martes, 24 de julio de 2012

LAS BRUXAS EN ASTURIAS


Las Bruxas podían provocar enfermedades a través del Malgüeyu (mal de ojo). Su figura se halla profundamente lastrada por el cristianismo. Para éste, cualquier otra creencia era susceptible de ser considerada brujería o herejía, fuesen seguidores de la antigua religión pagana, judíos o moriscos conversos, etc., o sencillamente mujeres conocedoras de los secretos de las plantas (lo mismo para curar que para envenenar). Todo podía englobarse en el mundo de la brujería, puesto que lo que no era del Dios único de los cristianos, era cosa del Diablo. El aquelarre era la reunión de brujos y brujas donde rendían culto a Satanás. Analizadas estas reuniones, más bien parecía tratarse de fiestas y cultos solsticiales relacionados con la fertilidad, pero demonizados y deformados por la Inquisición.

La palabra "aquelarre" no existe en asturiano, (de hecho es un préstamo del vasco Aker=castrón y Larre=campo) pero sí las reuniones de las bruxas. Las de Occidente se reunían en La Veiga´l Palu (Cangas de Narcea). Otras del Oriente se juntaban al pie de una ardina (encina) en Peñamellera. También iban al monte Cubera en Villaviciosa. Se reunían en el Castru Coroña entre Cecea (Nava) y Camás (Cabranes). Las brujas bercianas iban a Foncebadón y las leonesas y palentinas al Campo de Cansoles, cerca de Isoba. Las de Cantabria a Cernuela (probablemente Cerneja, en Burgos) y otras en la cueva de Ongayo, cerca de Suances. En algunas leyendas el lugar común de reunión podía ser El Arenas de Sevilla, o la mismísima Torre del Oro, lugar donde también confluían multitud de leyendas.

Los viajes hacia estos lugares acostumbraban a describirse como vuelos sobre escobas, machos cabríos, diablos u otros animales, incluyéndose procesos de metamorfosis, lo que probablemente se adquiría mediante trances inducidos por sustancias psicotrópicas que causaban estas sensaciones, a juzgar por la multitud de ungüentos que aparecen en estas narraciones y con los que era preciso frotarse el cuerpo antes de iniciar el vuelo mágico.

Escrito por Alberto Alvarez Peña
 Fuente visitada. Revista fusionasturias.com

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