Mostrando entradas con la etiqueta OVIEDO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OVIEDO. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de marzo de 2017

LAS CAMPANAS DE LA CATEDRAL DE OVIEDO


La sala de campanas de la torre contiene a la Santa Cruz (fundida en 1539 con un peso de 1384 kg), Santa Bárbara (1818 y 116 kg), el Esquilón (1678 y 481 kg) y la más importante de todas ellas, Wamba.
Destaca además de las campanas el mecanismo que también es antiguo. Fundida en 1219, es la campana más antigua en funcionamiento en el planeta y, por supuesto, en España. Su creación se remonta a la basílica anterior a la iglesia gótica actual. Sigue en activo dando el toque de las horas a pesar de estar rajada, circunstancia que merma su sonido.
Encargada por el canónigo de la catedral Pedro Peláez Cabeza en 1219, bajo el mandato del obispo Juan González, está hecha en bronce con un peso de 833 kg, un diámetro de 130 cm, una altura de bronce de 105 cm y un borde 13 cm.
Son destacables también las asas de la campana, en las que se representan unas caras monstruosas. La campana suena en festividades de grande solemnidad. Su uso está informatizado, habiendo sido el último campanero el señor Cartón.


Se desconoce dónde se construyó, posiblemente los hornos estén enterrados en algún lugar cercano, ya que se pudo construir el horno por un campanero itinerante que desapareció al hacer su trabajo. El sonido es grave dadas sus medidas, ya que produce unas ondas anchas. Tiene sus macillos instalados. Ha sobrevivido a cañonazos que desmocharon la flecha, terremotos, rayos, incendios, traslados, etc.


. Fuente visitada.es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_San_Salvador_de_Oviedo#Campanario

sábado, 9 de marzo de 2013

EL MONTE NARANCO (OVIEDO)


Tener Oviedo a los pies es una sensación real que experimentamos desde la cima del monte Naranco. Una colina redondeada de 636 metros de altitud y más de 30.000 metros cuadrados de espacio abierto y natural que corona la capital asturiana y que nos ofrece su mejor panorámica.


 Las dos joyas del arte prerrománico de Oviedo: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo se encuentran de camino a la cima, concediendo a este monte las imborrables señas de identidad del reino astur y su condición legendaria. El Naranco figura en la historia universal del arte con letras mayúsculas gracias a estos dos monumentos, declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Pocos montes ostentan tales maravillas.

Para los ovetenses el Naranco es como la Casa de Campo para los madrileños, Collserola para los barceloneses o el monte Igueldo para los donostiarras. Un espacio vinculado de modo entrañable a la vida de la ciudadanía, que acude a sus laderas para disfrutar del aire libre, recrearse en su patrimonio o realizar actividades deportivas como el senderismo o el ciclismo.


Los desniveles del Naranco son idóneos para esfuerzos gratificantes: sirven para el paseo, el entrenamiento y la competición. A lo largo del año se suceden las concentraciones cicloturistas que tienen como objetivo “llegar arriba”. La cima del Naranco también recibe a esos ciclistas profesionales que son capaces de descolgar a un pelotón entero para triunfar en solitario. Un puerto corto, pero muy duro, que dio a conocer por primera vez José Manuel Fuente en La Vuelta Ciclista de 1974.

Desde arriba del todo se domina una extraordinaria vista aérea de la ciudad de Oviedo y de casi todo el municipio, así como de los de Llanera y Las Regueras. Si el día es claro podremos disfrutar de una panorámica excepcional y de más alcance, llegando a atisbar gran parte de la región central de Asturias. El soberbio monumento del Sagrado Corazón parece invitar al deleite de ese vasto paisaje que mezcla, de forma inusual, la urbanidad más ordenada con la abrupta naturaleza de montaña. La Sierra del Aramo, al frente, corona las altitudes más cercanas de la ciudad.


La figura de Jesús, abrazando y protegiendo simbólicamente a la ciudad de Oviedo, suele ser una meta sacra para muchos caminantes que desde San Miguel de Lillo, ascendiendo por un empinado pero bellísimo sendero, pasan junto a la Fuente de los Pastores, donde sacian la sed con el agua más limpia y fresca de la urbe.
Desde el centro de Oviedo al Sagrado Corazón se puede llegar andando en poco más de una hora y cuarto.

****************************************


La ascensión:
Con el coche ya en las calles de Oviedo debemos buscar las indicaciones que nos marcan el camino hacia el Monte Naranco. La ruta a seguir pasa por la avenida de los Monumentos, que va subiendo lentamente la falda del monte, entre una zona residencial –Ciudad Naranco– donde abundan modernas y magníficas construcciones.

En cuanto empiezan a escasear las casas, el monte Naranco destapa toda su belleza. Entre los árboles aparece el gran edificio del Centro Asturiano y sus instalaciones adyacentes, un tanto apartadas de la carretera.

A 4 kilómetros del casco urbano encontramos la primera de las joyas arquitectónicas: Santa María del Naranco. Apenas 200 metros más arriba hallamos San Miguel de Lillo. Lo mejor es dejar el coche en algún descanso de la subida y visitar los dos monumentos.

Y ya sin más dilación hasta arriba, donde está el auténtico mirador de la ciudad. Sobre el cercano Picu del Paisano, vemos la imponente estatua del Sagrado Corazón.

 Fuente visitada. desdeasturias.com

jueves, 17 de enero de 2013

PLAZA DEL FONTÁN (OVIEDO)


Su nombre procede del vocablo bable fontán que designa a un manantial en forma de charca. En el caso que nos ocupa existía efectivamente un fontán en esta zona de Oviedo, perteneciente al Monasterio de Santa María de la Vega, al que aportaban además sus aguas riachuelos del entorno, convirtiéndolo en una auténtica laguna que desaguaba en la parte baja de la Calle Rosal y seguía hasta los Pozos, sumiéndose en ellos. Los topónimos Fontán y Rosal figuran ya en un documento de 1237 recopilado más tarde por Jovellanos. Otro documento, fechado en 1376 y conservado en forma de pergamino en la Catedral de Oviedo hace también referencia al Fontán.

El 19 de agosto de 1523 los regidores de la Ciudad y el Concejo resolvieron desecar el Fontán por ser un foco de infecciones y por haberse ahogado allí varias personas; las labores de desecación no culminarían hasta 1559 construyéndose entonces una fuente y un lavadero, que al parecer se intentó trasladar a la Plaza Mayor en 1600.


 En 1576 Magdalena de Ulloa, viuda de Luis Méndez Quixada, ayo del bastardo Juan de Austria, promovió la fundación en Oviedo de un Colegio de Jesuitas. Se eligió el Fontán como emplazamiento y en 1587, ya concluida la obra, se aprovecharon los materiales sobrantes para aderezar la plaza, que quedó configurada como una plaza cuadrada adecuada para la realización de mercados y romerías. El edificio del colegio, consagrado a San Matías, se alzaba en el solar hoy ocupado por el mercado cubierto y contribuyó a formar la Calle Fierro y la propia Calle del Fontán, que se extiende desde la del Fierro a la Calle Rosal. Poco después de la erección del colegio se realizaron las escuelas municipales que todavía se conservan y en cuya fachada puede admirarse un escudo de la ciudad instalado aquí en 1673, procedente de la torre de Cimadevilla que sería derruida en 1834.


Tras la expulsión de los jesuitas por orden del Conde de Aranda, acusados de haber instigado el motín de Esquilache, el 2 de abril de 1767, su edificio fue destinado a alfolí y posteriormente, especialmente durante la Revolución Gloriosa de 1868, a cuartel. La iglesia del colegio se convirtió en la parroquia de San Isidoro por disposición del Consejo de Castilla en 1770.

Marcos de Velasco elaboró una normativa para edificar el frente Oeste de la Plaza, lo que después recibiría el nombre de Arco de los zapatos, en 1660, la normativa fue aprobada por el Ayuntamiento a pesar de lo cual sería conculcada repetidamente. En 1666 se proyecto la construcción de un patio de comedias, de un hospital para huérfanos y un mesón. La Casa de Comedias sufrió notables modificaciones y reconstrucciones entre 1799 y 1849, quedando dotado finalmente para albergar a seiscientos espectadores. Con la apertura del Teatro-Circo de Santa Susana y posteriormente del Teatro Campoamor se clausuró la Casa de Comedias llegando a pensarse en derribar hacia 1901; se ha conservado la fachada, situada al lado del Palacio del Marqués de San Feliz.

En 1792 se erigieron treinta y seis tiendas siguiendo el perímetro del Fontán y cuatro casas altas con torrecilla en sus ángulos, todos ellos con techumbre de pizarra y soportales al interior y exterior, según un diseño de Francisco Pruneda. Estas edificaciones estaban pensadas como comercios.

En 1814 se acuerda darle el nombre de Daoiz y Velarde a la parte Sur del Fontán en recuerdo de los héroes del 2 de mayo de 1808.

 En 1981 la Dirección General de Patrimonio Artístico se acometió una importante restauración de la Plaza el Fontán en la que algunos edificios dado su estado calamitoso fueron derruidos, con la consiguiente polémica, y sustituidos por réplicas.Un año antes el estado dio su aprobación para convertir la antigua Casa de Comedias en la Biblioteca Pública de Oviedo, que fue finalmente inaugurada en 1987 con el nombre de Biblioteca Pérez de Ayala.


 Fuente visitada. el.tesorodeoviedo.es

martes, 8 de enero de 2013

EL CASCO HISTÓRICO DE OVIEDO


El casco histórico de Oviedo guarda un sabor decimonónico difícil de encontrar en otras ciudades españolas. A parte de que su patrimonio sea realmente considerable, rehabilitaciones y reconstrucciones de la última década se han preocupado en exclusiva de enfatizar este carácter histórico. Las calles peatonales, sin presencia de coches y apenas otro tipo de vehículos contemporáneos, hace que la sensación de volver atrás en el tiempo sea más efectiva si cabe.

El paseo que a continuación les proponemos es un retorno a la mirada de ese Oviedo que Leopoldo Alas “Clarín” retrató. El lo conoció casi de igual manera que hoy se nos presenta, y le sirvió de escenario inevitable para su famosa novela “La Regenta”.


Bien, pues nos acercamos a las inmediaciones de la catedral por la calle González Abascal. A nuestra izquierda se abre la Plaza Porlier, reformada no hace muchos años. Actualmente el punto de atención se centra en la escultura de un viajero cargado de maletas en actitud de descanso. Hablamos de “El regreso de Willians B. Arrensberg”, sugerente título para un hombre pétreo creado por el artista Úrculo en 1993. Parece que acaba de llegar a Vetusta, posiblemente como nosotros, y se detiene un rato ante el palacio de Camposagrado, fechado en el siglo XVIII. A nuestra derecha, cerrando la plaza, se levanta el palacio del Conde de Toreno, del siglo XVII, casa natal del ilustre diputado de las Cortes de Cádiz, y no menos ilustre historiador, José Mª Queipo de Llano. Actualmente este inmueble es sede del Real Instituto de Estudios Asturianos, preocupado por el estudio y la divulgación de la etnografía, cultura y literatura asturiana.

A
vanzamos por la calle González Abascal y llegamos a la Plaza de la Catedral (que bien merece una visita a parte), presidida por la monumental torre de su basílica y una amplio espacio abierto en el que antiguamente existían casas de bellos soportales. Allí se celebraba el famoso mercado de “les madreñes”, constituyendo uno de los epicentros sociales del Oviedo antiguo. Desde este lugar vemos el Palacio de los Valdecárzana Heredia, del siglo XVII. Un inmueble mítico para la sociedad ovetense y para la ficción novelesca, pues allí estuvo emplazado hasta el año 1931 el célebre Casino de la Regenta. Catedral y Casino, una pareja indisoluble en la novela que hoy en día encuentra una seña de identidad más: la figura esculpida de Ana Ozores, la Regenta. Como una transeunte más pero de naturaleza escultórica, con orígenes imaginados y también realistas.


Del complejo entramado de callejuelas peatonales que salen a nuestro paso tomaremos inicialmente la calle Cimadevilla, que junto a la Rúa y la calle Magadalena constituían la arteria vital de la sociedad ovetense. Establecimientos comerciales, cafés para tertulias, bazares, etc. A nuestra izquierda, con una ligera pendiente hacia abajo transitamos un calleja que desemboca en la Plaza Trascorrales. Una pausa obligada para apreciar en su conjunto una pequeña estancia de la ciudad, recogida y silenciosa, donde se respiran los aires de la historia y el carácter de Vetusta.


Ahora retomamos por un momento nuestra ruta anterior, volvemos a la calle Cimadevilla, y al fondo se encuentra el arco que debemos cruzar. En realidad es la puerta más importante de la antigua muralla medieval. Sobre él se erige la torre con el reloj del Ayuntamiento, y nos abre paso a la Plaza de la Constitución, circundada por joyas arquitectonicas, a la vez humildes, que dan una belleza extra al conjunto. En la plaza también se encuentra la Iglesia de San Isidoro el Real, del siglo XVII y con un toque personal.

La vamos dejando a nuestra derecha y tomamos la calle Magdalena camino ya de El Fontán, plaza emblemática del Oviedo Antiguo que se ha reconstruido por completo con premisas arquitectónicas más modernas. La reconstrucción resultó controvertida y no vamos a juzgarla aquí. Acérquense y saquen sus propias conclusiones. Si se hacen con una foto de la antigua plaza ya tendrán las dos partes del juicio. El Fontán y su plaza anexa, la Plaza Daoiz y Velarde constituyen un punto de encuentro de la ciudad y uno de los lugares elegidos para tomarse unas tapas, darse una vuelta por el rastro o el mercado de las flores. En Daoiz y Velarde se encuentra La Casa de las Comedias, de estilo neoclásico, que actualmente alberga la Biblioteca Pública Pérez de Ayala, muy bien abastecida y muy frecuentada por los ciudadanos. Al lado de este centro cultural destacan por su factura uno de los mayores palacios existentes en la ciudad, el Palacio del Duque del Parque, de estilo barroco.


Recordemos que habíamos descendido la calle Magdalena, y posiblemente ahora nos encontremos dando una vuelta en redondo a la Plaza del Fontán. Aparece entonces la calle Fierro, por la que debemos subir. Llegamos de nuevo a la Plaza de la Constitución y esta vez dejamos la Iglesia a nuestra izquierda, camino de otra calle que baja, la calle El Peso. Nos conduce irremediablemente a nuestro final del trayecto por el casco viejo de Oviedo, dejándonos en uno de sus límites más ilustres: la Plaza del Riego, que toma nombre del General asturiano Liberal que con sus sublevación forzó el trienio liberal (1820-1823) frente al absolutismo de Fernando VII. Una pequeña plaza que es lugar de charla y reunión en las tardes y noches de los meses de buen tiempo, sobre todo en las populares fiestas de San Mateo, cuando se llena de música y chiringuitos.


En este apacible lugar podemos tomarnos algo tranquilamente antes de regresar al Oviedo contemporáneo.

 Fuente visitada. desdeasturias.com

lunes, 5 de noviembre de 2012

ORIGEN DE LA MURALLA DE OVIEDO



Muralla prerrománica-
 El rey Alfonso II el Casto de Asturias trasladó al comienzo de su reinado (791-842) la capitalidad del reino a la ciudad de Oviedo donde inició un extenso programa constructivo dotando a la ciudad de iglesias, monasterios, palacios y una muralla defensiva que rodeaba todo el conjunto incluyendo en ese recinto el Monasterio de San Vicente, fundado en tiempos de su padre el rey Fruela I, y que fue el origen de la ciudad.

Las noticias documentales son muy escasas y genéricas. Es citada en el testamento del rey Alfonso II contenido en el Liber Testamentorun conservado en la Catedral de San Salvador de Oviedo. Aparece también citada en diversas donaciones como la del palacio-fortaleza de Alfonso III el Magno por el rey Alfonso VI de León al cabildo de San Salvador en 1057 y en la de la reina Urraca la Asturiana de otros palacios y edificios también a San Salvador en 1161.


Muralla Bajomedieval-
En1258, el rey Alfonso X el Sabio de Castilla y León ordenó la construcción de una nueva muralla de la ciudad costeando las obras el Concejo en dos tercios del total y la Iglesia el otro tercio.

El perímetro de la muralla era de 1.400 metros, tenía una altura de 4 metros y un grueso de 2,20 metros aproximadamente. Se levantó en dos muros paralelos de 0,5 metros de ancho de mampuestos irregulares de piedra caliza con un relleno intermedio de piedra.

Aunque se ha supuesto la finalización de la muralla a finales del XIII o principios del XIV, todavía en el año 1495 los Reyes Católicos concedieron un impuesto para construir torres y puertas en la muralla.

Sin embargo en los siglos XVII y XVIII la muralla ya ha había perdido su función defensiva y se convirtió en una barrera física. La ciudad desbordó la muralla por sus lados sur y oeste y se adosaron casas a la misma, entre ellos el nuevo edificio del Ayuntamiento de Oviedo, que se adosó sobre la puerta que daba, y sigue dando, acceso a la Calle Cimadevilla. De la misma forma, el nuevo edificio del Monasterio de San Pelayo se construyó sobre la propia muralla y aprovechando piedra de parte de aquélla, pudiendo verse todavía hoy restos de la muralla y cubos en los fundamentos de los muros del monasterio.


Durante los siglos XIX y XX siguieron derribándose porciones de la muralla según las necesidades de crecimiento de la ciudad sin que se produjese ninguna reacción en contra. En 1931 fue declarada Monumento Histórico Artístico, lo que hoy se denomina Bien de Interés Cultural, que sin embargo no detuvo la desaparición de elementos de la muralla, como la Torre de Gascona, demolida en 1963. Hasta 1977 no se promovió la primera iniciativa de defensa de la muralla, con la obligación de conservar e integrar un fragmento de 5 metros de longitud situado en la Plaza de Riego en una nueva edificación que se estaba construyendo.

Conservación-
Diversos tramos pueden verse en la Plaza de Riego, en la Calle de Jovellanos y el más extenso en la Calle Paraíso. Otros restos menores de la muralla se pueden observar en las calles de Postigo Alto, Sol, Mendizábal o en la plaza Mayo.


Está catalogada como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, desde el año 1931, figura entonces denominada Monumento Histórico Artístico.

Fuente visitada.
Wikipedia.

sábado, 3 de noviembre de 2012

OVIEDO (LA CALLE DE CARPIO)



Arqueología de la Arquitectura y Urbanismo de la ciudad de Oviedo (Asturias, España) entre la Edad Media y el siglo XVIII: el arrabal del Carpio.

 El Carpio actuaba como punto de entrada a la ciudad del «camino franzes» que acudía desde León. Tras pasar la puerta de la Ferrería, se dirigía por la calle homónima y la de Santa Ana.


La calle del Carpio ya era una de las más importantes de la ciudad en el siglo XII. A lo largo de estos siglos, las fuentes escritas permiten observar claros indicios de selección social entre los vecinos. Aquella zona extramuros vivirá la concentración de un nutrido grupo perteneciente a las capas medias/altas de la sociedad ovetense, en especial canónigos y religiosos vinculados a la administración de la iglesia de San Salvador de Oviedo, situada cerca del barrio. 


Entre 1175 y 1188, periodo de su prelatura, el obispo Rodrigo ya poseía allí una vivienda y se le sumaban otros miembros del cabildo. Éstos se beneficiaban, además, de las donaciones efectuadas por los vecinos de la zona. A su lado, hallamos una población de carácter burgués, enriquecida por las actividades mercantiles y otro grupo de pobladores foráneos venidos desde el territorio agrario del concejo y diversos enclaves regionales. A juicio de José Tolivar Faes, del Carpio es el nombre más antiguo de cuantos se usan para designar calles de Oviedo. Figura ya en un documento del 19 de marzo de 1197: «Pedro Paraias, canónigo de Oviedo, da a su sirviente Geloira lohannes una casa en El Carpió, de Oviedo»; y también aparece en la escritura de venta de una casa fechada el 24 de junio de 1217, donde se señala que el Carpio pertenece a la feligresía de la Parroquia de San Isidoro; en ese mismo año se vende una casa en las Carnicerías figurando como firmantes un Petrus Bonus de la Broteria y un Stefanus Pelaiz del Carpio. Carnicerías, Broteria y Carpio aluden aquí a calles de Oviedo, dos de ellas ya desaparecidas. En 1234 Fernando Gonzaluiz y su mujer, Velasquida Giraldiz —doña Balesquida— adquieren una casa en el Carpio.


En el siglo XIII las edificaciones eran allí numerosas, como se infiere de un documento que da cuenta de la venta de la mitad de otra casa en la Rúa del Carpio, calle que aparecerá numerosas veces en todos los siglos siguientes.

Según la tradición en este antiguo barrio de Oviedo habría nacido el legendario Bernardo del Carpio, hijo del conde de Saldaña don Sancho y de Jimena, hermana de Alfonso II, el Casto, que venció a los francos en la Batalla de Roncesvalles en el año 808.

 No obstante, el mismo emplazamiento en el suburbio implicaba también la presencia de actividades contaminantes propias de oficios artesanales o de profesiones con una carga social negativa. En los siglos XIII y XIV se encuentra en esta zona la industria del metal, con presencia más abundante de ferreros y «cuchelleros». La importancia del colectivo metalúrgico explica el nacimiento del «canpo de los Ferreros» o «del Carpio», hoy Campillín.


La existencia de «fornos» está atestiguada antes de 1243. También destacaba la concentración de artesanos ligados a la industria de la piel o del cuero, en particular de los vaineros. Unido a este colectivo, se documenta en 1478 la presencia de un pelame de pelleteros en la fuente de la regla. Finalmente, era el lugar de emplazamiento de varias mancebías.

Fuente. Iván Muñiz López

lunes, 24 de septiembre de 2012

LES PAXARINES DE LA CATEDRAL




La tradicional venta de les paxarines:
Estas figuras de pan, que según cuenta la tradición, se inspiraron, hace ya unos trescientos años, en las pequeñas figuras halladas junto a la imagen de San Mateo.  Unas figuras consideradas de la suerte, que antes se utilizaban como amuletos que se colocaban en las ventanas para proteger a las casas de las tormentas.

 Su elaboración:
Harina de pan bañada en azafrán y luego se cubre con una capa de huevo tras amasarla. Finalmente se mete al horno. No hay más secreto. La forma de estas figuras no cambiaron mucho en los últimos años: el mateín, el perro y las cestas. A partir del año 2000 se les puso una cinta de color azul, que es el de la bandera de Oviedo. La tradición continúa.

sábado, 18 de agosto de 2012

ANTIGUO OVIEDO





Primer Eje.
Catedral-
La Catedral, con su impresionante torre , es el centro del casco antiguo de Oviedo. Su plaza está delimitada por un conjunto de nobles edificios entre los que destaca la capilla de la Balesquida, que tiene su origen en el siglo XIII. A su izquierda, la Casa de los Llanes, edificio barroco del siglo XVIII, a su lado se levanta el Palacio de la Rúa o del Marqués de Santa Cruz, del S. XV, que es la edificación civil más antigua de la ciudad, gracias a que sobrevivió al incendio que en 1522 asoló Oviedo.

 El lateral izquierdo de la plaza lo forman tres edificios. Destaca el Palacio de Valdecarzana y Heredia, de los siglos XVII y XVIII. Es un edificio barroco de tres plantas que acoge las dependencias del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

En el ángulo opuesto a la capilla de la Balesquida está la iglesia de San Tirso, separada de la Catedral por la calle Santa Ana. San Tirso fue fundada por Alfonso II el Casto en el siglo IX, de la que sólo se conserva de la época prerrománica el testero del ábside central con la ventana trigeminada .

 Contigua a la plaza de la Catedral está la plaza de Porlier, donde se levantaba el castillo o fortaleza construida por Alfonso III el Magno para la defensa de la ciudad en el lugar donde actualmente se encuentra el edificio de Telefónica. En este espacio encontramos el Palacio de Camposagrado, del siglo XVIII, en primer lugar, que es uno de los palacios más bonitos de Asturias. Hasta hace poco fue sede de la Audiencia Provincial y, trasladada ésta a edificios más modernos, ha servido para la expansión del Tribunal Superior de Justicia.

 Plaza Porlier.
Formando manzana con otros edificios está el Palacio de Malleza o de Toreno, también del siglo XVIII y el edificio del antiguo Banco Asturiano frente al cual está el edificio de la Universidad de Oviedo, destinado en la actualidad en exclusiva a sus dependencias administrativas. Merece la pena pasar a su interior para contemplar el claustro cuadrado con soportales que en su día pasearon el Padre Feijoo o Clarín. La estatua del centro corresponde a su fundador Valdés Salas.

 Una de las fachadas de la Universidad hace frente con la calle Ramón y Cajal, reservándose, como vestigio físico del fuero del que gozó, un murete de piedra que en su fachada, en la calle San Francisco, se señala con unas cadenas. Desde Ramón y Cajal, una pequeña Plaza de Riego da paso a la calle Peso que conduce hasta la plaza de la Constitución donde se levanta el Ayuntamiento. En un tramo de esta calle cercana a la plaza podemos ver vestigios de la primitiva muralla medieval, restos que son mucho más amplios en la calle del Paraíso, justo en el extremo opuesto del casco antiguo.

 Plaza de la Constitución.
La plaza de la Constitución, de forma cuadrangular, la forman el propio edificio del Ayuntamiento y la iglesia de San Isidoro el Real, que es la antigua iglesia del colegio de la jesuitas que se extendía a su izquierda en el lugar ocupado hoy por la plaza del mercado y que hubieron de abandonar en 1767 tras su expulsión de España por la Pragmática Sanción de Carlos III. La iglesia se levantó entre 1578 y 1740 y, al igual que la Catedral, estuvo diseñada con dos torres aunque en ambos casos nunca llegaron a construirse.

 Muy cerca de esta iglesia está la plaza del Fontán, con edificios, recientemente rehabilitados , que forman una plaza porticada y que constituye una de las zonas más entrañables de la ciudad. Bajo el edificio del Ayuntamiento se abre un arco que da paso a la calle Cimadevilla que fue durante épocas el centro comercial, bancario y administrativo de la ciudad antigua, situación que se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX. Por una calleja que se abre a la derecha se pasa a la plaza de Trascorrales, cuyo nombre da idea de su inicial situación detrás de los corrales de las casas circundantes. Es una plaza pequeña donde sorprende encontrar un edificio de planta ovalada y que ocupa gran parte del recinto. Fue hasta no hace muchas fechas la plaza del Pescado y hoy es centro cultural municipal. Actualmente los bajos de las casas de la plaza están ocupados por magníficos restaurantes.




Segundo Eje.

 Cerca de este espacio está la calle Mon, que muestra una magnífica perspectiva de la Catedral y su torre. Hasta 1882 se denominaba de la Ferrería por la industria existente en ella. La calle Máximo y Fromestano conecta a Mon con la plaza del Paraguas, llamada así por la forma del tendejón levantado en su centro, construido para cobijar a las vendedoras del mercado de la leche que se situaba en ese lugar durante la primera mitad del siglo pasado. Desde este punto la calle Ecce-Homo desciende hasta la de San José, límite del casco antiguo y lugar donde se abría otra puerta en la muralla. Muy cerca está la calle Paraíso, ya fuera del recinto pero de interesante visita porque discurre junto a los restos de la cerca medieval.
 Desde la calle Mon y en suave pendiente en dirección a la Catedral se conecta con la calle de Santa Ana, donde se encuentra el Palacio de Velarde, que es hoy el Museo de Bellas Artes de Asturias.

 Plaza del Paraguas.
Desde la calle Santa Ana se abre a la derecha un pasaje, el Tránsito de Santa Bárbara, desde donde se contemplan los restos más antiguos de la Basílica: la Cámara Santa y la Torre Vieja. El paso conduce además hasta la Corrada del Obispo, una amplia plaza conformada por admirables edificaciones como el Palacio Arzobispal, de fisonomía barroca, que ocupa el espacio de los antiguos palacios reales del siglo IX.

 Formando ángulo con él está el Claustro Catedralicio en cuya fachada se abre la Puerta de las Limosnas donde el Cabildo entregaba pan a los pobres el día de Jueves Santo y sobre ella, un gran balcón de forja desde el que en 1808 se proclamó la guerra de la Independencia contra el ejército francés.

 En el extremo opuesto al Palacio Arzobispal se alza la Casa del Deán Payarinos, construcción de 1909, que hoy acoge al Conservatorio Superior de Música.





Tercer Eje
Desde la Corrada del Obispo parte la calle de San Vicente. A poco de iniciarse, es cruzada por el arco del monasterio de San Vicente configurando una clásica imagen de la ciudad vieja. En este lugar es donde físicamente se sitúa el origen de Oviedo, pues fue aquí donde los monjes Máximo y Fromestano fundaron en el año 761 un templo en honor a San Vicente. Posteriormente, el rey Fruela I inició la construcción del primer núcleo habitado. De la primitiva construcción no queda nada y hoy es un edificio de estilo renacentista y barroco que acoge el Museo Arqueológico de Asturias.

 La siguiente edificación es la iglesia de Santa María de la Corte en cuyo interior está la tumba del padre Feijoo, que parece vigilarla desde su estatua que se yergue en el centro de la plaza de su mismo nombre adyacente a la iglesia.

La última construcción de esta calle es el Monasterio de San Pelayo que ocupan monjas de clausura de esta orden religiosa, llamadas cariñosamente “Las Pelayas”, que mantienen la tradición del canto gregoriano y son especialistas en el oficio de la encuadernación.
 La edificación, portentosa, se ha visto ampliada con sucesivas reformas desde el siglo X, como la construcción del claustro románico en el siglo XII, la torre gótica del siglo XVII o, ya en 1704, la fachada principal del monasterio.

Fuente visitada. .oviedo.es

martes, 10 de julio de 2012

EL CÓDICE CALIXTINO


El Códice Calixtino es un manuscrito iluminado de mediados del siglo XII. Constituye una especie de guía para los peregrinos que seguían el Camino de Santiago en su viaje a Santiago de Compostela, con consejos, descripciones de la ruta y de las obras de arte así como de las costumbres locales de las gentes que vivían a lo largo del Camino. También contiene sermones, milagros y textos litúrgicos relacionados con el Apóstol Santiago.

Este documento se custodia en la Catedral de Santiago de Compostela.

 Historia.-

 El Codex Calixtinus fue copiado por al menos cuatro manos, dos de ellas muy similares.

Al autor principal se le conoce con el nombre de Scriptor I. El manuscrito original constaba de 27 cuadernos: el primero era un quinión y el resto eran cuaterniones. Ya en época antigua se produjeron cambios en algunos cuadernos que alteraron la estructura del códice. Después, hacia el S XV se perdió el folio 220, que originariamente iría en blanco y pertenecería al último cuaderno. También debió perderse un folio, así mismo en blanco, que antecedía al actual folio 1. De ser esto cierto, el manuscrito llevaba, como era usual, el primer y el último folio en blanco sirviendo como guardas.

Posteriormente, quizás durante la encuadernación realizada a finales del siglo XII, se añadió a la estructura primitiva del códice un segundo apéndice (Apéndice II). El libro IV fue separado del manuscrito en 1.609, lo que conllevó el maltrato de los cuadernos 20, 21 y 24. Ambos volúmenes fueron encuadernados por separado por Alonso Rodríguez León.

Finalmente, el libro IV fue agregado de nuevo durante la restauración de 1.966, lo que exigió varios arreglos al manuscrito. En la misma restauración se recortaron las hojas que eran más grandes y sobresalían del resto.

Las anotaciones marginales que los canónigos de Compostela dejaron en el manuscrito, demuestran que el códice fue usado y leído ininterrumpidamente, al menos, hasta mediados del S XVI. Sin embargo, parece que a principios del S XVII el manuscrito dejó de interesar, cayendo en el olvido durante muchos años.

En la segunda mitad del S XIX, el manuscrito fue redescubierto por el canónigo archivero de la Catedral de Compostela, Antonio López Ferreiro. Sin embargo, fue dado a conocer públicamente por el jesuita Fidel Fita y Aureliano Fernández Guerra. En 1.879, se trasladaron a Santiago en un viaje de estudio y peregrinación. Al año siguiente, en 1.880, publicaron un libro acerca de su viaje a Santiago (Recuerdos de un viaje a Santiago de Galicia), dedicando los capítulos X y posteriores a la descripción y estudio del Codex calixtinus.
El libro incluía una fotografía del himno Dum Paterfamilias y una transcripción de su texto, así como varios versos del himno Ad honorem Regis summi.

 Hurto y recuperación.-

  El 5 de julio de 2011, los archiveros de la catedral de Santiago de Compostela echaron en falta la obra y denunciaron el robo a las autoridades. El códice fue sustraído de una cámara blindada donde se encuentran depositadas las obras más valiosas del archivo. Las investigaciones revelaron que el hurto se había producido la semana anterior. El sistema de seguridad del texto era muy riguroso, lo que había permitido mantenerlo a buen resguardo durante 800 años. La llave de la caja fuerte, sin embargo, era vigilada de un modo más laxo: las llaves se encontraron colocadas en la cerradura de la caja que custodiaba el que se considera la mayor joya del templo compostelano.

 Durante los meses siguientes la policía investigó a los canónigos, investigadores, músicos y empleados de mantenimiento y limpieza, asumiendo como móvil más probable el afán de perjudicar al deán, tras haber comprobado el enfrentamiento interno existente entre los canónigos, y descartando en principio a una banda organizada o un robo por encargo.

El 4 de julio de 2012 fue recuperado el códice; este había sido robado por un electricista que había trabajado en la catedral, que también tenía en su poder otros documentos y objetos del templo.

Fuente visitada
Wikipedia.

sábado, 30 de junio de 2012

HISTORIA DE LA CIUDAD DE OVIEDO


La historia milenaria de la ciudad de Oviedo está ligada a su papel de capital de Asturias: primero del reino, y después del Principado, más tarde de la provincia y, finalmente, de la Autonomía.
Poco podían sospechar los monjes Máximo y Fromestano, fundadores de la ciudad en el año 761, que su elección de una colina en el centro de Asturias superaría los mil doscientos años de vida urbana, comercial, eclesiástica y militar. Aquel primer establecimiento se completaría pronto con una pequeña iglesia bajo la advocación de San Vicente.

El rey Fruela, cuarto de la monarquía asturiana, fue el primer impulsor decidido de la ciudad con la construcción de un palacio y una iglesia cercanos entre sí. Sin embargo, Oviedo le debe a Alfonso II El Casto (791-842) su régimen de capitalidad y su sede regia con el traslado de la corte desde Pravia y la creación del Camino de Santiago, fenómeno capital en la historia de Oviedo. Un templo dedicado a El Salvador y un palacio real formaron el núcleo y motor de Oviedo. En esta época la ciudad se convierte en el epicentro del Arte Asturiano, expresión arquitectónica original y la única, heredera de tradiciones visigodas, orientales y nórdicas, que culmina en el reinado de Ramiro I.

El traslado de la corte regia a León, tras la muerte de Alfonso III El Magno, vincula la vida de la ciudad a las reliquias conservadas en su catedral y al paso de peregrinos que visitan El Salvador y que continúan su caminar hasta Santiago. Los siglos siguientes (XIII-XIV) conocen el desarrollo de la ciudad medieval, conservada en su trazado hasta hoy, la construcción de la muralla, un incendio devastador la nochebuena de 1521 y la formidable obra del acueducto de Los Pilares para el abastecimiento de agua a la ciudad a lo largo del siglo XVI.

La fundación de la Universidad Literaria por Fernando de Valdés Salas, a comienzos del siglo XVII, abre Oviedo urbanísticamente hacia una expansión progresiva, impulsada en el XVIII por la nobleza urbana y la construcción de palacios notables, en el XIX por el crecimiento industrial y el ensanche urbano de la calle Uría, y en el XX por el desarrollo administrativo y comercial.

Desde el punto de vista urbanístico, Oviedo ha cambiado notablemente desde comienzos de los años ochenta de la pasada centuria con la peatonalización de la parte vieja y de algunas calles del ensanche, la rehabilitación de su casco antiguo, la recuperación de plazas históricas, el adecentamiento de fachadas, la creación de excelentes parques, la instalación de numerosas esculturas y fuentes en espacios públicos, etc.
 En la actualidad, Oviedo es la capital del Principado de Asturias y mantiene una vocación de ciudad de servicios administrativos y universitarios. El comercio se ha convertido en un sector económico fundamental. Oviedo es hoy una ciudad con una notable proyección internacional a través de los Premios Príncipe de Asturias, entregados anualmente en el teatro Campoamor, y del Campus Internacional, al que acuden personalidades de la más alta relevancia mundial. La historia de la ciudad de Oviedo es la de un cruce de caminos, la de un punto clave en la historia del norte de la Península y de la Europa medieval. El Camino de Santiago y la Ruta de la Plata tienen en Oviedo un jalón capital de ambas rutas que contemplan ya una historia milenaria.

 Fuente visitada. turivia.com

jueves, 12 de abril de 2012

LA TORRE DE LA CATEDRAL EN "LA REGENTA"


El catedrático Leopoldo Alas, pese a que "le nacieron" en Zamora, es una representación insuperada del espíritu ovetense, no solo por él, sino porque, gracias a él, los ovetenses son más ovetenses. Éste es un país de extremosidades, y una vez más lo ha demostrado con "LA REGENTA" novela que produjo malestar, y hasta polémicas (el famoso enfrentamiento entre Clarín y el obispo fray Ramón Martínez Vigil, que se resolvió en una respetuosa relación entre ambos), para caer posteriormente en el olvido. Lamentaba Azorín, uno de los pocos que permaneció fiel a Alas cuando nadie se acordaba de él, que en otro país con mayor atención hacia la literatura, Alas sería un escritor más considerado, pero supongo que no contaba con que lo fuera tanto como empezó a serlo a partir de la decada de los sesenta, en que una edición popular de "LA REGENTA" redescubrió, o descubrió por completo, la gran novela decimonónica a los lectores españoles.

La "REGENTA" es ahora algo tan de Oviedo como la torre de la catedral, el Naranco, la Escandalera. Es inconcebible escribir sobre Clarín sin mencionar "LA REGENTA", y sobre la "REGENTA" sin mencionar Oviedo.
Las descripciones de Vetusta en "LA REGENTA" son de sobra conocidas. No podríamos omitir, el famoso arranque de la novela:

("La heroica ciudad dormía la siesta. El viento del sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que se hiban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas en momentos y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegados a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.

Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacia la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la santa basílica. La torre de la catedral, poema romántico en piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo dieciséis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, subía como fuerte castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre ésta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.

Cuando en las grandes solemnidades el cabildo mandaba iluminar la torre con faroles de papel y vasos de colores, parecía bien, destacándose en las tinieblas, aquella romántica mole; pero perdía con estas galas la inefable elegancia de su perfil y tomaba los contornos de una enorme botella de champaña. Mejor era contemplarla en clara noche de luna, resaltando en un cielo puro, rodeada de estrellas que parecían su aureola, doblándose en plieges de luz y sombra, fantasma grande que velaba por la ciudad pequeña y negruzca que dormía a sus pies").

Fuente visitada.
Oviedo En Los Libros.
José Ignacio Gracia Noriega

miércoles, 4 de abril de 2012

LA TORRE DE LA CATEDRAL



El diseño inicial del pórtico se remataba con dos torres, de las cuales finalmente se decidió por la construcción de sólo una.

La construcción de la torre de estilo gótico y renacentista se inicia en 1508 bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón sobre planos de Juan de Badajoz y se finaliza en 1587. Durante su construcción también colaboraron en mayor o menor forma Pedro de Buyeres, Pedro de la Tijera y Juan de Cerecedo.

Con una altura de 80 metros está dividida en cinco cuerpos que van disminuyendo en tamaño según se asciende. La torre se inicia integrada al pórtico sobre los cuatro pilares que forman la arcada. Se remata con un templete formado por torres cilíndricas que finalizan en la flecha del pináculo.

En la torre podemos encontrar un reloj en el segundo piso, en el último piso el escudo del obispo de Oviedo Cristóbal Rojas Sandoval que ostentaba el cargo a la finalización de la torre y en cada sección una ventana con mainel que sostienen trenzados ojivales de piedra.

Torre famosa en la literatura española del siglo XIX pues es una de las protagonistas inertes de la novela de Leopoldo Alas «Clarín» La Regenta. Desde su altura y con ayuda de un catalejo, vigilaba la ciudad Don Fermín de Pas, el Magistral.
El Campanario
La sala de campanas de la torre contiene a la Santa Cruz (fundida en 1539 con un peso de 1384 kilos), Santa Bárbara (1818 y 116 kilos), el Esquilón (1678 y 481 kilos de peso) y la más importante de todas ellas, Wamba. Destaca además de las campanas el mecanismo que también es antiguo.

Otras campanas situadas en las salas de campanas son:

Timbal 2º: Fundida en bronce en 1893 por José Sota tiene un diámetro de 52 cm, una altura de bronce de 40 y un peso de 81 kilos.
Timbal 1º: Fundida en bronce en 1830 tiene un diámetro de 54 cm una altura de bronce de 47 cm y un peso de 91 kilos.
De posar: Fundida en bronce en 1817 por José de Venero, tiene un diámetro de 78 cm, una altura de bronce de 70 cm un borde de 7 y un peso de 275 kilos.
La Campana Wamba fue fundida en 1219 y es la campana más antigua en funcionamiento en España. Su creación se remonta a la basílica anterior a la iglesia gótica actual. Sigue en activo dando el toque de las horas a pesar de estar rajada, circunstancia que merma su sonido. Encargada por el canónigo de la catedral Pedro Peláez Cabeza en 1219 bajo el mandato del obispo Juan González está hecha en bronce con un peso de 833 kilogramos, un diámetro de 130 cm, una altura de bronce de 105 cm y un borde 13 cm.

Fuente visitada.
asturnatura.com

viernes, 16 de marzo de 2012

LA FÁBRICA DE ARMAS DE OVIEDO


Ocupa el solar del antiguo monasterio benedictino de Santa María de la Vega, fundado en el siglo XII.
Dicho monasterio fue confiscado en 1856 para organizar allí los talleres de la Fábrica Nacional de Armas Portátiles. Estos talleres, que suministraban el material bélico al ejército español, se ubicaron inicialmente en las Vascongadas, de donde fueron trasladados a Oviedo a finales del siglo XVIII ante la posibilidad de una guerra con la Francia revolucionaria, dada la cercanía de su emplazamiento original con el país galo. Desde 1794 a 1856 la fábrica ocupó el Palacio del duque del Parque, conocido actualmente como el palacio del marqués de San Feliz, situado en la plaza de Daoíz y Velarde del barrio del Fontán. En 1856 tuvo lugar la centralización de los talleres, escogiéndose el emplazamiento ocupado por el monasterio de la Vega, que fue derribado –si bien, algunas piezas arquitectónicas fueron depositadas en el Museo Arqueológico de Asturias-. Hasta ese momento los maestros armeros habían trabajado en sus casas o en pequeños talleres, realizando las piezas que luego se entregaban a la casa-fábrica situada en el citado palacio; tal mecanismo productivo, de carácter gremial, dio paso, al no poder satisfacer la demanda, a la creación de un gran taller industrial. Se abre así una moderna factoría dirigida por Elorza que en 1857 ya posee talleres de armería y maquinaria impulsada por vapor y da empleo a 700 armeros y 250 obreros auxiliares.

La Fábrica de Armas de Oviedo produce modelos como las carabinas del 57, fusiles del 59 y, a partir de 1870, los Remington. En 1871 la demanda ocasionada por la Guerra Carlista hace elevar el número de trabajadores hasta los 1.000 obreros, alcanzando la producción de 30.000 fusiles y tercerolas. Antes de concluir el siglo XIX se diversifica la producción con modelos como el fusil Winchester para la Guardia Civil o el Mauser, arma reglamentaria del ejército. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX se le irían agregando a la fábrica un almacén de madera, un economato y una cooperativa, viviendas para los encargados, una biblioteca, un museo y una escuela de enseñanza básica.
Asociada a la fábrica se creó una Escuela de Aprendices, encargada de formar obreros cualificados. El origen de este centro se retrotrae a 1857, cuando se concluyó que los hijos de los obreros de la empresa debían tener derecho a trabajar junto a sus padres, a quienes correspondía adiestrarles en el oficio.
Durante la primera mitad del siglo XX La Vega liga su carga de trabajo a la fabricación de prototipos como la ametralladora Hotchiss, desde 1931, el fusil ametrallador FAO, desde 1941, y la ametralladora antiaérea Alfa, desde 1953. A partir de 1958 comienza a producirse a gran escala el fusil de asalto CETME, arma reglamentaria del ejército español, lo que constituirá un auténtico parteaguas en la historia de la Fábrica de la Vega al quedar incorporada, en 1960, a la Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias Militares S. A., dependientes del INI. En esta etapa se encarga de la fabricación del fusil auxiliar M-8, desde 1968, la ametralladora MG Rheinmetall y los misiles Roland y Hot, entre otros.
A instancias del Ministerio de Industria en un primer momento y posteriormente del Ministerio de Hacienda, por mediación de la SEPI, la fábrica acometerá planes de diversificación, renovación tecnológica y saneamiento financiero. Desde el año 1990 participa en la producción de componentes aeronaúticos, manteniendo acuerdos de colaboración industrial con Rolls-Royce y Mc-Donnell-Douglas y colaborando en proyectos como el avión europeo de combate o el vehículo ligero blindado Pizarro, destinando a la demanda civil tan sólo un 25% de la producción total.

El periodo comprendido entre los años 1987 y 1997 supuso una caída del empleo en el sector de la industria militar: de 35.000 y 17.737. Esta crisis afectó especialmente al Grupo Santa Bárbara, del que formaba parte la Fábrica de la Vega, que redujo su platilla de 4.088 a 2.289 trabajadores entre 1990 y 1995, mientras que acumulaba pérdidas por valor de 153.000 millones de pesetas. La SEPI inicia en 1996 un plan de modernización destinado a reducir plantillas, internacionalizar la producción e incrementar la inversión en I+D, así como buscar alianzas y socios tecnológicos con vistas a la privatización del grupo. Finalmente, en abril de 2000 la SEPI aprueba la propuesta de adquisición de Santa Bárbara por la General Dynamics Corporation, la octava empresa del mundo en el ramo militar, con 45.000 asalariados y 1,2 billones de facturación en 1999.
La multinacional estadounidense compromete inversiones, añade mercados y propone la re-estructuración de Santa Bárbara en tres divisiones: Vehículos, artillería y componentes, a la que se incorporan la Fábrica de Oviedo, como centro de excelencia para mecanizar, y la Fábrica de Armas de Trubia como centro de excelencia de estructuras para vehículos.

Fuente visitada.
el.tesorodeoviedo.es

miércoles, 29 de febrero de 2012

FUENTES DE OVIEDO


Cañu del Fontán-
Fuente y lavadero situadas en la Plaza de Daoiz y Velarde, situada en uno de los ángulos del Palacio del duque del Parque.
Fue inaugurada en 1657. Edificada con bloques de sillares, en la parte alta hay un florón con cruz y los caños, en la parte inferior, son dos rosetas bajas.
Para acceder a la fuente es necesario descender varios escalones, ya que se encuentra dos metros por debajo del nivel de la plaza. Para beber del cañu, es necesario arrodillarse y casi tocar la cabeza con el suelo, dado que se encuentra a ras del suelo.
Esta popular fuente fue sepultada a principios del siglo XX, y recuperada en el último cuarto de siglo.
*****************************************************
Fuentona-
La Fuentona fue inaugurada el 21 de septiembre de 1875, día en honor de San Mateo y cierre del Jubileo y del verano. El alcalde José Longoria Carbajal colocaba placa con su nombre a todo lo que inauguraba. Los ovetenses con su fino humor le dedicaron la siguiente copla:



«Esta urna funeral
de las aguas de Fitoria
eterniza la memoria
de Longoria Carbajal;
el ser más original
de cuantos el mundo cría,
el que tiene la manía
de poner su nombre en todo
y a quien llaman por apodo
el duque de Villafría.»

******************************************************
La Foncalada-
La Foncalada se encuentra situada al NO de Oviedo, en la confluencia de la calle Gascona y calle Foncalada.
Alfonso III la mandó construir para proteger un manantial de agua potable que brotaba junto al antiguo camino que unía los palacios del Naranco y la ciudad de Oviedo. La mención más antigua de este monumento data del 1096: en una donación de Alfonso VI a la catedral de Oviedo se cita Fonte incalata.
La fuente está situada sobre un manantial natural, aprovechando la zona de pendiente de la escorrentía. Se preparó la construcción del monumento excavando una fosa, la cual se acondicionó para sustentar el nivel superior por medio de enormes bloques de piedra caliza. La fuente consta de un canal cubierto de una anchura media de un metro, formado por bloques calizos labrados en sillería. Además se puede reconocer con facilidad el edículo, o templete de planta cuadrangular con cubierta a dos aguas que sirve para realzar la salida de agua al exterior y un pequeño estanque que detiene el caudal del agua. Dicho templete tiene arco de medio punto y bóveda de cañón. Tiene por característica más relevante el módulo alargado que presenta, con una proporción de 6:1, beneficiando la longitud respecto a la altura. Su disposición se da en serie de sogas.
Conserva significativas inscripciones de conjuro contra el mal, de uso habitual en las construcciones de la Monarquía asturiana. En el frontispicio triangular de la fachada oriental está tallada la Cruz de la Victoria, con el alpha y la omega, bajo la que figura la misma inscripción que encontramos tanto en la Cruz de los Ángeles como en la citada de la Victoria: «Con este signo se protege al piadoso. Con este signo se vence al enemigo». Y debajo de ella: «Señor, pon el signo de salvación en esta fuente para que no permitas entrar al ángel golpeador». La inscripción latina se lee así en el monumento:
«Hoc signo tuetur pius. Hoc signo vincitur inimicus. Signum salutis pone Domine in fonte ista ut non permitas introire angelum percutientem»

Es la obra civil de carácter público más antigua de Oviedo y, hasta principios del siglo XX, todavía era usada por los ovetenses como fuente y lavadero. Posteriormente, el 4 de junio de 1931, fue declarada monumento.
Entre 1991 y 1994 se realizaron excavaciones arqueológicas en el entorno de la Foncalada, a fin de prepararla para su restauración, y se descubrió el canal primitivo.

*******************************************************
La Fontica-
Manantial de Oviedo, al que se accedía por una fuente situada delante de la Iglesia de Santo Domingo, cuyas aguas tenían fama de ser curativas, y a las que se atribuía el poder curar la ictericia, el estreñimiento, las afecciones de hígado e incluso alargar la longevidad de los que la bebían, además de las propiedades preventivas contra el cólera.
Se accedía a la fuente a través de una escalera y el recinto estaba delimitado por una barandilla metálica. Durante un tiempo la fontica estuvo iluminada con una farola de gas, que hubo de ser recolocada, ya que el gas se mezclaba con el agua dándole mal sabor y eliminando las propiedades curativas que se le atribuían.
La Fontica tenía una leyenda que decía que en ella había vivido un culebrón, cuya cueva estaba en el Monte de Santo Domingo. Como el monstruo tenía aterrorizados a los vecinos se acudió a los padres de Santo Domingo para que les librasen de él. Los padres realizaron múltiples exorcismos sobre la bicha que finalmente se enrosco en un círculo en el fondo de la fuente y a la que terminaron matando dándole de comer un pan relleno de alfileres. Se dice que el fulcro de esta leyenda está en un reptil que trajeron los dominicos desde Filipinas y que dejaron que viviese en la fuente, pero el animal daba tanto miedo a los vecinos que finalmente tuvieron que acabar con él.

*******************************************************
Fuente de la Noceda-
Fuente que estuvo situada cerca de la Puerta de Noceda. La fuente fue trasladada poco después a la esquina que forman la calle de La Vega y la calle San Vicente, siendo derruida a mediados del siglo XIX.

*******************************************************
Cañu de Villafría-
El 18 de enero de 1992 se dio por finalizada la recuperación de la fuente conocida como «Cañu de Villafría». Esta fuente, de la que se tiene constancia desde el siglo XVII sufrió en 1934 las consecuencias de la Revolución de Octubre siendo escenario del fusilamiento de varias personas.
El Ayuntamiento de Oviedo incluyó en su plan de obras de 1992 la recuperación y restauración de las viejas fuentes, como la fuente de Pando, la de Fitoria o la fuente de los Cuatro Caños.


Fuente visitada.

viernes, 10 de febrero de 2012

1.895 LAS CAMPANAS DE LA CATEDRAL


Las campanas de mi pueblo:

Claro es que las campanas están en la torre; y la torre de mi pueblo no tiene rival en toda España. Hablo de la torre de la iglesia Catedral: cuantos la ven se enamoran de ella, y Vinader el arqueólogo la alaba como se merece.

Pero si la esbeltez y gentileza de la incomparable torre es como un cuerpo de piedra admirablemente tallado y de elegantes proporciones, el alma de ese cuerpo son las campanas.

¿No? Ved cómo avisan á los fíeles y comunican, á la ciudad toda, alegría y tristeza según los casos; escuchad su acento bullicioso, y sabed que, cuantas veces hablan, algo quieren decir, algo importante y significativo. Congregan al pueblo cristiano; son los nuncios de las fiestas que se avecinan ó de los misterios inefables que dentro del templo se celebran ó van á celebrarse.

Son seis las campanas; y cuando las percibo hiriendo los aires con sus encantadoras vibraciones, ya aisladas, ya unidas, ya en conjunto, antójaseme ver en ellas los timbres todos de la humana voz y de la armonía musical. La mayor, grave y majestuosa, llámase la Santa Cruz y se me figura ser su acento al de la voz de bajo profundo: la segunda llamada Bamba tiene algo así como sonido de tenor-barítono: el llamado Esquilón es un tenor muy formal y cumplido; la Santa Bárbara con su timbre argentino pasar puede por soberbio contralto: y los dos Cimbalillos, parleros é inquietos siempre, no están, al lado de los otros bronces, mal calificados como tiples.

Tiene la Santa Cruz nombre muy apropiado, siendo ella la campana mayor de un templo dedicado al Salvador del mundo, y á esa advocación tan significativa responden bien los ministerios que en la vida y órden interior de la casa de Dios se le encomiendan. Tres campanadas suyas graves y sonoras marcan al mediodía la Plenaria, la hora de las doce, y otras tres suenan al anochecer brindando á los fieles á honrar á la Virgen con las tres Ave Marías de la Salutación Angélica.

Cinco veces suena la Santa Cruz al alzar, ó sea en el momento solemne de la Elevación, en todas las Misas cantadas, para que la piedad cristiana de la ciudad toda pueda entonces adorar en espíritu al augusto Sacramento.

Tócase á vuelo la Santa Cruz durante la hermosa procesión del Vexilla en las Vísperas de las dominicas de Pasión y de Ramos, procesión vulgarmente llamada del Penden de Lázaro; y á vuelo también se agita la Santa Cruz para avisar al pueblo creyente que se acerca el momento de exponer la incomparable reliquia del Santo Sudario en el día de la Exaltación y su octava. Anuncia la Santa Cruz con veinticinco campanadas, despues del toque de Oraciones, que al día siguiente habrá sermón en la Santa Iglesia; y suena asimismo la campana mayor una y otra vez con insistencia siempre que el santo Viático vá á salir para algun Canónigo, beneficiado ó empleado en la Catedral Basílica.

La Bamba no recuerda ciertamente el nombre del rey godo asi llamado, sino que recibió del vulgo esa denominación, onomatopéyica que diría un retórico, de su especial timbre y sonido. Anuncia la Bamba casi todos los días del año el próximo comienzo de las horas canónicas de la mañana: se tañe también, alternando con la Santa Cruz, en las Vísperas de las grandes festividades; y avisa tirada á vuelo la próxima hora de los solemnes Maitines durante la octava del Corpus y en la tarde del Miércoles Santo. Pero el sonido mas característico de la Bamba es el doblar á muerto. Ayudada del Esquilón, despide de sí un quejido ó lamento tan especial que lleva la tristeza al ánimo, y los labios murmuran espontáneamente, al escucharla, una plegaria por el Capitular fallecido, por el Canónigo ó bienhechor que en aniversario anual se recuerda, ó por los fieles en general cuando en la víspera y día de Difuntos se nos advierte que la iglesia es tan democrática en pedir sin excepción por todos sus hijos como la misma muerte que á nadie deja de tocar con su mano niveladora.

¿Y qué diré yo de la Santa Bárbara, la de plateada voz y hermoso timbre? No le está asignado oficio especial, sinó que alterna y se combina con su vecino el Esquilón que señala él solo durante el día el principio de las Horas Canónicas en varias festividades y se echa á vuelo diariamente como final del toque de oración. Pero Santa Bárbara puede ser llamada la Patrona de la torre: en ésta tiene la Virgen y Mártir de Nicomedia efigie y altar especiales frente á la campana de que se habla; y allí se celebraba años hace el Santo Sacrificio el día 4 de Diciembre oyéndose continuos disparos de mortero desde el amanecer, siendo el prohombre de ésta que era la fiesta de la torre el inolvidable sacristán mayor D. Fernando López, que á la benéfica sombra de la Santa Iglesia había pasado toda su larga vida. ¡Oh variedad común, mudanza cierta! de esta solemnidad no queda hoy mas que la memoria.

Pero las campanas de mi pueblo, cuando hay que oirlas, es en conjunto, uniéndose sus timbres y voces en el especial toque que tiene el nombre de repique general: nada mas bello y harmonioso, nada que mas deleite al oido menos avisado; y entonces si que puede decirse de las campanas que son voces sonoras que se elevan al cíelo para cantarlas glorias y alabanzas del Señor. Cuando así suenan todas, anuncian las vísperas de las principales festividades del año: táñense también asi para avisar la salida de las procesiones que recorren las calles de la ciudad é indican igualmente la inmediata exposición del Santísimo Sacramento ó la salida de éste por Viático. Suenan, por último, todas juntas al mediodía y al anochecer de las vísperas de las mas grandes ó especiales solemnidades como son: Corpus, S. Pedro y S. Pablo, S. Salvador, Asunción, S. Roque, Dedicación de la Santa Iglesia y Traslación y Festividad de Santa Eulalia.

Entrar en mas, detalles sobre las campanas de mi ciudad natal sería curioso, porque el tema, créeme, lector amigo, que es fecundo; pero sería también cuento de nunca acabar. Y si de las campanas pasáramos á los campaneros de oficio y á los de afición, esto es, á los tiempos de la infancia de los chicos de la vecindad y aún de la población entera; ¡qué filón para ser explotado por una imaginación brillante! Pero, como yo carezco de ella... punto final.

Allá por Suiza y Alemania hay campanas dispuestas en escala y con las notas y cadencia del diapason músical: neque invideo, como dijo el latino, imposible que suenen mejor que estas de casa. ¿Qué diría, si las oyese, Chateaubriand que tanto bueno dijo sobre las campanas?


Oviedo -1895
Almanaque Asturiano
El Carbayón (1895)

Fuente visitada.

miércoles, 11 de enero de 2012

WAMBA LA CAMPANA MAS ANTIGUA


campana "Wamba" de la Catedral de Oviedo, fundida en el año 1219, es señalada por los expertos como la más antigua datada y en uso de todas las inventariadas en templos de España
Cada hora suenan en Oviedo, sin que nadie se dé cuenta, ecos del siglo XIII en una percusión metálica. Wamba , una de las siete campanas del conjunto de la catedral ovetense ha sido declarada como la más antigua en uso de todo el país. Al menos, hasta que se cierre de manera definitiva le inventario encargado por el Ministerio de Cultura a los expertos encabezados por Francesc Llop, antropólogo y restaurador de campanas, además de presidente de la Asociación de Campaners de la Catedral de Valencia que ya ha inventariado los instrumentos de templos en Aragón, Navarra, País Vasco, Asturias, Cantabria, Cataluña, Castilla y León, Galicia, además de la misma Valencia. Los resultados de esta investigación pueden consultarse en la página web www.campaners.com .
Allí puede conocerse todo detalle acerca de Wamba , salvo el por qué de ese nombre (que antes fue de rey godo). Así, se indica que la campana fue fundida 1219, por orden de un tal Pedro Pelayo Cabeza, canónigo, en honor del Santísimo Salvador; o que su peso ronda los 833 kilos.
La campana catedralicia más antigua de España conserva los agarres medievales que, según los expertos, conservan íntegra la instalación original. "El conjunto de yugos y de herrajes es, en casi todos los casos, anterior a las campanas y denota una manera medieval, y por tanto muy antigua, de tocarlas", indica la web respecto las campanas de Oviedo.

Wamba , cuyas asas tienen forma de "cabezas monstruosas" tiene en su parte superior una inscripción característica de la época que reza en latín: "De manera piadosa y voluntariamente, sueno en honor de Dios y para liberar mi patria". Además tiene otras invocaciones --en griego y en latín-- que los expertos traducen por "Cristo truena, Cristo suena, Cristo reina, Cristo impera". Imprecaciones que los mismos expertos asocian tanto al "Dios vencedor" cristiano como a "Júpiter Tonante, que en su aparición se rodea de truenos y sonidos potentes".

Los expertos alaban en su estudio la forma en la fue mecanizado el conjunto de campanas de Oviedo en 1970, aunque advierte de que pasado el tiempo necesitan renovarse.

ORDÓÑEZ, Luis.
************************************************************

La Wamba suena desde el siglo XIII en Oviedo. Es la campana más antigua de España en uso.
Su tañido se oye en Oviedo desde antes de que la Catedral gótica estuviese en pie.
Fundida en 1219, la Wamba pesa 833 kilogramos y comparte la sala de campanas de la torre de la Catedral con la Santa Cruz (fundida en 1539 y la de mayores dimensiones, 1.384 kilos), la Santa Bárbara (1818 y 116 kilos) y el Esquilón (1678 y 481 kilos de peso).
Es historia de la ciudad y única; por eso el experto del Ministerio de Cultura, Francisco Llop, propone declararla monumento.
Considera necesario también retirar los mazos eléctricos que impiden el vuelo de la campana y sustituir el badajo, por demasiado corto.
En el cuerpo de la Wamba se lee «XPS SONAT» (en latín, «Cristo suena») y «HONOREM SALVATORIS» («En honor del Salvador»).
Las inscripciones que mandó el canónigo Pedro Peláez Cabeza, quien la encargó hace casi 800 años.
R.A.

Fuente visitada.
campaners.com

miércoles, 4 de enero de 2012

AÑOS DE HAMBRUNA PARA OVIEDO


Aparte de la orden de leva del 23 de octubre de 1520 por la que Asturias hubo de aportar 2.000 hombres, principalmente ballesteros, a la lucha contra los comuneros, lo más destacado de la Historia moderna de la ciudad fue el incendio que sufrió en 1521 y que destruyó gran parte de Oviedo.

En la Nochebuena 1521 se produjo un gran incendio en la ciudad, al parecer por culpa de un brasero utilizado en una casa. Del desastre apenas se salvó el Palacio de la Rúa. También seísmos y desbordamientos de ríos fueron protagonistas en los años sucesivos. Para intentar paliar las consecuencias de estos desastres Carlos I concede a Oviedo, en 1525, un mercado de los jueves libre de todo impuesto. La ciudad es reconstruida, remodelándose y aprovechándose la circunstancia para acometer una serie de obras no relacionadas con la catástrofe como la construcción del Acueducto de los Pilares, la conclusión de la torre de la Catedral y la construcción del monasterio de los dominicos, fuera de la muralla, y el de los jesuitas, fundado ya en la segunda mitad del siglo, muy próximo a la muralla, en la zona del Fontán. La segunda mitad de siglo traerá hambrunas y pérdida de cosechas.

En 1598 tiene lugar un episodio de peste, como había sucedido ya en el siglo XIV.
Administrativamente, el siglo XVI supuso la formación de una circunscripción homogénea, eliminando cotos señoriales pertenecientes a la Mitra, Bendones, Cerdeño y Paderni, al Cabildo, Cagigal y Naranco. Felipe II ordena la desamortización de todas la jurisdicciones eclesiásticas emplazadas en el concejo, con la autorización de una bula papal, que son compradas por la corporación municipal entre abril y junio de 1581. También adquiere la corporación el concejo de Llanera. Otro dato a destacar de la historia de Oviedo durante este periodo es la apertura de la primera imprenta hacia el año 1556.


Fuente visitada.
el.tesorodeoviedo.es