viernes, 19 de noviembre de 2010

EL MES DE LA YERBA


Desde San Pedro hasta finales de julio o principios de agosto, aproximadamente, era el periodo conocido como "el tiempo de la yerba. En algunas zonas se trataba de terminar para Santiago, en otras más tarde. Durante este tiempo se segaba, se curaba y se recogía la hierba seca.
Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, la hierba se segaba "a gadaña" (guadaña), una tarea exclusiva de los hombres. Cada segador llevaba la gadaña sujeta sujeta al mango o estil con una "argola"(argolla de hierro), "el corno pra pedra, cachapo, zapicu o colodra" (un cuerno o recipiente de madera para la piedra de afilar) y los "fierros de cabruñar"(el martillo y el yunque). Puestos a segar, cada uno abría el "sou carreiro, maral.lo, maraña o l.liñu"(paso), tan ancho como el tamaño de su brazo, dejando la yerba cortada "nun suco"(en cinturón) a su izquierda. Hacia las nueve se paraba para tomar "a parva" o almuerzo que llevaban las mujeres para el prado, pues se empezaba a segar al amanecer. Los hombres, a continuación, seguían segando hasta mediodía; bebían vino de las botas que los niños se encargaban de que estuviesen llenas y frescas.
Cerca del medio día, paraban de segar y "revolvían"(daban la vuelta) a la yerba que se había segado la víspera y después "almorzaban o xantaban" a base de sopa, fabes, chorizo, etc. Eran las mujeres y los niños quienes, por regla general, volvían la yerba, después "s´atopaba con angazos o ságarabataba (se "pañaba" con rastrillos de madera) y, finalmente, se ponía en "murocas, cugurros, morenas o borregas..."(montones) con "horquetas o palas de dientes" (horcas de tres o cuatro dientes). En las tareas de pañar y "amurocar, aborregar o l.levantar" también solían participar los hombres, que después de pasar el sol volvían a segar.
Al día siguiente, si hacía sol, "se abrían las murocas o borregas"( se esparcían los montones), se revolvía y se ponía en "medas o morenas"(montones mayores y pisados); en algunos casos, se hacían "balagares"en el prado, principalmente las casas que no tenían henil.
La hierba se transportaba con el carro y las vacas. Para que el carro tuviese más capacidad se le ponían unos palos verticales en los laterales, de un metro de altura, cuatro de cada lado, denominados "fumeiros, estendochus o estadoños...", y en la parte de adelante se colocaba un palo ahorquillado, "el cadeixu o furcón" (con dos o tres ramas). El carro lo cargaba un hombre experimentado, con el fin de colocar más hierba, y para evitar el vuelco o cualquier otro percance.
Con frecuencia, muchos hombres, generalmente después de terminar de recoger la hierba de casa, o los de las brañas de vaqueiros de alzada que apenas cultivaban trigo y maíz, iban a la siega a Castilla, a zonas de Babia y Laciana, limítrofes con Asturias, para ganarse algún dinero.
Adolfo García Martínez. (Antropología de Asturias)

4 comentarios:

  1. Era lo que menos me gustaba de la Aldea, ir a la yerba.
    Madrugar para llevarles aquel suculento desayuno,
    y andar a ella,dar vuelta,amontonarla uuuuufffff
    que rollo,
    Pero lo que si me gustaba eran aquellas meriendas
    tortillas,chorizos,quesu ,mmmmmmm como me gustaba y eso que tomaba agua,si hubiera sido mayor hubiese tomado un culin de sidra.
    Saludos

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  2. Manu “yes” de los míos ¡lo mejor la comida y merienda…! Otra cosa eran los “esculibiertos” eso sí que era superior a mí el repelús que me daban. Un saludo.

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  3. A mi también me tocó de jovencito manejar el "garabatu" y la pala de dientes para amontonar la yerba, merendé a la sombra de los fresnos y me tiré de cabeza a un pajar repleto de yerba. Faena dura, incómoda, pero inolvidable.

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  4. Busco fotos de recuerdos, cuando iba a casa de mis tios, y volvia con mis primas subida encima de la yerba en los carros, que iban trazando una canción especial con sus rueadas sobre los caminos de piedra, pero no encuentro ninguna.

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