lunes, 20 de septiembre de 2010

RODRIGO ÁLVAREZ DE LAS ASTURIAS


Noble de la segunda mitad del siglo XIII, protagonista de relevantes hechos sociales, políticos y militares de la historia de España. Se fija la fecha de su nacimiento alrededor de la década de los setenta del siglo XIII, siendo el segundo hijo de Pedro Álvarez de las Asturias, mayordomo mayor de Sancho IV y señor de Noreña, y de Sancha Rodríguez de Lara, dama de la alta nobleza leonesa. A la muerte de su padre en 1286 y de su hermano primogénito en 1296, hereda el señorío de Noreña, que incluía extensos territorios en el centro de Asturias y en Castilla y León.

Hereda también la destacada posición en la corte de que gozaba su padre, gestionándola hábilmente y logrando sacar partido de los conflictos derivados de las minorías de Fernando IV, entre 1295 y 1302, y de su hijo Alfonso XI entre 1312 y 1325. Inicialmente se adhirió a la causa del infante Juan hermano de Sancho IV, quien se proclamaría monarca en detrimento de los derechos de Fernando IV. Posteriormente tomó el partido del monarca al concederle la reina regente, María de Molina, el señorío de Gijón, Allande, Llanes y Ribadesella. Durante el reinado de Fernando IV de 1295 a 1333, recibe como reconocimiento a sus servicios los señoríos de Ribadesella y Nava, uniéndolos a los de Noreña y Colunga que ya poseía. Y consolidando su posición en el centro-oriente asturiano. Ostentó el título de Adelantado de Asturias y más tarde el de Galicia.
En 1316 sen enfrenta con su pariente el obispo de Oviedo Fernando Álvarez, cercando a sus servidores en el Castillo de Tudela, desde el que controlaban la entrada a Oviedo obligando a los viajeros a pagar tributo, y en el Castillo de Priorio.
En 1328, al mando de dos mil caballeros, juega un relevante papel en la victoria de Alfonso XI sobre los árabes en Teba y Turón. Fue primado de este rey acompañándolo en el intento de conquistar Sevilla y Gibraltar. Por estos años se le encomiendo la custodia del bastardo Enrique, futuro Enrique II, iniciador de la dinastía Trastámara, y de su madre Leonor de Guzmán.
Además de sus extensos dominios, este noble poseía numerosas encomiendas: en 1287 recibe las tierras del monasterio de San Vicente, y ulteriormente recibiría la encomienda del concejo de Oviedo, de Avilés, de los concejos episcopales de Llanera y Las Regueras, y desde 1329 de los castillos de Sobrescobio y Gozón, pertenecientes a la Orden de Santiago.
Todas estas encomiendas, junto con el cargo de mayordomo mayor de Alfonso XI, le proporcionarán cuantiosos ingresos, convirtiéndolo en una de las figuras más poderosas de su tiempo. Es famoso su testamento, fechado en agosto de 1331 y otorgado en Lillo ante el notario público de Gijón, Alfonso Nicolás, por la cuantía de sus donaciones y manda, de las que son beneficiarias la Iglesia de Oviedo y numerosos monasterios. El inicial beneficiario del testamento, cuyo original se conserva en el archivo del monasterio de San Vicente, en San Pelayo, de Oviedo, siendo reproducido su texto por Tirso de Avilés y Jovellanos en Colección de Asturias reunida por Don Gaspar Melchor de Jovellanos, era su sobrino Ferrán Rodríguez de Villalobos, al haber muerto sus hijos legítimos. Posteriormente cambia el testamente a favor de Enrique de Trastámara, Enrique II.

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