo XVIII, quizá antes que la propia iglesia. Es una casa rural asturiana con portal ante la fachada, paredes sólidas y amplios tejados, bajo los que se cobijaba un gran llar tradicional, una amplia sala como dormitorio de peregrinos y otras celdas menores.

SAN COSME Y SAN DAMIAN:
En Egea, ciudad que los había visto nacer, recibieron juntos la muerte por su fe. Tras su muerte, sus figuras fueron creciendo en la memoria del pueblo que los había conocido, y pronto la ciudad de Ciro, que guardaba sus cuerpos, comenzó a darles culto. El Señor, mostró su aceptación del sacrificio de los dos hermanos realizando pro su intercesión lo que ya había realizado por medio de su trabajo cuando vivían. Así junto a su sepulcro y en sus templos se produjeron numerosas curaciones milagrosas, que manifestaban la gloria y el poder intercesor de estos mártires.
De este modo, la fama de los mártires médicos voló por todas partes. La veneración a su santidad alcanzó amplia difusión y su culto se propagó rápidamente. Las gentes se encomendaban a ellos, las ciudades comenzaron a dedicarles templos.
No sólo en Insierto - Valdecuna posee un antiguo e importante santuario de San Cosme y San Damián, sino que son también secularmente queridos y venerados en muchas partes de "nuestra tierrina". Según algunas tradiciones, la venida a Valdecuna de las reliquias, estaría en relación con el traslado del gran relicario que es el Arca Santa desde Toledo a Oviedo, huyendo de la invasión musulmana. Alguna otra tradición habla de una cédula del rey Favila permitiendo aquí la edificación de una ermita para albergar las reliquias de los Santos.
Desde tan lejano comienzo, durante largos siglos, esta santuario ha sido un foco ardiente del culto y la veneración a San Cosme y San Damián. Desde su claro y hermoso rellano que mira hacia el sur en la mitad del flanco derecho del Valle de Cuna.
wikipedia.

jueves, 3 de marzo de 2011

DÍA DE LES COMADRES

Basándonos en tradiciones orales pasadas de padres a hijos, al no existir fuentes escritas muy fiables, y aunque existen varias teorías, la más fiable es que se puede remontar el origen de la fiesta a las denominadas Matronalias, que eran unas fiestas romanas dedicadas a las mujeres casadas, y que se celebraban en honor de la diosa Juno, también conocida con el sobrenombre de Matrona.

Estas fiestas se celebraban en las calendas del mes de marzo y era la única vez al año que las mujeres tenían los mismos privilegios que los hombres en la patriarcal sociedad romana. Con el paso del tiempo se convirtió en una fiesta eminentemente profana, perdiendo todo su carácter sacro, conservándolo únicamente en el sentido de adecuar su celebración al calendario cristiano y que sigue coincidiendo con unas fechas no muy lejanas a las calendas de marzo.
En Asturias se celebraba exclusivamente en Pola de Siero, desde tiempo inmemorial y de forma multitudinaria, no pudiendo faltar el bollu preñau, acompañado de sidra, como marcaba la tradición, y en Gijón, donde también se solían reunir grupos de mujeres para merendar, pero más bien en sus propias casas, hasta que en los años 1980 se volvió a restaurar la tradición.

Actualmente la fiesta ya se celebra en los concejos de Siero, Langreo, Gijon, Avilés y Oviedo, en los restaurantes se hacen menús especiales de "Comadres" donde solo acuden a comer mujeres en tertulia, incluso en algunos se prohíbe la entrada de hombres.
Está mal visto que los hombres salgan a la calle esa noche, si alguno lo hace se le mira con recelo, y en los bares hay prácticamente solo mujeres de todas las edades, las mujeres más jóvenes ya aceptan de nuevo con naturalidad esta fiesta recuperada genuinamente pagana y pre-cristiana.

En un principio las meriendas se hacían en el campo o en las propias casas, pero en la actualidad se suelen llevar a cabo en bares y restaurantes, a base de carne empanada, embutidos, tortillas, lacón relleno y frixuelos, aunque en Pola de Siero sigue siendo habitual llevar el bollu de casa.
La comida tradicional se compone del típico bollo de Comadres (pan con manteca y chorizo), la tortilla de sardines salones, la empanada de dulce y la lengua de ternera embuchada.
wikipedia.

jueves, 15 de julio de 2010

CANGAS DEL NARCEA-(LA DESCARGA)


En la Edad Media, la villa alcanzó importancia al fundarse, a 2km de ella, el Monasterio de Corias (siglo XI), además de por ser paso obligado de las rutas que comunicaban la comarca de la marina occidental de Asturias con Castilla, a través del puerto de Leitariegos, y con el concejo de Ibias y el oriente de Galicia.
Hasta 1927 la villa y el concejo se denominan Cangas de Tineo y para evitar confusiones con el concejo vecino de Tineo pasa a denominarse Cangas del Narcea.
En el siglo XX, a partir de la década de los 60, se desarrolló una importante actividad minera gracias a la extracción de carbón en el concejo, lo que trajo aparejado un enorme crecimiento demográfico y urbano. A la vez que se construían nuevos barrios desaparecieron también parte de los edificios que poseían valor histórico y arquitectónico.
A pesar de ello quedan restos en el núcleo histórico que permiten tener una visión de lo que fue la capital del concejo en otros tiempos.
Este auge comercial tuvo su repercusión en el asentamiento en la villa de Cangas de familias nobles y pudientes que levantaron en ella palacios y casonas, algunas de las cuales se conservan, no siempre en buen estado, hoy día.
Las casas del pueblo se apiñaban en calles estrechas y empinadas en la parte baja del pueblo, mientras la nobleza levantaba sus casonas y palacios en las zonas más llanas y privilegiadas con espacios abiertos, plazas y plazuelas.
El barrio de Entrambasaguas conserva ese aspecto medieval, con casas construidas en torno a la iglesia de la Virgen del Carmen. El día 16 de julio se sube a mediodía la Virgen del Carmen desde su capilla, en el barriode Entrambasaguas, hasta la basílica. A las ocho de la tarde, la procesión de la Virgen, en su regreso a la capilla, se detiene en la parte más alta del puente romano, momento en que más de doscientos miembros de la Sociedad de Artesanos comienzan a lanzar cientos de voladores a mano. Después de unos tres minutos se prenden las largas máquinas de voladores, situadas en el entorno del puente, que producen un estruendo ensordecedor que hace vibrar el suelo y el valle se cubre de una nube de humo, en un efecto sobrecogedor.
Más de 60.000 voladores de todos los tamaños son lanzados al aire en un tiempo récord que no suele superar los siete minutos, en un espectáculo único que es reconocido por los mejores pirotécnicos.
(Villa de Cangas del Narcea.htm)

miércoles, 7 de julio de 2010

FIESTAS DE VERANO

Desde el siglo XVI, con algunos notables paréntesis que confirman la regla general, Cudillero honra a su patrono con la "AMURAVELA". Según colegimos de viejos escritos, la práctica antigua se reducía a lo siguiente: tras la misa mayor, se lleva procesionalmente la imagen del patrono a la Rivera; se colocaba sobre una mesa, delante de un barco engalanado; sobre éste, un marinero viejo, vestido de almirante, (con todas las plumas y adminículos que encuentre a mano), un sable en la mano derecha y en la otra un sombrero, reverencia al Santo, ahueca la voz y comienza su disertación, especie de recuento del año, si fue malo y las redadas exiguas y si el mar llevó hombres para no devolverlos, de súplica filial y hasta de reproche, envuelto en sutil mordacidad. Desde 1.948 la redacción de la "AMURAVELA" está confiada a Elvira Bravo.

Los paréntesis de que antes hablábamos tuvieron origen en hechos y palabras. Martínez Torner escribe que "Cuando la procesión se hallaba a cierta distancia de la costa, se ataba una larga cuerda al cuello de la imagen y ésta era arrojada al fondo del mar, donde permanecía mientras duraba un sermón pronunciado por un famoso cudillerense llamado Felipón, el cual llegaba hasta a amenazar al Santo si no cumplía lo que se le demandaba".

Las danzas de San Pedro, llamadas así en Llanes, Candás y Pola de Siero, no pasan de ser sencillas variantes de la tradicional danza prima. Igualmente celebraban a San Pedro Gijón, la Felguera, Vidiago, Arenas, Barres, Tiraña, Pancar, Alles, Caldueño, etc. En los anales de la fiesta polesa, encontramos esta partida de gastos correspondiente al año 1.783:


-Tambor, gaita y espadañas......46 rs.
Aceite y espadañas...........8 mrs. 4 rs.
Argomas.........................................8 rs.
Vino y bolla....................................9 rs.
Vedrios de pez para la hoguera y
bebida a los que ayudaron atraer
el pino y otras cosas......................8 rs.

Total: 8 mrvs. 75 rs.


En el mes de julio, asistimos a la eclosión festera de Asturias. La festividad de Santa Marina, el 18 de este mes, en la gran mañanga de Parres (Llanes). También Ribadesella honra a Santa Marina, pero al modo marinero, con procesión por la bahia. Siguen los festejos llaniscos en honor de Sante María Magdalena, el 22 de julio. Se honra, igualmente a la Santa Penitente en Berodia, Cáraves, Poo de Cabrales, Rales, Villanueva de Pría, Libardón, Tanes, Salas... y Proaza.

Santiago acoge en su patrocinio multitud de pueblos: Posada de Llanes, Sama de Langreo, Gobiendes, Castropol, Gera, etc. con renombradas romerías, ya sin el viejo bagaje que envolvía la fiesta por el siglo XVIII.

El 26 de julio Santa Ana, muy temprana devoción asturiana, unida con frecuencia a alberquerías y hospitales de peregrinos; Colunga contó con muy antigua cofradía; los gremios de mar de Luanco y Llanes se acogieron a su patronazgo; importante santuario de peregrinación, con vigencia hoy, es el de Santa Ana de Montarés, en la feligresía de San Juan de Piñera.

No es menos florido el elenco de agosto, centrado principalmente en San Roque, el 16; San Bartolomé, a quien se invocaba contra rayos y centellas; y San Agustín, el 28, final de la temporada de baños. San Roque, amparo de peregrinos y abogado de la peste, con infinidad de santuarios en la ruta romera hacia Santiago y muy lejanas devociones. Festejan, igualmente a San Roque: Panes, Ortiguero, Barro, Ribadesella, Libardón, Lastres, Tazones, Ranón, tineo, etc.

Tres celebraciones destacamos en el mes de septiembre. el día 2 corresponde a San Antolín, titular del viejo cenobio de Bedón y cuya tradición guarda hoy la parroquia de Naves. Muy popular santuario era el de Cornellana, en su parroquia filial de San Justo de Doriga, al que llevaban personas y animales mordidos por perros que podían estar rabiosos. Los festejos ovetenses de San Mateo nacieron en ocasión del Jubileo de la Santa Cruz, a través de los regocijos que, para distracción de romeros organizaba la capital del Principado, orillando así el antiguo patronazgo de San Salvador. Elementos tradicionales de esta fiesta fueron el canto del

"MISERERE", el agua de la Hidra de Caná, la bendición con el Santo Sudario, los "paxarines", figuritas de harina coloreadas con azafrán y las "medidas", cintas de seda pintadas con la imagen del Santo y frases alusivas al jubileo.

Cerramos nuestro recorrido, con una advocación entrañable para amplias zonas de Asturias y con dos santuarios de renombre en Valdecuna y Barredos: la de los Santos Mártires Cosme y Damián. Los dos santuarios, por siglos, fueron polo de atracción para tempraneros romeros que acudían al templo en acción de gracias.


Elviro Martínez

lunes, 5 de julio de 2010

LA FIESTA EN ASTURIAS


la puya'l ramu, ofrenda de pan de escanda, rosquillas y flores hecha a los santos, que, una vez finalizada la procesión, se subasta a fin de sufragar los gastos de la fiesta.
La belleza del entorno de los lugares de celebración de algunas de estas romerías, pequeños santuarios situados en pastos de montaña, forman la autentica fiesta asturiana.
Luis Adaro hace un excelente resumen del tema: «Los hombres danzaban al son de un romance de ocho sílabas, cantado por algún mozo de buena voz, y a cada copla o cuarteta del romance respondían los demás formando coro con una media copla de dos versos nada más. Estas danzas varoniles solían terminarse muchas veces a palos. Ésta era la única arma que usaban los asturianos y que nunca soltaban. Mientras bailaban, todos los danzantes llevaban su garrote al hombro, que sostenían con dos dedos de la mano izquierda, mientras que con los otros dos dedos libres se enlazaban en la rueda para seguir danzando con gran seriedad y mesura.
"Resultaba a veces que en medio de la danza, algún valentón, caliente de cascos,
comenzaba a vitorear a su lugar o concejo. Entonces los del concejo colindante,
por lo general rival del anterior, comienzan a vitorear al suyo. Se enardecen más
y más los ánimos y crece el griterío y la confusión; los menos valientes huyen, el
más atrevido enarbola su palo y lo descarga sobre quien mejor le parece; finalmente,
se arma una pelea a garrotazos en donde no deja de correr la sangre."
Como todos los pueblos fuertes, los astures se interesaban en estas peleas y los espectadores las seguían con el máximo de atención. Eran duras competiciones en donde se ensayaba el poder y el vigor de los mozos de los diferentes pueblos y concejos.» Y ennota a pie de página nos amplía la perspectiva histórica: «Habían adquirido tal fuerzade costumbre estas peleas que fue necesario que el Consejo de Castilla dictase decretosprohibiendo las reuniones de asturianos en Madrid el año de 1787. Decía así: «Decretosabemos que el uso del palo fue prohibido por las ordenanzas municipales de Oviedo, e incluso regulado, prohibiendo el del palo «que excediese del grueso de medio peso por todo el de arriba abajo, ni tuviese menos de vara y media de largo y fuese él todo liso y sin nudos salientes o de cabeza ».

jueves, 24 de junio de 2010

DESCRIPCIÓN DE LA DANZA DEL PERICOTE


LUIS VIGIL ESCALERA DESCRIBE LA DANZA EN 1.899.
"Mozos y mozas empuñan ya las resonantes castañuelas, yergen (ellos) la cabeza, adelantan el pecho, plántanse con garbo en la arena... ellas graciosas y modestas, los ojos en el suelo, haciendo ondear suavemente el bien moldeado busto, serias, silenciosas y abstraídas, como si tratasen de reconcentrar toda su atención en la grave y trascendental tarea que acometen."

"Las dos filas de bailarines se han puesto ya en movimiento y manteniéndose siempre a respetuosa distancia, limítanse ellas y ellos a deslizarse lateralmente y en inverso sentido, derivando los últimos hacia la derecha cuando las primeras lo hacen hacia la izquierda."

"A un seco golpe de tambor, cambia el ritmo y la danza se anima. Los mozos aceleran su zarandeo y saltan y rebotan sobre el duro suelo como pelotas de viento; a intervalos se acercan rápidos a sus compañeras, retroceden enseguida, y avanzan de nuevo, hasta que por fin ocupan por asalto el sitio de aquéllas, las cuales se refugian, a su vez, en el que el galán mantenía antes, pero sin perder jamás el paso en estas precipitadas fugas, girando eternamente en aquel par de círculos..."

"Nuevo golpe de tamboril y de nuevo cambio de figuras. Ahora son damas y galanes quienes emprenden una serie de cadenas, tejidos y trenzados, capaces de infundir vértigo en la cabeza más firme y mejor sentada. Y a medida que este caprichosísimo juego se prolonga, crece el entusiasmo de los bailarines; su rostro se colorea, brillan los ojos..."

"Pero nos aproximamos al fin y es preciso echar el resto. La postrera variante de este originalísimo baile parece arrebatar y enloquecer a sus incansables protagonistas. Cada dos mujeres que forman "vis-a-vis"con un mismo galán, comienzan a dar vueltas la una entorno a la otra, describiendo idéntica figura a la del guarismo ocho, y aquél a atravesar como una flecha la cifra en el sentido de su mayor longitud, girando velocísimamente sobre sus talones, a manera de peonza, en cada uno de los extremos del camino en este continuo ir y venir recorrido, mas con habilidad y limpieza tales, que ni hembras ni varones se tropiezan jamás ni se embargan en lo más mínimo en sus distintos y contrarios movimientos... Y el compás se acelera por instantes, en progresión siempre creciente; y el vértigo se agiganta; y apenas se distinguen ya las vagas siluetas de los danzantes hasta que los brazos se doblan cayendo desmayados a lo largo del tronco; las piernas se resisten a secundar los esfuerzos de una voluntad nunca rendida, y una loca pirueta pone término a aquel acrobático frenesí."

martes, 23 de marzo de 2010

SIDRA DULCE Y FILANDON



Pasadas las estaciones de primavera y verano, recogidos los frutos, cereales y la hierba seca en los prados, llegaban el otoño e invierno produciéndose un cambio profundo en las actividades agrarias, había de atenderse a la recogida de la manzana y fabricación de la sidra, al lino y sus
"filandones"; al maíz y las "esfoyazas", a las castañas, "guetas" y "magostos". Trabajos duros que las familias rurales sabían llevar con dignidad, y conseguían hacerlo más llevadero al transformar estas labores en trabajo-diversión.
Del cultivo del lino, en Asturias denominado vulgarmente "llin", nacieron las "filas", "filadas", o
"filandones", provenientes sus nombres del latín "filiun", hacer hilo, y se dice que su introducción en territorio astur procede de la Roma Imperial de César Augusto.
A las filadas, filas o filandones de vecindad-"hoy en mi casa, mañana en la tuya"- asistían las mujeres de todo el pueblo, especialmente las jóvenes, debido a lo cual se hacían casi siempre en las noches de los jueves y sábados, días tradicionalmente señalados de cortejo, y en feliz correspondencia con las mozas filanderas asistían los mozos que, ciertamente no hilaban, pero sí "rastrillaban", "devanaban", "espadaban" y, también, de vez en cuando, repartían castañas y sidra.
En las cocinas si fuesen amplias, en locales apropiados o debajo de los hórreos y paneras, las hilanderas sentábanse en corro con la rueca a la cintura y la rocada sujeta con el adorno de pañuelos de colores. Sus dedos índice y pulgar de la mano izquierda, ensalibados en la boca, comenzaban a "esmesar" el copo, mientras la otra mano giraba vertiginosamente el "fusu".
Muchas mozas hilanderas de la vecindad, a sabiendas de que en las casas donde iban a hilar habría castañas en abundancia a disposición de todos los presentes, las llevaban cocidas , o
"corbatas", en sus faltriqueras debajo de los mandiles, tal vez como "pasa caminos" o quizás con otras intenciones, ya que, una vez en las banquetas puestas a "filar" tenían las dos manos ocupadas, por lo que, los mozos, atentamente solícitos, con las suyas, se las sacaban de las faltriqueras, ofreciéndoselas amablemente en sus bocas.
LA NUEVA ESPAÑA- (MARINO BUSTO)

miércoles, 10 de marzo de 2010

CARNAVAL





EL CARNAVAL RURAL ASTURIANO
La peor penitencia que le puede caer a un " mazcaritu", que es como en algunos lugares de la región se llama a los que se disfrazan en carnaval, es que los otros parroquianos lleguen a reconocerle debajo de sus atavíos. Por eso, en el Antroxu rural asturiano, del que aún quedan señas en localidades de concejos como Laviana, Aller, Lena, Ponga o Caso, el que escondía su verdadera personalidad bajo la máscara, o no hablaba o disimulaba su tono de voz, o se tiznaba la cara de negro con hollín o con un corcho quemado y se ponía una media debajo de la careta.
En Antroxu- o antroido, antroiro, antroito, antruejo o entruejo, que el carnaval en Asturias tiene casi tantos nombres como máscaras el festejo - todo está permitido. en suelo asturiano fueron seculares las mascaradas de invierno, que comenzaban al final de la Navidad y llegaban hasta las puertas de de la rígida cuaresma. Guirrios de Ponga, Laviana, San Martín y Langreo; Zamarrones de Lena; Zaparrastros de Aller; Bardancos de Caso; Guilandeiros de Tineo y Sidros de Bimenes y Nava cubrían su rostro y cuerpo, pedían aguinaldos y armaban enorme estruendo con esquilas, pucheros desportillados, cascabeles y campanillas.
CARNAVAL DESDE NAVIDAD
Hasta que el carnaval topó con la Iglesia, lo que debió ocurrir durante la Edad Media, había celebraciones profanas desde la Navidad hasta el Miércoles de Ceniza, inicio de los rigores de la Cuaresma. No estuvo por la labor el poder eclesial de dar al Antroxu lo que es de " antroxar" y estas "aberraciones de paganía" se concentraron en los tres días previos al inicio del período cuaresmal. Ya que la iglesia no pudo cercenar tradiciones populares tan arraigadas que hunden sus raíces en fiestas romanas, decidió agruparlas en jornadas previas a la imposición de la ceniza.
Entre los personajes ancestrales del Antroxu rural asturiano destaca el "Guirrio", personaje burlón, disfrazado y escandaloso que en diversos municipios del centro de la región acompañaba con sus chanzas a grupos de comediantes que tan pronto representaban autos sacramentales como comedietas de corte populachero. Y pedían el aguinaldo y se acompañaban de un pértiga larga para dar saltos y correr tras las mozas.
SU VESTIDO
El " Guirrio" vestía camisa y pantalón blancos, polainas de paño negro y una faja roja. En el cinturón de cuero portaba cascabeles y campanillas y adornaba su cabeza con un bonete en forma de cono. En Siero y en Lena, este personaje carnavalero cubría su cabeza, pecho y espalda con pieles de oveja, a las que se añadía, como remate, un rabo de raposo. Los guirrios hacían "guirriadas" en las "fiestas guirriales" en las que los comediantes actuaban en torno a un personaje central, la vieja Marica, que en medio de la representación se ponía de parto para alumbrar a un animal, que por costumbre solía ser un gato.
Parecido al guirrio era el "Zamarrón" un disfraz festivo que tiene su común en el Zangarrón de Zamora y en personajes de la fiesta de la Viejanera, que se celebra el 31 de diciembre en la provincia de Santander. El Zamarrón salía en los días de aguinaldo y estrenas y caminaba en grupos de 12 a 16 mozos en "Zamarronada". Su vocación era agitar los cencerros para armar buena bulla. Cubierto con esterones de esparto teñidos de rojo y amarillo, ceñía su disfraz al cuerpo con las correas que sirven para uncir las yuntas de bueyes.
En el concejo de Grado, el Antroxu era una especie de muñeco que visitaba a los niños a media noche, manejado mediante hilos por los mayores desde un altillo. Con su visita traía dulces y pasteles a los expectantes paladares infantiles.
Las caretas son el disfraz por antonomasia del carnaval. Las más características eran las fabricadas en lienzo, con dos agujeros, recubiertas con un pañuelo; las que caían a modo de visera; o lo que se llamaba "hacer el oso", con pieles de oveja o "mullides" de vaca, completadas por un cilindro de cartón cosido a un remate, a modo de hocico.
Llaman "marutamientu" al acto de disfrazarse en el carnaval rural, pero siempre que se haga con las trazas más desastradas y las ropas más viejas y raídas que permanecen en el desván. Todo lo que había que hacer es resultar irreconocible. La máscara empezó siendo de "pelleyu" de oveja o de cabrito. Después se usaron cartones, cajas de zapatos. los "antroxos" se pintaban la cara y se ponían una media sobre la cabeza, para que nadie pudiera reconocerles si llegaba a caer la máscara.

lunes, 8 de marzo de 2010

DANZAS


EL PERICOTE-
Privativo del concejo de LLanes,tiene origen ritual. La forma antigua, que poseía fases hoy perdidas, una al comienzo, como invitación amorosa y otra al final, como agradecimiento por el triunfo, era la que bailaban un galán y dos doncellas, presididos por tres viejas, la de más edad en el centro, que tocaban pandero y panderetas grandes, mientras entonaban graciosas letrillas.En la actualidad, la danza se hace colectiva, a base de triadas, acompañada de gaita y tambor, lo que le da una mayor vistosidad. Un bailarín, especie de maestro de ceremonias, vela la corrección de la danza. En tiempos no muy lejanos, las mozas de Cué ensayaban el Pericote llevando un vaso de agua en la cabeza, que no había de derramarse. También se llamó "contrapaso", "baile de tres" y "valamé", por el inicio de muchos de sus cantares.
EL CORRI-CORRI-
De Cabrales, antiquísima presea de nuestro folklore que supo conservar hasta nuestros días la población de Arenas. Lo ejecutan seis u ocho muchachas con el traje típico y una rama de laurel en la mano; llevan por único varón el llamado "bailín" que gira , trenza y se encanta como un sultán en su harén. Iniciase el baile con una serie de saludos, galanteos y genuflexiones que las muchachas simulan rehusar; insiste el galán, se acerca y ellas huyen, se dividen en dos líneas, corren unas a un lado y la otra mitad al otro; las persigue el galán, tornan ellas a juntarse. Los giros, los alargamientos de las siluetas en vaivenir constante, las evoluciones en ese y en madeja, para al final el salto triunfal del "bailín" que señorea a las muchachas. La música, un tambor y tres o cinco "pandorios" a cargo de mujeres.
EL FANDANGO DE PENDUELES-
A pesar de su nombre, no es un fandango, sino una jota mixtificada con aportaciones de elementos foráneos, lo que hace tenga analogía de verdadero fandango en su segunda parte. Desde antiguo se bailaba en Pendueles, la Borbolla, Pancar y demás pueblos del este de Llanes, donde se conocía con el nombre de "el baile"
LA DANZA PRIMA-
Como se desprende de la octava carta de Jovellanos a Ponz, por mor de las prohibiciones de los obispos Reluz y González Pisador, de danzar hombres y mujeres juntos.
"Aunque las danzas de los hombres se parecen en la forma a la de las mujeres, hay entre unas y otras ciertas diferencias bien dignas de notarse. Seméjanse en unirse todos los danzantes en rueda, asidos de las manos, y girar en rededor con un movimiento lento y compasado, al son del canto, sin perder ni interrumpir jamás el sitio y la forma. Son una especie de coreas a manera de las danzas de los antiguos pueblos, que prueban tener su origen en los tiempos más remotos...los hombres danzan al son de un romance de ocho sílabas, cantado por alguno de los mozos que más se señalan en la comarca por su clara voz y por su buena memoria; y a cada copla o cuarteto del romance responde todo el corro con una especie de estrambote, que consta de dos solos versos o media copla. Los romances suelen ser de guapos y valentones, pero los estrambotes contienen siempre alguna deprecación a la Virgen, a Santiago, San Pedro y otro Santo famoso, cuyo nombre sea asonante con la media rima general del romance..." La ejecución de la danza se reduce a "un movimiento combinado en el que el pie derecho avanza y retrocede, mientras el izquierdo se mueve en sentido horizontal hacia la derecha; al mismo tiempo los danzantes, cogidos por las manos, llevan los brazos hacia adelante y hacia atrás al compás del movimiento del pie derecho."
LA GIRALDILLA-
Tiene movimiento astral. Es de muy sencilla ejecución."Se cruzan alternativamente los pies a cada parte del compás, percutiendo al mismo tiempo las castañuelas con un golpe seco. En defecto de éstas, se produce un sonido análogo juntando la yema del dedo medio con la del pulgar y haciendo resbalar aquella con fuerza sobre el pulpejo. Las canciones de giraldilla se constan de estribillo, se ejecutan cantando en rueda la frase de la estrofa y soltándose al llegar al estribillo para bailar por parejas en la forma dicha." Era una de las formas más puramente espontáneas de mostrar el júbilo en nuestras romerías.

miércoles, 3 de marzo de 2010

FESTEJOS Y TRADICCIONES S. JUAN




San juan


No deja de ser llamativo el hecho de que, en la noche de San Juan, coincidan tantas mitologías para celebrar sus ritos. RITOS DEL AGUA Y DEL FUEGO; ritos que no liturgias, aceptados por cristianos, por paganos, por musulmanes, por las más dispares creencias.


El solsticio de verano


La celebración de San Juan Bautista coincide con el período del solsticio de verano, con la fiesta del sol. En Asturias, al igual que en otras regiones del norte, era creencia generalizada que el sol bailaba en la mañana de S. Juan, por lo que la gente joven subía en tropel a determinadas alturas para celebrar el espectáculo.
La fiesta de S. Juan señala el comienzo del verano, el triunfo máximo de la luz, con el día más largo. De ahí la renovación de los ritos antiguos en honor del sol que hace huir a la oscuridad y por extensión a la niebla.

El fuego

Desde Pimiango a Vegadeo, la noche de S. Juan se grava en innumerables puntos de luz a todo lo ancho del Principado. Son "les fogueres"que, al conjuro del árgoma, la ginesta, el brezo y la leña de la braña o la quintana. Asturias toda tiene color que arde y forma que suena. En la mayoría de los pueblos, la leña era recogida por los mozos unos días antes de la fiesta; también era frecuente que en cada parroquia se dispusieran varias hogueras. Al embrujo de la hoguera
baila, canta y teje danzas la juventud. Saltan los jóvenes de un lado a otro por encima del fuego; si las llamas no los tocan, se casarán dentro del año.
El agua
Al decir de Cabal, "En la albada de San Juan el agua tiene purezas y claridades que no tienen de costumbre, y su virtud es más honda, y los prodigios que hace más extensos." Por ello se limpian con esmero las fuentes, se enraman y se adornan; se las cubre de follaje; se les ponen encima arcos y rosas y se les cerca de flores: "se limpian las fuentes en la noche de S. Juan para que "la flor del agua" pueda luego brotar limpia y pura." Para Juan Menéndez Pidal, la flor del agua, no es otra cosa que "los reflejos que produce en el agua el primer rayo de luz de la mañana de S. Juan" El Pbro. Enrique García Rendueles decía. "Lo primero que sale al dar las doce de la noche, en que comienza la fiesta de S. Juan, por ser bendecido por la Virgen o por el Santo." Casas, más poético, incide en la opinión primera: "es el primer beso del sol naciente al agua."
Asturias se puebla de gracias y liberaciones en esta mañana. Al decir de Eugenio Olavarría, San Juan bendice, a las doce de la noche, todo lo que existe sobre la tierra: campos , hierbas, montes, ríos y fuentes.
Las plantas
El aire y el relente de la noche sanjuanera santifican y dan fuerza a las plantas, planta por excelencia, portadora de mil virtudes, es en Asturias el trébol de cuatro hojas. Topar con él suponía tanto como encontrar la fortuna para toda la vida. Sigue en importancia la flor del saúco, conocido en nuestra región con los nombres de " sabú, sabucu, Xaúgu, benteiro, benitu etc." La fuerza de la costumbre ordenaba recogerle en la noche de S. Juan y secarle a la sombra en lugares bien ventilados.
En buena parte de la cornisa cantábrica se estimaba que la verbena, planta herbácea anual, fue sagrada para los celtas. Otra planta sanjuanera es el helecho, del que se cree que florece y grana a un tiempo en esa noche; coger sus flores supone la posesión de la felicidad y de la riqueza. Para la tradición llanisca, en esta mañana el perfume de las rosas se acrecienta en suavidad y poder.
Entre los muchos abogados del amor, San Juan discute la primacía con San Antonio, según Cabal:"Santo casamentero...es sobre todos el Señor San Juan."