domingo, 13 de febrero de 2011

VIEJOS ÁRBOLES DE ASTURIAS

La fayona de Eiros
EL CASTAÑO DE LA ESPINA:

El Castaño de la Espina nació a la vez que la Puebla de Colunga, en el siglo XII, bajo elreinado de Alfonso X El Sabio.Cuenta la leyenda que a principios del siglo XVII naufragó un barco italiano, seguramente ballenero, cerca de las costas de Colunga. Uno de los tripulantes, Joseph de Misso, prometió que si salvaba la vida, allí donde llegase a tierra crearía y fomentaría la devoción a la Virgen del Loreto. El navegante consiguió salvarse del
naufragio y llegar a las costas sano y salvo. En el camino hacia el pueblo, se refugió y pasó la noche en este castaño. Y, en recuerdo a esa noche, colocó una imagen de la Virgen en el árbol, que fue trasladada años después a la capilla construida por el navegante veneciano. En recuerdo a esta bonita historia, la Virgen sale en procesión desde la Capilla a saludaral árbol todos los años durante el primer domingo del mes de julio. En la actualidad, se encuentra una imagen dentro del ejemplar que no es la original, sino una copia que fue colocada a principios de los años 50 del siglo pasado.

DATOS TÉCNICOS
Nombre común: Castaño de La Espina
Nombre científico: Castanea sativa
Localidad: Colunga (Asturias)
Paraje: Cueto de Espina
Perímetro normal (m): 2 troncos de 3.72 y 4.54 m.
Perímetro en la base (m): 9.62
Altura (m): 10.00
Diámetro de copa (m): 7.00
Edad estimada: 850-900 años
Figura de Protección: No tiene
Motivo de Singularidad: Historia y curiosidad
Propiedad: Pública

LA FAYONA DE EIROS:

No es casualidad que la Fayona de Eiros haya permanecido en este lugar durante tantos años. Los habitantes de Eiros conocen las ventajas y propiedades de estos ejemplares aislados. Las grandes hayas favorecen la productividad del pasto, conservan la humedad bajo su copa y producen muchos más frutos, conocidos como hayucos, los cuales han servido, durante más de tres siglos, de complemento alimenticio para el ganado.
Sus hojas se utilizaban para “camas” para el ganado y sus ramas se cortaban para leña y carbón. Algunas de ellas, de mayor tamaño, con seguridad habrán sido empleadas en la fabricación artesanal de madreñas. Sin duda, lo que más impresiona de esta enorme haya es su envergadura, casi treinta metros de altura y treinta y dos metros de diámetro de copa. Sus grandes y largos brazos parecen huir y perderse en el horizonte. Parece increíble que puedan aguantar tan lejos del tronco. De hecho, hay algunas ramas que, según la gente del lugar, “explotan” a lo largo del verano, cuando el árbol, ante la falta de agua, parece rendirse ante el enorme peso de su copa.

DATOS TÉCNICOS
Nombre común: Fayona de Eiros
Nombre científico: Fagus sylvatica
Localidad: Eiros-Tineo (Asturias)
Paraje: Entrada al pueblo
Perímetro normal (m): 4.46
Altura (m): 27.50
Diámetro de copa máximo (m): 32.00
Edad estimada: 300-400 años
Figura de Protección: Monumento Natural -
Principado de Asturias
Motivo de Singularidad: Dimensiones
Propiedad: Pública.

19 de enero del 2.oo9-
La emblemática Fayona de Eiros, en Tineo, ha sido víctima del fuerte viento que agita la región. Ayer, a las 11.20 horas, el majestuoso ejemplar de unos 200 años de edad, declarado Monumento Natural en abril de 2005, se derrumbó
La Fayona de Eiros no podrá ser replantada «por el grado e intensidad de las roturas de las raíces». Éste es el dictamen de los expertos que han elaborado el segundo informe encargado por la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras para valorar la posibilidad de recuperar el árbol, derribado por el viento en la madrugada del pasado día 19. Medio Ambiente estudia ahora «alguna iniciativa que haga perdurable el recuerdo de este emblemático ejemplar aprovechando su madera».

EL ROBLE VALENTÍN:

Cuando nació el Roble Valentín, allá por el año 1160, los grandes robles eran abundantes y numerosos en los montes asturianos. La historia de su apellido se forja unos 200 años después, cuando una influyente familia leonesa apellidada Valentín, descendiente del pontífice San Valentiniano, se instala en Tineo. El patriarca de la familia aprecia especialmente la finca, repleta de robles que adquiere en propiedad y construye una casa palacio y una capilla que sitúa al lado del roble. A lo largo de su dilatada vida, el Roble Valentín ha vivido
Experiencias que a nuestros ojos pueden resultar irreales. Bajo él, se habrán refugiado multitud de peregrinos que hacían el camino de Santiago y se han realizado pactos y juramentos que se encuentran documentados en escritos históricos datados antes del descubrimiento de América.
Al lado del árbol, en la parte de atrás de la capilla, se encuentran enterrados los principales caballeros del linaje de la familia. Actualmente de los vestigios de tan brillante pasado, tan sólo queda el roble, pues la mayoría de los árboles que acompañaban a nuestro árbol fueron vendidos para la construcción de la Presa de Saline, la casa palacio fue quemada y la capilla se encuentra totalmente derruida.

DATOS TÉCNICOS
Nombre común: Roble Valentín
Nombre científico: Quercus robur
Localidad: Valentín-Tineo (Asturias)
Paraje: Valentín-Ermita de San Pedro
Perímetro normal (m): 10.50
Altura (m): 10.25
Diámetro de copa (m): 17.00
Edad aproximada: 750-850 años
Figura de Protección: Monumento Natural-
Principado de Asturias
Motivo de Singularidad: Dimensiones e
HistoriaPropiedad: Privada

EL TEJO DE SAN MARTÍN:

Este tejo centenario seguramente vio nacer la Villa de Salas, cuando Alfonso X concedió la carta-puebla al municipio, ya que se cree que tiene los mismos años que la iglesia de San Martín, datada en el s. XIII.
Ha crecido durante sus casi ocho siglos de vida en el interior del recinto del cementerio de la villa, siendo testigo mudo de excepción de cada una de las muertes de sus habitantes. Sus hojas verdes durante todo el año han aportado consuelo y esperanza a sus apenados convecinos que, de vez en cuando, le agradecen con un chorro
o una jarrita de agua su eterno consuelo, ya que, por otra parte, no le vienen mal algunos cuidados pues su avanzada edad se aprecia en su estado deficiente. El tronco exuda resina y está hueco. Además tiene alguna rama seca, la copa muy clara en la parte superior y las puntas de muchas ramillas amarillean.

DATOS TÉCNICOS
Nombre común: Tejo de San Martín
Nombre científico: Taxus baccata
Localidad: Salas (Asturias)
Paraje: Cementerio
Perímetro normal (m): 6.40
Altura (m): 15.00
Diámetro de copa (m): 14.00
Edad aproximada: 800 años
Figura de Protección: No tiene
Motivo de Singularidad: Monumento Natural-
Principado de Asturias
Propiedad: Pública

EL TEJO SANTIBAÑEZ:

Al lado de una bonita iglesia románica y de un hórreo construido en 1638 del municipio de Aller habita el Tejo de Santibañez. Su origen no está claro pues unos dicen que el tejo es anterior a la construcción de la iglesia,
mientras que otros afirman que fue plantado en el momento de la construcción del sagrado lugar, a finales del siglo XII.
Este tejo goza de una gran popularidad entre los habitantes del pueblo y ha sido durante cientos de años el centro de todas las celebraciones y fiestas que se han venido realizando. Durante las fiestas del Cristo y San Blas, que se celebraban al lado de la iglesia, era tradición bailar una jota al pie del árbol. Por San Juan y San Antonio se hacían hogueras junto al árbol que eran saltadas por los mozos en una danza primitiva conocida como “Danza Prima”.
La zona se encuentra plagada de animales como urogallos, perdices, lobos, jabalíes, etc. por lo que no es de extrañar que existan alusiones a ellos relacionadas con el tejo. Parece que durante muchos años se relacionaba la presencia de la lechuza en sus ramas y su canto con la muerte de alguna persona del pueblo.

DATOS TÉCNICOS
Nombre común: Tejo de Santibáñez
Nombre científico: Taxus baccata
Localidad: Santibáñez de la Fuente-Aller
(Asturias)
Paraje: Plazoleta de la Iglesia
Perímetro normal (m): 3.58
Altura (m): 12.25
Diámetro de copa máximo (m): 13.90
Edad estimada: 600-800 años
Figura de Protección: Monumento Natural -
Principado de Asturias
Motivo de Singularidad: Edad e historia
Propiedad: Pública-Ayuntamiento.

obrasocialcajamadrid.es

viernes, 11 de febrero de 2011

BELMONTE DE MIRANDA


Las vías de comunicación históricas que atraviesan el actual concejo de Belmonte de Miranda: La Calzada de La Mesa (por el cordal Este), el Camín Francés (por el cordal Oeste) y el Camín Real (siguiendo el valle del río Pigüeña), han funcionado como ejes articuladores de la actividad socioeconómica de este territorio a lo largo de las diversas etapas históricas. Por ello, se convierten en un estupendo elemento guía para la exposición del devenir histórico del concejo.

Los datos históricos más antiguos se remontan a época paleolítica, habiéndose localizado varias piezas talladas en la sierra de Pedroriu. Sin embargo, para el periodo prehistórico, la mayor riqueza con la que cuenta nuestro municipio son las necrópolis tumulares (megalitos) que jalonan dos de las vías de comunicación antes mencionadas: la Calzada de la Mesa y el Camín Francés. Esto pone de manifiesto la antigüedad de estos caminos y resaltan su carácter de elementos organizadores de las actividades socioeconómicas de los pobladores prehistóricos.

Los megalitos son sepulcros funerarios utilizados durante el Neolítico y el Bronce Antiguo y concebidos como elementos arquitectónicos en el paisaje. Destacan del entorno por un montículo artificial que cobija una cámara adintelada construida con lajas de piedra.
De estas poblaciones prehistóricas conocemos sus lugares de enterramiento, pero no de los de habitación. También tenemos noticias de su universo mental a través del "Ídolo de Llamoso", escultura con formas ginecomorfas, cuyo hallazgo fortuito hace difícil su atribución cronológica.

La Edad del Hierro está representada por la aparición de recintos castreños. Son poblados fortificados, situados en lugares con un amplio control sobre el terreno cercano, sus recursos y sobre las vías de comunicación. De esto da fe la situación del castro de Vigaña o el de Ondes, que poseen un importante dominio visual sobre el paso del Camín Real que discurría por el margen del río Pigüeña. Este es el tipo de poblamiento que se encuentran los romanos cuando se lleva a cabo la conquista del Norte Peninsular en el siglo I d. De C. Atraídos por las posibilidades que ofrecían los yacimientos auríferos de la zona.
Durante todo el período romano siguen jugando un papel prepoderante las tres vías de comunicación antes mencionadas, tanto para las relaciones con los territorios vecinos, como para el traslado del material aurífero.

Sobre las gentes que ocupaban estas tierras en época romana y trabajaban en las minas auríferas, nos aporta información la lápida funeraria de Villaverde. En ella se menciona a una niña de doce años, llamada Bodocena e hija de Aravo, que vivió en estos parajes en la primera mitad del siglo I.
Desde el siglo VIII al XII, el actual municipio estaba dividido en dos circunscripciones: Miranda -la margen izquierda del río Pigüeña- y Salcedo - la margen derecha -. Cada uno poseía una fortificación desde la que se controlaba el territorio y de las cuales aún hoy podemos apreciar mínimos restos en el Pico Cervera (Dolia) y en la Peña El Castiellu (Carricedo).

Pero será el monasterio de Santa María de Belmonte (antiguamente denominado Lapedo) la institución que regirá los designios de este territorio desde el primer cuarto del siglo XI.
Fundado en el año 1032 en la villa de Lapedo, a lo largo de lis siglos siguientes se fue haciendo con innumerables posesiones en Miranda y en los concejos limítrofes. Aún se conservan en las inmediaciones de Belmonte restos de lo que debió ser la esplendorosa construcción románica de este cenobio.
Al monasterio también pertenecía una herrería, ya desaparecida, y un machucu que aún puede ser visitado en Alvariza. De su existencia tenemos constancia en el siglo XVI, pero su origen es, indudablemente, anterior.
Los siglos bajomedievales (XIV y XV) están protagonizados por unas familias nobles -los Quiñones y los Miranda- a quienes pertenecieron las dos torres señoriales que se conservan, la de Quintana y el lienzo de los Montonovo. Esta nobleza se hace con el poder que hasta el momento había tenido el monasterio de Santa María de Belmonte, dando un gran protagonismo a la actividad ganadera y propiciando la aparición de un grupo social diferenciado, los vaqueiros de alzada.

Su germen es la mano de obra servil que se ocupaba de los rebaños señoriales - los vaqueros - realizando una transhumancia estacional desde los pastos de invierno (situados en Miranda), hasta los pastos de verano (situados en la cabecera del valle, en Somiedo). Este proceso que se inicia en la Baja Edad Media, se prolonga durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Aún hoy pueden apreciarse las peculiaridades morfológicas que presentaba el hábitat de invierno en las brañas de Villaverde, Santa Marina, el Pontigo, Modreiros y Carricedo.
No será hasta el siglo XIX cuando el municipio adopte la fisionomía que tiene en la actualidad. Las reformas liberales y la desamortización propiciaron la integración del coto señorial en el concejo y la antigua capital, situada en Leiguarda - Selviella, se traslada a Belmonte. En 1886 los vecinos de las parroquias de Salcedo - Ondes, Llamoso y Montonovo piden su incorporación a Miranda, conformándose definitivamente la actual territorialidad. El nombre de Miranda, de raigambre altomedieval, se cambia en 1956 por el de Belmonte de Miranda.

belmontedemiranda.com

---------------------------------------------------------------------------

En Albariza se encuentra EL Machuco, una fragua romana. Se trata de un mazo para trabajar el hierro en el cual hasta hace poco tiempo se fabricaban objetos como clavos, herraduras, fesorias, etc. Es una antigua fragua romana (una de las dos conservadas en Asturias), que está en muy buen estado de conservación. En la foto se ve el tapón que cierra el paso del agua a la fragua, tras su almacenamiento en el estanque que se ve, se levanta el tapón y deja paso al agua para poner en marcha el mazo.



jueves, 10 de febrero de 2011

ISABEL II EN GIJÓN


Es el verano de 1.858. El 5 de agosto, al aparecer SS.MM. (escribía en aquellos días el corresponsal de La Época) las salvas de artillería de la plaza y de los buques de guerra surtos en el puerto, y los miles de cohetes que salían de todos los edificios públicos y de muchas casas particulares, no eran bastantes para apagar los gritos y aclamaciones de la muchedumbre que venían en tropel rodeando los carruajes de la comitiva regia. La comitiva seguía su curso en medio del clamor general de los gijoneses, inundándose la carretela descubierta de versos y flores, mezclados con infinidad de palomas que salían de todos los balcones lujosamente colgados. La Reina, desde luego, está sorprendida. Ya hay quienes comentan que están seguros de que S.M. no olvidará jamás su paso por la calle Corrida. Se alberga en el palacio de San Esteban o de Revillagigedo. Allí, muy cerca, de la playa de Pando proporcionará los mejores solaces a doña Isabel II.

Más ahora que los dejamos debidamente instalados, Gijón, convertido en Corte, les obsequia con brillantes iluminaciones, espectáculos marítimos, funciones teatrales, paseos por la población y alrededores. Gijón, por entonces, poco más de diez mil vecinos. más lo que ha de seguir, si cabe, será más interesante. El problema del puerto local clamaba por soluciones urgentes, dado el incremento del tráfico a que se vio sometido desde lo del ferrocarril de Langreo. Cada uno iba a desempeñar su papel. El pueblo batiendo palmas y a la espera de milagros, en tanto los otros, los dirigentes indígenas y los de Madrid, estructuraban, sobre el tablero de ajedrez de nuestro muelle, las posibles soluciones que diesen satisfacción a los más.
Isabel II a las altas horas del día 17, otorga su beneplácito. Y dirigirá a las autoridades estas ya clásicas palabras:

"pero no habéis perdido la fe, que es el mayor capital que pueden poseer los pueblos; y cuando las reformas son necesarias, cuando verdaderamente las reclama el país y el siglo, no hay dificultades que no se venzan ni empresas que no se tornen fáciles. Entre las muchas mejoras que con la ayuda de Dios hay que llevar a cabo en España, es una de ellas el ensanche y mejora de este puerto; y cuando la Reina se complace en asociarse a esta idea, y tiene unos consejeros responsables tan decididos a secundar esta clase de reformas, todo es fácil y hacedero".

Gijón es, por unos días, remedo de la capital de las Españas, con la ventaja de mar y puerto en los que evolucionan o fondean algunos de los mejores navíos de la escuadra. El 23 de agosto, por fin, parten SS.MM. Se cerraba un nuevo ciclo en lo que a nosotros respecta. Y aquí agradecidos, se le dedica una calle con motivo de la visita que someramente acabamos de describir.

Crónica de la calle Corrida.
Patricio Adúriz.

miércoles, 9 de febrero de 2011

LAS FERRERÍAS DE AGUA EN ASTURIAS


Desde muy antiguo hay constancia documental de la existencia de la industria del hierro en Asturias. Fue sin embargo en el siglo XVII y en el XVIII cuando se extendieron las ferrerías con rueda hidráulica, que supusieron un gran impulso para dichas industrias.
Como la energía utilizada era hidráulica, proporcionada por los abundantes ríos de nuestra región, el funcionamiento de estas industrias en muchos casos era estacional y solían paralizarse durante los meses del verano debido a la escasez de agua en algunos de los cauces de los que se surtían.

La importancia de tales instalaciones en las comunidades rurales fue muy grande, pues en ellos se abastecían de herramientas, aperos de labranza, clavazón y utensilios domésticos. Sus sistemas de explotación eran muy variados, desde algunos, que eran propiedad de un monasterio, a otros, la mayor parte, que eran particulares y pertenecían a uno o a varios propietarios, en este último caso su explotación se llevaba a cabo mediante un riguroso turno, veceras, en función de la cuota de propiedad que cada cual tenía en ellas lo mismo ocurría llegado el momento de realizar reparaciones u obras de mantenimiento.

Las ferrerías precisaban para su funcionamiento de dos materias primas: mineral de hierro y carbón vegetal. La primera se encontraba en pequeños veneros que los naturales de cada zona conocían y de los que habitualmente extraían el mineral. Respecto a la segunda, el carbón vegetal, debía ser fabricado en el monte a partir de las raíces o cepas de uz, carbón de torgos, o de maderas de castaño y roble todas ellas muy abundantes en nuestra región.
Para la comercialización de los productos resultantes, en los pueblos en los que había ferrerías y cuya producción alcanzaba la suficiente importancia, contaban con recuas de mulas para dar salida al clavazón y al herramental fabricado hacia los mercados de Castilla y Galicia.


Una profesión profundamente ligada a la industria del hierro fue la de carbonero. Ya comentamos la importancia y volumen que tenía el carbón vegetal en el proceso de fabricación, pues este carbón tenía una doble misión, por una parte aportaba el calor para la combustión y por otra hacia de reductor.
El combustible utilizado en las ferrerías era el carbón vegetal. Este se obtenía a partir de la leña de los bosques y generalmente en el mismo monte, en un lugar próximo al de la tala de árboles. Era considerable la cantidad madera que se gastaba en estas épocas, en la fabricación de carbón. Se puede afirmar que esta fue una de las causas de la deforestación de nuestros bosques durante los siglos XVII y XVIII.
La leña, de diversos grosores, se apilaba y posteriormente se le daba fuego. Una vez carbonizada se le tapaba con tierra con el fin de controlar la combustión, evitando que queden tiros de aire, pues, esto haría que la combustión fuese completa y la leña quedase reducida a cenizas.
De la clase de madera empleada dependía la capacidad calorífica del carbón obtenido, siendo las mejores las de roble y castaño y, aún mejor, el carbón de torgos, obtenido partiendo de las cepas de uz o beriño.

El proceso de carbonización se comienza excavando, en un terreno ligeramente inclinado, un hoyo de 0,5 a 1 metro de profundidad y 2 metros de diámetro, realizando en la parte de abajo del hoyo, una rampa sobre la que se harán rodar, con el fin de apagarlos los carbones aún encendidos.
Se empezará colocando en el centro del hoyo un montón de palos secos y pequeñas astillas para encender el fuego, a continuación, se van colocando todos los maderos mayores, seguidamente, los de mediano tamaño y, por último, los mas menudos. El fuego se va propagando de adentro hacia afuera y cuando todo el montón este recubierto de una especia de ceniza blanquecina se procede a taparlo con tierra, evitando todo posible respiradero.

Así se deja durante un cierto tiempo, generalmente toda la noche, ejerciendo sobre la carbonera una especial vigilancia, con el fin de controlar el que no se produzcan chimeneas o tiros que arruinarían todo el proceso.
A la mañana siguiente ya está la carbonera lista para destapar y apagar los carbones encendidos, para ello se les hace rodar por la rampa o tendal, luego se cargan en sacos y se transportan con caballerías hacia los lugares de consumo. Algunos carboneros que no poseían animales de carga llevaban ellos mismos los sacos a su espalda utilizando una cinta atada desde la frente.

Para el establecimiento de una ferrería, era factor de suma importancia, asegurar un regular aprovisionamiento de carbón vegetal, no sólo para aplicarlo como vimos al proceso de fabricación, sino también para la calcinación del mineral de hierro. Junto a estas instalaciones de ferrería, o en lugares relativamente próximos, debían existir bosques con abundante arbolado, del cual estas pudieran beneficiarse.

asturias.grao.net

martes, 8 de febrero de 2011

EL VALLE DE ARDISANA


En el Concejo de Llanes, donde las extensas camperas que se asoman al Mar Cantábrico terminan para dar paso a las estribaciones de las Sierras de Cuera y La Cubeta, donde la leyenda dejó reflejadas las bondades de la tierra y las gentes, donde los campos y los bosques resisten con mayor entereza los ataques de los meteoros climáticos y los de los hombres, existe un valle amplio, hermoso y fértil, injustamente desconocido, no tanto por el llanisco de a pie como por sus autoridades.

El Valle de Ardisana es una zona agrícola y ganadera cultivada ya en tiempos romanos, según la etimología del latín Ar-de-sano, agrum de sésus campo de Sésamo. Los romanos encontraron en este valle un lugar férlil y con gran riqueza forestal, hoy aún es uno de los pocos enclaves de nuestra geografía donde el verdor de los prados de los bosques es más resistente a las agresiones externas.

Gastronómicamente el valle de Ardisana es rico en variedades culinarias elaboradas a partir fundamentalmente de dos principios: la huerta y el cerdo De la huerta, son las jabas y el maíz los productos básicos y en ambos casos se utilizan conjuntamente con el cerdo para crear platos como las Jabas con Pantruque y la Borona Preñada.

La Borona Preñada es una especie de pan sin levadura hecho con harina de maíz al que se introduce, antes de la cocción chorizos, jamón y tocino. Durante años, fue la Borona alimento básico junto con la leche. Del maíz se elabora también la Torta para lo que se coge la masa ya deldada y se coloca sobre la chapa de la cocina de leña entre hojas de castaño hasta que esté cocida, luego se retiran las hojas y se toma con leche, bien sola, con mantequilla o con chorizo. Los Tortos son otra variedad de la torta de maiz pero en este caso se trata de la masa directamente frita en grasa o aceite en forma oval y de unos ocho centímetros de diámetro. También de maíz se elabora el Pantruque añadiendo a la harina tocino, cebolla, pimentón, huevo y sal al gusto. Se hace una masa todo junto y se moldea en forma de pequeño bollo de pan, posteriormente se añade a la cocción de las jabas cuando estas empiezan a hervir. Por último los Emberzaos son bolas de morcilla que se obtienen amasando la sangre con cebolla y harina de maiz y cociéndolas envueltas en hojas de berza atadas con xunclanos.

Del Mataciu o matanza del cerdo se obtiene, al igual que en otras muchas partes un sin fin de productos: chorizos, morcillas. Jamón, orejas, manos, etc. Sin embargo, existen algunas recetas típicas como las manzanas y turruyos. Son los Turruyos los restos de la cocción del tocino para extraer grasa líquida. Durante el periodo de cocción se añaden manzanas pardas peladas Este tipo de manzanas tiene la cualidad de soportar la cocción sin deshacerse. Una vez en su punto se extraen con una espumadera apretándolas un poco para que suelten el exceso de grasa y se dejan enfriar. Luego se hace la misma operación con los Turruyos y se sirven templados en el mismo plato que las manzanas, a los postres.

También de los turruyos se pueden obtener algunas variedades de dulce como los suspiros de turruyo para lo que se les añade azúcar harina y se introducen en el horno en forma de galleta.

Las castañas pilongas o mayucas tienen como característica al ser amontonadas en cuerre y por la época de Cuaresma puestas a curar, luego se pelan y se cuecen con nuez machacada —salpítón—— y en algunos casos, tambien con azúcar, convirtiéndose en un postre exquisito.
También con castañas se hace el maguestu que consiste en preparar un pequeño montón de jueya y jelechos sobre las castañas. y darles fuego. Una vez que se consumió todo, se pelan las castañas entre los dedos y se toman acompañadas con culinos de sidra.

La sidra es un producto lo suficientemente universal como para ser conocido por todos. Al hablar de la sidra aquí, lo hacemos no porque pretendamos que en el Valle de Ardisana se hace mejor sidra, sino porque una parte del proceso es distinta, los mayadores se sitúan en las cuatro esquinas de la masera armados con mayos cortos, que sostienen con una mano, mientras que con la otra van, una por una, dejando caer las manzanas bajo el mayu, de esta forma se consigue una mayada muy uniforme y aunque pudiera parecer lo contrario, esta operación se ejecuta con gran rapidez.

El licor de guinda. Todas los años a principios de julio, las guindaleras están cuajadas de sus rojas frutas: empieza entonces una tradicional costumbre le gran raigambre en todo el valle: la recogida y limpieza de las guindas. Lo cierto es que en cada casa se tiene una forma distinta de preparar el licor y varían los ingredientes de un sitio a otro pero básicamente es anís, aguardiente y solisombra lo que se añade a las guindas. Una vez pasados unos cuarenta días, cuando el licor ha adquirido un color rojizo y las guindas perdieron el rojo para tomar una tonalidad parda, ya está listo para tomar. Rara es la casa que no tenga cada año algún botellón de guinda con que obsequiar a las visitas, como raro es rechazar una invitación de dicho licor.

FUENTE: http://www.llanes.as/

lunes, 7 de febrero de 2011

LA COMARCA DEL SUEVE


Si hay un territorio que recoge la esencia de lo que es Asturias en su significado más amplio de paraíso natural esa es la Comarca del Sueve. Los tres concejos que la forman, Caravia, Parres y Piloña, conjugan una simbiosis perfecta entre mar y montaña, con un nexo común, la Sierra del Sueve, un paraje único desde donde se puede divisar una de las mejores panorámicas del Cantábrico y de los Picos de Europa.

La Comarca del Sueve atesora un patrimonio natural casi mágico, que le confiere una gran singularidad. Este territorio integra en una misma perspectiva, magníficas playas, como las de Caravia y bosques como los de Piloña, que pugnan en belleza con las aguas de ríos tan emblemáticos como el Sella, que atraviesa el concejo de Parres. Una barrera natural que convierte este territorio en un paraje inigualable y con múltiples posibilidades para su disfrute, con abundante caza y pesca, y donde el caballo asturcón, poblador de esta sierra, es el dueño y señor del Sueve, por derecho propio.

Las muestras arquitectónicas, tanto de arte civil como religioso, son abundantes. Los tres concejos cuentan con una rica arquitectura indiana, con edificios en buen estado de conservación en Arriondas e Infiesto o en la localidad de Fíos, así como torreones y palacios, algunos convertidos hoy en establecimientos hosteleros.

En las inmediaciones de Duyos, Caravia, se encuentra el yacimiento prehistórico más famoso del concejo y próxima a la Sierra del Sueve, en el concejo de Piloña, se halla la Cueva del Sidrón, con fósiles del hombre del Neandertal.

La iglesia de Santa María de Villamayor (1113), Monumento Nacional, junto con la iglesia de San Juan de Berbío, ambas en el concejo de Piloña, constituyen dos joyas arquitectónicas de gran interés. En Cofiño podemos encontrar la iglesia de San Miguel, muestra del arte románico asturiano, y en Llames de Parres, el monumento más significativo del concejo: la capilla de San Martín de Escoto, Monumento Histórico-Artístico.

Dentro de la arquitectura popular existe un emplazamiento cuya visita es casi obligada, el pueblo de Espinaréu, con la mayor concentración de hórreos de Asturias. Constituye igualmente un enclave de gran belleza el Santuario de la Virgen de la Cueva (Infiesto), un templo de peregrinación mariana, al abrigo de una roca.

La naturaleza es la gran riqueza de la Comarca del Sueve. El espacio protegido del cordal del Sueve contiene la mayor mancha forestal de tejo de Europa en su cara norte, entre bosques de hayas y castaños. Allí vive también el más emblemático de los animales de Asturias, el caballo asturcón, junto con zorros, jabalíes, gamos y buitres, entre otros mamíferos y aves, que se pueden observar fácilmente desde cualquier ascensión al Sueve o desde el Mirador del Fitu. Paisaje que contrasta con los cálidos colores de las playas de Caravia, como la Espasa, el Viso, la Beciella y el Arenal de Morís. Sin olvidarnos de la diversidad de montes, salpicados de áreas recreativas, y rodeados de cristalinos ríos que recorren los tres concejos de esta comarca, con especial atención al Sella, río salmonero por excelencia y mundialmente conocido por su “Descenso de Piraguas”.

La zona goza de una increíble calidad gastronómica, gracias a una abundante y cuidada despensa natural, rica en carne y pescado. Infiesto es considerada en Asturias como la capital de la avellana, así como lo es Arriondas de la castaña, protagonista esta última en el mes de noviembre. La abundante caza también ha marcado el mundo de la gastronomía local y es objeto de unas jornadas gastronómicas, en el mes de febrero, en Piloña. Por su parte, las distintas variedades de setas que se pueden encontrar en la comarca se convierten en protagonistas en el mes de noviembre, gracias a las jornadas gastronómicas que se celebran en Piloña y Caravia.

El apartado de fiestas y actividades de interés en toda la Comarca del Sueve es digno de mención. Por encima de todas destaca el “Descenso Internacional del Sella”, de Interés Turístico Internacional, cada primer sábado de agosto. Son fiestas de Interés Turístico Regional, la Fiesta del Asturcón, a celebrar el tercer sábado del mes de agosto en la Majada de Espineres, en el Sueve, el Festival de la Avellana, que se festeja el primer domingo de octubre, y la Fiesta del Bollu de La Peruyal, que tiene lugar en Arriondas el último domingo de julio. Esta localidad acoge también el Festival de la Castaña y Productos de la Huerta que se celebra parejo a la Muestra de Madera, el segundo fin de semana de noviembre. El entorno del Sueve y su mirador son escenario en el mes de mayo de la Subida Internacional al Fitu, por su cara sur, Rally puntuable para el campeonato de Europa. La folixa de San Juan, en la playa de la Espasa, se convierte cada año en cita ineludible que abre el calendario festivo estival en Caravia.

canales.elcomerciodigital.com

domingo, 6 de febrero de 2011

LLANES MARINERO


Llanes marinero
Fue este un puerto relevante en la actividad pesquera de altura y bajura entre los siglos XV y XVIII, el comercio de la sal, la riqueza de sus bancos y caladeros de pesca: ballena, sardina, merluza, congrio, caballa y besugo entre otras especies, no se habían traducido mas que en pequeños muelles y refuerzos de piedra a ambos lados de la desembocadura del río Carrocedo.
A finales del siglo XIX, era un puerto comercial y de cabotaje de bastante actividad debido a la dificultad de las comunicaciones terrestres. Era también uno de los más peligrosos del Cantábrico por su orientación.
El primer proyecto para construir un espigón al que se llamó muelle de la Osa data de 1896, en 1900 se proyecta un espigón en línea recta. Los temporales del otoño de dicho año dieron al traste con todo lo construido. Hasta la década de 1930 no se adopta la solución definitiva y basada en tres grandes monolitos de hormigón armado de 21 m x 12 m construidos en El Musel (Gijón). Se transportaron navegando, venían huecos y después se colocaban y rellenaban in situ. El relleno era de grava y finalmente de hormigón.
En el año 1991 se dio luz verde al nuevo puerto de Llanes. El nuevo espigón quedó protegido por dos notables escolleras de bloques de hormigón, que lo defienden de los fuertes temporales y que a su vez constituyen la base del ambicioso proyecto de Los Cubos de la Memoria, del artista vasco Agustín Ibarrola.
La actividad Marinera y Mercantil en el S. XVI.

La pobreza agrícola del oriente Asturiano y las dificultades de las comunicaciones con el interior peninsular en esta época, contribuyeron a favorecer la actividad marinera del puerto de Llanes, que tras el de Avilés fue de entre los asturianos el que desarrolló una mayor actividad en este periodo. Su situación también le permitió una mayor relación con los puertos de este área de la costa Cantábrica como Bilbao, Castro Urdiales, Laredo, Santander, y San Vicente de la Barquera, motores de la actividad mercantil del eje económico del norte de Castilla, al ser los protoganistas de un comercio de exportación - importación, que arrancaba de las ferias castellanas, y a través de Burgos y de estos puertos se realizaba con la Europa atlántica.
De todas maneras las condiciones naturales del puerto de Llanes en este siglo, al igual que las del resto de los asturianos, dejaban bastante que desear al estar situado en mar abierto y acantilado, y con problemas de calado, con el consiguiente riesgo de naufragios o el impedimento de entrada en él de naves de cierto tonelaje. A pesar de todo ello se desarrollará en el S. XVI una activa vida marinera, por eso no es extraño que sus vecinos intentasen mejorar su muelle mediante obras costosas que requerían el esfuerzo económico de todos y de la corte.

Uno de estos intentos, cuyo resultado se desconoce, aparece en una Provisión de Carlos I dirigida al corregidor del Principado fechada en 1552, según la cual los vecinos de Llanes habían hecho una petición a la corte solicitando echar por sisa en el vino, aceite y otras mercancías que aportasen o desembarcasen en su puerto, cierta cuantía de maravedís para la construcción de un muelle y "cai" (cortina de muelle), pues no disponían de dineros propios de la organización concejil derivados de impuestos.

No se sabe en qué acabo este asunto, pero si se hicieron las obras, éstas no debieron de satisfacer a los vecinos, ya que cincuenta años más tarde se realizarían otras obras que aparecen reflejadas en un documento del Registro General del Sello del Archivo de Simancas. De los datos que aparecen en este documento fechado en 1606 se desprende que el puerto de Llanes tendría en esta época unos 82 metros de largo, por 7,50 mtrs. de ancho y algo más de 3 mtrs. de altura, suficiente para dar entrada a navíos de pequeño tonelaje (cuarenta o cincuenta toneladas), que harían de la pesca y el comercio las dos actividades prioritarias de los vecinos de la Villa.

La importancia que tomó la pesca como actividad queda reflejada en un documento de 1521 en el que se recoge la decisión de los llaniscos de formar armada contra los franceses para resarcirse de los robos de navíos que éstos les habían hecho. En él los vecinos tras exponer los robos realizados por los franceses en sus naves, aludían a trece navíos que desistieron de partir a la pesca a los mares de Irlanda por miedo a los franceses.

Si tenemos en cuenta estas trece naves con una tripulación media de 20 personas, y el hecho de que en estas fechas la villa andaría por los 200 o 300 vecinos y el concejo tendría unos 1500, supondremos que en estas trece naves estaría dispuesta a embarcar la mayoría del personal activo de la villa.

La conservación del pescado que se pescaba en los mares de Irlanda, ya que los barcos tardaban semanas en regresar a puerto, se hacía en el mismo barco, mediante el procedimiento del "secado", para el cual era imprescindible la sal, producto que del que LLanes contaba con suficiente provisión procedente sobre todo de Francia y Portugal, la villa disfrutaba de un alfolí o almacén por concesión del Alfonso IX en 1338. Una pequeña parte de este pescado se consumía en la Villa, dedicándose el resto a la comercialización, vendiéndose en alguno de los puertos del Cantábrico en los que hacía escala el pesquero a su regreso, y sobre todo en el mismo puerto de Llanes, desde donde los arrieros y mercaderes lo trasladaban para revender en las ferias castellanas y en la misma corte de Madrid.

Otros productos que se consumían en Llanes como el trigo o el vino, también se comercializaban en buena medida por vía marítima, la mayoría del vino que entraba en el puerto procedía de Ribadavia. Otro producto importante en el comercio llanisco fue el "pastel", sustancia tintórea procedente del glasto que venía de Francia y que se comercializaba en las ferias castellanas con destino a las manufacturas textiles.

Juan Uría Maqua- "Llanes, viejas historias, nuevos patrimonios"

www.llanes.com/llanes_marinero/historiaytradicion/