miércoles, 7 de julio de 2010

FIESTAS DE VERANO

Desde el siglo XVI, con algunos notables paréntesis que confirman la regla general, Cudillero honra a su patrono con la "AMURAVELA". Según colegimos de viejos escritos, la práctica antigua se reducía a lo siguiente: tras la misa mayor, se lleva procesionalmente la imagen del patrono a la Rivera; se colocaba sobre una mesa, delante de un barco engalanado; sobre éste, un marinero viejo, vestido de almirante, (con todas las plumas y adminículos que encuentre a mano), un sable en la mano derecha y en la otra un sombrero, reverencia al Santo, ahueca la voz y comienza su disertación, especie de recuento del año, si fue malo y las redadas exiguas y si el mar llevó hombres para no devolverlos, de súplica filial y hasta de reproche, envuelto en sutil mordacidad. Desde 1.948 la redacción de la "AMURAVELA" está confiada a Elvira Bravo.

Los paréntesis de que antes hablábamos tuvieron origen en hechos y palabras. Martínez Torner escribe que "Cuando la procesión se hallaba a cierta distancia de la costa, se ataba una larga cuerda al cuello de la imagen y ésta era arrojada al fondo del mar, donde permanecía mientras duraba un sermón pronunciado por un famoso cudillerense llamado Felipón, el cual llegaba hasta a amenazar al Santo si no cumplía lo que se le demandaba".

Las danzas de San Pedro, llamadas así en Llanes, Candás y Pola de Siero, no pasan de ser sencillas variantes de la tradicional danza prima. Igualmente celebraban a San Pedro Gijón, la Felguera, Vidiago, Arenas, Barres, Tiraña, Pancar, Alles, Caldueño, etc. En los anales de la fiesta polesa, encontramos esta partida de gastos correspondiente al año 1.783:


-Tambor, gaita y espadañas......46 rs.
Aceite y espadañas...........8 mrs. 4 rs.
Argomas.........................................8 rs.
Vino y bolla....................................9 rs.
Vedrios de pez para la hoguera y
bebida a los que ayudaron atraer
el pino y otras cosas......................8 rs.

Total: 8 mrvs. 75 rs.


En el mes de julio, asistimos a la eclosión festera de Asturias. La festividad de Santa Marina, el 18 de este mes, en la gran mañanga de Parres (Llanes). También Ribadesella honra a Santa Marina, pero al modo marinero, con procesión por la bahia. Siguen los festejos llaniscos en honor de Sante María Magdalena, el 22 de julio. Se honra, igualmente a la Santa Penitente en Berodia, Cáraves, Poo de Cabrales, Rales, Villanueva de Pría, Libardón, Tanes, Salas... y Proaza.

Santiago acoge en su patrocinio multitud de pueblos: Posada de Llanes, Sama de Langreo, Gobiendes, Castropol, Gera, etc. con renombradas romerías, ya sin el viejo bagaje que envolvía la fiesta por el siglo XVIII.

El 26 de julio Santa Ana, muy temprana devoción asturiana, unida con frecuencia a alberquerías y hospitales de peregrinos; Colunga contó con muy antigua cofradía; los gremios de mar de Luanco y Llanes se acogieron a su patronazgo; importante santuario de peregrinación, con vigencia hoy, es el de Santa Ana de Montarés, en la feligresía de San Juan de Piñera.

No es menos florido el elenco de agosto, centrado principalmente en San Roque, el 16; San Bartolomé, a quien se invocaba contra rayos y centellas; y San Agustín, el 28, final de la temporada de baños. San Roque, amparo de peregrinos y abogado de la peste, con infinidad de santuarios en la ruta romera hacia Santiago y muy lejanas devociones. Festejan, igualmente a San Roque: Panes, Ortiguero, Barro, Ribadesella, Libardón, Lastres, Tazones, Ranón, tineo, etc.

Tres celebraciones destacamos en el mes de septiembre. el día 2 corresponde a San Antolín, titular del viejo cenobio de Bedón y cuya tradición guarda hoy la parroquia de Naves. Muy popular santuario era el de Cornellana, en su parroquia filial de San Justo de Doriga, al que llevaban personas y animales mordidos por perros que podían estar rabiosos. Los festejos ovetenses de San Mateo nacieron en ocasión del Jubileo de la Santa Cruz, a través de los regocijos que, para distracción de romeros organizaba la capital del Principado, orillando así el antiguo patronazgo de San Salvador. Elementos tradicionales de esta fiesta fueron el canto del

"MISERERE", el agua de la Hidra de Caná, la bendición con el Santo Sudario, los "paxarines", figuritas de harina coloreadas con azafrán y las "medidas", cintas de seda pintadas con la imagen del Santo y frases alusivas al jubileo.

Cerramos nuestro recorrido, con una advocación entrañable para amplias zonas de Asturias y con dos santuarios de renombre en Valdecuna y Barredos: la de los Santos Mártires Cosme y Damián. Los dos santuarios, por siglos, fueron polo de atracción para tempraneros romeros que acudían al templo en acción de gracias.


Elviro Martínez

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