viernes, 2 de noviembre de 2012
CAMINANDO POR RIOSA.
Moverse por Riosa es elevar la vista y ver montaña. La mayoría pertenece al Paisaje Protegido de la Sierra del Aramo, un cordal de casi veinte kilómetros de longitud compartido con los concejos de Morcín y Quirós. El Gamoniteiru, con 1.786 metros, es su máxima elevación y permite, en un día claro, admirar el mar Cantábrico, Picos de Europa o las cumbres del puerto de Pajares. Los menos deportistas tienen la opción de subir en coche el famoso puerto de L'Angliru y detenerse en el mirador habilitado, con un panel explicativo que permite identificar las vistas.
Precisamente en la última década el concejo ha saltado a la actualidad mundial gracias a L'Angliru y su inclusión en la Vuelta Ciclista a España. El ascenso, con endiabladas rampas de hasta el 23% de desnivel, ha ganado merecida fama entre los aficionados a la bicicleta La subida a puerto, como la llaman los lugareños, también es frecuentada con asiduidad por los ganaderos locales, que en verano mantienen a vacas y caballos gracias a los pastos del Aramo; en octubre, coincidiendo con las fiestas locales y la llegada del frío, el ganado baja a tierras más protegidas y el Angliru queda de nuevo en manos de deportistas y visitantes.
Todos ellos deben vigilar cuidadosamente las previsiones del tiempo, ya que es habitual que la nieve o las heladas invernales impidan hacer el recorrido completo, especialmente en coche. En ese caso lo habitual es detenerse en el área recreativa de Viapará, que ofrece una preciosa vista del valle y de La Vega, capital del concejo. En la falda del Aramo se encuentra también otro de los grandes recursos turísticos de Riosa: en el pueblo de Texeo-Rioseco se encuentran evidencias de las minas de cobre más antiguas de Europa, con restos que datan del neolítico.
Sin embargo, la mayor parte de los restos de explotación son de principios del siglo XX, y se ha conservado gran parte del poblado minero de esa época. La estructura organizativa del pueblo es perfectamente observable, y el visitante sin prisa aún puede encontrar entre los más mayores del concejo a quien guarda recuerdo de cuando la explotación estaba funcionando. Con semejante historia, no es de extrañar que Riosa tenga conciencia de concejo minero, aún cuando la explotación del Pozo Monsacro, a medio camino entre Riosa y Morcín, ya no sea la principal fuente de trabajo de sus habitantes.
Hoy en día muchos riosanos trabajan fuera, aprovechando la cercanía con Oviedo. Otros se han centrado en dar servicios a la zona y en explotar sus recursos turísticos, un sector en auge que ha auspiciado la apertura de casas de turismo rural, hoteles, y locales de restauración que ofrecen cocina típica de la zona. Además de las principales poblaciones (en La Vega, Prunadiella y L'Ará está el grueso de la población y los servicios), en la falda de las diferentes montañas de la zona se encuentran pequeños pueblos con encanto: Villamer, Donaxuandi, Muriellos... ofrecen la posibilidad de disfrutar del ritmo más tranquilo de las zonas rurales, a un paso de los servicios y la agitación de la capital.
La geografía del concejo tan marcada por valles y montañas permite realizar muchas y muy bonitas excursiones. Algunas de baja dificultad y otras que requieren de un mayor esfuerzo del caminante, pero todas ellas permiten comprobar la belleza de un lugar cuyo paisaje, presidido por el imponente, Aramo, es en sí mismo una terapia que ayuda al descanso del ritmo de la vida cotidiano y a la conexión con un espectacular entorno cultural.
Fuente visitada. fusionasturias.com
martes, 30 de octubre de 2012
LOS ZAPATEROS DE NOREÑA
Nuestros campesinos usaban botas o zapatos como calzado de lujo, ya que para las faenas diarias hacían uso de madreñas o coricies.
Las botas o zapatos habían de durar largo tiempo, pues a la economía no le era permitido despilfarros inútiles. Así, unas botas en uso de 3 o 4 años de antigüedad no era cosa rara, dado que su uso se limitaba a días de fiesta de precepto, ferias y mercados, bodas y romerías o en alguna ocasión solemne.
Puede asegurarse que la mayor producción de calzado se manufacturaba en Noreña, que inundaba los mercados del Principado, aun de León y Palencia, siendo los principales puntos de venta Noreña, Grado, Oviedo, Gijón y Avilés, en los que las mujeres ofrecían calzado casi siempre de su propio taller, colocados en ingentes montones, de donde el cliente entresacaba el par que le convenía y, una vez comprobada su justa medida, los adquiría despúes de interminables regateos.
de la industria noreñense dará idea la recesión registrada en la Real Instrucción de 1752 en la que se encuentran inscritas 211 personas dedicadas a la confección de calzado, de las que 66 eran maestros zapateros y curtidores, 5 tan sólo maestros zapateros, 107 oficiales y 33 aprendices o, por decirlo en su lengua, "motriles". Y no se crea que esta industria haya cesado años ha, antes al contrario, aun en 1903 eran manufacturados 150.000 pares, que suponen una producción de 3.000 semanales.
La confección del calzado se hacía en talleres familiares instalados en la propia vivienda, en donde sentados en "tayueles" alrededor del "mesu", fuerte, bajo y largo, repleto de útiles de trabajo, el padre de familia, como dueño del obrador, hacía de maestro cortador, la madre el cosido, los hijos de "motriles", cuando no de oficiales, sin perjuicio de algún hermano del matrimonio o pariente, conviviendo con la familia, ejerciese junto a ellos el oficio.
Estos talleres de zapatería trabajaban sin descanso, lo uno, por la gran demanda, y lo otro, por mor de acopiar una fortuna que hiciere posible la emancipación profesional de los hijos.
Curiosa es la costumbre, entre aquellos famosos zapateros de obra prima, de que muchachos pequeños, en horas libres de tareas escolares, sentadinos en una tayuela, leyeran la prensa, alguna historia o bien algún desocupado amigo convertía el obrador en mentidero, mientras los zapateros escuchaban atentamente, en silencio, sin dejar de trabajar; sistema este que, a la par de ofrecer entretenimiento, no distraía el trabajo. Por eso, aun hoy, cuando alguno hace que lean mientras trabaja, se dice de ellos:¿Como los zapateros de Noreña!
En un principio, el calzado no iba claveteado, sino estaquillado. Para este fin se manufacturaban estaquillas, casi siempre de cañavera, que confeccionaban a mano los "motriles. El estaquillar el calzado tenía una ventaja, frente al claveteado, de que las estaquillas con la humedad hinchaban y en el cuero quedaban remetidas con tal fuerza que formaban casi un sólido, haciendo imposible que fueran "escupidas" por el material cuando éste se resecaba,, mientras que los clavos, siempre dorados, de latón, se salían. Para evitar este inconveniente usáronse "chinches", clavillos de hierro, que remachaban, pero el óxido hacía "casa"y, destruyendo el material, arruinaba el calzado. Así se encuentran las tres épocas en que puede clasificarse la evolución de este calzado: Primera, estaquillado; segunda, claveteado, tercera, chincheteado.
Fuente visitada.
Indumentaria Popular en Asturias. Luis Argüelles.
lunes, 29 de octubre de 2012
EL TRAJE DE CANDÁS- CARREÑO
MUJERES DE CANDÁS HILANDO
(De una composición de Cuevas)
Noticia general sobre la indumentaria de Carreño nos la trae Julio Somoza.
Dice: "... En Carreño, el traje típico y tradicional es, en la mujer, de colores claros, vivos y chillones, sobresaliendo el blanco, rojo y el amarillo..."
En cuanto a las prendas asegura: "... En dengues, madreñas, monteras y peinado se notaban antiguamente (escribía en 1903) peculiaradidades exclusivas en cada región..."
más noticias las trae Bernardo y Larrea, para 1792. Y son datos muy interesantes.
Así sobre el "pañuelo a la candasina", dice: "... Fueron las candasinas las que primero usaron el pañuelo apretadamente a la cabeza..." Y debía ser exclusivo, al menos, al principio del siglo XVIII, porque añade: "...Y de Carreño lo tomaron todas las demás de Asturias, llamando a semejante atavío pañuelo a la candasina..." Se debe entender que copiaron lo de "apretadamente". Y nos dice cómo se ataban: "... Se llamaron candasinos los pequeños pañuelos con que aprietan las cabezas de los recien nacidos..."
Esto quiere decir, ni más ni menos, que se cubría totalmente la frente con el doblez de la diagonal del pañuelo; se pasaba a la nuca, donde se cruzaban los dos extremos y de nuevo se pasaba a la frente en donde se anudaba apretadamente, así en 1792. Pero pasado un siglo, 1897, parece que también se ataba en el vértice o bregna de la cabeza, en donde hacían ostentación las más presumidas de las puntas del pañuelo, una hacia cada extremo, al formar el lazo, conocidas por "oreyes del pañu de cabeza"
por otra parte, por los grabados de Cuevas, de 1875-1879, puede apreciarse que la punta del pañuelo pendía en su caída natural hasta cerca de la cintura. En cuanto al dengue, no paño de hombros, era ciertamente ancho, cubriendo ampliamente el cuello y hombro. La cenefa del cuello lisa, simple o doble; la exterior "con picos" y el paño interior entre las dos cenefas posiblemente claro, o blanco. La manga de la camisa muy amplia, terminando en puñeta apretada. La falda dejaba ver los tobillos y un poquito más. El mandil color claro o blanco; ancho, de cadera a cadera, y largo casi hasta el borde de la falda.
También se observaron paños de cabeza con cenefa, el resto de un color; y de paños de hombros con cenefa exterior.
MARINERO DE CANDÁS
He aquí un hombre de casta marinera representado en un dibujo de Cuevas. Sobresale en su vestimenta el "gorro marinero", hecho en punto de calceta, que se ajusta a la cabeza de varias maneras.
Fuente visitada.
Indumentaria Popular en Asturias. Luis Argüelles.
sábado, 27 de octubre de 2012
BUEÑO Y SUS HÓRREOS
Güeñu/Bueño, es un pueblo del municipio de Ribera de Arriba que conserva un gran número de hórreos y paneras , muchos de ellos aún en uso , que pueden descubrirse a partir de una ruta interpretativa perfectamente señalizada , a lo largo de la cual se explican las características de esta construcción típica asturiana que hacia y hace las funciones de granero.
Estas construcciones eran vitales en una casa de labranza , pues en ellos se almacenaban las cosechas y las carnes por sus cualidades de temperatura y conservación , estando, a la vez aislados de los roedores y protegidos por los signos o elementos decorativos de la construcción.
Este recorrido deja contemplar en un corto paseo hasta 46 de estas construcciones tradicionales, treinta y seis hórreos y diez paneras, entre todas las construcciones suman 222 pegollos (pilares). Once de estos hórreos fueron construidos durante el S.XVIII. Según el estudio de catalogación de los hórreos y paneras de Güeñu son tres los estilos presentes en estas singulares construcciones de la localidad. En el centro del pueblo se levanta el primero de los estilos que corresponde al hórreo más antiguo, es el llamado Villaviciosa, fechado en el siglo XVI, ( junto a casas de reciente construcción ), destaca por el enorme grosor de sus vigas de madera y llama la atención el arco sobre la puerta que imita las portadas románicas o las series de picos y cenefas en forma de "espina de pez". El segundo es el estilo Allande, fechado desde mediados del S.XVIII y en todo el XIX, y asociado sobre todo a paneras.
La diferencia entre el hórreo y la panera es , fundamentalmente , la capacidad. La panera puede tener seis o más pegoyos, porque su planta es mayor , mientras que el hórreo siempre tiene cuatro. La panera suele tener, en gran parte, corredor y balaustrada, aunque hay algunos horreos que también la tienen. El tercero es el llamado estilo Carreño ,marca su identidad la abundante decoración y que tienen de una o dos puertas principales y hasta nueve o mas colondras o paredes a modo de cierre. Se le denomina así porque es el concejo asturiano de Carreño donde se ubica una de las mayores concentraciones de este tipo de construcción.
Fuente visitada. puertadeasturias.es/rutas-asturias
miércoles, 24 de octubre de 2012
LA RUTA DE LA SEIMEIRA. S. EULALIA DE OSCOS
La ruta comienza en el área recreativa de Pumares, cruzamos la carretera y nos dirigimos paralelos al río hasta Pumares , pueblo de antigua actividad ferreira en el que todavía podemos observar los restos de un antiguo mazo. Desde aquí, por una senda señalizada, y dejando el río Agüeira a nuestra izquierda continuamos un ligero ascenso adentrándonos en un bosque legendario caracterizado por especies de ribera (alisos, fresnos, sauces y avellanos) y por robles y castaños que con sus caprichosas formas son verdaderos monumentos.
La mayor parte del camino está guardado por paredes de piedra adornadas de musgo, con una mullida alfombra de hojarasca que amortigua nuestros pasos. Ya en la Ancadeira pasamos al lado de varias construcciones abandonadas que nos muestran la importancia que tuvo el lugar.
Continuamos atravesando el mágico y solitario "Valle del Desterrado" que nos lleva hasta un cruce en el que podemos continuar de frente hasta alcanzar la cascada (seimeira) de unos 30 metros de caída o bien desviarnos a la izquierda cruzando un pequeño puente que nos llevará tras un leve ascenso hasta el pueblo de Busqueimado donde podremos visitar la capilla, consagrada a San Pedro, acompañada de dos impresionantes tejos catalogados como monumento natural. El camino de vuelta se hará por el mismo sendero en sentido inverso.
INFORMACIÓN DE RUTA Itinerario:
Area recreativa de Pumares- Pumares- Ancadeira-Seimeira- Busqueimado Dificultad: Baja Distancia: 8 Km, ida y vuelta Tiempo: 3 horas, ida y vuelta.
Fuente visitada. balcondeoscos.com
lunes, 22 de octubre de 2012
EL CASTILLO DE PRIORO-BALNEARIO DE LAS CALDAS
Situado en una colina sobre el valle del Nalón, es una almenada fortaleza de leyenda, con dos altivas torres flanqueándola, semioculta por la arboleda y rodeada por el río Gafo.
Sirvió, como refugio al noble insurrecto Gonzalo Peláez. Fermín Canella (El Libro de Oviedo, Oviedo, 1887) escribe respecto de él: «Se levanta en el término de esta parroquia San Juan de Priorio el castillo de Priorio, que pertenecía a la Mitra de Oviedo. Siguió siempre perteneciendo a los prelados ovetenses, y, en 1381, García Alvarez de Palomar, rindió pleito-homenaje, como alcalde del castillo, al obispo don Gutierre».
Leyenda-
Arrastra una leyenda: los desgraciados amores de Irene, hija de Rodrigo, señor de Priorio y dueño del castillo, con un paje, Pablo. Enterado el padre de la fémina de tal circunstancia, atacó con su espada a Pablo, quien, al verse acosado, se defendió y mató a su amo. Irene lo maldijo por eso; entonces, Pablo, desesperado, se arrojó al río. Según cuentan los más viejos del lugar, una roca todavía aparece manchada con sangre de Rodrigo.
("La fortaleza de Priorio, asentada sobre una pequeña colina rodeada por el río Gafo, ha pasado por muchas manos hasta llegar a las de la familia Quijano -los nombres de todos sus dueños están inscritos en una lápida, en uno de sus muros- y su legendaria historia enlaza con el reinado de Alfonso II, que fue quien construyó un primer fuerte en el que, según cuentan, se refugió huyendo de las huestes de Hixem I a finales del siglo VIII; pero el edificio actual poco tiene que ver con aquel fortín") ***************************************************
BALNEARIO.
En Las Caldas, pueblo de la parroquia de San Juan de Priorio en Oviedo.
A la izquierda del río Gafo, en una cueva, formada por calizas del carbonífero, brotan unas aguas que en el siglo XVII fueron analizadas por varios médicos y químicos que les dieron la categoría de termales azoadas y bicarbonatadas, con un ligero sabor salino y que llegan a alcanzar una temperatura de 43º. Ya eran conocidas desde tiempos prerromanos.
Sus cualidades terapéuticas, recomendadas para reumatismos, gota, pulmonías, etc., llevaron a la Junta General del Principado en 1772 a construir una Casa de Baños en Las Caldas. El proyecto se encargó a Ventura Rodríguez y las obras, finalizadas en 1776, las llevó a cabo el arquitecto Manuel Reguera González. Posteriormente, la antigua Casa de Baños fue comprada por José González Alegre en 1860 quien hizo una serie de ampliaciones y reformas dando lugar al balneario que hoy conocemos.
El edificio original, la Casa de Baños, es de planta de medio ovalo y se prolonga en dos alas laterales de tramo recto. Inicialmente constaba de dos pisos pero en 1863 se construyó un tercero. Éstos están separados por hiladas de sillería. Aquí estaba la fuente neoclásica, en el centro de un patio alargado, de donde brotaban las aguas termales. Pero además el edificio contaba con galería de baños, gabinetes de chorros, salas de estufas e inhalaciones con aparatos de lo más modernos para la época. También tenía consultas médicas, oficinas, capillas, habitaciones, cocinas y comedores, si bien éstos últimos pasaron al nuevo inmueble que se construyó en 1878. Ambos se unían por una galería de hierro y cristal, sobre la carretera de Las Caldas-Oviedo que los separaba. El nuevo edificio u hotel tenía tres plantas. En la primera se instalaron las cocinas y comedores además de un billar, una sala de juegos y un salón de bailes. Los dormitorios para huéspedes si distribuían por el resto del edificio.
Dada la afluencia de público, las instalaciones del hotel estaban sobrepasadas y se trasladaron las salas de recreo a un pabellón destinado a casino que se construyó junto al hotel, hacia 1896. Su arquitecto fue J. M. de la Guardia. Se trata de un edificio de dos plantas: un café y una sala de billar ocupan el piso inferior y, el superior, cuenta con una sala de lectura y otra de juegos además de un gran salón de baile.
El balneario llegó a estar muy de moda y ganó varios premios en algunas exposiciones nacionales e incluso en la Exposición Universal de París. Esto hizo que fuera muy frecuentado por la burguesía ovetense durante la temporada de apertura, que se extendía desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre. Pero también era muy usado por todas las clases sociales, por lo que las instalaciones se veían desbordadas y las casas del entorno llegaban a dar habitaciones. Incluso había un hospital para pobres.
En la década de los veinte del siglo pasado comenzó a entrar en decadencia y paulatinamente se fueron cerrando sus instalaciones. Pero, en el 2006, el Ayuntamiento de Oviedo se incorpora a la sección Villas Termales de la Federación Española de Municipios y Provincias e inicia la restauración de estas instalaciones para aprovechar el único recurso hidromineral de importancia de Asturias y satisfacer un nuevo tipo de demanda: el llamado turismo de salud. Este proyecto pretende, en una finca de 80.000 metros cuadrados, crear un gran complejo integrado por el balneario y un gran hotel y por otros equipamientos complementarios como: Salones para Congresos y Reuniones, Centro Deportivo, Club de Golf y amplias zonas verdes. La apertura de Las Caldas Villa Termal se realizó durante el año 2008.
Fuentes visitadas.
Wikipedia.
el.tesorodeoviedo.es
sábado, 20 de octubre de 2012
LOS MERCADOS Y LOS MONTEREROS DE POLA DE SIERO
Entre el número de mercaderes que asistían a los mercados y ferias no faltaban jamás nuestros montereros. Y los de Pola de Siero ostentaban con orgullo bien justificado las prendas mejor confeccionadas. Así que no sólo abarcaban todo el comercio de su especialidad, sino que no tenían competencia, dadas las confecciones y buenos paños utilizados.
El día de mercado, bien de mañana, los sastres monteros con sus fardos y tinglados acotan el lugar desde donde ofrecerán su mercancía.
Tiendas del aire, a los cuatro vientos, con sus lienzos tensados por techumbres. Tableros sobre caballetes, su mostrador. Algún que otro calzón y chamarra colgados de sogas. Y lo más característico: ("el arrudu"), que, como señal para todo posible comprador, es reclamo cierto de que en aquel puesto hay "xastres y montereros".
El "arrudu" es un palo grueso, hincado en tierra como de dos varas de alto, que en su parte superior tiene unos palichuelos a manera de percha, en los que cuelgan las monteras.
Su cometido no es otro que para mostrárselas al cliente y escoja.
El presunto comprador se acerca. Toma una montera, la mira y remira. La prueba. Hace visajes con la cara indicando desaprobación o contento. Pregunta el precio. regatea siempre porque jamás le parece barata la oferta. Se aleja sin comprar. le llama el monterero a grandes voces con una nueva oferta de precio rebajado. Discuten la cantidad largo tiempo. y, por fin, llegan a un acuerdo que consumará la compraventa.
Siempre ha sido así. Entre voces y pregones. Entre el barullo de la más abigarrada concurrencia. Entre el olor del estiércol fresco del ganado puesto en venta. Entre mendigos pedigüeños que muestran sus miserias y deformidades. Entre charlatanes embaucadores que ofrecen ungüentos y pócimas. Entre corrillos murmuradores y mentideros. Y entre este mundo, los sastres de la Pola de Siero van granjeando, uno a uno, el real de vellón con los que dar de comer a sus hijos. Por eso se les halla en todos y cada uno de los mercados y ferias de Asturias. Y son los que más venden entre los de su gremio, porque se añade a su buena tijera el conocimiento de los gustos de los lugareños.
Saben estos alfayates los colores preferidos de todos y cada uno de los mercados del Principado.
Allá ofrecen monteras azules. Más allá negras. Acullá pardas. aquí con adornos. Y siempre introduciendo, alguna que otra moda, muy sobriamente, para obligar a la vanidad de muchos a nueva compra.
Estos maestros montereros tienen cada uno su propio taller. Algunos lonja, otros tienda. Muchos tienen oficiales que cosen sin darse punto de reposo. Los aprendices realizan las labores más simples, pero siempre con los ojos puestos en el oficial que asisten como éste al maestro.
Y si no son los maestros los que con su carga se desplazan por ferias y mercados ofreciendo las mercaderías, son los criados los que, portando su bagaje, abren tienda por los pueblos. Mas no son buhoneros de condición vil, sino asturianos de condición hidalga, unidos en gremios. Unos hacen los cortes, otros confeccionan, éstos tejen cordoncillos, aquéllos van haciendo botones de hilo y otras minucias. Son los hombres de la aguja y el hilo. Son buena gente con mala fama popular.
Fuente visitada. Indumentaria Popular en Asturias.- Luis Argüelles.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


