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sábado, 23 de marzo de 2013

HISTORIA DEL SUMINISTRO DE AGUA A GIJÓN


 El Gijón romano pudo constituirse en un enclave urbano estable y próspero gracias al agua proveniente de pozos y manantiales como La Fontica, que no solo aseguraban el abastecimiento cotidiano, sino que, además, garantizaban la supervivencia de la ciudad en caso de asedio. no cabe duda de que la conversión de Gijón en una imponente plaza fuerte derivó, más que de su estratégico emplazamiento geográfico, de la garantía de este suministro de agua autónomo.

Durante algo más de mil quinientos años este aprovisionamiento fue suficiente para las necesidades de la población, pero ya desde el siglo XVI tuvo que ser evidente que tanto el desarrollo urbano de la villa, que ya comenzaba a ocupar el tómbolo que une Santa Catalina a tierra firme, como el portuario demandaban mayor cantidad de agua de la tradicionalmente disponible.
esto obligó a que el municipio, a mediados del siglo XVII, acometiera una de las mayores obras públicas que Gijón había conocido hasta ese momento: la construcción de la traida de aguas de La Matríz. Esta era esencialmente un acueducto - en la época denominado como "arca matriz", término de donde derivará el nombre tanto del manantial de origen como de la propia canalización - que enlazaba el casco urbano con un pozo artesiano abierto a unos tres kilómetros al este de las Mestas.


De esta agua, vertida inicialmente por las fuentes públicas de La Barquera y San Lorenzo, de la de varias fuentes ubicadas en los bordes de la población - como La Fontica, La Benedita, la Fuente Vieja o La Vizcaína -, Más la aportada por los numerosos pozos artesianos abiertos dentro del casco urbano, va a ser de la que se abastezca Gijón hasta que finalice la década de 1880.

Sin embargo, esto provocaba múltiples inconvenientes, pues desde finales del siglo XVIII comenzó a acusarse la falta progresiva de un suministro adecuado al número de habitantes con que contaba Gijón y al aumento de tráfico portuario, por lo que ya entre los decenios de 1780 y 1790 se promovió la ejecución de una nueva traída desde una fuente ubicada en la parroquia de Tremañes.


A esta época corresponde la reubicación de la Fuente Vieja en el centro de la actual plaza del Seis de Agosto, planteada en 1844, buscando mejorar la distancia de este punto de aprovisionamiento respecto a los barrios de Begoña, de El Carmen, y el tramo meridional del ensanche jovellanista. Elemento complementario a la misma es la construcción de un lavadero y un abrevadero, en 1849, probablemente resultando este último de gran trascendencia por situarse en un punto estratégico para el tránsito de entrada y salida de la villa hacia las carreteras Carbonera, de Oviedo y de la Costa.

Igual fin utilitario tuvo la derivación de un ramal de la fuente de La Vizcaína hasta los terrenos del mercado de ganados - aproximadamente donde hoy se encuentra la plaza de Riego -, proyectado en 1854 y definitivamente ejecutado en 1863.

Por último, de la conducción de La Matríz se derivó un nuevo ramal para instalar una fuente en la plazuela del Carmen, y sobre la propia canalización se instalaron dos bombillos, uno en la plaza del Instituto y el otro a la altura de la travesía del Convento.


A pesar de lo precario de la situación, hubo que esperar a la década de 1870 para que el Ayuntamiento gijonés comenzara a plantearse como una necesidad perentoria la localización de nuevos caudales y la construcción de una nueva traída. La demora en la búsqueda de una alternativa y la evidencia de su necesidad harán que varios particulares se planteen ejecutar la obra con carácter privado, como ya había sucedido con los servicios de alumbrado, transportes urbanos y algunos mercados.

El industrial Anselmo Cifuentes será quien persista en la idea hasta el punto de financiar un completo proyecto de abastecimiento de agua para la villa, proponiendo traer a la ciudad el líquido aportado por el manantial de Llantones (Leorio).

no obstante, las reticencias a la privatización del servicio hicieron inviable esta opción, no sin que esta actuación propiciara un importante impulso al proyecto, pues este fue regalado, por su promotor, al municipio a comienzos de la década de 1880. Tras lograr su financiación, las obras se emprendieron en 1887 y culminaron en 1890, año en que comenzó la implantación del suministro de agua a domicilio.

Fuente visitada.
EMA: CUARENTA AÑOS. (Héctor Blanco González)

miércoles, 18 de agosto de 2010

GIJÓN PUERTA DE LA VILLA

Estaba la vieja Puerta de la Villa en medio del arenal de la Trinidad, por donde discurrían las aguas del mar hasta alcanzar muchas viviendas del casco urbano. Otra vez es Jovellanos quien, con sus sueños de modernidad, contemplará unas mejoras que se van a llevar a efecto. Porque muchos gijoneses, y más hoy, se muestran extrañados cuando oyen hablar de la Puerta de la Villa, siendo necesario aclarar la cita nombrando la plaza Seis de Agosto, donde se eleva la estatua de Jovellanos, inagurada en 1.891. Y se llamó siempre así, porque sólo por el Arco del Infante se entraba y salía cuando Gijón estaba amurallado. A este respecto, conviene aclarar que las últimas murallas derruidas, cuyas ruinas todavía se levantaban en 1.921 sobre los terrenos que ocuparían las edificaciones en construcción de la Cocina Económica y la Casa del Pueblo.
Pero sigamos con el Arco del Infante, que se levantaba frente a la calle Corrida. Sobre el sillar central de la coronación del Arco, destacábase en pronunciado relieve la arrogante figura de Don Pelayo, blandiendo la tajante espada. Abajo, en el entrepaño que formaba la columna que dividía el gran Arco y una de las pequeñas puertas laterales, había establecida una industria que parecía un apéndice de éste, nada menos que el popular puesto de la Carnera, donde acudía a surtirse de frutas toda la barriada, especialmente de castañas cocidas y asadas, que tenían fama en el por entonces mínimo pueblo de Gijón.
Tras el Arco, obviamente, la Plazuela del Infante, sombreada por copudos árboles y rodeada de bancos de piedra, donde esperaban a diario oír la campana, para entrar al trabajo, los obreros de la también desaparecida Fábrica de Vidrios y de la otra, la de la Fundición, que dio nombre a la calle que, a no mediar esta nota aclaratoria, no nos explicaríamos su razón de ser, y más tarde convertida en el dique del Natahoyo, tras ocupar inicialmente los terrenos donde hoy se asienta el Mercado del Sur. Aquí, muy a cuento, lo del remolcador local "Grillo", construido en 1.880 y que fue llevado desde estos talleres sitos en la Puerta de la Villa hasta el mar, teniendo que atravesar un dédalo de calles entre las que se encontraba la calle Corrida. Y en su expedición nocturna en busca de las aguas, interrumpió el sueño de los vecinos, derribando trozos de esquina y nada menos que dos balcones, siendo necesaria la inmediata intervención de una brigada de albañiles para remediar los desperfectos.
Por otra parte, los bancos de los que hablamos servían también de mesa a los obreros que residían en la aldea, pues en ellos realizaban su refacción de doce a una de la tarde. Servía también la Plazuela del Infante, de mercado para algunos productos del campo, especialmente de las sábanas con hojas de maíz y del alcacer que venía en cargas, traídas a hombros desde las más apartadas aldeas del concejo. Allí iban los "galopines"a surtirse de "zamploñes" que hacían con las hojas más gruesas, formando después, calle Corrida adelante, las más extrañas orquestas.
Por el oeste de la Plazuela, en línea circular, levantábanse unas cuantas chavolas de madera, dedicadas a ferrar zuecos y madreñes, destacándose por ser la primera y más popular, la del zapatero remendón "Peluca". Y ocurría con él que, siendo el Ayuntamiento pobre en recursos, le tenía encomendada la vigilancia del abrevadero y la "fuente vieja", que estaban emplazados en una plazoleta anterior, entre las actuales calles de la Libertad y Corrida, y que atalayaba perfectamente desde su taller el precitado zapatero remendón y celador honorífico. Peluca cuidaba de abrevadero y fuente, sólo que la "gandallina", al provocarle todo el día, no le daban vagar para arreglar los zapatos. No era cosa más que, sencillamente, andar a "follerazos"(pellas de barro) con el abrevadero para que Peluca saliese a perseguirlos. El mismo que, andando los años, acabó pidiendo por las calles gijonesas con un enorme cesto colgado del brazo.
Colocada la primera piedra el 15 de diciembre de 1.782, allá por 1.885, en sesión municipal del 30 de marzo, empezó a iniciarse el proceso de un verdadero atentado histórico. Porque ocurre que los vecinos de la Puerta de la Villa pidieron al Ayuntamiento el derribo del Arco del Infante, sin otra razón que"porque ya casi quedaba dentro del pueblo". Y los concejales de entonces, ayunos de sentido artístico, acordaron el derribo en Sesiones del 4 y 11 de octubre de 1.886.
Para consumar el "arquicidio", contribuyeron los vecinos con 1.640 pesetas, que se emplearon en los trabajos de derribo y en los de arreglo de la plazoleta, consistentes, más que en otra cosa, en la tala de los más robustos árboles allí plantados más de un siglo atrás.
Y lo de siempre. Desconocedores los ediles de la Historia de Gijón, donde consta que ese Arco se había trasladado, por iniciativa de Jovellanos, desde la entrada del Arenal de la Trinidad al extremo de la calle Ancha de la Cruz, no se les ocirrió llevar el Arco del Infante al alto de Pumarín, que hubiese quedado convertido en una nueva Puerta de la Villa. Es más lo único que se les ocurrió fue el acordar "que se conservasen en sitio adecuado las piedras que tenían en relieve la efigie del infante Don Pelayo e inscripciones conmemorativas, así como cualquier otro recuerdo histórico que se encontrase".
Esas piedras desaparecieron. Quedó lo contenido en la cajita de plomo que se había enterrado debajo de la primera piedra del Arco del Infante. La crónica de EL COMERCIO, allá por el mes de noviembre de 1.886, es explícita en torno "al tesoro" recuperado: ("Se extrajo de los cimientos del Arco del Infante la caja que hace días se buscaba. Apareció en la parte Oeste, incrustada en la piedra, y dentro contenía otra de madera que guardaba un cilindro de plomo perfectamente soldado de 17 por 12 centímetros, y en él los siguientes objetos del año 1.782: una moneda de diez reales del mismo año y otra de cuatro; una moneda de dos reales de 1.780; otra de dos reales de 1.773; una de a real de 1.781, dos monedas de dos cuartos de 1.781; una de un cuarto de 1.780 y otra de un ochavo de 1.778. "La Guía de Forasteros"de 1.782; una reseña histórica de Gijón; certificación del día que se bendijo y se colocó la primera piedra; una revista titulada "Mercurio histórico y político del año 1.782; dos Gacetas oficiales de 1.782. La "Guía de Forasteros tiene la siguiente dedicatoria de puño: ("La dio para colocar en el cimiento de la Nueva Puerta, don Miguel de Jovellanos")
Final para el Arco del Infante. Final para la Puerta de la Villa

Patricio Adúriz. (Crónica de la calle Corrida).

domingo, 25 de julio de 2010

EL TRANVÍA DE GIJÓN

El servicio de tranvía, como método de transporte urbano, comenzó a fraguarse en Gijón en 1.872, pero habría que esperar hasta 1.890 para que se produjera el viaje inagural del primer tranvía gijonés, que funcionó con tracción animal.
Fue Florencio Valdés quien, en 1.887, presentó ante el Ministerio de Fomento una petición para construir una línea de tranvía con tracción a sangre desde Gijón a la guía.- El 18 de julio de 1.888, según menciona el libro sobre la historia del tranvía de Gijón, fue aprobado el pliego de condiciones y el 14 de febrero de 1.889 la concesión fue adjudicada a Florencio Valdés.

A fin de poder construir dicha línea, fue formada la sociedad "Compañía de Tranvías de Gijón", cuyo Consejo de Administración estaba formado por Juan Alvargonzález, como presidente, Ramón A. Alvarez y Rufo Rendueles, como vocales, y Vicente Pérez Valdés , como secretario. Finalmente, el día 30 de marzo de 1.890, Domingo de Ramos, tuvo lugar el viaje inagural de la primera línea de tranvía en Gijón.

Los tranvías constaban de tres coches cerrados y dos jardineras, además de las veintitrés mulas que utilizaban, en total, para arrastrar los coches.Se ponía un coche en circulación cada 10 o 15 minutos, llegando a estar enganchados los cinco a un tiempo en días de mucha aglomeración de público. La línea tenía su punto de partida en la calle Corrida y su final en La Guía. La longitud de la línea era de 3 km y poseía 6 apartaderos.
En los nueve primeros meses de explotación fueron transportados 303.194 viajeros, que supusieron unos ingresos de 40.085 pesetas.
Posteriormente, fueron creadas otras líneas de tranvías que unieron distintos puntos de la ciudad, hasta que en el año 1.909 el sistema de arrastre por tracción animal fue sustituido por el eléctrico.

El declive de los tranvías comenzó en el año 1.947, cuando, entre otros motivos diversos, José Luis Alvargonzález creó la primera línea de autobuses, entre Gijón y Somió. El 10 de mayo de 1.964 circularón por última vezlos tranvías por las calles gijonesas.

(El Comercio 7 - 1 - 1.994 ) "Laura Fonseca."

viernes, 16 de julio de 2010

ANTIGUOS RELOJES DE GIJÓN

Dicen los cronistas que el primer reloj público, fue el que allá por el año de 1.572 se instaló en la Torre de la cárcel, en Cimadevilla.
Dicen que el segundo reloj fue en 1.852 el de la estación del Ferrocarril de Langreo, que estaba situado en la calle Sanz Crespo, mirando hacia la Puerta de la Villa. Este, en aquel edificio que luego se llamó "La Gerencia", marcó las horas para cuantos gijoneses dependían del tren de Langreo, hasta el año 1.961 en que una noche del 25 de enero fue destruido por el fuego.
En 1.865 se construyó el edificio de la Casa Consistorial, y es otro de los relojes que marcó y sigue marcando las horas.
en el año 1.878 se colocará la primera campana del viejo campanil del antiguo Instituto de Jovellanos. Y fue en el año 1.884 cuando al edificarse la estación del Ferrocarril del Norte, se instaló un reloj que marcaría toda una época, ya que años más tarde, según el investigador Rufino Alvarez Meana, un bando del señor alcalde de 1.926, todos los relojes de la ciudad deberían marchar acorde con la citada Estación del Norte.
Entre 1.891 y el final de siglo, se instala un hermoso reloj con sonoras campanadas en la relojería Pando de la calle Corrida, los del Instituto de Jovellanos de la calle Jovellanos y Colegio de la Inmaculada. En 1.892, y en 1.899 el citado reloj de Relojería Pando, pasó al exterior del edificio de la Calle Corrida a la altura de la cafetería Tívoli y con sus campanadas servía de guía oficial a los tranviarios para sus horarios de salidas y como es lógico, estaba atendido por la propia Compañía de Tranvías de Gijón.
También en 1.899 se inagura el Edificio de la Plaza del Sur, con su correspondiente reloj, y otro de columna sirve de centro neurálgico en la calle Corrida el mismo año para comenzar el siglo, con el notable edificio del entonces Banco de Gijón, que sirve de emblema a la calle de Los Moros y cuyo reloj sigue marcando las horas.
Los años veinte también fueron significativos para la relojería urbana de nuestra ciudad, pues en 1.924 se inagura el reloj de "La Gota de Leche" y en 1.926 la Junta de Obras del Puerto coloca dos preciosos relojes de columna, uno en la Rula y otro en Los Jardines de la Reina.
En 1.928 quitaron el que también de columna estaba en medio de la calle Corrida para instalarlo en la plaza de San Miguel, donde permaneció hasta 1.955 en el que al remodelar dicha plaza se desplazó al Parque de Isabel la Católica, como una reliquia del pasado siglo.
En el mes de julio de 1.933 se inaguraba La Escalerona, con su correspondiente reloj que es todo un símbolo del Gijón veraniego. Los que fueron instalando después de los años cuarenta parece ser que no tienen el carisma de los anteriores citados, pues al de la estación del Alsa, no le queda más que la caja, el de la Caja de Ahorros en la plaza del Carmen, que comenzó marcando los cuartos, las medias y las horas con una melodía de sabor asturianista, ya ha enmudecido su carrillón.
(El Comercio) Janel Cuesta.

lunes, 28 de junio de 2010

PLAZA DEL PARCHÍS-GIJÓN-




Por mucho que quieran cambiarle el nombre, siempre será la PLAZA DEL PARCHÍS, pues visto desde las ventanas del Instituto, parece el juego inventado por un francés, con las casillas del descanso, los lugares de espera y todo lo relacionado con el juego; el que lo diseñó -en la posguerra- o fue casualidad o un amante del juego. El 24-7-1.876 se inaguró en su cuadrícula, el denominado "Jovellanos", todo realizado en hierro y cristal y llamado enseguida por el pueblo el "Mercado de Hierro", antes Plazuela de la Estacada, pues la fortificación de Gijón iba a situarse por la calle de la Muralla, Menéndez Valdés (la Matríz), Covadonga (la Perseguida), hasta situarse en las inmediaciones del antiguo cine Goya, para cerrar por el parque Infantil
-antiguo Velódromo- Humedal, el barrio de Rueda -hoy zona del Carmen-.
(Toño- "El Comercio").

domingo, 20 de junio de 2010

GIJÓN

Fue capital de los dominios musulmanes transcantábricos bajo mando de Munuza con un destacamento de tropas en Gijón y en algún punto clave (debido al bajo número de tropas que habían cruzado el estrecho) dejando el resto del territorio con más autonomía. La dominación duró del 713 (aprox.) hasta el 718-722 (inicio de la revuelta, hasta la victoria de Covadonga) con la guerra que expulsión de los musulmanes y de Munuza por el Rey Pelayo.
Hay una época muy oscura que va desde la caída del Imperio Romano hasta la Edad Media. Las siguientes noticias fueron en 1270 con Alfonso X, que le concede la categoría de puebla, apareciendo dicha documentación en la iglesia de San Vicente de Oviedo.
El siglo XIV estará marcado por una lucha dinástica con la muerte de Alfonso XI, alcanzando en esta época la cúspide del poder de la nobleza. Es la guerra entre Pedro I El Cruel descendiente legitimo y el bastardo Enrique de Trastámara. En los años siguientes serán otra vez centro de luchas entre el conde Alfonso Enríquez y Enrique III, siendo la villa de Gijón cercada, incendiada y arrasada, desapareciendo como centro urbano.

Autorizados los naturales por el rey, dieron comienzo a la reedificación, levantando primero algunas casas provisionales, aprovechándose de los materiales de los edificios derribados, y como en la ruina de esta ciudad hubieran desaparecido todos los templos, a excepción de la iglesia de Santa Catalina de cortas proporciones y en mal estado; se dispuso levantar una nueva bajo la advocación de San Pedro, como así se hizo en el año de 1.410. Y en el año de 1.560 según consta del libro de acuerdos del Ayuntamiento de Gijón, se construyeron las dos naves colaterales


"Durante los siglos XV y XVI, continuo la villa su obra de reedificación, construyéndose el barrio que hoy se llama de Cimadevilla, dentro de los vestigios de la antigua muralla, y fuera de ella algunas casas en el terraplenado foso: su puerto comercial, que había sido mandado construir por los reyes D. Fernando y D. Isabel, en virtud de real cédula librada en Valladolid en el año de 1.480 por la que se concedían los fondos suficientes para llevar á cabo la obra, declarándose exiguamente terminado en el año de 1.582.
En el año de 1.572 y sobre los cimientos de la Torre Augusta, monumento erigido por los romanos, según la tradición; se levantó por acuerdo de la Justicia y Regimiento, la conocida con el nombre de el Reloj: cuya máquina, según obra escrita en el siglo pasado, aún se encontraba en buen estado en el año de 1.784.
En el año de 1.588 una furiosa tempestad arrojó un rayo , que derribó el segundo cuerpo de la torre: en el de 1.590 el ayuntamiento y vecinos, comisionaron al regidor Toribio Menendez Valdés, para que la reparación se llevase a efecto con la mayor solidez y economía.
En cuanto a su población era en el año de 1.594 de 400 vecinos, 180 de ellos pecheros; según se evidencia del censo mandado formar por el rey Felipe II, el concejo contaba de 1.045 a la misma fecha.

domingo, 23 de mayo de 2010

ANUNCIOS VIEJO GIJÓN

Noticias del año 1.917

Costera de parrocha junto a El Musel.


Las traineras de este puerto que se dedican en nuestras costas a las faenas de pesca, regresaron ayer de la mar con unos trescientos millares de parrocha, en total, que se vendieron por término medio a siete pesetas el millar.
Fueron pescadas en las proximidades de El Musel, - cerca de la grúa Titán.


Carnaval gijonés: recepción de Momo 1.918

hoy sábado, dan comienzo las fiestas de carnaval. Por la tarde, el clarín y el timbalero, acompañados de heraldos anunciarán al vecindario la próxima llegada de Momo que tendrá efecto entre las seis y siete de la tarde. Momo arribará en una embarcación al muelle de la Barquera, donde será recibido con gran estruendo y brillantez. En el momento de desembarcar cruzarán en el espacio infinidad de cohetes y varias combinaciones, al propio tiempo que las bandas de música municipal, "La Clave" y la de Cultura e Higiene, ejecutarán marchas, igualmente que las estudiantinas y rondallas. Los buques surtos en el puerto harán oír sus sirenas. Terpsícore recibirá a Momo en dicho sitio, juntamente con los grupos de enmascarados y encapuchados. Seguidamente se organizará la cabalgata en la plaza del Marqués, cuyo cortejo irá en medio de doble fila de hachas de viento y cuyos portadores irán fantásticamente vestidos, y se disolverá en el paseo de Begoña.

Guía Medica 1.918


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Extracción, 2 pts.
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Pieza de 600g, cuatro raciones, o,65 pts.
Pieza de 750g, ración extraordinaria de minero, 0,75 pts.


Gijón se divierte

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Gran Parque Venecia - Actuación de la orquesta Estela. Señoras, gratis. Caballero 2 pesetas.

Rosales. - Hoy primer día de jira campestre de la temporada, con la orquesta Torreblanca.

Somió. - Hoy y mañana, monumentales bailes, con un nuevo repertorio de discos.

"Columnas del Comercio."

viernes, 14 de mayo de 2010

GIJÓN EL HUMEDAL-1.784




Una de las obras más importantes que se registran, es la desecación de los terrenos pantanosos conocidos con el nombre de Humedal, y que bajo la iniciativa de los señores Jovellanos, se llevó felizmente a término. a pesar de que según un documento antiguo: "El Humedal era antiguamente monte de árboles de robles y hayas, abedules, omeros y rozas hasta Montevíl, donde iban los pescadores de la villa de Gijón, por la corteza para teñir las redes, y en común se gozaba la leña y eran pastos y guarecimientos de los ganados mayores y menores de dicha villa y comunes de ella que estaban abertales". Esto debió de ser en fecha muy atrasada, en el supuesto de que en los acuerdos municipales desde el siglo XVI hasta el día no hemos visto sino calificar este terreno como lagunoso y harto propenso para el desarrollo de calenturas, y tercianas en los meses de estío; de aquí que fuera sumamente oportuno atender a su desecación, a fin de evitar las condiciones perniciosas de su existencia; no obstante nada había podido hacerse hasta entonces, pues si bien ya en el año de 1.700, se acordó por el Ayuntamiento cerrar de pared seca todas las avenidas que conducían a aquel sitio, y en el de 1.777, se aprobó un proyecto formulado por D. Manuel Reguera, director de obras del puerto para desaguar el Humedal, con utilidad de la salud pública, transformándole en delicioso paseo y vastas alamedas; nada se resolvió en definitiva hasta el año de 1. 784, en el que el señor Jovellanos consiguió del Supremo Consejo la real orden aprobatoria, según el mismo nos dice en una carta dirigida a su hermano D. Francisco.
Tres años duraron las obras, bajo la acertada dirección como ya hemos dicho del Alférez Mayor .Después de hechos los correspondientes cierros con muy buena pared, se cedieron en arriendo y en foro a varias personas, disponiéndose también varios plantíos para construir paseos y recreo público.
Algunos párrafos de las cartas de Jovellanos dirigidas a distintas personas, en las que con gran fuerza de raciocinio y un estilo propio, se regocija con las mejoras, paseos y plantíos que se realizan, e insiste en la consumación de las que están en proyecto:
"Estamos, pues, en, en el caso de convertir este sitio (el Humedal) en uno de los más deliciosos que tenga Asturias: y de disponer de un paseo maravilloso. Lo que importa es dividir las suertes en una forma agradable y obligar a todo el mundo a que adorne los lindes con buenos árboles, atando este artículo con buenos reglamentos y velando cuidadosamente sobre la observancia". 24 de Noviembre de 1.784.

sábado, 24 de abril de 2010

EL MERENDERO VENECIA VERIÑA


El merendero Venecia se encontraba en la orilla gijonesa del río Aboño, a pocos metros del puente que unía los concejos de Carreño y Gijón, en lo que ahora es la carretera AS19. En los años 20 del siglo pasado el merendero era regentado por la popular Nemésia Muñiz. En esa época contaba con una barcaza de paseo que; aunque ahora nos parezca increíble, partía del merendero para realizar paseos por la ría de Aboño. En Aquella época los ríos Aboño y Pinzales no estaban tan presionados por la actividad urbana e industrial de Gijón; por lo que contaban con más caudal que en la actualidad.
Desde el merendero también salían barcas más pequeñas e incluso se cuenta que había una góndola como las de la Venecia original. El merendero llegó a ser tan popular que contaba con apeadero propio de ferrocarril.
Pero en la segunda mitad del siglo XX todo comenzó a cambiar en los valles de Aboño y Veriña. Las acerías, las térmicas, y la industria pesada menguaron el río y el lugar ya no resultaba nada agradable para los ciudadanos. El embarcadero y los jardines se perdieron para siempre y en estos días, casi un siglo después, vemos como caen las últimas ruinas del gran edificio del merendero Venecia.

Sacado de Asturias verde en internet