lunes, 6 de febrero de 2012

EL CONCEJO DE TEVERGA


Concejo de Asturias (España). Se encuentra situado entre el centro y el occidente de la región. De territorio montañoso, es una suerte de franja en dirección noroeste-sureste. Limita al norte con los concejos de Belmonte de Miranda, Grado, Proaza y Yernes y Tameza, al este con Quirós y al oeste con Somiedo. Al sur, el puerto Ventana lo comunica con la provincia de León. Su red viaria se articula en torno a la AS-228, que llega desde Proaza hasta el citado puerto.
Geografía
Los ríos Valdecarzana, Valdesantibanes y Valdesampedro se unen en Entrago y forman el río Teverga. Posteriormente este último se une al Quirós, en Proaza, formando así el curso del Trubia, en el valle y la comarca del mismo nombre, donde se encuentran los concejos de Quirós, Teverga, Proaza y Santo Adriano.

Los valles teverganos se asientan generalmente sobre materiales carboníferos y pertenecen a la zona sur del llamado manto de la Sobia Bodón. La gran masa caliza de la Peña Sobia impone su presencia desde muchos lugares del concejo. A sus pies se extienden los principales núcleos de población: La Plaza (capital del concejo), San Martín y Entrago.
Casi la mitad de la gran masa forestal del concejo es maderable. El resto son áreas de pastizales y prados. Los sectores occidental y meridional de su territorio forman parte del Parque Natural de Somiedo, y cuenta con un Monumento Natural, la Cueva Huerta, una caverna de grandes dimensiones y extraordinaria belleza en la que viven colonias de murciélagos. Parte de la cueva es visitable.

Economía-
La ganadería y la agricultura son, una vez explotadas la mayor parte de sus reservas de carbón, sus bases fundamentales, aunque la apicultura tiene también su importancia. El sector servicios está centrado en La Plaza, capital del concejo. Nuevas alternativas, como la turística, se han visto incentivadas con la inauguración en 1996 de la llamada Senda del Oso, pista de senderismo construida sobre la antigua caja del ferrocarril carbonero que, junto a la calzada romana de La Mesa, denominada el camino real, han incrementado notablemente el número de visitantes del concejo. El Principado construye en San Salvador de Alesga el llamado Parque de la Prehistoria, en el que se reproducirán las pinturas rupestres del período Paleolítico más características. Todos los grandes santuarios de este arte estarán representados en esta muestra, para la que se ha elegido como escenario el extremo occidental del dominio de la roca caliza, ámbito en cuyas cuevas y refugios floreció esta manifestación artística de la Prehistoria.

Historia-
A la par que en otros muchos concejos de la cordillera Cantábrica, sólo tras la neolitización aparecen en las montuosas tierras teverganas los más antiguos vestigios detectados hasta el momento, que corresponden a comunidades ganaderas y se adentran, incluso, en la época de los primeros metalúrgicos. Se han localizado varias estructuras tumulares pertenecientes a aquel período, frecuentemente dispersas y aisladas por el término municipal (Cueiru, Santa Cristina, Sobia), aunque cabe destacar el campo de túmulos emplazado en Piedraxueves, en el cordal de la Mesa, divisoria con el concejo de Somiedo. En 1968 se descubrieron los abrigos de Fresnedo, declarados Bien de Interés Cultural, cuyos cinco covachos, adornados con numerosas imágenes pictóricas -más de medio centenar- constituyen una de las más ricas estaciones rupestres del arte esquemático en el noroeste peninsular. Su arte ha sido atribuido al amplio marco temporal que cubre la edad del bronce y comienzos de la del hierro.

Edad Antigua-
Ante la falta de trabajos arqueológicos desconocemos qué período de ocupación abarcan los castros de Teverga, pero no parece descabellado suponer que alcanzaron la etapa de la romanización o, incluso, que alguno de ellos pueda ser resultado de la misma, a juzgar por la influencia que hubo de ejercer sobre estas agrestes tierras la vía empleada en época romana que, desde Torrestío, se adentraba en el corazón de Asturias y culminaba en el litoral, cruzando la cordillera por las alturas del cordal de la Mesa, en la divisoria entre Teverga y Somiedo. Aún se conservan topónimos tan explícitos como Piedraxueves (piedra dedicada a Júpiter) y algún pequeño tramo del empedrado de la calzada, muy utilizada en tiempos posteriores.
No son corrientes en Asturias los restos arqueológicos que informan sobre la oscura transición experimentada desde la dominación romana a los sucesos acaecidos tras la invasión musulmana de la península, de todos conocidos. Sin embargo, en el desfiladero de Estrechura, a la altura de cueva Huerta, cerca de Fresnedo, se localizaron, al abrir la caja para la actual carretera, una sepultura de lajas, un jarro de bronce, huesos humanos y una espada corta, aunque supuestamente de época altomedieval. Juan Uría Ríu argumentaba la hipótesis, comúnmente aceptada, que sostiene que la vía de la Mesa fue empleada por las razias musulmanas contra la región.

Edad Media-
Las primeras fuentes documentales datan del siglo X, y hablan de un espacio progresivamente colonizado mediante diversos mecanismos: villas; monasterios, como el de San Juan o el de Santa María de Carnaza, que data del siglo XI, como el de San Pedro, aparecen registrados y en ocasiones estimulan la creación de un pequeño núcleo de población en su entorno. Los castillos altomedievales, como los de Miranda y Monreal, asentados en zonas rocosas de difícil acceso, servían para controlar los valles y las vías de comunicación procedentes de la Meseta.
A esta montaña la conocen como Teberga, territorio Tebriga o valle tebricense, en los siglos XI y XII. Destacan entre los documentos de la época el llamado privilegio, otorgado por Bermudo III a Vellito Aurioles, un vasallo del conde Pelayo Froilaz, en el 1033. La carta de concedida en favor de un linaje se blandió cual privilegio de hidalguía con un contenido territorial. En 1163 se produce la incorporación del realengo de Páramo al dominio de Santa María de Lapedo por concesión de Fernando II. Sin embargo, la donación otorgada por el mismo monarca en favor de la Iglesia de Oviedo sólo ocho años más tarde incluye el realengo de toda Teverga. A pesar de todo, el territorio de Páramo de La Focella seguirá manteniendo una personalidad diferenciada respecto a las tierras más bajas del valle.
Hasta la concesión de estas generosas donaciones, no había grandes concentraciones patrimoniales en los siglos altomedievales. Excepcionalmente, destaca la familia de los condes Suero y Enderquina, que parece disfrutar de extensas propiedades en las tierras teverganas, heredadas, en parte, de sus insignes antecesores. Así, en el 1122, el noble matrimonio está en condiciones de donar. Apenas hacía un lustro que el poderoso conde había cedido, en permuta con el obispo, el monasterio de San Juan de Teverga cum suo ualle integro. El poder de este linaje condal, descendiente de la familia real, culminará en 1162, cuando el también conde Petrus Adefonsi, sobrino de Suero y Enderquina, aparezca ejerciendo su dominio militar y administrativo sobre Teverga, Tineo y Babia. Sin embargo, coincidiendo con el declive y dispersión de los patrimonios nobiliarios laicos, se produjo, en contrapartida, una concentración de propiedades en manos de las instituciones eclesiásticas, cuyos principales beneficiarios fueron: la Catedral, con intereses en la zona desde antiguo, la abadía de San Pedro y, de forma un poco más tardía, Santa María de Lapedo.

Fuenta visitada.
el.tesorodeoviedo.es

1 comentario:

  1. Tenia yo un compañero que descendía de la momia del obispo.

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