Mitología Asturiana
ESPERO OS GUSTE ESTA PEQUEÑA RECOPILACIÓN, DE CUENTOS,HISTORIAS,COSTUMBRES Y LEYENDAS DE NUESTRA ASTURIAS ANTAÑONA. Y A PODER SER QUE NUNCA SE ECHEN AL OLVIDO.
martes, 29 de mayo de 2012
LOS TALAMEIROS Y LOS CORTINOS.
El "Talameiru" es un modelo de colmenar hoy prácticamente desaparecido y del que sólo se conservan unas pocas ruinas. consiste en una pequeña torre, cuya altura no sobrepasa los tres metros, de planta cuadrada de dos metros por cada lado y construida con mampostería; en su cima se armaba un suelo con unos largos tablones que sobresalían hacia afuera y en los que se asentaban las colmenas lejos del alcance de los animales. A veces, alrededor de los "talameiros" se cavava un foso, cerrado por un muro, en el que en algunos casos también se colocaban las colmenas. El número máximo de truébanos que podía albergar un "talameiru" era de diez o quince, muy pocos si lo comparamos con un "cortín", donde cabían entre treinta y sesenta colmenas.
Los "talameiros" se construían sobre todo en las sierras, cerca de las brañas o junto a los caminos que iban a ellas, y abarcaban un área geográfica pequeña integrada por las parroquias del Valledor (Allande), las montañas, el Couto, Bisuyo y Oubachu (Cangas del Narcea) y Seroiro (Ibias). En todas éstas convivían con los "cortinos", que eran los colmenares más abundantes, y que paulatinamente fueron sustituyendo a aquéllos.
Los "cortinos" son unas construcciones sencillas de planta redonda, cuyo diámetro oscila entre los doce metros y un máximo de veinte, formadas tan sólo por un muro de mampostería de dos o tres metros de altura y un espesor de setenta centímetros o un metro. También existen "cortinos" de planta cuadrada, pero son menos frecuentes.
El muro de los "cortinos" se levanta siguiendo la pendiente del terreno con el objeto de no dar sombra en su interior; en su parte superior lleva unas losas de pizarra o unos tablones de madera, aunque éstos son más raros, que sobresalen hacia afuera aproximadamente cuarenta centímetros y reciben los nombres de "barda". Las funciones de este remate son impedir que el agua de lluvia penetre en el muro y acabe derribándolo, y poner un impedimento a los osos cuando intentan entrar. La mayoría de los "cortinos" poseen una puerta de pequeño tamaño (altura 145 cm y anchura 65-70 cm) con cerradura, que a veces está elevada del suelo medio metro para hacerla poco accesible. Los asentamientos más comunes son los valles pequeños y laterales de los cursos de los ríos, y siempre en la parte protegida de los vientos procedentes del oeste, así como del norte y nordeste. En cuanto a la altitud, los colmenares rara vez superan los 800 m.
la principal función de los "cortinos" y "talameiros" era proteger las colmenas de los osos y en menor medida de los perjuicios que podían causar otros animales (tejones, zorros), entre los que también estaban los rebaños de ganado menudo, que hasta hace pocos años pastaban en el monte bajo. Para los campesinos ambas costrucciones estaban en función del oso, y así se explican ellos la forma redondeada de los "cortinos, "pa qu´el oso nun pueda trepar polas esquinas"; el alero de losas y tablones, y, en algunos casos, la falta de puerta. Pero aparte de estos impedimentos los campesinos también colocaban en los alrededores de los colmenares otros ingenios disuasorios para los osos, así como trampas para cazarlos. Entre los primeros estaban los "mazones" o "mazapilas" que producen un ruido intermitente, y la simlpe colocación de objetos metálicos atados que nada más tropezar con ellos meten ruido.
Fuente visitada.
Las abejas la Miel y la Cera en la Sociedad Tradicional Asturiana.
Xuaco López Álvarez.
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EL CAMPESINADO
jueves, 24 de mayo de 2012
CANTÁBRICO LA DESPENSA ASTURIANA
El mar es la despensa de la cocina costera asturiana. El tránsito es
directo: del mar a las cocinas, y de las cocinas a las mesas. No hay pasos
intermedios que hagan que la calidad
de los productos se pierda por el camino.
de los productos se pierda por el camino.
El mar Cantábrico marca las temporadas de las cocinas asturianas de la costa. Al amanecer, cuando los barcos llegan a puerto con las redes llenas de los frutos del mar, las lonjas se convierten en un auténtico hervidero. A esas horas las rulas, como se conocen en Asturias a las subastas de pescados y mariscos, son el punto centro de una actividad que para muchos cocineros marca el comienzo de su día. Dependiendo de la época, de las bodegas de los barcos salen diferentes especies. Ahora, con la llegada de la Navidad, los protagonistas son los acorazados del mar. Las andaricas, los centollos, las ñoclas, los oricios, los bugres o las langostas ponen de fiesta las mesas asturianas. La verdad es que poca preparación necesitan, puesto que en sí mismos ya son un auténtico lujo. Su paso por las cocinas es un mero trámite, salvo que las manos del alquimista logren una transformación basada en la creatividad y en la imaginación. Este es el caso de platos preparados a base de mariscos como por ejemplo las almejas a la marinera, las ñoclas a la sidra, los oricios rellenos o el bogavante con verdura. Verdaderos privilegios para el paladar.
Otra de las joyas del Cantábrico son los pescados. La tradición asturiana habla de que en Navidades no puede faltar un buen besugo en la mesa. Pero la verdad es que la escasez de esta especie, sumada a los altos precios que alcanza hace que para muchas economías sea un pescado inaccesible. Como contrapartida el mar se vuelve generoso, y llena las redes de los pescadores con otros tipo de pescados que no tienen nada que envidiar, como la merluza, la lubina, el sargo o el pixín que, aunque feo, es un auténtico convidado de honor en la mesa ya no sólo en navidades, sino en todas las épocas del año. Con esta variedad y, sobre todo, con esta calidad, es normal que muchas Guisanderas digan que el pescado del Cantábrico, como mejor está, es a la plancha, aderezado con un buen chorro de aceite de oliva virgen. Pero, al igual que pasa con los mariscos, sería muy difícil para la gastronomía asturiana quedarse sólo ahí. El espíritu inquieto de los profesionales de los fogones de Asturias se ha empeñado en mejorar lo que de mano ya es perfecto. Y lo han conseguido. Hay platos de la cocina tradicional asturiana que siguen estando de moda a pesar del paso del tiempo. Una buena muestra pueden ser las fabes con almejes, las calderetas de pescados y mariscos o la lubina al horno. Los sabores de siempre mejorados por las manos y los fogones de quienes llevan generaciones manteniendo el peso de la tradición.
Para finalizar una buena comida a orillas del Cantábrico, nada mejor que recurrir a los postres clásicos de la mesa asturiana: el arroz con leche, hecho con paciencia y esmero, o los borrachinos. Sea cual sea la elección, nunca defraudan.
Fuente visitada. revistafusion.com
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EL CANTÁBRICO
miércoles, 23 de mayo de 2012
CASCADA DE TABAYON DEL MONGAYU
En Asturias destacan por su belleza y magnitudlas cascadas de Patines, en Pajares (Lena), Oneta (Villayón), Siblu o Xiblos
(Teverga), Aguas Blancas (Cangas del Narcea), Llaímo (Sobrescobio), Fiollo
(Castropol) y Tabayón del Mongayu (Caso)... Siendo esta última una de las más
notables.
descubreasturias.com
Fotografía. Luis Rollán
Para contemplar la cascada del Tabayón (también
Tambayón o El Tombayón) hay que desplazarse a tierras casinas de la sierra del
Mongayu, en las estribaciones norteñas de la zona central de la Cordillera
Cantábrica, entre los puertos de Tarna, Las Señales y San Isidro. Lugares por
los que se puede acceder a ella en largas travesías. Pero para una caminata
tranquila lo más aconsejable es tomar como punto de partida el pueblo de Tarna
(situado debajo del puerto del mismo nombre) o la zona de Les Torres, un poco
antes del citado pueblo, en plena carretera de Campo de Caso (Campu Casu) al
puerto de Tarna (AS-17) (aunque ahora esta muy cerrado el camino). En Les
Torres se entronca el Nalón con el río de La Ablanosa (que desciende de la vega
del mismo nombre y de la de Pociellu, formando una abrupta foz). El Nalón cerca
de ese lugar taja el desfiladero de Les Canales o de Entrepeñes. También desde
el famoso bosque de Reres (o Redes) se podría visitar esa cascada, pasando por
las vegas de Pociellu y La Ablanosa (lugares de gran belleza y también dignos
de ver).
Se saldrá del pueblo de Tarna por una caleya
(señalizada con rutas a la cascada y a los Rebollos del Llano del Toro) que
primero va en dirección Oeste, y Suroeste después. Pasando por el hermoso
bosque de especies autóctonas de Saperu, donde habitan multitud de animales
salvajes, desde cérvidos a jabalíes También hay algunos cantaderos de urogallo
y no es infrecuente la presencia de lobos. En las altas cotas trepan con
destreza los rebecos y por los árboles saltan velozmente la ardillas y
abundantes aves.
El camino que nos lleva por este espeso bosque se
denomina Pedregalón, y pasa por la antigua mayada de Los Cabaniellos, así como
por las fuentes y arroyos de Rodrigu y Arellales. La ascensión es suave y si
acompaña la suerte, y vamos sin armar ruido, podremos ver algún mustélido
(comadreja, marta, tejón, garduña, armiño o turón). Así como corzos y ardillas.
Para ello es aconsejable parar alguna vez a contemplar la Naturaleza y no ir
corriendo "contra reloj".
Después de algo más de una hora de tranquila
caminata, comenzaremos un pequeño descenso hasta la amplia vega de La Campona,
antigua majada pastoril y donde veremos ya la cascada de Tabayón del Mongayu.
Esta cascada la forma el río del Mongayu,
afluente del río de La Ablanosa. A su vez, como dijimos anteriormente,
tributario del Nalón. En la parte alta de la cascada está la vega del mismo
nombre, a unos 1.400 metros de altitud. Y casi 200 metros más abajo se
encuentra la vega La Campona (en uno de cuyos extremos cae serpenteante la
cascada). Entre las dos vegas citadas y según se mira al salto de agua, a su
derecha, hay un empinado sendero que pasa por las laderas de La Cuchella,
Requexines y La Rasa, entre arbolado autóctono y con el fragor del agua que se
descuelga torrencial. Aunque no aconsejamos seguirlo si no se esta entrenado en
montañismo. Además algunos guardas muy celosos de la zona quieren prohibir el
paso, según parece, a las excursiones colectivas.
Después de descansar y reponer fuerzas en las
praderías La Campona (donde ahora ya nadie corta la hierba), contemplando la
cascada de Tabayón, podemos regresar al pueblo de Tarna por el mismo camino de
la ida, parándonos a ver el hermoso bosque y sus ríos y fuentes. El sendero es
bueno y muy marcado.
Esta zona, otrora perteneció al desaparecido Coto Nacional de Caza de
Reres y ahora se integra en el nuevo Parque Natural de Redes.
COMO LLEGAR:
Por la carretera AS-253, de Ujo al puerto de San
Isidro. Traspasar la estación invernal, a un kilómetro, en el Puente de Wamba
(o del río Los Fornos) tomar la pista a la izquierda. Y, por Caso, carretera
AS-17 (de Laviana al puerto de Tarna), antes de Campu Casu tomar el ramal a
Caleao y La Felguerina (en el embalse de Tanes).
Fuente visitada.Fotografía. Luis Rollán
martes, 22 de mayo de 2012
HISTORIA DE LA CIUDAD DE VACACIONES-PERLORA.
Fue un verano largo, tanto que duró más de cincuenta años. Pero como todos los veranos, tenía que llegar a su fin. Y ese final ya ha llegado. Todo empezó el mes de julio de 1954 cuando, por iniciativa de la Organización Sindical de aquel entonces, y bajo el impulso del piloñés Servando Sánchez Eguíbar, empezó a funcionar un innovador proyecto: una ciudad de vacaciones en la localidad de Perlora para que los trabajadores con menos recursos pudiesen disfrutar, al menos, de un merecido descanso junto a sus familias en la costa asturiana.
Las cuotas de los trabajadores y los empresarios sirvieron para levantar un complejo en el que el buque insignia era la Residencia Jacobo Campuzano, con más de 90 habitaciones. A su alrededor, hasta 273 chalés que, en manos de instituciones y empresas, servirían para el disfrute compartido de trabajadores de toda España. La minería e industrias asturianas fueron las principales beneficiarias del complejo turístico. Pero para que todo funcionase se emplearon allí camareros, cocineros, responsables de mantenimiento y limpieza, conserjes... En el mayor momento de esplendor de Perlora, en las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado, llegaron a trabajar 220 trabajadores al servicio de los veraneantes. En ocasiones llegaban a atender a la vez a 1.500 personas, que eran tratadas a cuerpo de rey. Algunos de esos trabajadores empezaron allí siendo niños y allí se hicieron mayores.
Aquel verano que empezó en 1954 se acaba definitivamente. Cierto es que en noviembre de 2005, cuando el edificio principal fue derribado (aquejado de aluminosis, explicaron), muchos advirtieron ya el principio del fin.
Visitantes ilustres.
En su memoria, como en la de muchos otros, conserva imágenes de multitud de familias de trabajadores anónimos que pasaron allí sus vacaciones y también el recuerdo de visitantes ilustres. «Vinieron un par de veces los reyes, cuando aún eran príncipes», acompañado de un espectacular séquito. Entre ellos, ministros como Fernández Sordo, López-Bravo o Arias Navarro, siendo ya presidente, entre muchos otros directores de empresas, gobernadores civiles y diputados.
De menú disfrutaron de fabes con almejes, merluza con salsa de calamar y arroz con leche. Los trabajadores de Perlora rememoran detalles. Desde aquellos comedores repletos, en los que cada familia tenía asignada siempre la misma mesa colmada de comida casera, con una atención digna de un hotel de cinco estrellas.
Junto al edificio principal se construyó otro pabellón a finales de los años 70, con 30 habitaciones más. También había una clínica, servicio de correos para los residentes, bares y chiringuitos que, en un principio, eran atendidos por el personal... Y, cómo no, la playa. Una pequeña ciudad pensada para que el que llegase, se sintiese como en casa.
A partir de 1974 puede decirse que el desarrollo cesó. El esplendor de Perlora ya había pasado. Tras un periodo de transición, con la llegada de la democracia la gestión pasó primero al Ministerio de Trabajo y, posteriormente, al Principado de Asturias. A partir de ahí, bien por la falta de rentabilidad o bien por la falta de inversiones, todo se fue deteriorando. Luego se derribó la residencia, se anunció el cierre y la puesta en marcha del concurso de explotación.
Fuente visitada. elcomercio.es
lunes, 21 de mayo de 2012
EL PARQUE ARQUEOLÓGICO DE LA CAMPA DE TORRES
En el Cabo Torres, a siete kilómetros del
centro de Gijón y en el flanco oeste de su bahía, se sitúa el Parque
Arqueológico-Natural de la Campa Torres. El Parque es un lugar de esparcimiento
y cultura en el que se desarrollan diversas actividades vinculadas al
conocimiento y disfrute del patrimonio arqueológico de este cabo. Estas
iniciativas pretenden, a la vez, llamar la atención y motivar al público sobre
el valor y la necesidad de protección del patrimonio arqueológico.
Inaugurado en 1995, forma parte de los museos arqueológicos de Gijón, junto con las Termas Romanas de Campo Valdés y la Villa Romana de Veranes; todos ellos dependen del Ayuntamiento de Gijón.
El Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres es fruto de los primeros resultados del plan de parques arqueológicos elaborado por el Ministerio de Cultura en 1989. Tiene la finalidad de ser centro que organiza y coordinación de toda la actividad arqueológica del concejo de Gijón, sede del centro de documentación arqueológica del municipio y de la Biblioteca Manuel Fernández-Miranda. Lugar de esparcimiento y cultura en el que se desarrollan diversas actividades vinculadas al conocimiento y disfrute del patrimonio arqueológico de este cabo.
Inaugurado en 1995, forma parte de los museos arqueológicos de Gijón, junto con las Termas Romanas de Campo Valdés y la Villa Romana de Veranes; todos ellos dependen del Ayuntamiento de Gijón.
El Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres es fruto de los primeros resultados del plan de parques arqueológicos elaborado por el Ministerio de Cultura en 1989. Tiene la finalidad de ser centro que organiza y coordinación de toda la actividad arqueológica del concejo de Gijón, sede del centro de documentación arqueológica del municipio y de la Biblioteca Manuel Fernández-Miranda. Lugar de esparcimiento y cultura en el que se desarrollan diversas actividades vinculadas al conocimiento y disfrute del patrimonio arqueológico de este cabo.
El Castro
El castro de la Campa Torres, clasificable dentro
de la tipología de los castros marítimos, es conocido a través de las fuentes
clásicas con el nombre de Noega. Conforma una península delimitada al oriente
por el puerto de El Musel y al occidente por la ría de Aboño. Sobre el extremo
de este promontorio se asienta el Parque Arqueológico-Natural de la Campa
Torres.
Es el recinto fortificado marítimo de mayores dimensiones de toda la costa de los astures. Su origen, según sus investigadores, se sitúa en torno a los siglos VI-V a.C. , y estuvo ocupado por gentes dedicadas preferentemente a la metalurgia. Con la llegada de Augusto entrará en la órbita de la romanización. Tras la conquista de la Asturias trasmontana, a comienzos del s. I d. C. se erigirá un monumento dedicado a Augusto, del que se conserva una de las aras que formaba parte del conjunto con una inscripción honorífica. Con la fundación de la ciudad romana de Gijón a comienzos del siglo II d. C. , en el actual barrio de Cimadevilla, el castro empieza a despoblarse gradualmente hasta su desaparición.
La visita arqueológica tiene dos partes: El Edificio Principal de la exposición permanente y un itinerario arqueológico a través de la ruina. El recorrido por los restos arqueológicos del castro se articula en 13 puntos de observación que nos permiten identificar los elementos más significativos del poblado prerromano (foso, contrafoso, muralla y viviendas) y de las construcciones de época romana.
Es el recinto fortificado marítimo de mayores dimensiones de toda la costa de los astures. Su origen, según sus investigadores, se sitúa en torno a los siglos VI-V a.C. , y estuvo ocupado por gentes dedicadas preferentemente a la metalurgia. Con la llegada de Augusto entrará en la órbita de la romanización. Tras la conquista de la Asturias trasmontana, a comienzos del s. I d. C. se erigirá un monumento dedicado a Augusto, del que se conserva una de las aras que formaba parte del conjunto con una inscripción honorífica. Con la fundación de la ciudad romana de Gijón a comienzos del siglo II d. C. , en el actual barrio de Cimadevilla, el castro empieza a despoblarse gradualmente hasta su desaparición.
La visita arqueológica tiene dos partes: El Edificio Principal de la exposición permanente y un itinerario arqueológico a través de la ruina. El recorrido por los restos arqueológicos del castro se articula en 13 puntos de observación que nos permiten identificar los elementos más significativos del poblado prerromano (foso, contrafoso, muralla y viviendas) y de las construcciones de época romana.
Fuente visitada. asturnatura.com/turismo
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GIJÓN
domingo, 20 de mayo de 2012
ANIMALES DAÑINOS PARA LAS ABEJAS
Los animales más
dañinos para las abejas, colocados en orden de importancia, son, según los “abeyeiros”,
los siguientes: el oso, las “formigas” (hormigas), las “aviésporas” (avispas),
los sapos, los lagartos o lagartijas, los ratones, los “picatuelos” (pajaros
carpinteros), y las “andolinas” o “andarinas” (golondrinas).
El oso está
considerado el peor enemigo de las abejas, así como de los intereses del
campesino: “El oso acaba con todo, sólo da muchas penas” (Fonteta, concejo de
Allande). Aunque en la actualidad su presencia está reducida a unos pocos
concejos del suroeste de Asturias.
Los campesinos
asturianos consideran a este plantígrado un animal inteligente, pero miedoso,
que entra en los colmenares, incluso en los cerrados de pared. En estas
intrusiones come los panales llenos de miel y cría de una o dos colmenas, pero
destroza con sus movimientos y “a veces por gusto” muchas más. En 1.853,
Rosendo Mª López Castrillón, vecino de Riodecova (Allande) escribió en sus “Memorias”:
(“Por mayo (de 1.853) principió el oso con 7 colmenas mías en la fuente de la
Braña y siguió esta plaga… años y en ellos me comió a mí más de 40 colmenas y
en la parroquia más de 200 y así en este concejo y otros. El oso había más de
30 años que no viniera”). Valentín de Lillo, en 1.929, también menciona la
pérdida a manos del oso de 104 colmenas que tenían dos apicultores de El Pino
(Ayer), junto a sus cabañas de recoger el ganado en el monte.
Las hormigas son
el animal que más entradas tienen en nuestras encuestas, todos los informantes
se refieren a ellas y consideran que “les comen la miel a las abeyas”. En
algunos sitios las matan con borra del café y aceite muy frito.
Las avispas son
las parientes malas “y bravas” de las abejas, que a menudo las atacan para
robarles la miel. Las avispas además no sólo son dañinas para las abejas sino
también para el hombre (picaduras). (“Yo veía matar una abeya y dábame pena,
prque ye lo que da sustento a la humanidad; pero si ye una aviéspora, no”)
(Caldones, concejo de Xixón).
A los sapos, así
como a los lagartos y las lagartijas, se los tiene como perjudiciales porque se
comen a las abejas. (“A veces colócanse delante de las piqueras y comen sin
parar. Los sapos son los más odiados, no sólo por lo dicho, sino también por la
idea tan negativa que existe de ellos en la sociedad rural. En días de luna
llena algunos abeyeiros se acercaban a los colmenares a cazar sapos,
espetándolos en un palo con punta aguzada. Otros colocaban encima de las piqueras
anzuelos con una abeja como cebo para cazar a las lagartijas que se acercaban a
las colmenas.
Los ratones y los
“picatueros” causan el mismo daño a las
colmenas, ambos abren agujeros para comer la miel y las larvas. Los pájaros
causan daños sobre todo en invierno y en especial a las colmenas de corcho.
Por último, a las
golondrinas las acusan unos pocos abeyeiros de (“revolotear encima los cortines
y comer grandes cantidades de abejas, son criminales pa las abejas”); pero en
general no se las considera perjudiciales. Al contrario que los osos, los
sapos, las avispas y los ratones, las golondrinas son muy estimadas por los
campesinos, y todos se sienten muy halagados cuando una de ellas anida en el
corredor o alero de su casa.
Fuente visitada.
Las Abejas, La Miel y La Cera en la Sociedad Tradicional Asturiana.
Xuaco Lòpez Álvarez.
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EL CAMPESINADO
sábado, 19 de mayo de 2012
EL VERANO EN CANDÁS
Escrito por Fusión Asturias Lunes, 04 de Julio de 2011
El mes de julio se presenta muy animado en la villa de Candás. Artesanía, Ferias y bandas de gaitas, jornadas gastronómicas... Una suma de ingredientes que consigue que la villa candasina multiplique sus atractivos turísticos. Como toda villa marinera que se precie, Candás, capital del concejo de Carreño, sabe vender el atractivo de su puerto. La historia de la localidad y por añadidura del municipio ha estado siempre ligada a la evolución de este enclave que ha sido fiel espectador de la misma. Conoció la época de esplendor de la caza de la ballena que ocupó a buena parte de los marineros candasinos y en el siglo XVIII llegó a convertirse en el puerto de mayor tráfico de la costa asturiana. Ahora, el puerto ve muy reducida su actividad pesquera pero incrementada su capacidad de atraer el turismo, convirtiéndose en un lugar frecuentado por el visitante, ávido de pasear entre aparejos de pesca, yates y pequeñas barcas.
Pero los candasinos saben sacar aún mayor rendimiento a este espacio, convirtiéndolo en el escenario de algunos de los eventos más destacados del mes de julio. De hecho, durante los primeros días del séptimo mes, del 1 al 3, la explanada del puerto se transforma en una feria de artesanía. Los visitantes que pasean recorriendo los puestos toman buena nota de los productos que allí se ofrecen, que cubren todos los gustos: está presente el sector agroalimentario con productos exclusivos, aquellos que ya no se encuentran al por mayor y que hablan, sobre todo, de calidad; y por supuesto, los artistas de diferentes disciplinas, que trabajan el cuero, la cerámica, el textil e infinidad de materiales con grandes dosis de creatividad y paciencia.
El mismo escenario acoge días más tarde la tradicional feria de conservas de pescado, un evento que recuerda otro momento destacado de la historia en el cual se asientan en el concejo importantes firmas conserveras. La Feria, que celebra su XXII edición del 14 al 17 de julio, volverá a reunir a importantes empresas del sector. A la muestra de productos como anchoas artesanales, bonito del Cantábrico confitado, rollo de bonito confitado, o garbanzos con bacalao y centollo, se suman las degustaciones ofrecidas por las empresas expositoras que vienen de distintos lugares de Asturias e incluso de fuera de la región.
La afluencia de público está asegurada: los mayores porque encuentran de gran interés esta cita, y los pequeños porque disfrutan con los grupos de animación y las actividades y talleres que se preparan para ellos. Candás es el lugar ideal para disfrutar de la gastronomía de la zona. Si además coincide con alguno de los muchos eventos gastronómicos que se celebran en el concejo, la opción es aún más interesante. El Parque de les Conserveres, también conocido como Parque de Ojeda, se halla en el centro neurálgico de la villa de Candás. Su nombre es un recuerdo a las mujeres que trabajaban antiguamente en las fábricas y su superficie incluye, entre otras cosas, un jardín botánico, un área para juegos infantiles y un espacio destinado a albergar espectáculos. Sin duda, es el lugar ideal para disfrutar de las noches de verano y del sonido de las gaitas, por eso se celebra aquí el Festival de Bandes de Gaites Villa de Candás. La actual edición tiene lugar durante los días 22 y 23 de julio y aunque los organizadores mantienen hasta el final la incógnita de los participantes, la calidad de los mismos está asegurada y la afluencia de visitantes también. Más de 3.000 personas pueden llegar atraídas por la música de diferentes lugares de Asturias, España e incluso de otros países. Y es que sin duda, el verano es una buena fecha para acercarse al concejo costero de Candás. Sus playas de fina arena son un reclamo estupendo y la capital candasina, el lugar ideal para tomarse una copa o disfrutar de la gastronomía de la zona. Si además coincide con alguno de los muchos eventos culturales y gastronómicos que se celebran en el concejo, la opción es aún más interesante.
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Escrito por Fusión Asturias Lunes, 30 de Abril de 2012
Conocer el concejo y sentarse a la mesa, todo es uno. Es más, no hay visita completa si uno no se detiene un momento a apreciar la cultura gastronómica de la zona. Este año, a las citas ya consolidadas como las sardinas o el bonito, se unen otras que prometen convertirse igualmente en grandes eventos gastronómicos. Cualquier fecha es buena para probar los productos del mar, principal reclamo de un concejo costero como Carreño, pero si uno quiere probar lo mejor de cada época del año, atendiendo a las temporadas, es recomendable elegir alguna de las numerosas jornadas y festivales que los hosteleros locales organizan. Son ocasiones especiales para rendir homenaje a un producto concreto, esmerar tanto preparación como presentación, y hacer propuestas creativas amenizadas con actos lúdicos que hacen el paso por Carreño, si cabe, más agradable.
A partir del verano el concejo tiene una agenda gastronómica intensa, con platos especialmente basados en pescados y mariscos, aunque con interesantes concesiones a las carnes y a los postres tradicionales.
En junio, durante todo el mes se puede disfrutar de las Jornadas Gastronómicas del Bugre, en Candás, organizadas por la Asociación de Hostelería. Durante todo el mes de junio es posible disfrutar en Candás de las Jornadas Gastronómicas del Bugre que organizan la Asociación de Hostelería y el Ayuntamiento de Carreño. En julio, uno de los pesos pesados del verano gastronómico asturiano: las XXVII Jornadas del Bonito, del 20 al 22, también organizadas por la Asociación de Hostelería. Coincidiendo con este prestigioso evento se estrenará otro pensado para los más golosos, al que se le augura también un gran éxito: se trata de la Primera Feria de Dulces Tradicionales Candasinos, donde habrá ocasión de conocer las marañuelas, los candasinos y las yemas.
Agosto es el mes por excelencia del pescado azul, que en verano está en temporada: Jureles, parrochas, xarda, boquerones... Pero lo mejor, sin duda, las sardinas a la plancha: el día 1 de agosto a partir de las cinco de la tarde, Festival de la Sardina en el Paseo de San Antonio, declarado de Interés Turístico Regional.
Septiembre tiene también una fecha marcada en el calendario: el Primer Festival Gastronómico de la Carne Asada del 6 al 8. La Asociación de Hostelería promete precios populares para que todos puedan participar en la cita festiva. Y en octubre, del 11 al 14 estarán dedicados a la sidra y al calamar, en unas Jornadas que combinarán productos de la tierra y el mar.
Absolutamente otoñales son las Jornadas Gastronómicas del Fariñón, que junto con la Esfoyaza y el Amagüestu, completan la oferta de noviembre, pendiente todavía de concretar las fechas. El año termina por todo lo alto, como corresponde, con una excelente Caldereta en el marco de las VIII Jornadas dedicadas a este plato en Candás.
Dulce atracción.
Las marañuelas, elaboradas según la tradición por reposteras candasinas con las mejores materias primas de la zona, se han convertido en toda una atracción gastronómica dentro y fuera del concejo. Unos dicen que este delicioso dulce es originario de los vikingos. Otros, que al tratarse de un alimento muy energético y fácil de conservar, formaba parte de la dieta de los marineros en sus largas expediciones balleneras. Otros datos se remontan al siglo XVIII. Entonces era tradición que las familias se juntasen en Semana Santa para elaborar estos dulces con los que luego agasajaban a los ahijados o a otros familiares de fuera. Cada familia le daba su forma y estilo propio.
El nombre de marañuela viene por la forma enmarañada del dulce en sus orígenes, que más tarde pasó a imitar nudos marineros. De una u otra forma la marañuela se ha consolidado como un dulce pleno de sabor y tradición. Las exquisitas marañuelas se elaboran a base de huevo, harina, mantequilla, azúcar, ralladura de limón y anís. Una receta que no parece tener ningún secreto ya que sus ingredientes son de sobra conocidos pero que a la hora de entrar en los detalles, -proporciones, añadidos, toques especiales-, son los que realmente marcan la diferencia.
Las de Candás, se diferencian del resto en que la masa queda más hidratada al incorporar los huevos enteros -en otros sitios añaden sólo las yemas-, lo que aporta una textura más blanda al producto. Eso, y el toque de anís. Aunque el verdadero buque insignia son las marañuelas, otra de las delicias dulces que no hay que dejar de probar son las candasinas. Ambas demuestran que lo dulce también es un signo de distinción para promocionar el concejo en el exterior.
Embutido de aquí.
Por necesidad o por curiosidad, es necesario hacer un alto en el camino para saborear el fariñón de Carreño. Solo o con acompañamiento, este tradicional embutido deja de ser mero compango para convertirse en protagonista. El fariñón es una especie de morcilla autóctona que sigue preparándose según la receta tradicional y sólo se puede degustar en estas tierras.
Este embutido se elabora a base de sangre, fariña de maíz -de ahí su nombre-, grasa de cerdo, tocino, cebolla, pimentón, sal y especias. Se cierra todo en tripa y posteriormente se envuelve en un paño atado. Se pone a hervir a fuego lento hasta que esté hecho, con cuidado para que no reviente. Este energético plato, además de formar parte indispensable de la gastronomía durante el frío invierno, es típico en tiempos de matanza y en las fiestas de carnaval. Este famoso embutido se añade a la típica fabada.
Es ideal también para acompañar el pote asturiano o bien formando parte del relleno de las croquetas, las tortas o cortado en finas rodajas y frito en la sartén con rico aceite de oliva, acompañando a unos huevos fritos.
Los fariñones son un original producto que la gastronomía del concejo ofrece al visitante. También busca un mayor reconocimiento: existe una propuesta para tramitar, a través de la Mancomunidad del Cabo Peñas, la petición de Denominación de Origen Protegida. Este reconocimiento ayudaría no sólo a proteger sino también a valorar institucionalmente este producto de calidad, aportando sin duda beneficios económicos, sociales y culturales para toda la zona. También permitiría que empresas relacionadas con el fariñón pasasen a formar parte del Club de Calidad Certificada, denominación bajo la que el Principado de Asturias promociona productos de calidad.
Fuente visitada. fusionasturias.com
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PUEBLOS Y VILLAS
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