martes, 29 de mayo de 2012

LOS TALAMEIROS Y LOS CORTINOS.


El "Talameiru" es un modelo de colmenar hoy prácticamente desaparecido y del que sólo se conservan unas pocas ruinas. consiste en una pequeña torre, cuya altura no sobrepasa los tres metros, de planta cuadrada de dos metros por cada lado y construida con mampostería; en su cima se armaba un suelo con unos largos tablones que sobresalían hacia afuera y en los que se asentaban las colmenas lejos del alcance de los animales. A veces, alrededor de los "talameiros" se cavava un foso, cerrado por un muro, en el que en algunos casos también se colocaban las colmenas. El número máximo de truébanos que podía albergar un "talameiru" era de diez o quince, muy pocos si lo comparamos con un "cortín", donde cabían entre treinta y sesenta colmenas.

Los "talameiros" se construían sobre todo en las sierras, cerca de las brañas o junto a los caminos que iban a ellas, y abarcaban un área geográfica pequeña integrada por las parroquias del Valledor (Allande), las montañas, el Couto, Bisuyo y Oubachu (Cangas del Narcea) y Seroiro (Ibias). En todas éstas convivían con los "cortinos", que eran los colmenares más abundantes, y que paulatinamente fueron sustituyendo a aquéllos.

Los "cortinos" son unas construcciones sencillas de planta redonda, cuyo diámetro oscila entre los doce metros y un máximo de veinte, formadas tan sólo por un muro de mampostería de dos o tres metros de altura y un espesor de setenta centímetros o un metro. También existen "cortinos" de planta cuadrada, pero son menos frecuentes.
El muro de los "cortinos" se levanta siguiendo la pendiente del terreno con el objeto de no dar sombra en su interior; en su parte superior lleva unas losas de pizarra o unos tablones de madera, aunque éstos son más raros, que sobresalen hacia afuera aproximadamente cuarenta centímetros y reciben los nombres de "barda". Las funciones de este remate son impedir que el agua de lluvia penetre en el muro y acabe derribándolo, y poner un impedimento a los osos cuando intentan entrar. La mayoría de los "cortinos" poseen una puerta de pequeño tamaño (altura 145 cm y anchura 65-70 cm) con cerradura, que a veces está elevada del suelo medio metro para hacerla poco accesible. Los asentamientos más comunes son los valles pequeños y laterales de los cursos de los ríos, y siempre en la parte protegida de los vientos procedentes del oeste, así como del norte y nordeste. En cuanto a la altitud, los colmenares rara vez superan los 800 m.

la principal función de los "cortinos" y "talameiros" era proteger las colmenas de los osos y en menor medida de los perjuicios que podían causar otros animales (tejones, zorros), entre los que también estaban los rebaños de ganado menudo, que hasta hace pocos años pastaban en el monte bajo. Para los campesinos ambas costrucciones estaban en función del oso, y así se explican ellos la forma redondeada de los "cortinos, "pa qu´el oso nun pueda trepar polas esquinas"; el alero de losas y tablones, y, en algunos casos, la falta de puerta. Pero aparte de estos impedimentos los campesinos también colocaban en los alrededores de los colmenares otros ingenios disuasorios para los osos, así como trampas para cazarlos. Entre los primeros estaban los "mazones" o "mazapilas" que producen un ruido intermitente, y la simlpe colocación de objetos metálicos atados que nada más tropezar con ellos meten ruido.

Fuente visitada.
Las abejas la Miel y la Cera en la Sociedad Tradicional Asturiana.
Xuaco López Álvarez.

2 comentarios:

  1. Fueron pocos y contados... la ciencia de los cortinos, siempre fue que los osos no pudiesen trepar a ellos, por eso eran redondos.

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