jueves, 27 de septiembre de 2012

PRIMERAS LÍNEAS DE DILIGENCIAS


En 1856, se inició el servicio Oviedo-Gijón-Avilés a cargo de una empresa domiciliada en la capital, titulada "La Unión Asturiana", con viajes diarios de ida y vuelta. Resultó buen negocio, y años después, se fundó otra empresa con capital avilesino llamada "La Villa de Avilés".

Ambas empresas entablaron una reñida competencia para atraerse a los viajeros. Avilés se dividió en dos bandos que llegaron a apasionar a los vecinos de la villa. Los dimes y diretes en la prensa, las coplas y las pullas entre los partidarios de "La Unión" y los de "La Villa", llegaron a constituir un verdadero sainete que nunca fue escrito. Como consecuencia de esta rivalidad, los precios fueron bajando.
Al establecerse "La Villa de Avilés", "La Unión" cobraba veinticuatro reales (seis pesetas) en berlina y veinte (cinco pesetas) en el interior por el billete de ida o vuelta a Oviedo. "La Villa" puso el viaje a veinte y dieciséis reales, respectivamente. Inmediatamente los igualó "La Unión", pero "La Villa" los volvió a bajar, y así se llegó hasta los seis reales en berlina y cuatro en interior.

Esta absurda competencia (que se repetiría en otras líneas) llevó a la ruina a ambas empresas. "La Unión" llegó a contar con un déficit de ciento cuarenta mil reales, y, por su parte, "La Villa" a deber a todo el mundo, desde los sueldos de los postillones a la cebada de las bestias. Fue aquel un escándalo pintoresco, hasta el punto que "El Faro Asturiano" (22-XII-66) intervino con un editorial para aconsejar a los dos beligerantes: ( "Esta lucha tiene que ser funesta para ambas empresas y en bien de ellas proponemos a los señores socios de Avilés que suspendan una guerra que traerá graves perjuicios a honrados padres de familia, y entren en una noble y amistosa transacción cediendo por su valor a "La Unión Asturiana" si ésta consiente en ello, los efectos y valores que posea.")

Entre Gijón y Avilés no hubo hasta 1.867 un servicio regular de viajeros, pero sí existían carruajes que hacían el recorrido sin horario fijo, de lo que se lamentaba la prensa gijonesa.

Las diligencias de Oviedo a Gijón y Avilés y localidades intermedias entre Avilés y Gijón, como Luanco y Candás, eran disputadísimas en verano, pues a partir del mil ochocientos cincuenta y tantos, se impuso la moda del veraneo.

En la zona Oriental asturiana existió en primer lugar la línea o servicio de Oviedo a Pola de Siero y Villaviciosa, a través de una de las primeras carreteras  que contó Asturias.

Al establecerse en 1852 el ferrocarril Gijón-Langreo (primero de Asturias y tercero de la Península), se creó la línea de Villaviciosa a Gijón, por camino deficiente, y un empalme en El Berrón hasta Infiesto. Por cierto, que el Ferrocarrilnde Langreo obtuvo más utilidades en su primer año con el arrastre de avellanas que con el carbón. El nuevo servicio ferroviario fue muy mal recibido por los arrieros y carreteros, sobretodo en el concejo de Siero, que vivían en gran parte de los transportes del carbón.

Villaviciosa, Siero y luego Infiesto recogían los viajeros de la zona Oriental. Luego la carretera fue extendiéndose lentamente por el interior y la costa hasta Cangas de Onís, Ribadesella y Llanes.

 

Fuente visitada.
Caminos y Viajeros de Asturias. J.E.Casariego.

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