lunes, 28 de noviembre de 2011

LAS MINAS DE COBRE DE LA SIERRA DEL ARAMO


Las minas de cobre de Riosa, ubicadas en la falda este de la Sierra del Aramo Su situación en la agreste montaña central asturiana en la cuenca del río Caudal ha determinado las características de este concejo a lo largo de toda su historia desde el Neolítico (6000 - 3000 a. C.). La presencia humana está atestiguada en las primeras etapas de la Edad de los Metales (Cobre, Bronce y Hierro). Los hallazgos de mayor valor corresponden a las minas de cobre en Texeo (2000 a. C.), las más antiguas de España, ubicadas en la vertiente oriental, entre 1200 y 1600 m de altitud en la Sierra del Aramo, cerca del pueblo de Llamo. Llamo, Rioseco o Texeo
-Andaba el Sr. Van Straalem buscando con varios amigos una oquedad de la caliza que había sospechado fuese producida por la mano del hombre, y desesperaba ya de encontrarla, cuando se fijó de pronto en que las hojas de un árbol corpulento se agitaban extraordinariamente a pesar de la calma absoluta que reinaba en la atmósfera.

Acercose para descubrir la causa de tal rareza, y vio que al pie del árbol existía una chimenea por donde salía violentamente una columna de aire fresco. Reconocida la chimenea, se encontraron las primeras labores antiguas."
Así redescubrió, en septiembre de 1888 el ingeniero Van Staalem las antiguas minas de cobre y cobalto del Aramo. Constituyó bajo su dirección, la sociedad "Minas del Aramo", denominando "Teresita" al yacimiento. Los ancianos de los alrededores se refieren a la mina como "Texeo".
Iniciadas las primeras labores en la Edad del Cobre, la explotación se reactivó el siglo pasado, continuando los trabajos hasta la segunda mitad de nuestro siglo. La extracción se realizaba en varios niveles, accesibles desde socavones en la ladera, y entrada por desmonte en su parte superior.

Para la obtención de un producto más acabado, se dispuso una fundición de cobre en la base de la montaña, donde el mineral era transportado en contenedores por cable aéreo desde los socavones, en la ladera oriental de la Sierra del Aramo (1680 m).

En una primera etapa,.." se excavaron diversos pozos verticales, de algunos metros de altura y sección reducida, perforados así para alejar toda idea de evasión en los obreros esclavos, puesto que bastaba un centinela en su boca para impedir la salida por tales chimeneas".

Tras el redescubrimiento de las labores, la disposición se modifico, realizando una serie de bocaminas abiertas a media ladera, en comunicación con las galerías antiguas, inclinadas según la línea de máxima pendiente de los filones, encajados en bancos de dolomíta rosada y sembrada de cristales de espato calizo.

En la actualidad solo parte de las antiguas galerías es accesible, encontrándose el resto impracticables por el agua y los derrumbes. Todavía permanecen los restos de la fundición y alguna torreta del cable, y en el interior de la mina se observan instalaciones del último periodo de explotación, como tuberías de aire comprimido, y parte del trazado ferroviario con algunas vagonetas.

En el interior de la mina fueron descubiertos 16 esqueletos humanos, martillos de piedra, agujas de piedra, para el arranque, cuñas, teas de madera resinosa para el alumbrado, etc."Los cuatro primeros esqueletos fueron hallados en una galería que, por ese motivo, la denominan "de los esqueletos", dos de ellos estaban cogidos por un hundimiento en el que encontraron la muerte, pues uno conservaba el martillo en su mano.

Estos mineros debían ser excesivamente delgados respecto a su estatura, porque ciertas galerías estaban pulimentadas por el rozamiento de sus cuerpos, y en estas galerías, abiertas en caliza compacta, un hombre de mediana talla difícilmente podría hoy arrastrarse.

Estos cráneos pertenecían a individuos jóvenes todavía, pues conservan todos los dientes incrustados en sus mandíbulas, y en algunos de ellos se observa que los molares extremos, llamados muelas del juicio, no habían alcanzado todavía su desarrollo. Los huesos, los cuernos y la mayoría de objetos que se descubren en la mina están impregnados de sales de cobre que les dan color verdoso."

Respecto a los métodos de arranque, se sabe que "también empleaban el fuego para hacer saltar la roca y convertirla en quebradiza. Trozos de madera completamente carbonizados, grandes cantidades de carbón vegetal que se encuentra con frecuencia, las paredes cubiertas de hollín y, por último, el aspecto de la roca y del mineral indican claramente que empleaban la torrefacción en gran escala."

Fuente visitada.
arqueologiaypatrimonioindustrial.com

1 comentario:

  1. Muy interesante, esto sí lo conocía, me queda bastante cerca tanto por la proximidad geográfica como por la formación académica.
    Un abrazo.

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