jueves, 24 de junio de 2010

DESCRIPCIÓN DE LA DANZA DEL PERICOTE


LUIS VIGIL ESCALERA DESCRIBE LA DANZA EN 1.899.
"Mozos y mozas empuñan ya las resonantes castañuelas, yergen (ellos) la cabeza, adelantan el pecho, plántanse con garbo en la arena... ellas graciosas y modestas, los ojos en el suelo, haciendo ondear suavemente el bien moldeado busto, serias, silenciosas y abstraídas, como si tratasen de reconcentrar toda su atención en la grave y trascendental tarea que acometen."

"Las dos filas de bailarines se han puesto ya en movimiento y manteniéndose siempre a respetuosa distancia, limítanse ellas y ellos a deslizarse lateralmente y en inverso sentido, derivando los últimos hacia la derecha cuando las primeras lo hacen hacia la izquierda."

"A un seco golpe de tambor, cambia el ritmo y la danza se anima. Los mozos aceleran su zarandeo y saltan y rebotan sobre el duro suelo como pelotas de viento; a intervalos se acercan rápidos a sus compañeras, retroceden enseguida, y avanzan de nuevo, hasta que por fin ocupan por asalto el sitio de aquéllas, las cuales se refugian, a su vez, en el que el galán mantenía antes, pero sin perder jamás el paso en estas precipitadas fugas, girando eternamente en aquel par de círculos..."

"Nuevo golpe de tamboril y de nuevo cambio de figuras. Ahora son damas y galanes quienes emprenden una serie de cadenas, tejidos y trenzados, capaces de infundir vértigo en la cabeza más firme y mejor sentada. Y a medida que este caprichosísimo juego se prolonga, crece el entusiasmo de los bailarines; su rostro se colorea, brillan los ojos..."

"Pero nos aproximamos al fin y es preciso echar el resto. La postrera variante de este originalísimo baile parece arrebatar y enloquecer a sus incansables protagonistas. Cada dos mujeres que forman "vis-a-vis"con un mismo galán, comienzan a dar vueltas la una entorno a la otra, describiendo idéntica figura a la del guarismo ocho, y aquél a atravesar como una flecha la cifra en el sentido de su mayor longitud, girando velocísimamente sobre sus talones, a manera de peonza, en cada uno de los extremos del camino en este continuo ir y venir recorrido, mas con habilidad y limpieza tales, que ni hembras ni varones se tropiezan jamás ni se embargan en lo más mínimo en sus distintos y contrarios movimientos... Y el compás se acelera por instantes, en progresión siempre creciente; y el vértigo se agiganta; y apenas se distinguen ya las vagas siluetas de los danzantes hasta que los brazos se doblan cayendo desmayados a lo largo del tronco; las piernas se resisten a secundar los esfuerzos de una voluntad nunca rendida, y una loca pirueta pone término a aquel acrobático frenesí."

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