miércoles, 24 de noviembre de 2010

AMULETOS PARA DEFENDERSE DEL MAL EN ASTURIAS


En todas las culturas hay una serie de objetos que se usan como amuletos, es decir, como objetos que defienden del mal. En Asturias hay una serie muy rica y variada de amuletos, que recorre todos los reinos y variedades de la naturaleza, se cree que no sólo protegen del mal sino que incluso propician activamente la buena suerte.

Hay objetos metálicos que se usan como amuletos, como es el caso de los "lloqueros o chuecas", es decir cencerros a los que se marca una cruz para defender a las vacas y al ganado del mal en general y de las malas miradas de los vecinos. También se pueden ver actualmente en algunos sitios de Asturias que las cuadras donde están los animales domésticos tienen clavada una herradura en la entrada para defender a estos de los malos deseos o tienen los marcos de la puerta o en la puerta misma una cruz dibujada con esa misma intención.

No faltan los vegetales, en este sentido hay que citar el ajo, la castaña y toda una serie de plantas, como el muérdago (arfueyu) y un largo etc. Una de estas plantas es el laurel (lloréu, laureiro, alloru), sobre el que dice Constantino Cabal que "el laurel en la casa es un escudo y en el campo es un guardián". Los vaqueiros de alzada quemaban laurel bendito en las casas para auyentar a las brujas y con esta misma finalidad quemaban también cuernos y pezuñas de ganado. En Asturias está muy extendida la creencia de que era nocivo ponerse bajo la sombra de un nogal y se cree que arrojando previamente unas hojas del árbol al suelo se evita el efecto dañino de esta sombra.

Otra planta usada como amuleto es la ruda, que puede colocarse en la cabeza de la vaca, debajo del yugo al uncirla y sin que la bruja se de cuenta. En el concejo de Villayón se cuenta cómo una bruja, molesta por no poder hacer perder el equilibrio a una pareja de vacas, había manifestado su rabia porque la dueña de las vacas las había protegido con ruda o con el humo de alguna "fumaza". La ruda, por supuesto, también era una buena defensa para los humanos y, especialmente para la mujer. "Haciendo una cruz con ruda detrás de la puerta se impide que entren las brujas en una casa".

Entre los marineros asturianos se suele recurrir a estas plantas (ajo, ruda, sahúco) para proteger el barco de las fuerzas maléficas, de manera que cuando no hay pesca los pescadores, o sus esposas sin que ellos se den cuenta a veces, introducen estos amuletos entre las tablas del barco o en los bolsillos o recipientes que llevan los hombres a la mar.

También se usan los animales para protegerse del mal provocado por los malos ojos y los deseos negativos, usando partes del cuerpo del animal, como los cuernos e incluso su excremento. Hay que destacar el caso de la "vacalloria"(ciervo volador), cuyo cuerno tiene propiedades de amuleto. Entre los vaqueiros existía la costumbre de llevar tanto personas como ganado unas bolsas cuadradas, como escapularios, en las cuales se guardaban plantas protectoras, a veces excrementos y también cabezas de culebra que se habían cortado al animal vivo. En algunas zonas se denomina "dóminas"a estas bolsas. En cuanto al "melandru" (tejón), tiene unas manos que se aprecian como amuleto: "les manines de melandru". Por otro, los dientes de lobo también tienen efectos de protección para el mal en general.

También se utilizan en Astuerias como amuletos objetos religiosos com cruces, medallas y estampas, en el pasado se usaba mucho para defenderse del mal un libro de los Evangelios
"Remedio eficad contra las brujas son los Evangelios encerrados- al decir tradicional - en unos pequeños estuches, que se cuelgan al pecho, a modo de escapulario, o se aplican sobre una determinada parte del cuerpo".

Pero el amuleto asturiano por excelencia es la "cigua o puñu", es decir la mano negra que casi siempre está hecha de "acebache" (azabache), objeto usado tradicionalmente y también en la actualidad contra el mal de ojo y contra el mal en general.
Se cree que la "cigua" se rompe cuando funciona y defiende del mal a quien la lleva puesta.
Caveda y Nava, escribió una poesía, que circuló en 1.858, cuando la Reina Isabel en compañía del Príncipe de Asturias visitó el Principado, y en dicha poesía se ponía en boca de una mujer estas expresiones aconsejando al Príncipe que se protegiese mágicamente contra el mal:

Pero fáltate la cigua:
¿Y quién sin ella te trai
andando pel mundo bruxes
que te pueden agüeyar?
Tengo yo una de acebache,
bien curiosina en verdá,
que la punxe munches veces
de pequeñucu a mio Xuan:
has atala na muñeca
con medides de Candás
y pondráste más llozanu
que cuantos ñeñinos hai.
¿Riste? Pos non ye mentira
y tú mismu lu verás.

Antropología Social y Cultural de Asturias-
Roberto González-Quevedo González.

6 comentarios:

  1. Desde tiempo inmemorial llevo una "cigua" de azabache colgada en la cadena del cuello. No soy dado a supersticiones pero creo que me ha dado suerte y "por si acaso" no me la quito.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Yo soy un poco “cague”, ya me cargue varias. Guardo una de mi abuela y el “puñin” es de coral, esa no la pongo ¡por si acaso…!

    ResponderEliminar
  3. alguien puede decirme, que pasa si se rompe????si hay que arreglarla y ponersela de nuevo??? gracias...

    ResponderEliminar
  4. alguien puede decirme, que pasa si se rompe????si hay que arreglarla y ponersela de nuevo??? gracias...

    ResponderEliminar
  5. MARIA. Deberías de cambiarla por otra nueva. Un saludo

    ResponderEliminar
  6. Leo que entre los vaqueiros existían unas bolsas cuadradas en las que se introducía plantas protectoras o cabezas de culebra. En el Pirineo aragonés también existía esta tradición en lo que se refiere a las plantas protectoras pero no se empleaban las cabezas de culebra sino de lagarto (fardacho, en la fabla aragonesa). Tiene todo esto sus antecedentes en la "bula" o amuleto protector (un saquito o bien una cápsula entre los más pudientes con plantas protectoras o bien otro tipo de amuletos)que se le ponía a los niños en época romana para protegerlos de todo tipo de males. Con el Cristianismo estos amuletos se sustituyeron por el crucifijo que se les ponía a los niños con el bautismo.

    ResponderEliminar