sábado, 18 de agosto de 2012

ANTIGUO OVIEDO





Primer Eje.
Catedral-
La Catedral, con su impresionante torre , es el centro del casco antiguo de Oviedo. Su plaza está delimitada por un conjunto de nobles edificios entre los que destaca la capilla de la Balesquida, que tiene su origen en el siglo XIII. A su izquierda, la Casa de los Llanes, edificio barroco del siglo XVIII, a su lado se levanta el Palacio de la Rúa o del Marqués de Santa Cruz, del S. XV, que es la edificación civil más antigua de la ciudad, gracias a que sobrevivió al incendio que en 1522 asoló Oviedo.

 El lateral izquierdo de la plaza lo forman tres edificios. Destaca el Palacio de Valdecarzana y Heredia, de los siglos XVII y XVIII. Es un edificio barroco de tres plantas que acoge las dependencias del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

En el ángulo opuesto a la capilla de la Balesquida está la iglesia de San Tirso, separada de la Catedral por la calle Santa Ana. San Tirso fue fundada por Alfonso II el Casto en el siglo IX, de la que sólo se conserva de la época prerrománica el testero del ábside central con la ventana trigeminada .

 Contigua a la plaza de la Catedral está la plaza de Porlier, donde se levantaba el castillo o fortaleza construida por Alfonso III el Magno para la defensa de la ciudad en el lugar donde actualmente se encuentra el edificio de Telefónica. En este espacio encontramos el Palacio de Camposagrado, del siglo XVIII, en primer lugar, que es uno de los palacios más bonitos de Asturias. Hasta hace poco fue sede de la Audiencia Provincial y, trasladada ésta a edificios más modernos, ha servido para la expansión del Tribunal Superior de Justicia.

 Plaza Porlier.
Formando manzana con otros edificios está el Palacio de Malleza o de Toreno, también del siglo XVIII y el edificio del antiguo Banco Asturiano frente al cual está el edificio de la Universidad de Oviedo, destinado en la actualidad en exclusiva a sus dependencias administrativas. Merece la pena pasar a su interior para contemplar el claustro cuadrado con soportales que en su día pasearon el Padre Feijoo o Clarín. La estatua del centro corresponde a su fundador Valdés Salas.

 Una de las fachadas de la Universidad hace frente con la calle Ramón y Cajal, reservándose, como vestigio físico del fuero del que gozó, un murete de piedra que en su fachada, en la calle San Francisco, se señala con unas cadenas. Desde Ramón y Cajal, una pequeña Plaza de Riego da paso a la calle Peso que conduce hasta la plaza de la Constitución donde se levanta el Ayuntamiento. En un tramo de esta calle cercana a la plaza podemos ver vestigios de la primitiva muralla medieval, restos que son mucho más amplios en la calle del Paraíso, justo en el extremo opuesto del casco antiguo.

 Plaza de la Constitución.
La plaza de la Constitución, de forma cuadrangular, la forman el propio edificio del Ayuntamiento y la iglesia de San Isidoro el Real, que es la antigua iglesia del colegio de la jesuitas que se extendía a su izquierda en el lugar ocupado hoy por la plaza del mercado y que hubieron de abandonar en 1767 tras su expulsión de España por la Pragmática Sanción de Carlos III. La iglesia se levantó entre 1578 y 1740 y, al igual que la Catedral, estuvo diseñada con dos torres aunque en ambos casos nunca llegaron a construirse.

 Muy cerca de esta iglesia está la plaza del Fontán, con edificios, recientemente rehabilitados , que forman una plaza porticada y que constituye una de las zonas más entrañables de la ciudad. Bajo el edificio del Ayuntamiento se abre un arco que da paso a la calle Cimadevilla que fue durante épocas el centro comercial, bancario y administrativo de la ciudad antigua, situación que se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX. Por una calleja que se abre a la derecha se pasa a la plaza de Trascorrales, cuyo nombre da idea de su inicial situación detrás de los corrales de las casas circundantes. Es una plaza pequeña donde sorprende encontrar un edificio de planta ovalada y que ocupa gran parte del recinto. Fue hasta no hace muchas fechas la plaza del Pescado y hoy es centro cultural municipal. Actualmente los bajos de las casas de la plaza están ocupados por magníficos restaurantes.




Segundo Eje.

 Cerca de este espacio está la calle Mon, que muestra una magnífica perspectiva de la Catedral y su torre. Hasta 1882 se denominaba de la Ferrería por la industria existente en ella. La calle Máximo y Fromestano conecta a Mon con la plaza del Paraguas, llamada así por la forma del tendejón levantado en su centro, construido para cobijar a las vendedoras del mercado de la leche que se situaba en ese lugar durante la primera mitad del siglo pasado. Desde este punto la calle Ecce-Homo desciende hasta la de San José, límite del casco antiguo y lugar donde se abría otra puerta en la muralla. Muy cerca está la calle Paraíso, ya fuera del recinto pero de interesante visita porque discurre junto a los restos de la cerca medieval.
 Desde la calle Mon y en suave pendiente en dirección a la Catedral se conecta con la calle de Santa Ana, donde se encuentra el Palacio de Velarde, que es hoy el Museo de Bellas Artes de Asturias.

 Plaza del Paraguas.
Desde la calle Santa Ana se abre a la derecha un pasaje, el Tránsito de Santa Bárbara, desde donde se contemplan los restos más antiguos de la Basílica: la Cámara Santa y la Torre Vieja. El paso conduce además hasta la Corrada del Obispo, una amplia plaza conformada por admirables edificaciones como el Palacio Arzobispal, de fisonomía barroca, que ocupa el espacio de los antiguos palacios reales del siglo IX.

 Formando ángulo con él está el Claustro Catedralicio en cuya fachada se abre la Puerta de las Limosnas donde el Cabildo entregaba pan a los pobres el día de Jueves Santo y sobre ella, un gran balcón de forja desde el que en 1808 se proclamó la guerra de la Independencia contra el ejército francés.

 En el extremo opuesto al Palacio Arzobispal se alza la Casa del Deán Payarinos, construcción de 1909, que hoy acoge al Conservatorio Superior de Música.





Tercer Eje
Desde la Corrada del Obispo parte la calle de San Vicente. A poco de iniciarse, es cruzada por el arco del monasterio de San Vicente configurando una clásica imagen de la ciudad vieja. En este lugar es donde físicamente se sitúa el origen de Oviedo, pues fue aquí donde los monjes Máximo y Fromestano fundaron en el año 761 un templo en honor a San Vicente. Posteriormente, el rey Fruela I inició la construcción del primer núcleo habitado. De la primitiva construcción no queda nada y hoy es un edificio de estilo renacentista y barroco que acoge el Museo Arqueológico de Asturias.

 La siguiente edificación es la iglesia de Santa María de la Corte en cuyo interior está la tumba del padre Feijoo, que parece vigilarla desde su estatua que se yergue en el centro de la plaza de su mismo nombre adyacente a la iglesia.

La última construcción de esta calle es el Monasterio de San Pelayo que ocupan monjas de clausura de esta orden religiosa, llamadas cariñosamente “Las Pelayas”, que mantienen la tradición del canto gregoriano y son especialistas en el oficio de la encuadernación.
 La edificación, portentosa, se ha visto ampliada con sucesivas reformas desde el siglo X, como la construcción del claustro románico en el siglo XII, la torre gótica del siglo XVII o, ya en 1704, la fachada principal del monasterio.

Fuente visitada. .oviedo.es

jueves, 16 de agosto de 2012

RUTAS POR LOS PICOS DE EUROPA


El Parque Nacional de Picos de Europa pone a disposición del público un servicio gratuito de guías. De este modo se pueden realizar varias rutas con mayor seguridad y conocimiento del entorno.

 La opción de apuntarse a una excursión guiada está disponible del 1 de julio al 30 de septiembre (excepto festivos) en los cuatro accesos principales del Parque Nacional: Lagos de Covadonga, Cabrales, Liébana y Sajambre-Valdeón. En Cabrales se realiza una ruta distinta cada día de la semana, lo que permite al visitante organizarse en función del tiempo disponible y de la dureza del recorrido. El servicio es totalmente gratuito, y para acceder a él no hay mas que presentarse en el punto de partida en la hora indicada. El número máximo de personas por guía es de veinticinco, y el mínimo de tres. Estas excursiones guiadas no están planteadas para grupos numerosos ni organizados: para ellos hay otro servicio de acompañamiento proporcionado por el Parque, que funciona de marzo a noviembre. Como siempre en montaña, la climatología manda, y es posible que la excursión se cancele si el tiempo es malo. En cualquier caso, se recomienda llevar un chubasquero y ropa de abrigo, botas de montaña o calzado deportivo, y agua y comida para excursiones de más de cuatro horas. Todas las rutas discurren por senderos o caminos no peligrosos, aunque se recomienda que las personas con limitaciones para caminar se abstengan de realizarlas, así como quien tenga problemas cardiovasculares.

 Dependiendo del día, desde Cabrales parten diferentes rutas, que varían entre la dificultad media y la media-alta: la escarpada orografía de la zona exige un pequeño esfuerzo que valdrá la pena si seguimos las indicaciones del guía para recorrer cada itinerario. Así, los lunes se plantea la Vuelta a La Pica, con salida desde la Plaza de Sotres; el martes se parte del Hoyo del Tejo (en el kilómetro 3,5 entre Sotres y Tresviso) para hacer la ruta Valdediezma-Valle de Sobra. El miércoles la cita es en la Plaza de Tielve para ir a Vega Vernil; jueves y viernes se sale de Sotres hasta Peña Maín y el Monte Camba, respectivamente; mientras que el fin de semana se reserva para la ruta de Las Mayadas, el sábado, y las Minas de Andara el domingo.

 El paisaje de la zona tiene merecida fama, normalmente dominado por el Naranjo de Bulnes. Para conocer el entorno, los senderistas pueden optar por varias rutas señalizadas de diferente dificultad.

Cuesta arriba. Para llegar a Sotres o a Tresviso, puntos de partida de numerosas rutas con o sin guía, hay que partir del puente de Poncebos. Hace falta un poco de pericia al volante, y ciertamente mucha calma, para encarar las sinuosas curvas y atravesar los pequeños túneles que se encuentran en los once kilómetros que separan el puente de Sotres, primera parada en la carretera.
 En Sotres convive la actividad tradicional de ganadería y pastoreo con una industria del ocio que se ha ido desarrollando a la sombra de los Picos de Europa, bien sea en forma de locales de hostelería, tiendas de recuerdos o empresas de aventura y turismo activo. El pueblo está a unos 1.500 metros de altitud, pero aún se puede ir más allá: siguiendo la carretera, siempre cuesta arriba, está Tresviso, que puede ser destino final de la excursión, si se va en coche, o punto de partida si uno va dispuesto a calzarse las botas de montaña. Por aquí, se mire donde se mire, encontramos increíbles vistas, imponentes montañas surcadas de pequeños senderos que invitan a caminar. Para ello, si uno lleva guía, es más que recomendable seguir sus indicaciones en todo momento.

Si se decide en cambio tomar otro camino y adentrarse en la montaña en solitario, nunca está de más recordar las recomendaciones básicas en alta montaña: llevar el material adecuado, comida y bebida, informar a alguien de la ruta a seguir y tener en cuenta la predicción del tiempo. Con todo eso, no queda más que disfrutar del entorno y del embrujo de un paisaje con una belleza de merecida fama.

Fuente visitada.
Revista- fusionasturias.com/concejos

miércoles, 15 de agosto de 2012

CARRO DE BUEYES


Junto con el arado es el instrumento más elaborado que utilizó el hombre para trabajar la tierra. Construidos en madera de castaño, carbayo y generalmente fresno en el eje de las ruedas.
Sus componentes presentan distintos nombres según la zona pero consideramos la cabezuaya (cazuaya, timón) con dos varas que se juntan por delante, donde tiene 2 furacos (agujeros) que sirven para encajar la chaviya (travesaño de madera que junta las varas al xugo, se coloca en uno u otro según sean los bueis o vacas) y otro que sirve para encajar el tentemozo para apoyar las varas y que no se llenen de cuchu, en la raíz de las varas se encaja la forcada; leto o piso que lateralmente lleva los laterales (ladrales, lladrales, adrales o tablas laterales para la carga del carro) según la utilidad que se le daba, de esquirpia (con entramado de varas) y estadoñeiras (estaduñeiros, estadoños, estandorios); en la pare de abajo están el eixe y las rodas que eran de radios con llantas de hierro o bandón. La fricción del eje produce un ruido típico llamado “canto del carro”.
A los bois o vacas había que acostumbrarlos (avezalos) para que tirasen de los dos lados igual.
Existen diferentes variedades, incluso en una misma zona, de una o dos varas, con esquirpia o sin ella... El carro tradicional en Asturias ha sido el carro chillón, auténtico carro del país. Al girar unitariamente eje y ruedas, se produce un intenso rozamiento entre eje y verdugo, que es la pieza de madera que separa al eje de la cama, sobre la que se situaba la carga.
El chirrido, del que toma este carro la denominación de chillón, y que podría ser aliviado mediante algún lubricante, como la grasa o el jabón, permitía a los carreteros tomar precauciones cuando, en los angostos caminos que transitaban, se anunciaba la presencia de otro carro.
El carro del país fue desplazado por otro de procedencia foránea, que presentaba ruedas radiadas de madera con llantas de hierro y que, en consecuencia, se conoce como carro de radios (de volquete) o carro moderno que también se adaptó a las caballerías. Posteriormente se le colocaron llantas de goma. Las ruedas giran con independencia del eje, lo que reduce el rozamiento y el esfuerzo de los animales que tiran del carro. Era más ligero, con mayor capacidad de carga y, sobre todo, poseía una mayor facilidad para las maniobras requerida por una actividad agraria cada vez más intensiva.
En sitios pendientes, como en el monte, se hacía un agujero (furaco) para colocar la rueda de arriba y así poder cargar en llano, a media carga se colocaba un palo transversal (la palanca) que si había peligro de que diese la vuelta (volcase, entornase) se sacaba y se colgaban para hacer contrapeso.
La hierba, rozo (ganza) se acercaba al carro con rastras de ramas o mantas (enxeo). Atixo o Rexo. Cordel para sujetar la carga, siempre iba colgado de alguna parte del carro, pero también se utilizaba para otros menesteres.

Guiadas o guiyadas.
Varas finas generalmente de avellano, en su punta más fina se le colocaba un pincho metálico para afalar los bueyes. El Xugo o Yugo. Instrumento de madera que se fija a la cabeza o a la cruz de las mulas o bueyes y al que se sujeta el pértigo del carro, timón del arado,etc. Se hacían de madera de haya, de nogal o de fresno. Para xoncer los bueyes o pareja de vacas, y donde se apoyaba el apero para el tiro. Solía ser de una sola pieza de madera formando dos semicircunferencias a los lados que encajaban sobre la cabeza del animal protegida por las muyidas, especie de almohadillas y cubiertas con flecos (piel) para espantar las moscas; se sujeta a la cabeza del animal con una especie de cuerdas de piel, llamadas cornales; o bien sobre la nuca, por detrás de los cuernos En el medio encaja la dopla, o dropa o dobla, que es la que se ata a la cazuaya o timón para asobiar o unir las vacas al carro después de xoncerlas (axugarlas o emparejarlas), también se podía unir con el sobeo que es una especie de correa de cuero. Por la parte anterior se afincaba la chaviya (caraviya, calavija) para enganchar el carro al xugo. Si hacía falta más tiro se ponía una segunda pareja delante, abordelar o agabitar, unida a la primera con el cambón y una cadena o gabita. Puede ser doble para las xuntas o individual. También puede ser articulado para cuando los animales son de diferente alzada.
MUYIDAS.
Almohadillas para apoyar el xugo en la cabeza del animal, sujetándola con las cornales hechos con cuero.
EL CAMBÓN O GABITA.
Para unir el apero a la pareja de bueyes o ayudar a otra pareja en una zona muy inclinada o dificultusa. Era de madera con agujero en un extremo para poner la chavilla y sujetarla al xugo con un cordel y por otro extremo cadena para unirla al apero de trabajo.


 Fuente visitada asturias.grao.net/costumbres/aperos

viernes, 10 de agosto de 2012

LA RUTA DEL ALBA


El tramo más bello de la Ruta del Alba llega cuando el camino transcurre precisamente por las foces de Llaímo, montaña que además alberga un relevante hayedo, habitát de venados, corzos, rebecos, jabalíes, lobos o urogallos. La fauna fluvial no va a la zaga en este entorno: nutrias, mirlos acuáticos, truchas…

 Ruta del Alba o Foces de Llaímo, pueden llamar de las dos maneras a uno de los desfiladeros de moda en Asturias; uno que sobresale de entre las 300 gargantas creadas por los ríos asturianos al correr entre montañas. Su fama también la avala el hecho de estar inscrito dentro de los límites del Parque Natural de Redes, declarado Reserva de la Biosfera en 2001; un espacio forestal de los más ricos del Principado.


Una buena opción para conocer este Parque es realizar la ruta que os proponemos: un camino sencillo, de fácil andadura y poco desnivel, apto para toda la familia. El recorrido es de ida y vuelta por el mismo sendero. Al final habremos empleado 4 horas de nuestro valioso tiempo en un ejercicio muy saludable para nuestros sentidos. Para llegar al punto de partida debemos acercarnos a la aldea de Soto de Agües, donde además podemos visitar el Museo del Agua -y es que el agua será uno de los protagonistas en nuestra andadura-. Comenzamos a caminar cerca de un lavadero. Desde allí parte una ancha pista forestal que nos adentra en el valle. La ruta está bien señalizada. Al cabo de un kilómetro se pasa al lado de una piscifactoría truchera. Mas adelante veremos los restos del cargadero de la mina de hierro Carmen. Un poco mas allá, en las Brañas de La Vega, finaliza la pista y continuamos por un sendero más estrecho que va paralelo al torrencial río y que penetra en las hoces. A partir de aquí comienza el tramo más espectacular, encajonado entre paredes verticales de roca, con decenas de cascadas de diferentes tamaños a la vista, túneles y voladizos. Después la foz se ensancha, el camino pasa por un puente sobre el río, quizás el punto más vistoso del recorrido, pues desde allí observamos una verdadera explosión de agua y rocas. Las guías recomiendan afrontar esta ruta en primavera, verano y especialmente en otoño, por el colorido de la vegetación. Recorrerla en época de lluvias es también recomendable. Los saltos y las pozas adquieren otra dimensión. En época de deshielo el agua es protagonista absoluta, pues baja impetuosamente formando cascadas y causando un proceso erosivo responsable último de la formación de la hoz o desfiladero.


Sobre nuestras cabezas, en las escarpadas paredes del monte Llaímo, desafiando a la gravedad, vemos hayas colgantes, de tronco retorcido y largas raíces, que crecen en la misma roca. A ambos lados de la senda crecen como pueden, en fisuras y rellanos, ejemplares dispersos de haya, tejo, escuernacabras, mostajo, tilos o sauces. Abundan también los líquenes y el musgo tapizando las rocas y completando el cuadro verde del paisaje.

A lo largo del trayecto el camino cruza dos pequeños puentes de medio punto construidos en piedra caliza que apoyan sus arcos sobre las paredes de la garganta: La Pontona, primero, y el puente de La Resquiebra, después. Tras cruzar el río en estas dos ocasiones, se llega a La Cruz de los Ríos, donde junto a dos árboles centenarios se halla un pequeño refugio que indica el final de la ruta. El paisaje se abre de repente a un paraje de praderas dominado por la frondosidad de los hayedos de Llaímo y las alturas de El Retriñón (1.862 m), vértice de los concejos de Aller, Caso y Sobrescobio.

El recorrido, que se habrá podido realizar en poco más de dos horas, ha de desandarse para volver al punto de partida:

Soto de Agües.
Información de interés de Ruta del Alba Cómo llegar a Soto de Agües

Desde Langreo tomar la AS-17, atravesando Pola de Laviana hasta Rioseco (Sobrescobio). Desde esta localidad parte una carretera, SC-2, que llega a Soto de Agües.

 Fuente visitada. desdeasturias.com

martes, 7 de agosto de 2012

IMÁGENES DE ASTURIAS

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 GIJÓN
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 OVIEDO.
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 SAN TIRSO DE ABRES.
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 COLOMBRES.
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viernes, 3 de agosto de 2012

DE GIJÓN A COVADONGA


PRIMERA ETAPA: GIJÓN – VILLAVICIOSA- Saliendo del Güeyu Deva, junto al lavadero y la iglesia parroquial, tomamos la dirección del barrio El Pedroco para ascender a La Olla, disfrutando de excelentes panorámicas, entrando posteriormente en el concejo de Villaviciosa por El Pinal, en una rápida ascensión al Alto del Curbiellu, parroquia de Peón, con hermosas vistas de la costa asturiana y Les Mariñes.

Desde El Curbiellu iniciamos el descenso al valle por el primitivo Camino Real de Peón, que tras atravesar las caserías de Bárzana, nos dirige a Llantáu y al río España, cruce de caminos en el corazón de la parroquia, parada de caminantes antes de dirigirnos hacia Casamoria, por donde continuamos hasta las primeras rampas que suben al Alto la Cruz, caminando por tramos boscosos de eucalipto y pinar. Una vez llegados arriba contemplaremos un espectacular paisaje que abarca desde Villaviciosa a los montes del Sueve y los Picos de Europa. El descenso, primero por carretera local y luego siguiendo un desvío a nuestra derecha, nos adentra en la parroquia de Niévares por las caserías de Fernandiz y La Piñera, acabando el descenso en El Pueblu y continuando un tramo llano al pie de las murallas de La Torre de Niévares, antigua fortaleza medieval con capilla, casona y panera, junto a La Peña, para luego, por El Camino del Llivinque, entrar en la parroquia de Grases.

 Atravesamos el núcleo de Grases de Baxu entre casas y hórreos, al lado de la capilla de las ánimas (oratorio de ofrendas a los difuntos) y la parroquial de San Vicente, con su antigua estela de los asturies lugonni, dejando atrás el palacio de La Mota, con su molino, y las casas de dLa Venta y Casquita, con su capilla de San Blas y sus llagares de sidra, en las vegas del río Valdediós, que nos guían a la parroquia de Amandi, parando en La Parra, curce de careteras a dos kilómetros al sur de la villa de Villaviciosa, allí pasamos el llamado puente romano hasta El Campu de San Juan y su capilla, próxima a la iglesia románica de San Juan de Amandi.

SEGUNDA ETAPA: VILLAVICIOSA – LLAMES DE PARRES- Desde la capilla de Amandi salimos por la carretera AS-225 para dejarla enseguida en Valbúcar para seguir un sendero en plena naturaleza que nos guía hacia Malpasu, a través de las orillas del río de Puente Coro por un terreno de frondosa vegetación que se abre al llegar a las praderías de Las Vegas y Villaverde, parroquia de Fuentes, con sus quintanas y viejos molinos, donde una suave pendiente, a través del monte Sama, nos lleva entre arbolado, a la Venta Coro, otra parada de andariegos, bajo la ermita románica de Los Mártires, en dirección a las casas de Moratín, subiendo la Cuesta Coro para pasar a Breceña en la Casa’l Xaular y el barrio de Cuetu, ya en la carretera que va a la iglesia parroquial de San Pedro, donde un culín de sidra de la capital manzanera nos quitará la sed del viaje, revigorizando el ánimo para continuar por La Infiesta hasta Sietes, bien por carretera o bien por el desvío que sube el Monte Tandión desde la aldea de Buslaz.

Sietes recibe al visitante con su maravillosa arquitectura asturiana, casas de indianos y la joya renacentista de la iglesia de Santu Medero (San Emeterio), así como sus conjuntos de hórreos centenarios. El caminante atraviesa el pueblo en dirección al antiguo casino y el barrio de Perviyao. Allí dejamos Villaviciosa y pasamos al concejo de Piloña, por la aldea de Llares, parroquia de Anayo, a cuyo núcleo llegaremos muy pronto, situado en un cruce de caminos junto a la antigua escuelona, impresionante atalaya sobre los valles piloñeses y la sierra de Ques.

Desde Anayo se desciende a La Retuerta, casería de la parroquia de Borines, con hermosa bajada entre verdes campos que nos llevan a los barrios de El Brixón y La Cuesta, con sus viviendas tradicionales y palacios rurales, lugar renombrado por el agua mineral y sus antiguos balnearios. En la carretera que se dirige hacia Vallobal, pueblo de indudable encanto popular, existió una antigua leprosería. Seguimos ruta hacia Miyares, con sus filas de casas extendidas a lo largo de la vía de acceso al pueblo. Atravesamos el pueblo de Sorribas antes de bajar a Cúa y entrar en el concejo de Parres en El Puente, inmediaciones de Soto de Dueñas, vegas del río Piloña al lado de la N-634, donde cruzamos a la otra orilla por el viejo puente y el camino nos sube a Villar de Huergo y la antigua calzada de El Camino de la Reina, en dirección a Llames de Parres.

TERCERA ETAPA: LLAMES DE PARRES – COVADONGA- Desde El Colláu Llames bajamos por Valdebode a la iglesia de Viabaño, donde tomamos el ramal que vuelve a las boscosas riberas del río Piloña en dirección a Romillu y el puente sobre el río Mampodre que inicia el ascenso a las casas de La Faya, en Romillín y la capilla de San José, para luego descender y llanear a lo largo de la pista que comunica con Los Tucones y Los Coros, divisando ya Cangas de Onís. En La Vega los Caseros cruzamos el río Sella y entramos en el concejo de Cangas por el pueblo de Villanueva, donde está ubicado el antiguo monasterio de San Pedro de Villanueva.

En Cangas de Onís pasamos por los barrios de Contraquil y La Pedrera, buena oportunidad para visitar la capilla de la Santa Cruz y el Puente romano.

Por el río Güeña y el barrio de El Lleráu abandonamos el casco urbano y llegamos a Susierra y Celorio, cruzando el río y la carretara para pasar a Soto de Cangas, a la sombra de la Torre de Cauvilla, para seguir hacia Covadonga por El Bosque, La Riera y Muñigo, entrando en el Real Sitio por el Campo del Repelao y siguiendo la senda peatonal que por El Camín del Príncipe y el antiguo mesón nos lleva a los pies de la Santa Cueva, con visita de rigor a la Santina y la basílica de Covadonga, donde finalizamos tan completo paseo iniciado en Gijón.

Fuente visitada. www.asturias.es

jueves, 2 de agosto de 2012

DESFILADERO LES XANES


Este desfiladero se atraviesa bien en poco más de una hora de tranquila caminata, por una senda horadada a mitad de ladera. Hace algo más de medio siglo que se hizo este camino, con el fin de unir los pueblos de Pedroveya, Dosango y La Rebollada, con el valle del Trubia y la carretera que enlaza tierras ovetenses, quirosanas y teverganas. Actualmente Pedroveya tiene comunicación por carretera, con Soto de Ribera y Argame (MO-5) y con Santa Eulalia de Morcín (MO-2), pasando por la localidad de Peñerudes.


La excursión se puede comenzar igual por un extremo que por el otro lógicamente, relatando nosotros ahora la travesía que parte desde cerca del pueblo de Villanueva de Santo Adriano, en el punto kilométrico once de la carretera de Trubia a Proaza (AS-228) en el lugar conocido por el "Molín de Les Xanes". Primero se asciende a la izquierda, al Noreste, por una carreterina, para después de medio kilómetro, tomar un sendero a la derecha, que en dirección Sur nos lleva por un pedrero hasta las puertas del desfiladero. Tras pasar un túnel llegaremos a la zona conocida como "Valle Pequeño". Y después de media hora de caminata, y de atravesar por otro pedrero, llegaremos al "Valle Grande", pasando otro túnel, ya en medio de un paisaje magnífico, no apto para personas con mucho miedo o vértigo. La senda tiene casi dos metros de ancho, en la mayor parte de su trazado, pero hay que recomendar precaución y cuidado, especialmente si vamos con niños... Antes de llegar a Pedroveya, hay un pequeño bosque, ahora muy talado. La senda ya va a la altura del río. En esa zona hay antiguos molinos. Siendo también muy bello este último tramo del recorrido.

 Pedroveya es buen lugar de parada y de comienzo de otras excursiones por esa zona, por ejemplo la subida al Alto de Sebrandi, pasando por el hermoso pueblo de La Rebollada, con típicas casas e iglesia. De allí en pocos minutos se sube a los montes de Andrúas y de La Rebollá, así como a La Portilla de Sebrandi (de allí se baja al pueblo de igual nombre). En esa zona hay una carretera que baja a Proaza y un sendero o "caleyón" que desciende por la Foz del Reguero de Picaros al "Monte del Oso", donde se encuentran Paca y Tola.


De Pedroveya a la Senda del Oso y Proaza se tarda a paso tranquilo menos de tres horas... Otro paseo montaraz por esa zona se puede hacer desde Dosango (cercano a Pedroveya) a la Peña Rey, donde hay unas pequeñas lagunas. De allí se puede bajar por el antiguo camino a Villanueva (ahora en parte es pista). En total esta otra caminata se hace en un par de horas.

 Fuente visitada. www.descubreasturias.com