martes, 7 de febrero de 2012

EL TEJO


El tejo común. Es un árbol discreto. Al verlo, muy pocos se imaginan que tras este ser de apariencia triste, se esconde uno de los árboles que más ha influido en gran parte de la historia de Occidente. Numerosos pueblos de la geografía española como Teixeiro, Teixido o El Tejo, son reflejo de la importancia que tuvo en el pasado. Por desgracia, hoy en día, en alguno de estos pueblos no existe un solo tejo silvestre vivo.
Mary Rose, el barco preferido del rey de Inglaterra Enrique VIII. Hundido en 1545, en su interior se han encontrado 167 arcos hechos de madera de tejo, lo que demuestra el interés que este árbol tenía en la antigüedad. Aunque en este caso, desgraciadamente fuera para matar.
Uno de los instrumentos de madera más antiguos que se conocen, es un hacha de tejo de 36,7 cm. de longitud hallada en 1911 en Clacton (Inglaterra), a la que le calculan unos 50.000 años de antigüedad. Los mejores arcos, eran los de madera de tejo. Cuenta la leyenda que el arco de Robin Hood era de este material. Hubo un tiempo, en que los bosques de tejos tenían una enorme importancia estratégica. Tener muchos tejos, significaba que el suministro de armas en tiempos de guerra estaba garantizado.

Las virtudes curativas del tejo son conocidas desde hace milenios. El emperador Claudio publicó un edicto en el que señalaba al tejo como el mejor antídoto contra las picaduras de ofidios. Sin embargo, la utilidad medicinal del tejo, con el tiempo quedó en desuso. Hasta que en 1971 un instituto americano descubrió en la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), el taxol, una sustancia que hoy en día es uno de los más potentes anticancerígenos. Sin embargo, para tratar a una sola persona se necesitan talar dos o tres tejos del Pacífico adultos. Por esta razón, los bosques de taxus brevifolia fueron esquilmados. Afortunadamente, los científicos han podido sintetizar la sustancia en laboratorio. Además se ha descubierto en el tejo común una sustancia parecida al taxol, y para obtenerla, no es preciso talar el árbol, pues se encuentra en las hojas y se pueden utilizar las ramas de las podas. No despreciemos al tejo, a lo mejor un día nos salva la vida.

Del mismo modo que cura, el tejo puede matar. Todas las partes del tejo, excepto la carne roja de las bayas, contienen taxina, un potente alcaloide. Julio César cuenta que Catuvalcus, jefe de los eburones, se suicidó con una infusión de tejo. Los tóxicos del tejo paralizan el sistema nervioso central. La ingestión de tejo acelera el pulso al principio, que después se va volviendo más lento e irregular. La muerte se produce por parálisis respiratoria. Caballos y asnos son sensibles a este veneno, se sabe de equinos que han caído fulminados a los pocos minutos de haber ingerido hojas de tejo. En cambio, otros animales como conejos y gatos son inmunes a la taxina. La carne roja de la baya del tejo, es, en contra de lo que muchos piensan, la única parte no venenosa del árbol. Las intoxicaciones, normalmente se producen al mordisquear hojas o ramillas.

El tejo es uno de los árboles más longevos del mundo. Del tejo de Fortingall-Escocia, se dice que es el árbol más viejo de Europa. Una inscripción al pie, le atribuye 5000 años, aunque estimaciones, seguramente más realistas, rebajan su edad a unos 2000. De lo que no hay duda es que este tejo, con sus 15,83 de diámetro de tronco, es el más grande del mundo. La leyenda cuenta que Poncio Pilato era hijo de una mujer de la localidad y de un oficial romano, y jugaba en este tejo cuando era niño. En la actualidad, el tejo de Fortingall, está muy desmejorado. Su tronco, al igual que otros muchos viejos tejos, está ahuecado, y partido por la mitad. Los años, no pasan en balde, ni siquiera para los tejos.

En la Península Ibérica, aunque han sido diezmados en los últimos siglos, todavía podemos encontrar ejemplares notabilísimos. El "Teixedal de Casaio" en Peña Trevinca, un bosque compuesto por trescientos tejos centenarios, incluso se habla de alguno milenario, es sin duda el mejor conservado de España. Y aunque se dice que los tejos más impresionantes están en las Islas Británicas, tejos como el "Texu L Iglesia" en Quirós-Asturias con 15 m. de alto y 6,6 m. de perímetro no desmerecen en absoluto. El tejo fue un árbol sagrado para los Celtas. Los druidas con sus ramas hacían bastones "mágicos" y con palillos de tejo adivinaban el futuro. La llegada del cristianismo no cambió éste aura mística del tejo. Los cristianos, a menudo construyeron sus iglesias y cementerios al lado de tejos que ya habían sido sagrados para los Celtas.

Fuente visitada.
terra.es

3 comentarios:

  1. Muy documentado e interesante. Ya lo conocía. soy un amante de Texu

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  2. Me ha encantado todo lo que cuentas del tejo. Siempre aprendo contigo y aunque, a veces, no te digo nada ... te leo todos los días. Besicos.

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  3. Desde siempre el tejo ha sido un símbolo casi totémico en Asturias, no en vano muchas iglesias se erigieron a su vera, señal de que estaban ubicados en lugares muy especiales para la gente desde tiempos inmemoriales.

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