miércoles, 30 de enero de 2013
DEPORTE RURAL ASTURIANO
En Asturias se otorga la categoría de deporte a aquellos trabajos cotidianos del mundo rural que han sido reorientados bajo una buena dosis de rivalidad y competitividad. Para salir victorioso no basta con dominar la técnica, se precisa fuerza bruta y mucha resistencia física. Pruebas sólo al alcance de hombres forzudos, curtidos en las labores más duras del campo y de los bosques.
A lo largo de toda la geografía asturiana no es difícil presenciar alguna de estas exhibiciones en las que se miden distintos equipos que representan a sus municipios o localidades.
Competiciones del deporte asturiano.
La carrera de lecheres es otra prueba que no suele faltar. En ella se imita la resistencia de los ganaderos que antiguamente cargaban con las lecheras de 35 litros. Hoy en día, en las competiciones, las lecheras se han sustituido por unos cilindros de hierro macizo con asas de aproximadamente ese peso. La prueba consiste en recorrer con ellas la mayor distancia posible en un tiempo determinado sin apoyarlas en el suelo. En ocasiones es mayor el peso de las lecheras que el de los participantes: una prueba extremadamente dura.
Tiru de cuerda: dos equipos de entre 6 y 8 jugadores cada uno se sujetan con fuerza a una cuerda. En ella se han colocado tres cintas. La del medio indica la mitad de la cuerda, y al empezar tiene que coincidir con una marca en el suelo. El equipo ganador será el que haga pasar la cinta más cercana al otro equipo por la marca del suelo.
Tiru al palu, consiste en tirar de un palo situándose los dos contrincantes sentados en el suelo uno frente al otro y con las plantas de los pies apoyadas en una tabla. Gana el tirador que logra poner en pie al contrario.
Levantamiento yunque, consistente en levantar un yunque de 18 kilogramos de peso, golpeando abajo en una plataforma colocada a 20 centímetros del suelo y arriba en una chapa colocada a 30 centímetros por encima de la cabeza. Se puede realizar un número determinado de alzadas en el menor tiempo posible o en un tiempo determinado el mayor número de alzadas.
Carrera madreñes: deporte rural que consiste en completar un recorrido hasta alcanzar la meta corriendo; con la particularidad del calzado que emplea el deportista: madreñes, icono de la ruralidad asturiana.
Cucaña: un juego de locomoción en el que se prueba la destreza en la trepa. El juego consiste en trepar por el tronco hasta la cúpula del mismo, que se adorna con motivos festivos entre los que cuelgan los premios. Estos galardones varían según la costumbre local. Botellas de licor, jamones, chorizos o dinero en metálico. La trepa del deportista se ve dificultada debido a las sustancias deslizantes que, en la mayoría de los casos, se aplican a la superficie del tronco, como jabón o sebo.
En estas muestras de deporte no suele faltar tampoco una de las actividades agrícolas por excelencia en Asturias, al menos la más importante del verano en cuanto a intensidad y número de participantes: la recogida de la hierba. Un laborioso trabajo que incluye la técnica del afilado de la guadaña, la propia siega y la manipulación de los pesados fardos.
No faltan modalidades en las que los animales tienen un papel fundamental. Los caballos, por ejemplo, son los protagonistas de pruebas como las carreras de cintas, el arrastre de peso y la doma en el caso de los asturcones. Los gües (bueyes) también son protagonistas de las pruebas de arrastre de peso.
Entre este repaso de las especialidades deportivas más autóctonas, no pueden faltar los bolos, en sus diferentes modalidades: cuatreada, batiente, palma (o birle), celta (o de Tineo), etc.
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En 1991 se fundó el equipo de deporte rural "Seis Conceyos" con el objeto de recuperar una serie de disciplinas que estaban a punto de extinguirse. Esta fecha marca el inicio del deporte rural como competición en plazas de pueblos, villas y ciudades de toda Asturias.
Una popularidad que se refrenda en el año 2000, cuando se funda la Federación de Deportes Tradicionales de Asturias.
Actualmente esta institución salvaguarda la esencia del deporte astur organizando certámenes, registrando a los deportistas federados y promoviendo las virtudes de este deporte entre los más pequeños. También se encarga de marcar y perfilar las reglas de juego y las especialidades propiamente asturianas. El Principado presume de salvaguardar una modalidad de deporte que en España encabezan los vascos y en el mundo los neozelandeses.
Fuente visitada. desdeasturias.com
lunes, 28 de enero de 2013
LA ESCANDA ASTURIANA
Los asturianos panificaban seis cereales: tres de invierno y tres de estío. Los de invierno (Escanda Asturiana, trigo y centeno), y en verano (maíz, mijo y panizo).
Entre todos los cereales que se cultivan en Asturias, ninguno se identifica mejor con la diosa de la fertilidad (Ceres Asturiana) que la Escanda. Dicho cereal ha conservado todo su carácter original y conserva una cáscara que permanece en el núcleo. Se almacena y se envía con su cáscara para separarlo momentos antes de ser molido.
El trigo común puede ser sustituido por la escanda asturiana en panes, galletas, tortas, bollos preñaos, pastas, pizza, crêpes y pasteles, así como en la producción de pasta (macarrones, espaguetis, fideos,…). En comparación con el trigo cruzado por hibridación, la escanda contiene más proteína, más grasa, y mayor contenido en minerales y en aminoácidos. Una de las particularidades del pan de escanda es que mantiene en perfecto estado de consumo durante varios días después de su cocción. En cuanto al sabor no cabe comparación, la escanda Asturiana posee una agradable sensación que ofrece más sabor y es más digestivo que el trigo blanco.
En el Principado de Asturias hay, al menos, una decena de variedades: la escanda roja (de grano rojo y excelente calidad panadera); la azulada de Grado (de ciclo intermedio, grano rojo y poco ahijamiento); la negra (de espiga negra vellosa y grano color rojo); la de Somiedo (grano color rojo oscuro, y peor calidad panadera); la escanda blanca o de la abundancia, etc. Todas ellas de la especie Triticum spelta. Simultáneamente se llaman escandas en Asturias a la povia de Malvedo, la povia Roja, la “escanda de la abundancia” y otras, encuadradas en la especie Triticum dicoccum.
El cultivo de la escanda merece una especial mención en los concejos de Grado, Belmonte, Somiedo, Proaza, Yernes y Tameza y zonas limítrofes, al igual que algunas parroquias de Salas y Tineo, donde conservan este cereal tradicional y de verdadero interés etnológico.
Alberto López García-Asenjo
Fuente visitada. cofradias.net
miércoles, 23 de enero de 2013
SANTA EULALIA DE OSCOS
Tras pasar el Alto de la Garganta, el viajero se prepara para ver inundados sus sentidos. El verde le rodea, y el silencio sólo es roto por el fluir del agua en dirección al cercano mar. La piedra se eleva y toma forma de casonas, palomares, hórreos, molinos y otras construcciones que se mimetizan con el entorno.
En Santa Eulalia de Oscos o Santalla, capital del concejo del mismo nombre, la vida crece alrededor de su plaza principal, a la que asoma el Ayuntamiento. Cerca están la iglesia parroquial, el lavadero público y la Casona de La Pruida, que se levantó entre los siglos XVII y XVIII.
Los pueblos circundantes merecen ser visitados porque permiten admirar cómo se combinan con sencillez piedra, pizarra y madera en busca de funcionalidad. Villamartín, Ventoso, Ferreira, Talladas, Teijeira, Lineras, Murias, A Valía, As Barreiras, Pumares con sus casonas o Barcia, donde se ubica la Casona de Aquel Cabo, pueden ser un buen comienzo.
El camino es también importante porque ofrece la posibilidad de detenerse en las fuentes, cabazos o pajares. En Pumares o Peizáis quedan todavía mazos, aunque el mejor conservado es el que se encuentra en el Conjunto Etnográfico de Mazonovo. Ferreirela es otro pueblo emblemático, patria del relojero Joannes Antonious Fernández Lombardero, y también del emprendedor Marqués de Sargadelos, cuya casa natal es un museo que recuerda su legado.
En busca de naturaleza, es imposible olvidar la Cascada La Seimeira a la que se llega por una ruta que parte desde el área recreativa de Pumares, o el bosque de robles A Carballeira A Salgueira, en la nueva Ruta Os Cortios.
Fuente visitada.
Revista fusionasturias.
sábado, 19 de enero de 2013
ARCHIVO DE INDIANOS-MUSEO DE LA EMIGRACIÓN
La fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración, ubicado en la localidad de Colombres, en el concejo de Ribadedeva, es a buen seguro una muestra perpetua y muy completa de este pasado migratorio, en el que el visitante con interés descubrirá suficientes motivos para entender cómo numerosas edificaciones, incluso actos sociales y parte del folclore actual de Asturias son deudores de aquellas familias que cruzaron el charco.
La casa donde se ubica el archivo-museo fue construida por el que fuese emigrante a México Iñigo Noriega Laso, que volvió a su tierra cargado de dinero y con la intención de construir todo un recinto señorial en el quedase constancia de su fortuna.
El edificio data de 1906 y lleva el nombre de Quinta Guadalupe en honor de la esposa del fundador. Este palacete, un claro exponente de la arquitectura indiana, pasó sin embargo por varios usos antes de llegar al actual. Fue Casa de Reposo y Hospital de Sangre después de que su primer propietario falleciese en México. Más tarde, sería adquirido por el estado español y reconvertido en centro de Auxilio Social hasta 1986. Al año siguiente, por iniciativa del Principado de Asturias, Caja de Asturias y la Universidad de Oviedo, se destinó a sede de la Fundación Archivo de Indianos.
Su interior es absolutamente elocuente, habla por sí solo de una estética única, la indiana, que refuerza los sentidos con la solidez que aportan los mejores y más exóticos materiales de construcción. En esto eran muy perseverantes los indianos, llegándose a extremos de barcos cargados de madera cruzando el Atlántico por encargo, para construir una casa en Asturias con la madera más joven del trópico. En el museo se han reconstruido algunas dependencias con mobiliario de la época. El resto del edificio está ocupado por una exposición permanente sobre los distintos aspectos de la emigración: desde billetes que hablan de la salida de los emigrantes y los puertos de destino, hasta los grandes centros sociales de la emigración española que hoy en día tienen una gran actividad y que surgieron décadas después de que se adquiriesen aquellos billetes, y no con poco esfuerzo, por una buena parte de la clase campesina de Asturias. De esta forma, los recuerdos y objetos de aquella partida tienen tanto peso como el sentido de morriña que marcó al asturiano emigrante durante décadas en su exilio.
La fundación posee una biblioteca especializada y un importante archivo documental sobre los centros asturianos de México, Buenos Aires, Cuba y otros centros y sociedades asturianas y españolas en América. En su labor de investigación y documentación se preocupa por ser fiel a los motivos y las circunstancias que marcaron el viaje de ida, la estancia y la vuelta, y persigue la creación de una gran base de datos capaz, a su vez, de generar investigaciones de múltiple signo, relacionadas con la emigración a América durante los siglos XIX y XX.
Pasear por la casa es como pasear por la historia y el sentimiento de nostalgia de muchos. No faltan referentes historiográficos que contrastan esta primera impresión. La Fundación cuenta con un salón de actos que anualmente convoca a una serie de estudiosos del tema. De sus reuniones han salido ya numerosas consideraciones de peso y conclusiones sin margen de error, en muchos casos casi obvios pero con el respaldo preciso de datos y hechos.
Se sabe, por ejemplo, que la emigración asturiana fue más tardía que la del resto de Europa. Se comenzó a emigrar de forma notoria a comienzos del siglo XX, mientras que los flujos migratorios desde Europa ya se producían a lo largo del XIX y antes. Otra nota característica es la predilección de los asturianos, al igual que los españoles en general, por los países americanos, con la exclusión de los Estados Unidos, lugar que eligieron italianos, ingleses y alemanes en su mayoría, pero nunca los españoles como primer destino, pues tenían enormes trabas legales para instalarse allí. En su contra se palpaba toda una legislación que les marginaba y no alentaba el viaje a esas tierras. Hay que tener en cuenta, claro está, que España acababa de tener un conflicto bélico con los estadounidenses.
El grueso de los que se iban estaba formado por gente joven y solteros. También, y en general como en el conjunto del estado, se trata de una emigración en la que existe una mayor proporción de personas que pagan sus pasajes de forma más o menos voluntaria, bien con medios propios o sufragados por empresas o familiares de los lugares de destino. El emigrante siempre contaba con el respaldo de una familia, de unos parientes, que le invitaban y colaboraban económicamente en la emigración. En otros países, al contrario, se daban más los agentes de reclutamiento que enrolaban a la gente de pocos recursos y prácticamente les obligaban a emigrar.
Se sabe también que la expresión “hacer las américas” traduce la impresión, por parte de los que se quedan, de que los que se han ido han mejorado económicamente, de que han aprovechado las circunstancias de esos países al máximo. También es cierto que hay que combatir la idea de que todos tuvieron éxito en su viaje. No todos lo lograron, pero sí una mayoría, y esto se mide en las regiones de origen donde el prestigio de los retornados, los indianos, fue muy alto.
Esta circunstancia se puede observar sin ir más lejos en la localidad de Colombres, donde se encuentra el Archivo, pues se respira incluso un aire latinoamericano, con un ayuntamiento y una plaza circular que bien podría ser la réplica de un espacio público mexicano.
fuente visitada. desdeasturias.com
jueves, 17 de enero de 2013
PLAZA DEL FONTÁN (OVIEDO)
Su nombre procede del vocablo bable fontán que designa a un manantial en forma de charca. En el caso que nos ocupa existía efectivamente un fontán en esta zona de Oviedo, perteneciente al Monasterio de Santa María de la Vega, al que aportaban además sus aguas riachuelos del entorno, convirtiéndolo en una auténtica laguna que desaguaba en la parte baja de la Calle Rosal y seguía hasta los Pozos, sumiéndose en ellos. Los topónimos Fontán y Rosal figuran ya en un documento de 1237 recopilado más tarde por Jovellanos. Otro documento, fechado en 1376 y conservado en forma de pergamino en la Catedral de Oviedo hace también referencia al Fontán.
El 19 de agosto de 1523 los regidores de la Ciudad y el Concejo resolvieron desecar el Fontán por ser un foco de infecciones y por haberse ahogado allí varias personas; las labores de desecación no culminarían hasta 1559 construyéndose entonces una fuente y un lavadero, que al parecer se intentó trasladar a la Plaza Mayor en 1600.
Tras la expulsión de los jesuitas por orden del Conde de Aranda, acusados de haber instigado el motín de Esquilache, el 2 de abril de 1767, su edificio fue destinado a alfolí y posteriormente, especialmente durante la Revolución Gloriosa de 1868, a cuartel. La iglesia del colegio se convirtió en la parroquia de San Isidoro por disposición del Consejo de Castilla en 1770.
Marcos de Velasco elaboró una normativa para edificar el frente Oeste de la Plaza, lo que después recibiría el nombre de Arco de los zapatos, en 1660, la normativa fue aprobada por el Ayuntamiento a pesar de lo cual sería conculcada repetidamente. En 1666 se proyecto la construcción de un patio de comedias, de un hospital para huérfanos y un mesón. La Casa de Comedias sufrió notables modificaciones y reconstrucciones entre 1799 y 1849, quedando dotado finalmente para albergar a seiscientos espectadores. Con la apertura del Teatro-Circo de Santa Susana y posteriormente del Teatro Campoamor se clausuró la Casa de Comedias llegando a pensarse en derribar hacia 1901; se ha conservado la fachada, situada al lado del Palacio del Marqués de San Feliz.
En 1792 se erigieron treinta y seis tiendas siguiendo el perímetro del Fontán y cuatro casas altas con torrecilla en sus ángulos, todos ellos con techumbre de pizarra y soportales al interior y exterior, según un diseño de Francisco Pruneda. Estas edificaciones estaban pensadas como comercios.
En 1814 se acuerda darle el nombre de Daoiz y Velarde a la parte Sur del Fontán en recuerdo de los héroes del 2 de mayo de 1808.
En 1981 la Dirección General de Patrimonio Artístico se acometió una importante restauración de la Plaza el Fontán en la que algunos edificios dado su estado calamitoso fueron derruidos, con la consiguiente polémica, y sustituidos por réplicas.Un año antes el estado dio su aprobación para convertir la antigua Casa de Comedias en la Biblioteca Pública de Oviedo, que fue finalmente inaugurada en 1987 con el nombre de Biblioteca Pérez de Ayala.
Fuente visitada. el.tesorodeoviedo.es
lunes, 14 de enero de 2013
PAISAJE Y ECOSISTEMA DEL CUERA
Al hablar de la Sierra de Cuera hablamos de una meseta elevada, tapizada de prados y coronada por picos de fácil ascenso. Abundan las brañas, algunas habitadas. Las majadas o vegas presiden los puertos de Cuera, desde siempre destinadas al pasto del ganado. También son visibles las huellas de las explotaciones mineras que funcionaron hasta los años 70 del siglo pasado. Además contiene en sus límites una gran riqueza prehistórica, datada en numerosas cuevas y simas. Sobresalía la actividad metalúrgica en torno al 2000 a.C. Se han localizado restos de diversas fases del proceso de transformación del cobre. El Cuera sirvió a la economía y la sociedad de la Edad de Bronce. Hoy en día muchas de sus oquedades de su vertiente meridional sirven para la curación del popular queso de Cabrales.
El paisaje y ecosistema del Cuera-
Su paisaje se integra en la red de espacios protegidos del Principado de Asturias y abarca un extenso territorio del Oriente de Asturias. Laderas, bosques, valles y cimas se despliegan a lo largo de cinco municipios de esta comarca: Cabrales, Llanes, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva. Un total de 40 kilómetros de longitud que se inician en las inmediaciones del río Sella por el Oeste y prosiguen a escasa distancia del mar, finalizando en el extremo oriental del Principado, junto al río Deva.
El Cuera es también un ecosistema bien nutrido. De su fauna destaca la presencia del zorro, la marta o el gato montes, así como la abundancia de corzos y jabalíes. Con suerte podremos atisbar el vuelo del águila real, buitres, alimoches y otras grandes rapaces. La foresta está constituida básicamente por hayedos, robledales y encinares. Si contemplamos la sierra desde la costa vemos que no hay apenas vegetación apreciable, sin embargo, rebasada la primera línea de cumbres, el Cuera se abre a estrechos valles, ciegos en muchas ocasiones, que albergan un sinfín de praderas y brañas orladas de fresnos, arces y espineras. El valle más ancho y productivo desde el punto de vista ganadero es sin duda la Llosa de Viango. En las laderas que circundan esta planicie y casi hasta la cumbre más alta de la Sierra, el Pico Turbina, se sitúa la masa boscosa más extensa de la sierra: un hayedo eútrofo orientado al norte, que recoge las frecuentes nieblas que vienen desde el mar y que en este punto no logran rebasar el cordal.
Para el ser humano, la sierra se levanta en aparencia infranqueable y delimita dos espacios geográficos que han tenido diferente evolución histórica y social: “la marina llanisca” y lo que se ha denominado el “trascuera”.
La relación entre ambos territorios ha venido marcada por las actividades ganaderas y los pastos comunes. Del lado litoral, en torno a Llanes, existen diversas sierras planas que son antesala del Cuera, como las de Cué y Pimiango, otras más al interior, como las de Purón, La Borbolla o Los Carriles. En todas estas sierras menores encontramos coquetas aldeas y alojamientos rurales de calidad desde los que iniciar una infinidad de rutas.
Al norte, la pendiente de la sierra no permite localizar caserío alguno, sólo la aldea de El Mazucu se atreve a asomarse a las primeras estribaciones siguiendo la hendidura de La Tornería. En su vertiente sur, cerca ya de los Picos de Europa, encontramos numerosas aldeas cabraliegas como Ortigueru, Pandiello, Puertas, Asiegu, Arangas… en todas ellas encontraremos reconfortantes casas rurales y buen alimento para realizar excursiones camino de las cumbres asequibles del Cuera.
El Pico Turbina, con 1.315 metros de altitud es la cota más alta de esta pequeña cordillera y quizás la ruta a pie más apetecible.
Fuente visitada. e-llanes.com
sábado, 12 de enero de 2013
LOS DENTISTAS SACAMUELAS AMBULANTES
la labor odontológica fue llevada a cabo inicialmente por el barbero sangrador, que además de sus otros cometidos cumplía el de sacamuelas, "el oficio más maldito del mundo", como diría Quevedo, pero sí con el beneplácito de las gentes. Y en este menester ejercido en las calles, plazuelas y feriales por charlatanes, pícaros y truhanes, simples atrevidos prácticos, que ejercían al margen de toda ciencia.
este ejercicio gritesco y espectacular, casi folklórico, de los dentistas sacamuelas ambulantes, se prohibe en España a partir de la Real Orden del 28 de Mayo de 1876, si bien es cierto que la total erradicación de los charlatanes sacamuelas aún costó muchos años.
existen noticias de algunos de estos famosos que pasaron por nuestra región, como Eduardo Ciutti, apodado "el italiano"; "Manolo, "el de la chaqueta apretá", valenciano de origen y conocido como "el dentista de la serpiente", por utilizar un aceite de tal reptil para cohibir la hemorragia post-extracción.
Feijóo aconsejaba la limpieza de los dientes con frecuencia y con polvos de xibia, o con los de pan quemado, o con sal común. En las enfermedades de los dientes se usaron procederes de magia simpática y así fue común la utilización de amuletos diversos, como dientes de lobo, jabalí etc. En los niños los dientes de leche no solían tirarse en cualquier lugar, por temor a que se derivasen males para el niño. Lo común era, y aun es, que, al menos en algunos lugares, para conseguir que la segunda dentición salga bien a un infante, que aquellos se arrojen a un tejado o al mismo cementerio.
Contra los dolores de muelas aconsejaron enjuagues con aguardiente o con infusiones de hierbas (beleño, acónito, tabaco, etc.). En Tereñes (Ribadesella) el saúco se utilizaba contra los dolores de muelas y se cantaba de esta forma.
"La flor de saúco, madre,
ya la tengo recogida,
del sereno de San Juan
que sirve de medicina"
Esta hierba, de flor de saúco, se hervía en una pequeña cantidad de leche y de este modo preparada se bebía en ayunas. también se aconsejó machacar la "hierba del sapu" y a guisa de cataplasma colocarla sobre la mejilla dolorida. El ajo fue utilizado, igualmente, en similar aplicación.
Otros procederes fueron la "camisa de la culebra, colocándola alrededor de la cabeza o la utilización de hojas de laurel , formando una cruz, en la planta del pie.
En Gijón se combatió el dolor de muelas untando las encias con la "grana" de una planta llamada "racimu de culebra", cuyos frutos rojos o "boles de culebra" se recogen en las sebes rurales.
pero sin duda, el más eficaz remedio contra el dolor de muelas fue la extracción. De ahí que se dijese: "al que le duele la muela, que se la saque". Y para combatir la hemorragia subsiguiente se hacía enjuagar con agua negra obtenida del pilón de piedra de la fragua, donde el herrero templa sus herramientas y que se admitía como beneficiosa, por su efecto hemostático y riqueza en hierro.
El mal estado de la dentadura en los habitantes de la región, aparte de otras razones higiénicas y alimenticias, la achacaba el vulgo en el pasado a que "el asturianu pierde los dientes por beber la sidra fría y comer les castañes calientes".
Fuente visitada.
Medicina Popular en Asturias.- E. Junceda Avello.
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