martes, 7 de septiembre de 2010

LA CORTE Y EL PAJAR ASTURIANO
















Gran importancia para la casa tradicional asturiana, tiene la convivencia bajo el mismo techo de La vivienda el espacio destinado al ganado. La cuadra, en especial del ganado vacuno, “corte, corral o establu”, constituye una parte fundamental de la organización interna de la casa campesina.
Con un tamaño parejo al espacio destinado a vivienda y situada por lo general en un plano ligeramente inferior para favorecer la evacuación de las deyecciones, la “corte” suele distribuir el ganado en dos hileras a lo largo de los muros laterales de mayor longitud; aquí sendas bancadas de mampostería, rematadas, por gruesas tablas longitudinales, conforman los “peselbes o comederos”, espaciadamente las “retrigas”(postes verticales) acotan el lugar destinado a cada animal. En el centro de la cuadra un “riegu” recoge el estiércol y lo canaliza hacia la entrada o bien hacia la “puerta´l cuitu o cuchu, pequeño hueco abierto en el lado opuesto y destinado a tal fin. En ocasiones la cuadra puede aparecer compartimentada, acotando espacios para distintas especies animales (los “gochos” el caballo…)o, para separar los “xatos” (terneros) de sus madres. En otros casos, en las llamadas “cortes de mullir”, no existían ni siquiera pesebres y los animales comían directamente en el suelo ya que, el “cuchu” mezclado con el “mullíu, estru o rozu” (cama de monte bajo) se iba acumulando durante todo el año, de manera que el suelo podía ascender a más de un metro a lo largo de ese tiempo, atándose a las vacas a argollas fijadas en la pared a alturas escalonadas.

Estrechamente vinculado a la cuadra aparece el pajar. La “tená, tenada, henal parreiru, payar o pachar” se sitúa sobre la “corte”, ocupando el espacio bajo cubierta. Se destina al almacenamiento de la hierba seca, que se distribuye directamente a los “peselbes” a través de uno o varios huecos que se dejan convenientemente en el “ solláu” (suelo), con frecuencia de varas entretejidas, para tal fin.
El pajar suele contar con dos accesos: uno desde el interior, de reducidas proporciones, a través de la cuadra mediante escalera de mano, y otro desde el exterior, a través del “bocarachón de tená, buqueirón o milana”, amplio hueco por el que se introduce la hierba en el pajar, al que se puede acceder también mediante escalera de mano.

(La Casa Tradicional Asturiana) Adolfo García Martínez.

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