martes, 3 de febrero de 2015

HISTORIA DE LA COFRADÍA DE PESCADORES DE LUANCO


El 5 de febrero de 1776, el cielo se desplomó sobre Luanco. Un viento frío y fuerte del noroeste se precipitó de pronto sobre la localidad. En el mar, quince embarcaciones de la villa, que habían salido a faenar con doscientos veinticinco hombres a bordo, se extravían junto a otras cinco del vecino concejo de Pravia. Nadie recuerda una galerna tan brutal, tan feroz y despiadada... desde muchos años. La desesperación y el terror domina a los que desde tierra dirigen sus ojos al horizonte. Las mujeres y los niños, cuenta la tradición, acuden a la parroquia e imploran el regreso de los marinos ante la figura del Santo Cristo del Socorro.


El tiempo pasa sin novedades. Pero al final, de manera “milagrosa”, las veinte embarcaciones acaban arribando al puerto. Una a una, con todos los tripulantes a salvo. El Santo Cristo del Socorro sustituyó a la Virgen del Rosario como patrón del gremio de pescadores. Y la conmemoración del milagro, cada 5 de febrero, se convirtió en la fiesta más importante de Luanco y alrededores. La cita rinde homenaje a los pescadores jubilados y fallecidos en naufragios –“¡Venid aquí, hijos todos del mar!”, dice la primera estrofa del himno que cantan los luanquinos– y exalta las esencias marineras de una región que durante siglos ha vivido por y para el mar.


* COFRADÍA DE PESCADORES SANTÍSIMO CRISTO DEL SOCORRO *
Las noticias sobre la existencia de asociaciones de pescadores en Luanco se remontan a 1687, libro de actas de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, fundada por los marineros de Luanco donde se reconoce la existencia de otro libro anterior y desaparecido. Al culto de la virgen del Rosario se dedicaron siempre los marineros de Luanco y es a finales del XIX cuando la advocación cambia al Cristo del Socorro.


El 4 de febrero de 1881 se reúnen en la iglesia parroquial armadores, patrones y marineros de Luanco bajo la presidencia del el párroco para fundar la "Hermandad del Santísimo Cristo del Socorro", con el fin de celebrar varias fiestas religiosas, socorrer a los marineros enfermos y necesitados en caso de enfermedad y muerte. Durante el año 1882 se reconoce la existencia de otra asociación similar que no funcionaba denominada "Sociedad Marítima del Socorro", se acuerda la fusión de ambas bajo la denominación "Sociedad Marítima y de Hermanos del Socorro".


 Fuentes visitadas. www.elmundo.es
  www.archivosdeasturias.info

martes, 27 de enero de 2015

LA VÍA VERDE DEL TRANQUERU - PERLORA.


Desde aquel antiguo tren minero hasta la actual Vía Verde del Tranqueru, han pasado ya muchos años. En aquel entonces, el ferrocarril del Carreño (Gijón-Avilés), línea ferroviaria de Feve, era un modesto tren minero entre los apeaderos de Perlora y Xivares.


Este era un tramo complicado a la par que espectacular por su camino pegado a las rocas de los acantilados, volando casi sobre el mar en algunos puntos a una altura de 1.420 m junto a la costa. Curvas y contracurvas del trazado planteaban serios problemas de explotación al ferrocarril. Por ello, a finales de los setenta se procedió a construir una variante que evitaría el paso por esta zona.


Años más tarde, en 1999, el Principado de Asturias fue el encargado de recuperar este trazado como vía verde, de inigualable valor botánico y panorámico. A sus valores paisajísticos se une su potencial como eje de comunicación entre Perlora y Xivares y su entorno, uniendo dos zonas de playas de gran demanda de uso en el ámbito del litoral gijonés.


Podemos comenzar el paseo por el lado de Perlora, dirección Gijón. A través de un túnel perfectamente iluminado. Tras el túnel comienza nuestro camino por el tramo acantilado que sobrevuela la playa del Tranqueru.


Localización: Entre Perlora y Xivares.
Asturias Longitud: 1,2 km.
Usuarios: Ciclistas y senderistas
Tipo de firme: Tierra acondicionada
Medio Natural: Acantilados
Infraestructura: Vía Verde. 3 túneles
Cómo llegar: Perlora y Xivares: Feve, línea Gijón – Pravia.


Fuente visitada. www.feve.es/recursos/

lunes, 12 de enero de 2015

LA PRIMERA MENCIÓN DEL HÓRREO


La primera mención del hórreo en una figura legal concerniente a la protección del Patrimonio tiene lugar en el Real Decreto Ley de 9 de agosto de 1926, que le otorga al hórreo la consideración de bien inmueble. Hay que tener en cuenta que desde 1863 la jurisprudencia le confería la consideración de bien mueble. Este cambio de estatus, le abrió la puerta al hórreo para ser considerado Monumento Histórico-Artístico, con la protección legal que esta figura implica.


Posteriormente, la caída de los hórreos en desuso llevó al legislador a emitir un Decreto específico para intentar su protección, ya que eran cada vez más frecuentes su transformación, su destrucción, su venta y su traslado por piezas, incluso al extranjero. De este modo todos los hórreos gallegos y asturianos de más de un siglo quedaban bajo la protección del Estado español, que debería autorizar cualquier obra o modificación.


Asturias dispone de un régimen específico de protección de hórreos, paneras y cabazos recogido en la Ley del Principado de Asturias 1/2001, de 6 de marzo, de Patrimonio Cultural, en la que se prohíbe la construcción de hórreos desvinculados de la vivienda, que los de nueva factura deberán adecuarse a los materiales y características constructivas y morfológicas tradicionales de estas edificaciones, y establece diversas regulaciones respecto a los hórreos construidos con anterioridad a 1900, incluso de los que no hayan sido declarados Bien de Interés Cultural ni incluidos en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias.


fuente visitada. Wikipedia.

jueves, 8 de enero de 2015

SAN PEDRO DE NORA-LA CÁMARA SOBRE EL ÁBSIDE.


En San Pedro de Nora, y en otros muchos edificios del prerrománico asturiano, se encuentra una pequeña cámara sobre el ábside central -a veces también sobre los laterales- que se encuentra aislada del resto del edificio, y a la que tan sólo se puede acceder con dificultad y utilizando una escalera de mano.


A excepción de la iglesia visigoda de San Pedro de la Nave (El Campillo, Zamora), este espacio tan sólo se encuentra en algunas de las iglesias del prerrománico asturiano. Lo encontramos en las iglesias de San Julián de los Prados, San Tirso, Santa María de Bendones, todas ellas del periodo de Alfonso II (791-842), San Salvador de Valdediós, San Adriano de Tuñón, de la época de Ramiro I (842-850) y en San Salvador de Priesca, que pertenece a la última etapa constructiva del prerrománico asturiano. En todos estos ejemplos a la cámara solamente se puede acceder desde el exterior, aunque hay tres excepciones: San Pedro de la Nave, que se encuentra tan sólo comunicada con el interior de la iglesia, Santullano, que presenta accesos desde el interior y el exterior, y San Salvador de Valdediós, cuyas cámaras situadas sobre los ábsides laterales no presentan ningún tipo de comunicación.


En San Pedro de Nora la cámara se sitúa encima del ábside central, y su acceso sólo es posible atravesando la estrecha ventana que se abre al exterior encima del ábside.  Desde un punto de vista práctico, se ha dicho que quizás fue construida como cámara del tesoro, pero lo cierto es que se encuentra demasiado a la vista como para ser así.


También se ha dicho que pudo ser una especie de prisión, un lugar de meditación de los monjes, un almacén de grano o quizás algún tipo de espacio simbólico donde conservar las reliquias. No hay duda de que estos espacios tienen una función estética, pues contribuyen a regularizar los diferentes volúmenes, por lo que quizás, fue éste su destino. Desde el punto de vista estructural estas cámaras compensan la altura, y contribuyen a distribuir mejor los diferentes empujes de los muros, por lo que tampoco hay que descartar esta solución. Desde luego, la función estética y estructural no está reñida con cualquiera de los usos utilitarios que se han planteado. En cualquier caso, es necesario enfrentarse a su interpretación con una amplitud de miras, siempre teniendo en cuenta que no ha llegado hasta nosotros ninguna fuente documental contemporánea que apoye o desmienta ninguna de las hipótesis mencionadas.

Tal y como ha llegado a nosotros, San Pedro de Nora presenta muchas similitudes con San Julián de los Prados, pero hay que tener en cuenta que ha sufrido varias campañas de restauración a lo largo del siglo XX, y que algunas han sido muy agresivas. Los documentos gráficos que se conservan de principios del siglo XX nos muestran el edificio había sido muy alterado en su conjunto. En uno de sus laterales tenía adosado un cementerio, rodeado mediante un pequeño muro, y en el cuerpo de la iglesia se habían hecho diversos añadidos, como una espadaña de gran tamaño, así como algunos edificios que ocultaban el edificio original, del que tan sólo se conservaba el cuerpo de la iglesia y los tres ábsides.


En el año 1935 Alejandro Ferrant, asesorado por Manuel Gómez Moreno, emprendió una primera campaña de reformas. Sin embargo, poco después, en el año 1936, la iglesia sufrió un aparatoso incendio que la dejó herida de muerte, destruyendo todas sus cubiertas y debilitando los muros. A partir del año 1952 hasta 1964 el arquitecto Luis Menéndez Pidal inició la primera de una serie de campañas de restauración, que en gran medida configuraron el aspecto actual del edificio.

Sus mayores críticas derivan de la construcción de una torre campanario entre los años 1963 y 1964, que fue construida de nueva planta. No se conservan restos de cimientos de una estructura similar en la primitiva iglesia, y su edificación fue realizada en un emplazamiento elegido al azar sin ningún tipo de evidencia arqueológica ni fundamento tipológico.


 Fuente visitada. www.arteguias.com

martes, 23 de diciembre de 2014

GIJÓN-UNIVERSIDAD LABORAL



«¿Por qué la Universidad Laboral tiene la entrada de espaldas a Gijón?». La pregunta le asaltó hace ya más de medio siglo a uno de los arquitectos que, poco antes de la inauguración de la obra de Luis Moya, participaron en una sesión monográfica sobre el magno edificio encargado por la Fundación José Antonio Girón. El propio Moya le respondió aludiendo a la práctica y a la estética. «Porque de Gijón vienen los vientos más fuertes, de los que hay que protegerse. (...) Hay otra razón: quisimos proteger la fachada de miradas prematuras. Cuando se haga la avenida que ya se proyectó, la fachada se verá desde la distancia en que queremos que se vea», esto es, obligando al visitante a rodear toda la obra.


Era 1955 y el gran conjunto se preparaba para recibir a sus primeros alumnos. Cuando se completó, la Universidad Laboral sumaba 270.000 metros cuadrados de superficie y 55.000 de fachadas, lo que le convertía en el mayor edificio de España. Tenía un patio central de cuyas dimensiones presumía Luis Moya por ser las mismas que las de la veneciana plaza de San Marcos, un conjunto de edificios de uso diverso, integrados en una misma pieza pero de muy diversa tipología -«el teatro tiene que tener fachada de teatro, la iglesia traza de iglesia, y los pabellones no pueden parecerse ni a teatros ni a iglesias», argumentaba su autor-, y una torre de cien metros que es aún hoy, cielo y vigía de Gijón.


En el primer año de actividad, la Universidad Laboral acogió en total a 408 niños. 111 eran asturianos y el resto llegaron de Cataluña (64), Valencia (4), Aragón (12), Vizcaya (37), Andalucía (37), Castilla la Nueva (61), Castilla la Vieja (27), Extremadura (8), Galicia (18) y León (22), casi todos ellos hijos de trabajadores de la construcción. Aunque los llegados desde otras provincias, y muchos asturianos, estudiaron como internos, también había alumnos que cada día se acercaban desde Gijón. «Hasta que en 1958 se compraron dos autobuses, se les dejaron bicicletas BH para que vinieran desde Gijón a la Laboral, porque si no la única forma que tenían de ir a clase era con el tranvía, que les dejaba en La Guía».
Ha pasado más de medio siglo y la Universidad Laboral, resucitada tras un importante periodo de abandono, ya sólo dedica a la educación una parte de sus espacios. Otros han sido transformados para acoger congresos y actos culturales. Pero a pesar de estos cambios, a pesar del paso del tiempo, su torre sigue siendo el principal vigía de la ciudad, aun habiendo pasado 59 años dándole la espalda a Gijón.

 Fuente visitada.www.elcomercio.es

jueves, 4 de diciembre de 2014

LA TIRANÍA DE LOS OMAÑA (CUDILLERO)


Gran parte del concejo de Cudillero estuvo bajo el poder feudal de los Omaña durante cerca de trescientos años (del XIII al XVI). A pesar de no tratarse de un coto jurisdiccional, A. J. de Banzes alude a las vejatorias imposiciones de esta poderosísima familia: «Los señores de la Casa de Omaña  tenían extraordinarias regalías, que es de tradición las perdieron por un litigio. No se podía poner fuego, abrir puerta ni ventana, antes que ellos lo hiciesen, en casa alguna del pueblo; y sin su licencia. Tenía un pez de cada barco, que valía en la concha; y puerta particular para entrar en la iglesia...». Esta denigrante situación propició frecuentes enfrentamientos con los disconformes pixuetos, recurriéndose a armas y, mayormente, a pleitos para zanjar diferencias.


El Palación o Castiallu, nombre de la casa feudal de los Omaña, estaba instalado en el solar donde se levantó el Ayuntamiento en el s. XIX, junto a la iglesia. Imponía su posición, altiva, sobre una roca en el fondo del pequeño abrigo costero, dominando el puerto. Se trataba, según Fortunato Selgas, de «un edificio de planta irregular, debido a las desigualdades de la roca en que se sustentaba; y sus muros, de estructura incierta, trabajados de fortísima argamasa, tenían gran anchura, especialmente en los sitios más fáciles de expugnar». Por su parte, A. Bravo lo describe como «fuerte, con saeteras, almenas y torre del homenaje, con chimenea-anuncio para encender los hogares de las demás casas».


A pesar de todo, Cudillero se convirtió en un famoso centro pesquero, que en el siglo XV solicitó la concesión del privilegio del alfolí (almacén) de la sal, petición, al parecer, no concedida nunca. Durante la etapa feudal, los pescadores formaron su gremio. De aquí salieron, otrora, intrépidos pescadores hacia las costas de Flandes, Inglaterra, Escocia o Portugal, y fueron muchos los que participaron en el cerco a Gibraltar y en las campañas de conquista de Sevilla y La Florida.

Fuente visitada. cudillero.es/historia

martes, 2 de diciembre de 2014

USOS DEL PALO, GARROTE, TRANCA EN ASTURIAS


En el auto dado el 5 de julio de 1748, por D. Juan Antonio de Argüelles Meres, Juez Primero y Alcalde Ordinario por el Estado Noble del concejo de Siero se decreta: “Que ninguno traiga armas prohibidas por leyes y premáticas de estos Reinos, y que tampoco traigan así dichos vecinos como los moços solteros palos de acebo ni de otra madera gruesos ni ñudosos, y los que quisieran traer sean lisos y largos quasi bara y media, pena de prisión y de quinientos mrs.”


Es un complemento indispensable en los hombres. Puede estar adornado con dibujos o grabados y también con refuerzos metálicos. Las maderas que se solían utilizar eran las de acebo o avellano. En las tareas cotidianas los ganaderos y campesinos utilizaban el palo para encaminar a los animales a los que cuidaban, pero también y debido a la orografía este complemento era utilizado para apoyo y salto en caso de pendientes muy pronunciadas, dándose el paralelismo con la utilización en la isla de la Gomera de la “jastia”.


En las romerías o fiestas, y debido a las disputas que se generaban, también era utilizado como elemento de lucha. Así queda reflejado en manifestaciones iconográficas. Para Romulada Martín-Ayuso, el palo completaba la indumentaria del aldeano:
“...un hermoso garrote, la tranca, tallado con artísticos dibujos y claveteado en el extremo superior con clavos dorados. Llevaba algunas veces un cordón con borlas, regalo de la moza. Otras veces usaban, en vez de garrote, el verdascu, flexible palo de avellano, terminado en una ramita a manera de látigo. Estos palos se veían imprescindiblemente en las romerías y eran las armas que empleaban en la consabida pelea, término de todas ellas”.


 Fuente visitada.www.unioviedo.es