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viernes, 1 de julio de 2016

NUESTRA SEÑORA DE LA PEÑA DE FRANCIA


Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia Sobre el Güeyu de Deva, en el lugar de Pedroco, se levanta el santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia. Se construyó a instancias del prior de la Catedral de Oviedo, don Luis Ramírez Valdés, quien también mandó realizar la colegiata de San Juan Bautista.


La inauguración tuvo lugar el día 1 de septiembre del año 1691, tal como refiere un documento manuscrito perteneciente al archivo particular del conde de Güemes, Álvaro Armada Barcaiztegui. El santuario ha servido a lo largo de su historia como panteón de la familia del conde de Revillagigedo. En el Catastro del marqués de la Ensenada se cita como singular el hecho de que en este santo lugar morase un ermitaño.


Jovellanos, con relación al santuario, dice lo siguiente: «En esta parroquia hay un santuario dedicado a la Virgen, con la advocación de Peña de Francia, que es notable por su amena y caprichosa situación. La ermita está colocada en el rellano de un alto peñasco a cuyo pie rompe un riachuelo que, abriéndole a flor de tierra y haciendo a su salida un ancho y cristalino remanso, de dos a tres pies de fondo, toma después su curso y forma en sus aguas uno de los brazos del río de Piles, que desagua en la playa oriental de la villa. Este remanso se ve siempre lleno de pequeñas truchas que, con título de güeyu de Deva, se estiman mucho en Gijón por su exquisito sabor.


 Fuente visitada.
asturias.es/asturias/patrimonio

martes, 9 de febrero de 2016

EL ÚLTIMO TRANVÍA (Gijón)


A última hora de la noche del domingo 10 de mayo de 1964, el conductor Severino Friera y el cobrador Manuel Bermúdez llevaron a las cocheras de El Bibio el último tranvía que circuló por Gijón. La unidad, de la línea de El Llano, salió a las 23.15 horas desde las inmediaciones de la antigua fábrica de Orueta, en El Llano de Arriba.


 El «viejo amarillo armatoste desvencijado» finalizó su servicio en El Humedal. Luego, Severino Friera enfiló la calle de Pedro Duro. Tras realizar el cambio de agujas, el último tranvía prosiguió su recorrido por la calle del Marqués de San Esteban hasta los jardines de la Reina antes de entrar en la calle Corrida, donde Severino Friera y Manuel Bermúdez, como el segundo contó años después, escucharon los silbidos de los detractores de los tranvías y los aplausos de sus defensores.


 Así acabaron 74 años de relación de los gijoneses con los tranvías; pero uno de ellos, el antiguo coche-motor número 3, pudo salvarse, aunque en precario estado de conservación. Hace unos veinte años fue restaurado en las instalaciones del Museo del Pueblo de Asturias por alumnos de las escuelas-taller municipales. Es el tranvía que se puede ver en el Museo del Ferrocarril de Asturias, en la vieja estación del Norte.


 Fuente visitada. www.lne.es/gijon/

martes, 23 de diciembre de 2014

GIJÓN-UNIVERSIDAD LABORAL



«¿Por qué la Universidad Laboral tiene la entrada de espaldas a Gijón?». La pregunta le asaltó hace ya más de medio siglo a uno de los arquitectos que, poco antes de la inauguración de la obra de Luis Moya, participaron en una sesión monográfica sobre el magno edificio encargado por la Fundación José Antonio Girón. El propio Moya le respondió aludiendo a la práctica y a la estética. «Porque de Gijón vienen los vientos más fuertes, de los que hay que protegerse. (...) Hay otra razón: quisimos proteger la fachada de miradas prematuras. Cuando se haga la avenida que ya se proyectó, la fachada se verá desde la distancia en que queremos que se vea», esto es, obligando al visitante a rodear toda la obra.


Era 1955 y el gran conjunto se preparaba para recibir a sus primeros alumnos. Cuando se completó, la Universidad Laboral sumaba 270.000 metros cuadrados de superficie y 55.000 de fachadas, lo que le convertía en el mayor edificio de España. Tenía un patio central de cuyas dimensiones presumía Luis Moya por ser las mismas que las de la veneciana plaza de San Marcos, un conjunto de edificios de uso diverso, integrados en una misma pieza pero de muy diversa tipología -«el teatro tiene que tener fachada de teatro, la iglesia traza de iglesia, y los pabellones no pueden parecerse ni a teatros ni a iglesias», argumentaba su autor-, y una torre de cien metros que es aún hoy, cielo y vigía de Gijón.


En el primer año de actividad, la Universidad Laboral acogió en total a 408 niños. 111 eran asturianos y el resto llegaron de Cataluña (64), Valencia (4), Aragón (12), Vizcaya (37), Andalucía (37), Castilla la Nueva (61), Castilla la Vieja (27), Extremadura (8), Galicia (18) y León (22), casi todos ellos hijos de trabajadores de la construcción. Aunque los llegados desde otras provincias, y muchos asturianos, estudiaron como internos, también había alumnos que cada día se acercaban desde Gijón. «Hasta que en 1958 se compraron dos autobuses, se les dejaron bicicletas BH para que vinieran desde Gijón a la Laboral, porque si no la única forma que tenían de ir a clase era con el tranvía, que les dejaba en La Guía».
Ha pasado más de medio siglo y la Universidad Laboral, resucitada tras un importante periodo de abandono, ya sólo dedica a la educación una parte de sus espacios. Otros han sido transformados para acoger congresos y actos culturales. Pero a pesar de estos cambios, a pesar del paso del tiempo, su torre sigue siendo el principal vigía de la ciudad, aun habiendo pasado 59 años dándole la espalda a Gijón.

 Fuente visitada.www.elcomercio.es

viernes, 27 de septiembre de 2013

HISTORIA DEL PUERTO DEL MUSEL (GIJÓN)


El primer uso de la ensenada donde hoy se localiza el puerto de El Musel como puerto, la debieron hacer los astures del castro de Noega, ya que el lugar reúne unas afortunadas condiciones naturales: lugar abrigado de los vientos más peligrosos por el cabo de Torres, fondo limpio, calado suficiente, carencia de corrientes, fuentes para hacer aguada, perfil característico y fácilmente identificable, lo cual lo convierte en uno de los mejores puertos naturales del Cantábrico.

Se le ha definido como puerto minero e industrial desde que, hacia finales del Siglo XIX, el antiguo Puerto Local de Gijón emplazado a los pies del cerro de Santa Catalina mostró sus limitaciones ante el desarrollo industrial que estaba viviendo la ciudad y el entorno más próximo. En sus muelles convivían productos como vidrios, derivados del petróleo e hilaturas, junto con las hullas de las cuencas mineras asturianas, exportadas por vía marítima ante la complejidad de la orografía del Principado. De poco sirvió que la línea férrea de Langreo llegara desde las minas hasta los mismos muelles y que se montaran los drops británicos para agilizar la carga de hulla en las bodegas de los vapores.


El puerto local era pequeño y necesitaba alternativas. La alternativa estaba en el proyectado puerto refugio de El Musel, situado a sotavento del cabo de Torres. Sin embargo, esta opción tuvo que batallar en dos frentes: por un lado, convencer a los partidarios de ampliar las antiguas instalaciones adosadas a la ciudad y, por otra lado, competir frente a las legítimas aspiraciones de otros puertos y localidades vecinas que contaban con resguardadas rías, como eran San Esteban de Pravia y Avilés, interesados en acoger los tráficos de Gijón.

 El Musel salió adelante y, mediado el siglo XX, era un gran puerto exportador de hulla que alcanzaba, en el año1956, la cifra de 2,8 millones de toneladas de combustible fósil embarcado. Por esos años empezaban a tomar forma los gigantes de la siderurgia. En la década de 1950 nacería la Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA) a orillas de la ría de Avilés. En los sesenta se construirían los diques de Levante y del Oeste en el puerto de El Musel y se crearía Hunosa.


A finales del siglo XX, la carencia de espacio en el puerto de El Musel era manifiesta y suponía una barrera para el crecimiento de toda una comarca. Las superficies ocupadas por el terminal de minerales de la empresa EBHISA (European Bulk Handling Installation) se encontraban al límite de su capacidad, a pesar del alivio aportado por las instalaciones de Aboño, conectadas con los muelles de El Musel mediante túneles y cintas transportadoras. A finales de los años noventa, el tráfico de mercancías en el puerto alcanzaba y mantenía los 20 millones de toneladas anuales, de los cuales 16 eran de graneles sólidos. En consecuencia, Gijón se convertía en el mayor puerto granelero de España. Pero se estaba a punto de alcanzar la capacidad máxima anual de movimiento en la terminal operada por EHIBSA, cifrada en 17 millones de toneladas de mineral.
 

Proceso de ampliación-
La ampliación llegaba a tiempo, porque 2005 fue un año récord en el tráfico portuario de El Musel, al registrar el movimiento de 21,81 millones de toneladas de mercancías. En febrero de ese año se iniciaba el acopio de materiales para dar comienzo a las obras de la ampliación, cuyo elemento vertebrador era el dique de Abrigo, y en mayo daban comienzo los primeros vertidos de materiales al mar para empezar a ganar terreno. En la construcción de los 3.834 metros del dique de abrigo se emplearon diferentes técnicas: los 1.488 metros del primer tramo (dique de Torres) se conformaron con mantos de “todo uno” y bloques cuyo peso oscilaba entre las cinco toneladas, para las zonas más abrigadas y próximas al cabo, hasta las 145 toneladas en las zonas más expuestas al oleaje.


 Prolongando el dique de Torres, los 1.530 metros de longitud del dique Norte se construyeron utilizando cajones prefabricados y asentados sobre un lecho de grava enrasada. Un buque especializado depositó con precisión (mediante GPS) cada uno de los cajones en su lugar y sus celdas fueron rellenadas con el apoyo de dragas. La profundidad del mar en este tramo del dique variaba entre los 25 y los 30 metros. El tercer tramo, denominado Contradique y con 816 metros de longitud, consiste en un talud conformado por bloques de 90 toneladas sobre profundidades de entre los 26 y los 28 metros, siguiendo un proceso constructivo similar al del dique Norte.

Fuente visitada. Wikipedia

jueves, 16 de mayo de 2013

GIJÓN - CAPILLA DE LA PROVIDENCIA


Levantada tras la Guerra Civil, esta capilla, tiene una historia muy curiosa, ya que es la tercera generación. La primera capilla, tiene un origen que se pierde en la memoria de los tiempos, ya que no era más que un hueco en el acantilado del cabo San Lorenzo, habitado por un ermitaño que no sabía rezar, según cuenta la leyenda. los mismos marineros le construyeron una rústica ermita en la isla llamada La Tortuga, que desaparecerá tras la muerte del ermitaño.

En la segunda mitad del XIX se construye otra ermita, la segunda capilla, denominada: San Lorenzo de Mar. Un romero regaló la imagen de la Virgen de la Providencia un buen día, tomando desde ese momento el sobrenombre de la misma, que ha llegado hasta nuestros días. Esta se incendió a fines del siglo XIX, reinaugurándose el 10 de agosto de 1898.


La imagen de esta capilla, aparece en las paredes de Gobierno del Principado, gracias a los pinceles de Ventura Álvarez Sala, que la representa en la obra "La Promesa".
Es la ermita que desapareció en 1936, y que dio paso a la tercera, inaugurada el 26 de mayo de 1946. En noviembre de 1986 y ante el peligro que entrañaba el edificio, se resolvió cerrarlo y restaurarlo en su totalidad, siendo la inauguración en agosto del año siguiente.


La actual ermita, tiene unos 100 metros cuadrados útiles. El patronato de la ermita, formado en 1931, se ocupa de su mantenimiento gracias a las limosnas de los romeros y a rentas diversas. Colgados de las paredes se mantienen ofrecimientos y exvotos en forma de figuras de cera, de los fieles a la Virgen de la Providencia, que realizan variopintas peticiones, desde recuperar el amor perdido, a superar problemas de salud. Su fiesta se celebra el último domingo de mayo.


Fuente visitada.
La Ciudad Verde.
Historia y Guía de las Parroquias Rurales.
Francisco Javier Chao Arana.

lunes, 1 de octubre de 2012

PALACIO DE REVILLAGIGEDO (GIJÓN)



El Palacio de Revillagigedo o del Marqués de San Esteban del Mar está situado en la localidad asturiana de Gijón, en el barrio de Cimadevilla y plaza del Marqués de San Esteban al lado de la Colegiata de San Juan.

 La fundación del edificio se debe a Carlos Miguel Ramírez de Jove, primer marqués de San Esteban del Mar del Natahoyo, quien lo mandó construir en 1704 aprovechando la torre medieval existente. La obra finalizó en 1721.

 El edificio está compuesto por dos torres almenadas a cuatro alturas, una más antigua (izquierda) que fue sobre la que se construyó el resto del complejo mientras que la derecha se construye para mantener la simetría, y zona central entre ellas de tres alturas. La parte central está dividida en cinco, partiendo de la planta baja en la que se encuentran los cinco arcos que conforman una galería cuyas columnas exteriores se prolongan por la fachada del edificio hacia el techo.

El segundo piso forma la parte noble con cinco ventanas con balconera todo ello incluido en una moldura de piedra coronada la central con el escudo nobiliario que fue reconstruido por completo en 2004 tras una intensa investigación por el padre Patac. Este estudioso tras el acuerdo con Cajastur investiga dentro de los catálogos de la Academia Asturiana de Heráldica y Genealogía y en el Archivo Histórico Nacional. Gracias también a un fotografía datada en 1860 en la que aparece el escudo se pudo crear una copia en arenisca.


Hoy en día y tras su rehabilitación alberga el centro cultural Cajastur Palacio Revillagigedo.

Colegiata de San Juan Bautista-
La capilla anexa al palacio está dedicada a San Juan Bautista. La fundación de la misma se remonta a 1723 fecha en la que Luis Ramírez de Guzmán tío del marqués y prior en la Catedral de Oviedo. La capilla es obra de Bernabé de Hazas.


 Fuente visitada. asturnatura.com/turismo

jueves, 26 de julio de 2012

LA MADRE DEL EMIGRANTE


CONTEXTO HISTÓRICO: la obra fue encargada por el Ayuntamiento de Gijón al artista. Tenía por objeto recordar la emigración asturiana de principios de siglo a América. Se trata de un homenaje a las familias rotas por la emigración, y en especial a las madres que no pudieron volver ver a sus hijos emigrados.
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SOPORTE: escultura de bulto redondo.
MATERIAL: Bronce.
TEMA: genéricamente la madre del emigrante.
CONCEPTO: figurativo naturalista, si bien con rasgos impresionistas por la falta de acabado de las ropas, que busca acentuar los efectos de la luz natural sobre el cuerpo, luces, sombras, brillos…
ANÁLISIS: se trata de una figura individual de pie. Al tratarse de una figura de bulto redondo, aislada, no podemos hablar de perspectiva, en todo caso la disposición de los pies y el gesto de su mano sugieren una espacialidad mayor. Está en reposo. Mientras que la masa es consustancial a la escultura, el peso nos es sugerido por la caída de los pliegues.
El rostro de la madre, volumétricamente exagerado para que se imponga el mensaje, nos sugiere una mujer de origen humilde, de vida llena de dificultades a quien abandonan los hijos en plena adolescencia. No tiene preocupación el artistas por otra parte del cuerpo que no sean los rasgos del rostro, la expresión y el gesto de despedida. El rostro expresa el dolor de la separación, muestra una expresión de tristeza, la angustia, a ello contribuye la deliberada desproporción de la cabeza de la anciana.

VALORACIÓN DE LA OBRA: es una obra poco naturalista en las proporciones, el cuerpo es enjuto, la cabeza de una proporción inadecuada. No pueden considerarse estas circunstancias falta de pericia en el escultor. La crítica ha interpretado tales deformaciones como la voluntad del artista de imponer  al espectador una lectura en clave de expresión y comunicación de sentimientos despreocupándose de los valores  plásticos y  formales.

RAMÓN MURIEDAS
(Villacarriedo, Cantabria, 1938)

  Se forma con Víctor Orizaola y Benjamín Mastieles. Continúa su formación en varios países europeos. Recibe una bolsa de estudio por parte de la Fundación March de Madrid. Su primera exposición individual la realizó en 1968 en la galería El Bosco. A partir de este momento realizó numerosas exposiciónes individuales y participó en otras tantas colectivas en España y en otros países. Su prestigio fue en aumento y empieza a tener demanda de obras para distintos museos (Museo de Arte Moderno de Madrid, Museo de Río de Janeiro, Museo de Arte Moderno de Barcelona, Museo de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, Museo de Granada, ...).  Su escultura es figurativa, representa preferentemente figuras humanas, modelos que parecen extraídos de la realizad. Su estilo se caracteriza por el aspecto inacabado (en la tradición de Rosso, Rodin y Giacometti...), cuida con detalle los rostros pero descuida los demás aspectos formales: cabellos, vestidos... Desarrolla la técnica del modelado tanto en las obras en barro cocido como en los moldes para fundir en bronce.
  

 Fuente visitada. equintanilla.com/Publicaciones

lunes, 21 de mayo de 2012

EL PARQUE ARQUEOLÓGICO DE LA CAMPA DE TORRES


En el Cabo Torres, a siete kilómetros del centro de Gijón y en el flanco oeste de su bahía, se sitúa el Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres. El Parque es un lugar de esparcimiento y cultura en el que se desarrollan diversas actividades vinculadas al conocimiento y disfrute del patrimonio arqueológico de este cabo. Estas iniciativas pretenden, a la vez, llamar la atención y motivar al público sobre el valor y la necesidad de protección del patrimonio arqueológico.

Inaugurado en 1995, forma parte de los museos arqueológicos de Gijón, junto con las Termas Romanas de Campo Valdés y la Villa Romana de Veranes; todos ellos dependen del Ayuntamiento de Gijón.

El Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres es fruto de los primeros resultados del plan de parques arqueológicos elaborado por el Ministerio de Cultura en 1989. Tiene la finalidad de ser centro que organiza y coordinación de toda la actividad arqueológica del concejo de Gijón, sede del centro de documentación arqueológica del municipio y de la Biblioteca Manuel Fernández-Miranda. Lugar de esparcimiento y cultura en el que se desarrollan diversas actividades vinculadas al conocimiento y disfrute del patrimonio arqueológico de este cabo.

El Castro
El castro de la Campa Torres, clasificable dentro de la tipología de los castros marítimos, es conocido a través de las fuentes clásicas con el nombre de Noega. Conforma una península delimitada al oriente por el puerto de El Musel y al occidente por la ría de Aboño. Sobre el extremo de este promontorio se asienta el Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres.

Es el recinto fortificado marítimo de mayores dimensiones de toda la costa de los astures. Su origen, según sus investigadores, se sitúa en torno a los siglos VI-V a.C. , y estuvo ocupado por gentes dedicadas preferentemente a la metalurgia. Con la llegada de Augusto entrará en la órbita de la romanización. Tras la conquista de la Asturias trasmontana, a comienzos del s. I d. C. se erigirá un monumento dedicado a Augusto, del que se conserva una de las aras que formaba parte del conjunto con una inscripción honorífica. Con la fundación de la ciudad romana de Gijón a comienzos del siglo II d. C. , en el actual barrio de Cimadevilla, el castro empieza a despoblarse gradualmente hasta su desaparición.

La visita arqueológica tiene dos partes: El Edificio Principal de la exposición permanente y un itinerario arqueológico a través de la ruina. El recorrido por los restos arqueológicos del castro se articula en 13 puntos de observación que nos permiten identificar los elementos más significativos del poblado prerromano (foso, contrafoso, muralla y viviendas) y de las construcciones de época romana.

Fuente visitada. asturnatura.com/turismo

jueves, 10 de mayo de 2012

GIJÓN - PARQUE DE ISABEL LA CATÓLICA.


En la desembocadura del río Piles existían unas marismas de aguas estancadas que suponían un problema sanitario para la villa. A mediados del siglo XIX, Romualdo Alvargonzález Sánchez había intentado rellenarlas para convertirlas en una finca agrícola con una industria de conservas alimenticias y harina, La Hormiga, utilizando como centro un molino de grandes dimensiones, El Molinón, movido por las aguas de un pequeño río que desembocaba en el Piles. Su funcionamiento como tal duró poco tiempo, volviendo a transformarse en un lugar cenagoso y abandonado.

A principios de siglo el Spórting decide utilizar los terrenos a la vera del molino, como su campo de fútbol. En 1.917, construirá una tribuna de madera que en 1.928 será sustituida por otra metálica de mayor capacidad de espectadores, con motivo de la celebración del partido entre España e Italia que, con empate a uno, fue el primero internacional que se celebró en Gijón.

 Tras el encauzamiento del último tramo del río Piles a mediados de los años veinte, ya en el Plan de Mejoras del año 1.936 se recomendaba el saneamiento de toda esta zona y la construcción de un parque en ella. Pero habrá que esperar hasta 1.941 para que el Ayuntamiento tome este acuerdo encargando su relización a Ramón Ortiz, segundo jardinero del Ayuntamiento de Madrid y de la Casa de Alba. Será la margen izquierda la que primero se acometa. Distribuyéndose mediante parterres con un largo eje de circulación desde la Avenida de Castilla hasta el Gran Lago.

Gran variedad de árboles y arbustos, una importante rosaleda, dos lagos encauzando las aguas existentes, pajareras, juegos infantiles, y un sinfín de esculturas de diferente temática irán conformando los primeros años de su vida, dándole el nombre de parque de Isabel la Catolica en honor de la reina española y a uno de los sauces el de "Jovellanos" como recuerdo al cariño del prócer por estos árboles. Las grandes dimensiones del Parque han permitido que se hayan ido creando una serie de ambientes dentro de él. El más interesante es, sin duda, la citada zona de lagos, pues se ha convertido en lugar de anidada de ocas y cisnes y descanso invernal para otras aves silvestres como patos, porrones, garzas, tarros y gallinetas. En medio del pequeño se encuentra el grupo de "Las Dríadas" del escultor asturiano Manuel Álvarez Laviada (1.894-1.958), que con esta obra obtuvo la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1.930 y que es autor también de la Diana Cazadora de este parque. La rosaleda es el centro del parque, con una tipología de jardín francés.
En esta parte del parque es frecuente ver a los machos de los pavos reales abrir sus alas en época de celo, zona en la que se encuentra la escultura de la Reina que le da nombre, obra de Marino Amaya, autor también de la "Maternidad", así como numerosos bustos y estatuas de otros personajes como los pintores Valle, Piñole, Marola o Álvarez-Sala, el escultor Laviada, el político Romualdo Alvargonzález o el poeta Rubén Darío.

Fuente visitada.
Aquellas Plazas, Aquellos Parques... - Joaquín Aranda.

sábado, 5 de mayo de 2012

PARQUE DEL CERRO DE SANTA CATALINA


En la ladera sur del tómbolo de Santa Catalina, lo que permitía una fácil defensa al estar unida a tierra firme por una estrecha franja de agua que se cerraba con la marea, se ubicó durante la época flavia la primitiva fundación romana, génesis de la ciudad de Gijón. Su posterior amurallamiento consolidó sus características como villa romana. La zona más alta del tómbolo, la más expuesta a los fuertes vientos, quedará siempre sin edificar, donde ya en el sigloXIV la Cofradía de Mareantes erigirá en su cima una ermita dedicada a su patrona Santa Catalina, junto a la atalaya de los balleneros, en donde estos tenían establecida vigía permanente para divisar la presencia de estos cetáceos.

 En el siglo XVIII, en la guerra con Inglaterra, se refuerzan considerablemente las posiciones artilleros del Cerro, cuando la ciudad se sintió seriamente amenazada de ocupación por la poderosa marina británica. En el Plan de Mejoras de la Villa, Jovellanos propone, siguiendo los criterios ilustrados de la época, la creación de varios paseos arbolados en el Cerro, que no serán ejecutados, potenciándose en cambio su carácter militar a lo largo de todo el siglo XIX, en el que se convierte la ermita de Santa Catalina en un polvorín y se construye la nueva batería junto a la Casa de las Piezas.

 A finales del XIX se amplían extraordinariamente estas instalaciones militares con la construcción de las actuales casamatas y pabellones de acuartelamiento protegidos por los taludes del terreno,momentos en los que se demuelen tanto la ermita como el faro existentes, convirtiéndose en una zona prohibida para la vida cotidiana de la ciudad.


Habrá que esperar hasta 1.980 para que estos terrenos se reviertan al Ayuntamiento desde el Estado y su posterior conversión en parque, siguiendo la ordenación propuesta por el arquitecto Francisco Pol, que en ese momento estaba encargado del Plan Especial de Rehabilitación de Cimadevilla. Incorpora nuevos elementos para tratar de revitalizar su uso como es la escultura de Chillida, la cafetería o el auditorio. En la ladera oeste se recupera la Casa de las Piezas, restos de un primitivo enclave militar. Ante todo el Parque de Santa Catalina es un gran pulmón verde desde el que se divisa un buen paisaje de casi todo el concejo de Gijón.

Las construcciones más antiguas son las casamatas subterráneas. El elemento más destacado es la escultura de Eduardo Chillida, titulada Elogio del Horizonte. No debe visitarse sin sin introducirse dentro de ella pues desde este punto resuena, como una gran caracola, el ruido del mar. Su imagen ha sido utilizada desde entonces como reclamo turístico de la ciudad, como símbolo del veraneo gijonés que hasta entonces había sido representado por La Escalerona.

 Fuente visitada.
Aquellas Plazas, Aquellos Parques... Joaquín Aranda.

martes, 24 de abril de 2012

GIJÓN-BARRIO DE CIMADEVILLA

Cimadevilla es testigo y protagonista de los acontecimientos históricos más significativos de Gijón: desde la fundación romana, los conflictos medievales, la creación del puerto, el nacimiento y la obra de Jovellanos o los inicios de la industrialización. Cimavilla, el barrio alto de Gijón, guarda en sus calles monumentos e historias personales que son huellas imborrables de pescadores, cigarreras, militares, artesanos que aquí nacieron, vivieron y trabajaron. En definitiva, hombres y mujeres playos, que es como se conoce a los nacidos en este barrio, que de Gijón es lo mejor.
Nuestro recorrido por el antiguo barrio de Pescadores llamado Cimavilla, comienza en uno de los lugares más entrañables de la ciudad, se trata de La Iglesia Mayor de San Pedro, de origen gótico y reconstruida en los años cuarenta. Está situada al fondo del espacio ajardinado conocido como Campo Valdés y es elemento aglutinador entre las gentes de Cimadevilla (los playos propiamente dichos) y del resto de Gijón, pues fue durante muchos años la única iglesia con la que contó la villa. Casi en el subsuelo del templo, debajo del Campo Valdés, se encuentran las Termas Romanas. Un interesante museo municipal donde un vídeo explicativo y una serie de pantallas interactivas nos ofrecen una completa visión, tanto del conjunto termal, como del pasado romano de Gijón. Saliendo del museo, en el centro del Campo Valdés, intuimos en el suelo la trama de la muralla romana. Una muralla que circundaba, a lo largo de 850 m. de longitud, el barrio en su parte baja y que, en la siguiente plaza, vemos parcialmente reconstruida. Encontramos también, a nuestra derecha, el Palacio de los Valdés, que da nombre a la zona. Es un ejemplo de palacio asturiano, construido en 1570 sobre los cimientos de la propia muralla, con dos torres, un cuerpo central y una capilla en su extremo izquierdo. Sus dependencias fueron en tiempos pasados residencia de esa familia, primer asentamiento de la Fábrica de Tabacos a comienzos del siglo XIX y Aduana, siendo en la actualidad un centro educativo. Desde la mencionada capilla, bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe, divisamos otra plaza en la que la muralla, antes soterrada, se levanta rehecha en ladrillo con las primeras hiladas, las originales, de piedra.
Preside el lugar el Museo Casa Natal de Jovellanos. En sus salas, además de recuerdos jovellanistas, se guardan importantes muestras de la pintura asturiana de los siglos XIX y XX, esculturas contemporáneas y se organizan diversas exposiciones de carácter temporal a lo largo del año. Destaca, en la segunda planta, el Retablo del Mar, obra en madera del escultor ovetense Sebastián Miranda. Un primer Retablo realizado por Miranda en el año 1933 fue destruido durante la Guerra Civil y éste que podemos ver es una versión del anterior, realizada por el propio autor en los años 70 y considerado como su obra maestra. En él se ensalza la tradición pesquera y marinera de Cimadevilla al representar una escena habitual en el barrio: la subasta del pescado en la rula o lonja local. Salimos del Museo y en el edificio de enfrente nos encontramos con un establecimiento hotelero que tiene el honor de haber sido la primera sede del Instituto de Náutica y Mineralogía que fundara Jovellanos, como bien recuerda una placa en su fachada.
Adosada al Museo Casa Natal de Jovellanos, a la izquierda, se encuentra una de las dos advocaciones marianas que veremos en el barrio: La Capilla de los Remedios cuyo interior alberga el sepulcro de Melchor Gaspar de Jovellanos. El citado museo jovellanista y la capilla están anexos a un antiguo Hospital de Peregrinos que ahora es un restaurante. Se sabe que aquí se alojaban quienes, siguiendo la ruta norteña del Camino de Santiago, se dirigían a Oviedo para visitar en la Catedral ovetense la venerada imagen del Salvador. El Hospital funcionaría hasta 1836.
Frente a él, la Casa de Nava, un caserón sobrio, cúbico, de escasa ornamentación, construido a principios del siglo XVIII como residencia del Vizconde del Campo Grande, otro de los palacios nobiliarios de Cimavilla y actualmente propiedad municipal. A la izquierda llama nuestra atención una torre de tono rosado. Es la Torre del Reloj que, edificada sobre la base de una antigua torre romana, fue cárcel del partido judicial de Gijón hasta principios del siglo XX, además de campanario y, durante un tiempo, Casa Consistorial. La torre que hoy vemos, reconstruida en el año 1995, flanquea la antigua entrada romana a la ciudad.
Dejando la Torre del Reloj a nuestra espalda, subimos por la calle Vizconde de Campogrande que nos conducirá hasta otra plaza, la mayor en dimensiones de todo el barrio. Se trata de la plaza de Arturo Arias, popular periodista (Gijón, 1920-1975) del diario local El Comercio y cuyo busto preside el lugar. Los vecinos la conocen como la plaza la Tabacalera o el Campu les Monxes (Campo de las Monjas), ya que el edificio de grandes proporciones que destaca en la plaza fue, hasta su desamortización en el siglo XIX, convento de las Madres Agustinas Recoletas, más tarde Fábrica de Tabacos. Esta plaza, en el mismo corazón de Cimavilla, es uno de los lugares más populares del barrio de pescadores. En ella llaman la atención dos casas de sabor marinero muestra de otras del barrio: la que vemos en el número 4 es una casa típica de pescador, pequeña, de dos plantas y con la escalera al exterior. Al otro lado destaca otra casa de la misma tipología, aunque mayor en dimensiones, con piedra vista y que repite escalera al exterior.
Alegre y colorista este Campu les Monxes no ha perdido popularidad ni ha dejado de ser transitado. Los pescadores, las rederas trabajando al sol, las cigarreras y las mujeres que acudían diariamente al Lavadero que había en la plaza, han dado paso a multitud de jóvenes que se reúnen en torno a ella los fines de semana y días de verano, a disfrutar del sol, la sidra y de la charla al aire libre.

Fuente visitada. gijon.info

sábado, 24 de marzo de 2012

BOLERAS DESAPARECIDAS-GIJÓN


El año de fundación de todas ellas es muy confuso, aunque la mayoría se hicieron a partir de los años 30 y su funcionamiento pudo llegar hasta los años 50. De todas ellas, permanecen en Gijón con esta actividad deportiva. Magdalena, Ceares, Contrueces, Quico, Piles y Reculta. Además existe otra municipal, El Parque del Lauredal, construida en el año 94, que aunque no participa en los campeonatos de la Federación Asturiana, organiza campeonatos de bolos para los jugadores aficionados de Gijón.
Prácticamente todas estas boleras eran propias de los bares y en ellas se desarrollaban partidas de bolos de mayo a septiembre coincidiendo con el buen tiempo.
Estas boleras eran muy sencillas. No estaban cubiertas, no tenían canaletas para devolver las bolas y los materiales eran muy escasos. Las bolas se devolvían rodando por el suelo, por lo que se desgastaban muchísimo y se deformaban. Estas bolas se entregaban a los chavales para que pudieran jugar. Si alguno de estos chavales deseaba participar con el equipo de la bolera, debería realizar sus tiradas desde el tiro.
Una consecuencia de estas deficiencias de las boleras era la suspensión de partidas en los días de lluvia, de mucho viento, u otras inclemencias del tiempo.
El número de peñas en activo en la zona de Gijón es reducido, si se compara con el de las boleras ya desaparecidas. Incluyendo a la Peña Reculta existen actualmente seis boleras de cuatreada, tres de ellas surgidas como tales entre los 50 y los 60. También están presentes las modalidades de bolos de Tineo y bolos leoneses, con sendas peñas, de creación mucho más reciente.

BOLERAS DESAPARECIDAS:

BOLERA DORINA (LA GRANDE)
Situada en la carretera de Tremañes a unos 500 mts. De la actual autovía Principe de Asturias estuvo abierta al juego hasta el año 1.960 aproximadamente.
CASA BLASCO:
También llamada La Principal estaba situada en los Campones, al lado de la carretera de Tremañes y estaba en el Bar Casa Blanco. Estuvo en activo desde los años 40 al 50.
LA JAMAICA:
Situada en los terrenos del Bar la Jamaica muy cerca de la bolera de casa Blasco, por esta zona fue construido el Camino de la Juvería que atravesaron las instalaciones de esta bolera.
LA BODEGA LEVANTINA:
Localizada frente a La Jamaica solo estuvo en activo cuatro o cinco años. Actualmente la autovía de Avilés ocupa su lugar.
EL DEPORTE:
Bolera situada en la Avenida de la Juvería, en la esquina con la carretera de Tremañes. Pertenecía al Bar el Deporte que cogió su nombre.
BOLERA FANO:
Estaba situada en La Braña, al lado de La Camila.
BOLERA EL BICHE:
Estaba situada en la Braña, cerca de la Maravillas. Desapareció hacia los años cincuenta. En la actualidad, la autopista Y atraviesa los terrenos que ocupaba.
CASA SERGIO/CAMILA:
Estaba cerca de la bolera Maravillas.
BOLERA MARAVILLA:
También se conocía por “Casa el Jardineru”. Aproximadamente en el año 50 desaparece.
BOLERA LA PIPA: Esta bolera estaba muy cerca de Cuatro Caminos. También dependía del Bar La Pipa y desapareció antes de los años 50, debido a la construcción de viviendas. Estaba rodeada por un enorme muro de piedra y no tenía acceso a través del bar.
BOLERA LAS CANCELAS:
También muy cerca de Cuatro Caminos. Pertenecía al Bar Las Cancelas y se accedía a ella a través del bar.
BOLERA LA LIJA:
Situada a la altura del Bar La Carreña, en donde comienza la actual Avenida de Galicia y también desapareció en los años 44-45.
BOLERA BIENVENIDO:
Muy cercana a la anterior estuvo funcionando muy poco tiempo.
BOLERTA LA BOLISTICA:
Estaba situada en la Avda. Shultz. Posiblemente fue la primera bolera que pagó ficha a un jugador (un duro diario).
BOLERA EL RECREO:
Estaba en Contrueces ligada al bar.
BOLERA EL FERROVIARIU:
Pertenecía a FEVE. Su duración es muy corta.
BOLERA CANAL:
Situada en la calle S. Luis esquina con Príncipe de Asturias. Estuvo Federada y el Comité Bolístico gijonés fijó su sede en este bar.
BOLERA CASA ANTONIO:
Más conocida por el Puente Romano estaba situada en la calle Marqués de Casa Valdés. El primer presidente de esta Peña fue D. Joaquín, el párroco de S, Lorenzo.
BOLERA CONTINENTAL:
Su ubicación nos la señalan en la Carretera de la Costa.
BOLERA EL PUENTÍN:
Situada en el merendero del bar el Puentín, pegada a la orilla del río. Posteriormente se desplaza hacia el lado contrario y allí permanece durante bastante tiempo.
BOLERA CANTERA:
La autopista también aceleró su desaparición.
BOLERA CASA EMILIO:
Estaba en la zona de Cuatro Caminos pero se jugó muy poco a los bolos, las instalaciones se adaptaron para convertirla en una cancha de llave.
CASA DINA:
Estaba al comienzo de la calle Mariano Pola, frente al “Gedo” también sus instalaciones se convirtieron en cancha de llave.
BOLERA CASA AMALIO: Estaba situada en la Carretera de Villaviciosa. Actualmente está la A.D. Magdalena.
PEÑA MESA:
Estuvo instalada en la calle Hernán Cortes, solo se conservan cinco folios de sus libros de actas.
PEÑA LA CALZADA:
Poco más de un año después de desaparecer la peña Mesa-La Calzada, sus socios fundaron la peña La Calzada en el bar el Frontón, en la calle Coliseo.
BOLERA PEÑA CHEMA:
Situada en Sotiello. El encargado de ponerla en “funcionamiento” fue Chema, jugador de la Peña Reculta.
BOLERA LA PEDRERA:
Esta bolera se creó alrededor del Restaurante Casa Oliva, en La Pedrera. Su corta duración estuvo llena de éxitos deportivos.
BOLERAS ZONA DE LA CAMOCHA:
El Roble, Hogar del Productor, Bodega la Nueva, Casa Nardo, Casa Jesús, Casa Fernando, Casa Marina, Casa Andrés de Mena, Casa Juanín en Granda, Bombilla en Caldones y Casa Firma en Lavandera.

Fuente visitada.
LOS BOLOS EN RECULTA- (Historia de una Bolera de Gijón)

miércoles, 15 de febrero de 2012

UNIVERSIDAD LABORAL DE GIJÓN


A mediados de los años 40 del siglo XX, como consecuencia de un grave accidente laboral en una mina de la cuenca del Caudal, el subsecretario del Ministerio de Trabajo, Carlos Pinilla Turiño, que acudía al funeral de las víctimas, se reúnió en Gijón con un grupo de personalidades locales para impulsar la creación de un Orfanato Minero. Este pasó en efecto a ser constituido en escritura pública otorgada ante notario el día 6 de octubre de 1945 con el nombre de Fundación José Antonio Girón, en homenaje al entonces ministro de Trabajo.

El objetivo fundacional concreto fue el de formar a niños huérfanos de padres víctimas de accidentes laborales en la minería, para lo que se proyectó un edificio que pudiera atender a mil alumnos y que contara con las distintas dependencias requeridas para el desarrollo de la vida estudiantil, como residencia, escuela, talleres industriales, granja, instalaciones deportivas o campos de cultivo. El Ministerio de Trabajo encomendó a la Junta del Patronato de la Fundación la responsabilidad de llevar adelante la obra por Orden de 14 de junio de 1946. Para ello se adquirieron en la carretera de Gijón a Villaviciosa unos terrenos con una superficie de 1 544 572 m², de los que 381 551 m² lo fueron mediante el trámite de expropiación forzosa. Otra superficie complementaria, de 1 464 300 m², se adquirió para la Granja Lloreda, en El Infanzón.

Se encargó la construcción del complejo a un equipo de arquitectos dirigido por el madrileño Luis Moya Blanco y formado por él mismo, su hermano Ramiro Moya Blanco, el gijonés José Marcelino Díez Canteli y Pedro Rodríguez A. de la Puente. Los mejores técnicos de la época se ocuparon de las diferentes especialidades que la obra demandó. Así, los jardines fueron diseñados por Javier Winthuysen Losada, Inspector Nacional de Parques y Jardines Artísticos; el proyecto de granja agronómica se encargó al ingeniero agrónomo Gabino Figar; las esculturas fueron realizadas por Manuel Álvarez Laviada y Florentino Trapero; y los mosaicos por Santiago Padrós, sobre trabajos del pintor sevillano Joaquín Valverde.
Durante el transcurso de las obras, el Ministerio de Trabajo decidió la creación de las Universidades Laborales, destinadas a la formación profesional de los jóvenes, por lo que el Orfelinato Minero acabó transformándose en la Universidad Laboral de Gijón. La enseñanza y dirección del centro se encomendó a la Compañía de Jesús, mientras que de la intendencia se encargó la Orden de las hermanas pobres de Santa Clara (Clarisas). En 1978 se entregó la dirección a personal docente de las Universidades Laborales, que sustituyó a los jesuitas y, pocos años después, se rescindió también el convenio con las monjas.

En su momento fue el Instituto de educación secundaria más grande de España, con cabida para más de 3.000 alumnos.
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AHORA
En el edificio central se encuentran en la actualidad diversas instituciones, como LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales Jovellanos de la Universidad de Oviedo, la Escuela Superior de Arte Dramático de Asturias y el conservatorio profesional de música. En marzo de 2007se inauguró el espacio cultural Laboral Ciudad de la Cultura.
En el resto de terrenos pertenecientes a la "Fundación José Antonio Girón", destinados a la Universidad Laboral de Gijón, se han construido todo tipo de instalaciones. Por ejemplo, en la Granja Lloreda se ha construido un campo de golf municipal y parte de la Granja Agronómica de Somió alberga las dependencias del Instituto de Educación Secundaria Universidad Laboral, mientras que el que fuera convento de las monjas clarisas es actualmente la sede de la Radiotelevisión del Principado de Asturias. Parte de los terrenos para actividades deportivas son ocupados ahora por el Hospital de Cabueñes, el Tanatorio, el Parque Científico Tecnológico de Gijón y el campus de Gijón de la Universidad de Oviedo.

En el ala norte se ubica la sede de la multinacional alemana ThyssenKrupp Elevator, con su centro mundial I+D+i de la unidad de negocio de escaleras mecánicas, pasillos rodantes y pasarelas de embarque, con una nave de aproximadamente dos mil metros cuadrados, en la cual se prueban los prototipos de los futuros modelos de la empresa.
Destaca también el proyecto para la creación de más de un centenar de miniapartamentos para estudiantes y profesores de la Universidad de Oviedo, a modo de residencia universitaria, basándose en el actual modelo europeo de los colegios mayores de las grandes universidades. Esta oferta quiere ser ampliada también a los alumnos del centro de formación profesional.

La cadena hotelera AC Hotels proyecta la apertura de un hotel de cinco estrellas ocupando la antigua residencia femenina.
El edificio ha sido utilizado en varios rodajes cinematográficos, como algunos del director José Luis Garci, La gran aventura de Mortadelo y Filemón, Campamento Flipy o Fuga de cerebros.

Fuente visitada.
Wiquipedia.

domingo, 8 de enero de 2012

JOSÉ GONZÁLEZ “EL PRESI”


Nació en Gijón el 9 de diciembre de 1908, pero puede decirse que llevaba raza urbana asturiana por parte de madre y de padre: su padre, de la calle del Rosal de Oviedo, y su madre, del barrio de Cimadevilla de Gijón. Y Asturias está presente, de manera constante, en las canciones. Cantó mucho, muchísimo, no sólo asturianada: y en buen número de sus canciones nombra a la tierra natal o a algunos de sus lugares más representativos: «Cuando yo salí de Asturias», «Dos cosas hay en Asturias», «Si vuelves de Asturias» (con letra de Alfonso Camín), «Soy de Gijón», «Soy de Lastres», «Recuerdos de Oviedo», «Subo La Espina cantando», «Desde Laviana la Oscura», «Sidrina la de Contrueces», «A Xuaco el de Sama», «Las cuatro Polas», «Soy de Pravia», «Puente de Ribadesella», «Villaviciosa no es villa», «De Covadonga», «El chorar de una canguesa», «La payariega», «Allande»... Casi un tratado de geografía sentimental y un recorrido lírico por la región.
El Presi, que era todo un caballero impecable, siempre con su buen traje, su camisa blanca, su corbata bien colocada, no necesitaba hacer desplantes ni demagogias cuando se dirigía a su público, y eso que se trataba de un público eminentemente popular, a diferencia de los políticos socialistas, que cuando van a un mitin parece que van de campo, o de los del PP, que se quitan la corbata para guardarla en el bolsillo de la americana, de manera que, acostumbrados a andar de corbata, siempre producen la impresión de estar disfrazados. El Presi, como era un señor, respetaba a su público, vistiendo como habitualmente lo hacía: como Frank Sinatra, que también salía al escenario vestido de calle y con pulcritud.

Su apodo de «el Presi», por el que era conocido en los cinco continentes en los que alienta el espíritu de Asturias, pudiera interpretarse como una señal de respeto, como el reconocimiento de alguien a quien se situaba un punto por encima de los grandes intérpretes de la tonada. Si Juanín de Mieres era «el Almirante», el Presi era el Presidente, de la misma manera que en el Hollywood dorado, cuando verdaderamente era fábrica de sueños, Clark Gable era «el Rey», John Wayne «el Duque» y los Barrymore, la «Familia Real».

El apodo no obedecía a esta razón, un tanto rebuscada, sino a que había sido presidente de un club de fútbol juvenil, del que el presidente era tan joven o más que los propios futbolistas, ya que a los quince años el Presi se retiró del fútbol para dedicarse a la canción. Mas le quedó el apodo para siempre.

En la biografía del Presi abundan las casualidades y los detalles que luego se convierten en definitivos. En cierta ocasión emprendió una gira por América que esperaba fuera breve, y se quedó allá catorce años, cantando principalmente en México y La Habana. Durante muchos años fue el intérprete de la asturianada más internacional: más incluso que el Gaiterio de Libardón, de quien se cuenta que, habiéndose perdido en cierta ocasión en Nueva York, se puso a tocar la gaita esperando que acudiera en su auxilio algún asturiano que pasara por allí y aparecieron escoceses que no pudieron entenderse con él, porque ni el de Libardón (que no era de Libardón, sino de Arroes) sabía inglés, ni los compatriotas de sir Walter Scott español. Pero de alguna ayuda le servirían, porque lo cierto es que el famoso gaitero regresó a su tierra. Después de esta larga estancia triunfal en las Américas españolas, el Presi hizo fructíferas giras por la Europa de la emigración: Bruselas, Lieja, Alemania y Suiza. Tanto fue su éxito americano y «europeo», que a lo largo de su carrera llegó a grabar trescientos discos, buena parte de ellos para la casa Columbia, contando con un disco de oro. Sin embargo, y a pesar de este éxito internacional, nunca fue del todo valorado en Asturias, donde los puristas le reprochaban sus innovaciones e incluso que cantara con acompañamiento de guitarra. ¡Qué dirían aquellos puristas hoy de la gaita de Hevia, que suena como si fuera una armónica! Pero ahora lo que domina el cotarro es una cosa rara que llaman «marketing», que no tiene absolutamente nada que ver con el arte musical ni de ningún tipo, sino con la sección de ventas, mientras que en los tiempos del Presi, para ser un buen cantante había que subir al escenario y cantar.

Siendo el cantante de asturianada más internacional, el Presi nunca tuvo en Asturias el reconocimiento merecido, de lo que ya hace muchos años se quejaba su representante artístico, Belarmino Prada, que le confió a Oscar Luis Tuñón y Ángel Martínez Suárez: «Asturias y Gijón han sido los lugares donde más ha costado que cantase José», a lo que añaden los autores de «Recuerdos de la canción
asturiana»: «Quizá porque nadie es profeta en su tierra, la voz y la figura del Presi han tenido durante años más resonancia en el extranjero que en su patria chica».

Fuente visitada. lne.es

jueves, 8 de septiembre de 2011

DECADENCIA DEL TRANVÍA DE GIJÓN


En 1947 D. José Luis Alvargonzález cedió a los deseos de un grupo de accionistas y creó un servicio de autobús paralelo a los tranvías entre Gijón y Somió por el puente del Piles, servicio que puede considerarse como la primera línea regular de autobuses de Gijón. La línea de autobuses estuvo funcionando entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, produciendo un déficit de 48.459,73 pts.
En sus intentos de desplazar el tranvía de las calles más céntricas de Gijón, el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con la Cia. por el cual ésta se comprometía a levantar sus vías de las calles de los Moros y Corrida, para rectificar el trazado que iría de la calle Jovellanos hasta la plaza del Marqués a lo largo de la calle del Instituto, a cambio de la prórroga de las concesiones de La Guía y Somió hasta 1955. A este acuerdo se opusieron desde un principio los comerciantes de las calles Munuza, Corrida y Jovellanos.

Como la intención del Ayuntamiento siempre fue la de eliminar los tranvías, en 1948 elaboró un anteproyecto de bases para la ordenación tranviaria con la Compañía de Tranvías. En él se recogía que en un principio se debía continuar la explotación con tranvías de las líneas ya existentes, al tiempo que se crearían nuevas líneas para ser explotadas por trolebuses o autobuses. En una segunda fase, se procuraría sustituir paulatinamente los tranvías por los vehículos elegidos. Este anteproyecto tampoco pasó del papel.
En 1949 se produjo el primer descenso de viajeros desde 1938. Ante esta coyuntura, la Cia. solicitó autorización para elevar el precio del billete.
El 1 de junio de 1950 se autoriza a la Cia. el aumento de las tarifas, lo que ayudó un tanto a la maltrecha economía tranviaria.

DECADENCIA Y CIERRE DE LAS LINEAS 1951-1964

La última subida de tarifas pronto se reveló insuficiente. El 18 de julio de 1951 se aprobó una reglamentación laboral que absorbió en su totalidad el aumento de recaudación originado por la elevación del precio de los billetes. Se hacía necesario, pues, una nueva subida, que se llevó a cabo el 1 de febrero de 1952, produciendo un aumento en la recaudación de un 18% con respecto al año anterior. Sin embargo, la afluencia de viajeros comenzó a descender en el mes de abril y continuó con la misma tónica hasta fin de año.

Idéntico panorama se registró en 1953, lo que unido al continuo aumento de gastos puso la situación un tanto delicada.
En ese año, el Ayuntamiento puso en circulación 3 autobuses por el interior de la ciudad que, en contra de lo que en un principio pudiera parecer, no quitaban viajeros a los tranvías, sino que los complementaban sirviendo aquellos puntos a los que la red tranviaria no llegaba, e incluso les acercaban viajeros de lugares apartados. El Ayuntamiento no se atrevía a entrar todavía en competencia directa con los tranvías. Aprovechando esta circunstancia, la Compañía de Tranvías aplaudió la iniciativa municipal de ocuparse del transporte público, al tiempo que solicitaba que tal servicio no permaneciese indefinidamente en manos privadas. Evidentemente, la situación se tomaba cada vez más difícil y la salida que aquélla veía como más favorable para todos era la municipalización del servicio de tranvías. El Ayuntamiento hizo, de nuevo, oídos sordos a tal propuesta.

En 1955 se registró un ligero aumento de los ingresos, destacando que el día de mayor afluencia de público, el 15 de agosto, se transportaron 72.000 personas. No obstante, la Cia. no se llamaba a engaños. En la memoria correspondiente al año 1955 se volvió a hacer hincapié en la necesidad de rescatar las explotaciones tranviarias de manos privadas y convertirlas en municipales al objeto de conseguir una red de transporte urbano moderna y eficaz.
El Ayuntamiento, mientras, seguía con su intención de desmantelar la red. El 29 de septiembre de 1956 se creó la comisión para tramitar la solicitud del Ayuntamiento para subrogarse en los derechos del Estado en las concesiones de líneas de tranvías.
Durante los años 1957 y 1958 se diversas circunstancias condujeron a la disminución del movimiento de viajeros en la línea de Somió. Por este motivo la Compañía decidió solicitar a la Dirección General correspondiente la reversión de dicha línea por estar caducada ya hacía algunos años.
El descenso del número de viajeros se vería agravado por la aparición de otros medios de transporte, empeorando aún más la situación, cuando se tuvo que proceder a un nuevo aumento de tarifas para compensar los aumentos salariales. Como consecuencia de esta calamitosa situación, la Comisión Municipal Permanente designó una comisión especial de transportes que el 2 de julio de 1960 elaboró un informe sobre la reversión de los tranvías.

Sentadas ya las bases para la desaparición de los tranvías, parecía que su fin era ya inminente. No sería así. A pesar del acuerdo aprobado, el Ayuntamiento se desentendió totalmente de la Compañía de Tranvías, y en un pleno municipal convocado con 5 horas de antelación se decidió sustituir las líneas de tranvías de Gijón a Somió y Gijón al Natahoyo por autobuses, dejando a los tranvías prestando el servicio en las líneas del Llano y Natahoyo a Musel.

El cierre de las líneas citadas tuvo lugar el 25 de agosto de ese año inaugurándose al día siguiente las líneas de autobuses. Este servicio fue contratado con la empresa ovetense TRAVAL y según los cálculos previos, del propio Ayuntamiento, estas líneas de autobuses partían ya con un déficit de 50.000 pts por vehículo. Como se ve, una sustitución muy beneficiosa para el erario público gijonés.
La gran visión de los responsables municipales al suprimir los tranvías entre Gijón y El Natahoyo quedó patente el 2 de agosto de 1961 cuando la Compañía de Tranvías se vio obligada a reanudar el servicio en la línea citada, sustituyendo a los autobuses. Los viejos tranvías seguían ganando batallas ya moribundos.
No obstante, la situación económica de la compañía, con un coeficiente de explotación en ese año del 141% era ya desesperada. Debido a tal circunstancia, comenzó a tramitar la reversión de las líneas del Musel y del Llano.

Si bien en 1962 la recaudación experimentó un ligero aumento, en el año siguiente el déficit alcanzó las 902.870,30 pts. Ante lo insostenible de la situación la Compañía de Tranvías arrojó definitivamente la toalla y, tras llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento, el 10 de mayo de 1964 circularon por última vez los tranvías por las calles gijonesas.
Ni una noticia en la prensa, ni la más humilde de las despedidas acompañaron a los entrañables coches en su postrera singladura. Sencillamente, el día 11 de mayo no salieron de sus cocheras. Triste pago el que Gijón daba a quienes durante 75 años habían transportado a sus habitantes y forasteros hacía sus trabajos y sus diversiones y habían llevado la prosperidad a numerosas zonas de la ciudad.

Fuente visitada.
telecable.es

viernes, 5 de agosto de 2011

HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD LABORAL-GIJÓN


A mediados de los años cuarenta del siglo XX, como consecuencia de un grave accidente laboral en una mina de la cuenca del Caudal, el subsecretario del Ministerio de Trabajo, Carlos Pinilla Turiño, que acudía al funeral de las víctimas, se reunió en Gijón con un grupo de personalidades locales para impulsar la creación de un Orfanato Minero. Este pasó en efecto a ser constituido en escritura pública otorgada ante notario el día 6 de octubre de 1945 con el nombre de Fundación José Antonio Girón, en homenaje al entonces ministro de Trabajo.

El objetivo fundacional concreto fue el de formar a niños huérfanos de padres víctimas de accidentes laborales en la minería, para lo que se proyectó un edificio que pudiera atender a mil alumnos y que contara con las distintas dependencias requeridas para el desarrollo de la vida estudiantil, como residencia, escuela, talleres industriales, granja, instalaciones deportivas o campos de cultivo. El Ministerio de Trabajo encomendó a la Junta del Patronato de la Fundación la responsabilidad de llevar adelante la obra por Orden de 14 de junio de 1946. Para ello se adquirieron en la carretera de Gijón a Villaviciosa unos terrenos con una superficie de 1 544 572 m², de los que 381 551 m² lo fueron mediante el trámite de expropiación forzosa. Otra superficie complementaria, de 1 464 300 m², se adquirió para la Granja Lloreda, en El Infanzón.

Se encargó la construcción del complejo a un equipo de arquitectos dirigido por el madrileño Luis Moya Blanco y formado por él mismo, su hermano Ramiro Moya Blanco, el gijonés José Marcelino Díez Canteli y Pedro Rodríguez A. de la Puente. Los mejores técnicos de la época se ocuparon de las diferentes especialidades que la obra demandó. Así, los jardines fueron diseñados por Javier Winthuysen Losada, Inspector Nacional de Parques y Jardines Artísticos; el proyecto de granja agronómica se encargó al ingeniero agrónomo Gabino Figar; las esculturas fueron realizadas por Manuel Álvarez Laviada y Florentino Trapero; y los mosaicos por Santiago Padrós, sobre trabajos del pintor sevillano Joaquín Valverde.

Durante el transcurso de las obras, el Ministerio de Trabajo decidió la creación de las Universidades Laborales, destinadas a la formación profesional de los jóvenes, por lo que el Orfelinato Minero acabó transformándose en la Universidad Laboral de Gijón. La enseñanza y dirección del centro se encomendó a la Compañía de Jesús, mientras que de la intendencia se encargó la Orden de las hermanas pobres de Santa Clara (Clarisas). En 1978 se entregó la dirección a personal docente de las Universidades Laborales, que sustituye a los jesuitas y, pocos años después, se rescindió también el convenio con las monjas.

En su momento fue el Instituto de educación secundaria más grande de España, con cabida para más de tres mil alumnos.

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El edificio-

El edificio está construido de espaldas a la ciudad de Gijón. Luis Moya lo diseñó de este modo a imagen y semejanza del Partenón de Atenas y con la misma intención, que para acceder a su interior hubiera que rodearlo para apreciarlo en toda su magnificencia.

Puerta-

Está situada en la fachada principal, con un arco de entrada rematado en forma de torre. Sobre este arco, de medio punto, se sitúa un escudo con el Águila de San Juan y el yugo y las flechas de los Reyes Católicos, simbología adoptada por el franquismo, adornado con dos ángeles de tenantes.

Atrio Corintio-

Situado tras la torre-puerta, es un patio rectangular a la manera de atrium corintio, con diez columnas de granito de diez metros y medio de altura cada una.

Patio central-

Es un patio descubierto de ciento cincuenta metros de largo por cincuenta de ancho que hace la función de plaza mayor del recinto, estructurándose todo el complejo en torno a él. Tiene unas dimensiones similares a las de la Plaza de San Marcos en Venecia.

Iglesia-

La Iglesia es sin duda el edificio más espectacular del conjunto arquitectónico de la Universidad Laboral. Con una superficie de 807 m², es la Iglesia de planta elíptica más grande del mundo. En el exterior, sobre el dintel de la puerta, está colocada una imagen de la Virgen de Covadonga en una hornacina central y, flanqueándola, cuatro columnas corintias sostienen las imágenes de San José, San Ignacio, San Pedro y San Pablo. Por encima, el Apostol Santiago a caballo y dos ángeles adorando una reproducción de la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, obra del escultor Espinos realizada en bronce con incrustaciones de cristales, mármoles y piedras de color. También a ambos lados de la hornacina central, otras dieciséis estatuas representan a San Juan de la Cruz, San Juan Bosco, San Vicente Ferrer, San Melchor de Quirós, Santa Clara, San Juan de la Cruz, San Pedro de Alcántara, San Lorenzo, San Isidoro, Santa Teresa de Jesús, Santo Domingo de Guzmán, San Francisco, San José de Calasanz, Santa Eulalia, Fernando III el Santo, San Isidro y Santo Toribio de Liébana.

El interior se halla cubierto por una cúpula con un peso estimado de dos mil trescientas toneladas y montada sobre veinte pares de nervaduras de ladrillos cruzadas entre sí que sostienen la estructura sin necesidad de columnas. La altura desde el suelo hasta el arranque de los arcos de la cúpula es de veinticinco metros y de treinta y tres hasta el centro del óculo. Por éste debería entrar la luz del Sol e iluminar el centro de la Iglesia, aunque en la actualidad no es así debido a que la cúpula cedió ligeramente. En su construccion se utilizaron unos 450.000 ladrillos recocidos en León.

El suelo del templo es de mármol en su totalidad y los bancos, pensados para dar cabida al millar de alumnos de la institución y a sus profesores, son de embero, un tipo de madera de Guinea Ecuatorial. Fueron tallados expresamente para el edificio y cada uno de ellos, diferente de los demás, fue realizado en una sola pieza y destinado a ocupar una posición determinada. Las columnas del baldaquino, de granito rosa de Porriño, también son de una sola pieza, con una altura cada una de 7,75 m.

Teatro-

El Teatro presenta una fachada de estilo helenístico y de dimensiones similares a las del Partenón. Coronando el frontón central se eleva un gran escudo de España, según el modelo de 1945. Su aforo es de unas mil quinientas localidades, repartidas entre las 950 butacas del patio, forradas con piel de cabra (no de camello como se creía hasta hace poco), los palcos y el anfiteatro. Fue el primer teatro totalmente climatizado de Europa, para lo cual contó con un revolucionario sistema subterráneo de distribución del aire. El frontis del escenario está decorado con un fresco de ciento veinte metros cuadrados realizado por el pintor andaluz Enrique Segura. La sala está dotada de una acústica extraordinaria gracias al estudio de las formas y materiales empleados para lograr la óptima propagación del sonido, de tal modo que un actor en el centro del escenario es escuchado claramente en cualquier punto del recinto.

Torre-

Con una altura de 130,00 m, responde al modelo de la Giralda de Sevilla. Un ascensor interno permite acceder al mirador, sin duda la mejor atalaya de Gijón. Actualmente es el edificio más alto del Principado de Asturias y el edificio en piedra más alto de España.

WIKIPEDIA.

domingo, 27 de marzo de 2011

LA ESTACIÓN DEL FERROCARRIL EN GIJÓN


Desde 1852, las instalaciones ferroviarias de la plaza de El Humedal fueron un referente en el transporte gijonés. En el mesde marzo se cierra definitivamente la estación que comparten Feve y Renfe, los convoyes de la empresa de ancho métrico abandonan de forma definitiva un emplazamiento que utilizaron durante 159 años. Se trasladan a la estación provisional construida en el entronque de las calles de Sanz Crespo y de Carlos Marx, a la espera de que se levante la definitiva estación intermodal en los terrenos que actualmente ocupa la Gijón-Jovellanos.

El ingeniero de caminos José Elduayen Gorriti fue el encargado de acometer la llegada del tren a Gijón. Se trataba del Ferrocarril de Langreo y tuvo que superar un obstáculo sorprendente, como fue la oposición de los militares a que se atravesara la fortificación de la ciudad, que había sido construida en 1837, según refleja José María Flores en el libro 'Gijón. Ferrocarriles portuarios'. En la llegada de la vía a Gijón intervinieron también conocidos ingenieros, como Juan de la Rionda o Francisco de Lequerica y entre todos consiguieron que la estación de El Humedal -construida en terrenos cenagosos adquiridos al Ayuntamiento- se inaugurara el 25 de agosto de 1852. Pero fue una inauguración con trampa.

Javier Fernández -actual director del Museo del Ferrocarril- explica en 'Los trenes y caminos de hierro asturianos', perteneciente a la colección de EL COMERCIO 'Historia vivida', que «en realidad se trató de un acto de propaganda con la línea aún inacabada, ya que financieramente la empresa se tambaleaba y resultaba necesario acudir sin disimulos al explícito apoyo real». Y así ocurrió. Ya que la Reina María Cristina pasaba el verano en el palacio de Contrueces, se aprovechó para realizar el viaje inaugural entre la nueva estación de Gijón y Pinzales, para dar media vuelta a la ciudad.

¿Qué se acaba con el próximo abandono de la estación de El Humedal? El cierre de la primera estación de servicio público de viajeros en Asturias y una de las primeras de España, ya que su ubicación es coetánea de las de Madrid- Atocha y Valencia. El primer edificio construido -de forma prismática, que respondía al clasicismo isabelino- tenía unas dimensiones de 36,4 metros de largo y 15,6 de ancho, y disponía de bajo y dos pisos.
En la ciudad, pronto se conoció con 'La Gerencia', ya que se convirtió en uno de los edificios más representativos de Gijón. Durante más de un siglo, soportó un continuo trasiego de personas y mercancías, ya que con el paso del tiempo fue aglutinando aún más servicios, como la incorporación del 'Carreño' o la conversión de todas las líneas de ancho métrico en una única empresa, Feve.

La arquitectura:
José Fernando González y Pelayo Muñoz Duarte explican en su 'Arquitectura industrial en Gijón. La huella de una ausencia', que la estación de El Humedal presentaba, «en su volumen externo, sendos pórticos tetrástilos de pilastras, coronados por frontones triangulares que albergaban un reloj en sus tímpanos y se superponían a las fachadas para resaltar el ingreso central». Y es que los mismos autores apuntan que no fue hasta la última década del siglo XIX cuando se acometió la estación secundaria dedicada en exclusiva al tráfico de viajeros.

El recinto ferroviario fue creciendo a medida que aumentaban las necesidades de transporte. La primera gran ampliación tuvo lugar en 1892 y también hubo un cambio en la ubicación del servicio de viajeros. En 1911 se acometió una segunda renovación del edificio de viajeros, ya que la creciente industrialización de la ciudad hacía que el tránsito de personas fuera en aumento constante. Además, al único andén de 58 metros de largo existente hasta el momento se le unió otro paralelo y se prolongó el primero.

En 1900 se fundó el segundo de los ferrocarriles que protagonizaron la vida de la estación de El Humedal. Se trata de la Sociedad Anónima Minas de Hierro y Ferrocarril de Carreño, que inició su andadura en 1909. En 1917 los viajeros podían llegar a El Musel y, una vez allí, transbordar al tranvía. El éxito fue inmediato y en 1921 se aprobó que el Ferrocarril de Carreño se hiciera con la concesión de la línea. Los añadidos de los distintos edificios de servicios -estación y talleres de Langreo y estación del Carreño- confirieron a la estación una planta en 'U', característica de las estaciones término. El edificio, que tenía la salida de viajeros hacia la calle de Sanz Crespo, estuvo plenamente vigente hasta 1961, cuando un incendio -cuyo origen aún hoy es desconocido- lo calcinó completamente. Es por ello por lo que tuvieron que ser totalmente reconstruidas las dependencias ferroviarias, aunque ya no soportaron los nuevos aires de modernidad que a finales de la década de los años 1980 hizo que se optase por unificar la vía estrecha con las cercanías y el largo recorrido de Renfe.

Para las dos primeras opciones se mantuvo una posmodernista estación de El Humedal, mientras que para el largo recorrido se construyó una nueva estación, la Gijón-Jovellanos. No obstante, la lógica del viajero hizo que el largo recorrido de ancho ibérico también tuviera El Humedal como estación término. Pero no hay que olvidar que algunos elementos destacados de la estación primitiva pervivieron incluso hasta 1985. Se trata, en concreto, de la estructura de hierro del andén principal de viajeros, que tenía unas dimensiones de 10 metros de largo y 10,5 de alto, formada por quince cerchas de acero sobre columnas de fundición que sostenían una cubierta a dos aguas con lucernario, según recuerdan González y Muñoz en su libro.

Como un aeropuerto:
Estas nuevas estaciones fueron inauguradas en 1990, partiendo de una estética muy seguida en aquella época, en la que la finalidad era conseguir una apariencia similar de las estaciones ferroviarias a lo que son los aeropuertos.
Hoy se da el primer paso para que una ubicación histórica en la vida del ferrocarril en Gijón pase a formar parte del pasado. La evolución de la ciudad no para y lo que un día había traído riqueza hoy es una barrera que divide en dos la ciudad. Los planes de Gijón al Norte, consorcio que ha acometido el reto de eliminar la barrera ferroviaria, pasan por derribar las dos estaciones existentes en la actualidad, valerse durante unos años de la estación provisional construida en Carlos Marx y, tras vender los terrenos que se liberen de las playas de vías, acometer la construcción de una nueva y moderna estación intermodal en la zona que actualmente ocupa la estación Gijón-Jovellanos.
De esta forma, se terminará definitivamente con un emplazamiento ferroviario que cuenta con 159 años de historia, aunque el último edificio tuvo utilidad durante poco más de 20 años.