miércoles, 2 de junio de 2010

HISTORIA DE ASTURIAS



En cuanto a la etimología del término Asturias, algunos autores creen que su origen se haya en el nombre del río Astura (hoy río Esla), cuyos ribereños fueron llamados astures por los autores romanos

Asturias fue ocupada por grupos humanos desde el Paleolítico Inferior (hace 100.000 años) en un periodo comprendido entre el Achelense y el Musteriense. Existen pinturas rupestres que datan de hace 30.000 años y corresponden a las culturas Solutrense, Magdaleniense y Auriñaciense pertenecientes al Paleolítico Superior y propias tanto de los pueblos de la Cordillera Cantábrica como del sur de Francia.
Por medio de los yacimientos conocidos hasta el momento, se cree que primeros pobladores de Asturias se instalaron en el litoral cantábrico y en los valles ribereños: cuevas del Pindal (Ribadedeva), de Posada, de Tito Bustillo (Ribadesella), del Buxu (Cangas de Onís), de San Román de Candamo (Candamo) y la de la Covaciella (Cabrales).

En el Mesolítico se desarrolló una cultural original, el Asturiense, propia del oriente de Asturias y el occidente de Cantabria. Estos asentamientos se encuentran en bocas de cuevas próximas al mar o bajo abrigos, generalmente próximos a la costa, aunque también en montañas cantábricas del interior.
Del Neolítico asturiano quedan pruebas como los treinta dólmenes de la necrópolis prehistórica del Monte Areo, entre Carreño y Gijón de 5.000 años de antigüedad, así como túmulos o el Ídolo de Peña Tú (Llanes). En algún momento las anteriores culturas abandonaron las cuevas y dominaron la agricultura y la ganadería.

El periodo entre el abandono de las cuevas hasta casi la romanización es bastante desconocido. Existe también constancia escrita de las duras luchas mantenidas entre astures y cántabros a lo largo del cauce del Sella. Así como de la rudeza y bravura de ambos pueblos y su resistencia a ser dominados por los romanos.
A este periodo pertenecen muestras de la presencia humana en Asturias como son los castros. Entre ellos, el castro de Coaña es un poblado astur construido a comienzos de nuestra era cerca de la capital del concejo de Coaña. Perdió importancia a partir del siglo III y se le ha relacionado con las explotaciones auríferas en el Navia. Otros castros destacados son el de Pendía (Boal), el Chao Samartín (Grandas de Salime), San Chuis (Allande), Os Castros (Taramundi); Cabo Blanco (El Franco), La Sobia y La Cogollina (Teverga), la Campa Torres (Gijón), Caravia.. y así hasta una cifra en torno a los 300.

A finales del siglo I a. C. los romanos tenían la necesidad de terminar la conquista de toda la Península Ibérica. En ese momento sólo los pueblos del norte: Astures y Cántabros no estaban bajo el yugo romano. La motivación principal del interés imperial por esta región era el oro del subsuelo del área noroccidental peninsular, conocido para los romanos por la expedición contra Gallaecia de Bruto; también el joven emperador Augusto necesitaba de alguna victoria que glorificase su posición. En el año 29 a. C. se unen los vacceos, astures y cántabros en su lucha contra los romanos, y estos concentraron todo su poder militar en el norte peninsular. César Augusto tuvo que ponerse personalmente al frente de sus tropas.
La caída y desmembración del Imperio romano se produce en el siglo V. En el siglo VI, se produce la llegada de los visigodos que son rechazados, en principio, por los astures romanizados.

Entre el siglo V y el VIII se instaló en Asturias el cristianismo primitivo y se produjo otro periodo sin fuentes directas de información histórica hasta la invasión árabe, que terminó con este periodo oscuro y con la dominación visigoda
. En el momento en que los musulmanes ganaron, en la batalla de Guadalete, al reino visigodo de Toledo, los cristianos de Toledo huyen para buscar refugio en Asturias. Es en este momento cuando las reliquias que hoy se guardan en la Cámara Santa de la Catedral llegan a Asturias. Primero se guardaron en el Monsacro, (Montes de Morcín) y luego en Oviedo. Esta región nunca sufrió una intensa arabización ya que las ocupaciones por parte de los musulmanes eran eventuales y tenían más un carácter de razzias.
En el año 718 en Asturias se produce una primera revuelta contra el poder musulmán, al mando de un caudillo, (probablemente noble) llamado Don Pelayo. Esta revuelta fue controlada y Pelayo detenido y encarcelado.
Don Pelayo consigue huir, y en 722, tiene lugar un segundo enfrentamiento en la Batalla de Covadonga contra el general árabe Munuza. Ésta fue más una victoria guerrillera que militar. Don Pelayo con intención de consolidar su triunfo se proclama rey en Cangas de Onís fundando el Reino de Asturias.

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